El señor luna al compás de las estrellas
Disclaimer: Haikyuu pertenece a Furudate Haruichi. Sin otro fin que no sea diversión.
Aporte para la semana TsukiYama (YAAAY)
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Flores
Tadashi Yamaguchi tiene un secreto. Un secreto oscuro que ha guardado a lo largo de sus 15 años de manera recelosa y que sólo dos personas a parte de él, conocen.
Tadashi Yamaguchi tiene una maldición.
La buena señora Yamaguchi ha intentado durante la corta vida de su hijo hayar la manera de romper la maldición del joven, sin que sus esfuerzos den frutos.
Sin embargo, es un día de verano que el mejor amigo de Tadashi se aparece por la casa Yamaguchi con una maceta en mano. Saluda escuetamente a los señores, se quita los zapatos y pasa como su casa a la habitación del Yamaguchi más joven.
— Hoy romperemos tu maldición —le dice Kei mientras deja la maceta sobre el escritorio. Tadashi le implora, le lloriquea y casi le ruega que se lleve a la inocente planta y le salve la vida.
— Tsukki, aún es una pequeña semilla, le queda una larga vida por vivir.
— Callate Yamaguchi. Acá hay un libro de botánica para idiotas —el chillido del anfitrión resonó por la habitación—, si el enano lo logró tu también podrás.
Claro que las quejas continuaron unos momentos hasta que la pesadez de la ultima frace le dió a Tadashi un golpe a la realidad.
— ¿Hinata hizo qué? —los finos labios de Tadashi de convirtieron en una "O" perfecta cuando a Kei se le subieron los colores al rostro, y para disimular, se cubre la boca con el dorso, desviando la mirada a ningun lugar en particular— Tsukki, ¿le has regalado una planta a Hinata?
Que el rubio le diese la espalda dejando a la vista el rojizo color del sonrojo en su cuello es la respuesta más clara.
— Se trataba de un experimento. Esa guía botánica fue hecha por Yachi, ya sabes...ella hace las cosas más fáciles…
Kei percibe los suaves sonidos de su amigo en la habitación. Tarda un momento en recuperar el color natural del rostro, y cuando se da la vuelta encuentra a Tadashi concentrado en el manual.
Un manual con indicaciones cortas y simples e ilustrado con muchos dibujos y colores. Ambos están de acuerdo en parece más un libro de preescolar que un manual botánico para nivel medio superior.
— Se nota que lo hizo Yachi-san.
— Más bien se nota que lo hizo para el enano.
Ambos están de acuerdo nuevamente.
Tadashi Yamaguchi a muy temprana edad descubrió que su maldición siempre acababa por marchitar las flores que tanto le gustan. Ninguna flor, al menos no bajo su cuidado, ha durado lo suficiente para brotar de la tierra y abrir su botón. Durante años ha cargado esa cruz, huyendo desde niño de primaria de la responsabilidad de cuidar las plantas de la clase, o las flores que su padre le regala a su esposa cada día festivo, o cada día sin festejo alguno.
Tadashi ama las flores. Y como las ama aprendió que es mejor verlas desde lejos, pues de esa manera ellas estarán a salvo. Sin embargo, tiene un bien presentimiento con la semilla de esa maceta, pues sabe que en ella, así como en ese manual, están todos los esfuerzos de Kei por ayudarle y complacerle.
No sabe a ciencia cierta que fue, pero se encuentra estremeciéndose de la emoción acumulada. Olvida su maldición por primera vez en su vida y del pecho le sale el más agudo grito de excitación que jamás ha dado.
— ¡Gracias Tsukki!
Se pasan la tarde arreglando la habitación del anfitrión según las indicaciones del manual. La maceta se encuentra ahora sobre el escritorio, al costado de la ventana donde se aprovecha mejor la luz del día, y el aire acondicionado no le alcanza.
Afuera ya está oscuro cuando Kei se despide de la casa Yamaguchi y se va avergonzado por la efusividad de Tadashi.
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Han pasado tres semanas, y Kei ruega con todas sus fuerzas por paciencia, puesto que si Hinata o Kageyama le vuelven a preguntar de donde carajos a salido esa "a" en la ecuación, piensa que cometerá homicidio. Uno donde el par raro sufran lenta y dolorosamente. Se pregunta entonces si explicando las matemáticas usando las pelotas de voleyball como ejemplo la cosa resultaría más fácil. Pero teme recibir respuestas como "x igual a ataque cruzado" u "obviamente x es igual a bloqueo en dos tiempos, Hinata idiota"
Kei siente una parte de sí morir por pensar en respuestas tan probables.
El vibrar del móvil en su bolsillo le regresa a la realidad un momento.
Yamaguchi: (256) 09:34
TSUKKI! HANA-CHAN YA FLORECIÓ ㆆ﹏ㆆ
Archivo adjunto (imagen)
Tu: (257) 09:34
(人´З`)
Yamaguchi: (258) 09:36
Soy el padre más orgulloso del mundo ( ´థ౪థ)
Yamaguchi: (259) 09:36
ADIOS MALDICIONES, HOLA VIVEROS YAMAGUCHI
(ง'ω')و
Tu: (260) 09:37
Exageras
Yamaguchi: (261) 09:37
Tsukki, básicamente tu eres la madre
Yamaguchi: (262) 09:37
Hana-chan, esta es la historia de como conocí a tu madre LOL
Tu: (263) 09:39
٩(๑`^´๑)۶
Tu: (264) 09:40
Te odio
Tu: (265) 09:40
Los odio a todos.
Ni Hinata ni Kageyama entendieron la razón del nada sano color rojo sobre el rostro de su asesor particular después de que éste dejase el móvil en su bolsillo.
Tampoco comprendieron la efusividad de Yamaguchi durante la práctica. Mucho menos, que rayos decía la canción –en idioma inglés – que el pecoso se la pasó vociferando después de entrenar, lo que les fue divertido fue ver a Tsukishima molesto, refunfuñón y sonrojado durante toda la jornada.
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Ayy, me fui por las ramas. Saludos! Hasta mañana (ojalá)
Hinata y Kageyama fudanshis (?)
