Título: Príncipes Alfas y Brujos Omegas

Resumen: Merlín es de todo, menos un omega común y corriente.

Advertencias: Menciones de sexo

Notas: Los personajes no son míos, gracias por leer.

Capítulo 2

— ¡Merlín! ¡Merlín joder! Hoy no me levantaste temprano, ¡tuve que disculparme con todos por llegar tarde al entrenamiento!

Arturo tocaba furiosamente la puerta de los aposentos de Gauis, donde se encontraba su joven protegido.

—Oh, disculpe, joven príncipe.

Dijo Gauis, el anciano beta, mientras abría la puerta, él se veía nervioso.

— ¿Qué pasa, Gauis, me estas ocultando algo?

—Mire príncipe, ahora Merlín se encuentra algo... ocupado, lamento mucho lo que paso con su entrenamiento...

— ¿Como que ocupado? Si no tiene nada más que hacer que...

Fue cuando lo sintió. El olor más dulce y delicioso que en su vida había sentido.

Entro, empujando al pobre curandero y se metió en la habitación de Merlín.

Merlín estaba pasando por uno de sus calores. Los celos de un omega eran muy fuertes y duraban tres días, el de Merlín recién comenzaba. Estaba postrado en la cama, gemía, chillaba, estaba desnudo, reclamaba por un alfa y olía exquisitamente.

Se puso sobre él, sin poder evitarlo y olfateo su cuello. Justo antes de poder morderlo, sintió un golpe en su nuca y después todo se hizo negro.

Gauis respiro profundamente, con la sartén en sus manos, feliz de haber evitado que Arturo marque a Merlín.

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Después de tres días, ni el príncipe ni el sirviente podían verse a los ojos. El brujo estaba muy nervioso y apenado a su lado, igual que Arturo.

Pero cuando el alfa quiso disculparse, los labios del omega se encontraron con los suyos.