II
I DON'T CARE ABOUT THE PRESENTS
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El centro comercial abría a eso de las once de la mañana, sin embargo, por tratarse de fiestas de fin de año, el horario se extendía desde las 10am a 10pm. Boomer no quería toparse con el centro comercial lleno, así que prefirió salir lo más temprano posible.
Desayunaba con suma discreción y normalidad, solo Mojo se había levantado, tenía una reunión extraordinaria con los artistas, pero él ya se había ido.
Dejó la mitad de su tostada sobre el plato, ya no quería comer más, estaba totalmente dispuesto a salir luego de que volviese a lavar sus dientes. Pero en aquel momento, sus dos hermanos salieron de la habitación, cosa que le sorprendió bastante.
–Qué bueno que todavía no te has ido –dijo Brick, tomando asiento a la mesa y pasando a servirse cereal.
–¿Por qué? –preguntó Boomer.
–Porque pensamos acompañarte –respondió Butch, como si se tratara de lo más obvio del mundo.
Boomer parpadeó un par de veces, agitó su cabeza y escuchó la risa de sus hermanos.
–Sabemos que vas a comprarle el regalo a la rubiecita –dijo Butch–, por esa misma razón es que vamos a acompañarte.
–Pero ustedes no saben qué es lo que debo comprar –se quejó Boomer.
–Por eso nos dirás qué ideas te dio ella –observó Brick–, y a partir de eso te diremos dónde lo puedes conseguir. Eres tan bobo que, posiblemente, termines comprando cualquier mierda que te ofrezcan, incluso hasta pagar de más por no haber sido lo suficientemente inteligente como para haber visto en otras tiendas.
No pudo reclamar eso, porque Brick estaba en la absoluta razón.
–Pienso salir ahora mismo –dijo Boomer–. No quiero toparme con tanta gente…
–¡Déjanos comer! –se quejó Butch–. No nos demoraremos, pero, ¡diablos, Boomer!
Al rubio no le hizo gracia el quejido de Butch, por lo que lo miró seriamente y el chico entendió que ya la había cagado.
–Perdón –dijo Butch.
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–¡Boomer! –dijo Brick–. ¡Por ahí no!
Incluso siendo temprano, el centro comercial estaba apestado de gente, debido a las compras de última hora de regalos de Navidad. Boomer estaba adentrándose en el pasillo opuesto al que Butch le había indicado donde podría encontrar el collar aquel que le sugirió Bubbles.
Boomer tenía ya dos tipos de labiales de color violeta, la pañoleta blanca y solo le faltaba el collar con dije de animal o insecto.
–¿Por qué se desespera tanto? –preguntó el rubio a Butch.
–Por nada, por nada.
Brick y Butch habían visto a las PPG, y la verdad es que dos de ellas también los habían visto.
Hasta en esto los azules se parecen, pensó cada uno.
Entraron a la famosa tienda, y una chica se les acercó. Boomer la reconoció de inmediato, se trataba de Robin, una chica que solía ser amiga de las súper-poderosas hasta que se cambió de casa y escuela. Aparentemente había vuelto a la ciudad –y a su original casa–, y se encontraba trabajando ahí.
–¿Qué tal, Boomer? –le pregunta.
–Snyder, tanto tiempo –le sonríe.
–¿Puedo ayudarte en algo? –la ensanchada sonrisa de la chica se hizo más pequeña al darse cuenta de que él seguía sin tratarla por su nombre y que, además había asistido con sus hermanos.
–Estoy buscando un collar con algún dije de animal…
–¿Como cuál?
–No lo sé… ¿Un conejo?
Butch y Brick se habían alejado un poco, querían asegurarse de que ninguna de las PPG se acercara a la tienda, especialmente Bubbles. Brick ve que Blossom se acercaba a ellos, por lo que decide salir para que se pusieran de acuerdo y no los hicieran verse.
–Quédate y asegúrate de que Boomer compre el collar –ordenó el pelirrojo.
–Vale –dijo Butch girando sobre su propio eje para poder observar mejor a Boomer.
El rubio, en tanto, estaba enfrascado en una conversación interesante con Robin acerca de qué dije de conejo podría gustarle más a la chica: la figura del conejo completa o solo la cabeza.
–Mejor el conejo completo.
–Es más caro…
–No importa, tengo dinero –aseguró Boomer buscando su billetera en el bolsillo.
–Ah –dijo Robin, asintiendo con la cabeza y procediendo a entregar el recibo por pagar–, así que te aseguras de darle un buen regalo a tu conquista.
–Solo quiero cumplir sus deseos –se encogió de hombros–, pero creo que puedo conquistarla de otra manera, más que con regalos.
–¿Ah, sí? –le entregó la boleta y Boomer pasó a entregar el dinero, mientras Robin pasaba a envolver el collar dentro de una caja y una bolsa con temáticas navideñas–. ¿Y cómo lo harías?
Boomer pensó un momento, recibió la bolsa y se apoyó en el mesón. Butch lo miró con la ceja arqueada, no entendía qué era lo que estaba haciendo su hermano. Se volteó para ver a Brick, pero él y la pelirroja y Buttercup –quién sabe cuándo había llegado a hablar con ellos, pero le tenía el brazo tomado a Blossom, lo que daba para pensar que estaba tratando de llevársela– estaban mirando también.
–¿A qué hora es que sales del trabajo? –Robin se sorprendió–. Estaba pensando que tú y yo podríamos dar una vuelta. Deben existir locales dispuestos a mostrar artesanía navideña –dio un par de pasos alejándose del mesón, le guiñó un ojo y sonrió–. ¿Te gustaría? Porque a mí me encantaría contagiarme del espíritu navideño a tu lado.
Robin negó con la cabeza, había entendido que Boomer no lo dijo en serio.
Claro, los otros chicos no habían notado aquello.
–¿Vamos? –le dijo a Butch–. Ya terminé de comprar.
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Bubbles estaba encerrada en su habitación envolviendo el libro de cocina, las cuerdas de la guitarra y la manopla. Los tres en cajas diferentes tamaños pero del mismo color. No quería que perdiera su esencia, el color azul era el emblema de sus equipos.
Estaba feliz, se sentía dichosa por haber logrado comprar todo a tiempo. En serio, estaba muy feliz. Solo algo le preocupaba, y se relacionaba con el hecho de si, efectivamente, Boomer había logrado descifrar lo que le quiso decir.
–De dónde sacó que me podría gustar Blur –decía en un susurro, mientras colocaba un trozo de cinta adhesiva para asegurar la cinta blanca sobre la caja más grande.
Buttercup y Blossom entraron a la habitación, Bubbles no les dio importancia, debido a que ellas compartían habitación todavía, simplemente siguió con lo suyo.
Ambas chicas se miraban entre sí, luego desviaban la mirada hacia la rubia. Estaban preocupadas, muy preocupadas. Blossom se puso de pie y dio unos pasos lentos hacia Bubbles, viendo con mayor claridad la forma en la que envolvía los regalos que compró ese mismo día para Boomer.
–Bubbs…
–Dime –giró su rostro hacia su hermana, le dedicó una sonrisa y volvió a lo suyo–, ¿qué sucede?
Pero ella miró hacia atrás, Buttercup mordió su labio inferior y luego negó con la cabeza.
–Nada, solo quería decirte que te están quedando muy bonitos.
–¡Gracias! –respondió una ilusionada Bubbles.
Buttercup le hizo señas a Blossom para que se acercara a ella. Sigilosamente, salieron de la habitación para evitar que la rubia escuchase. Buttercup tomó a Blossom del brazo y la acercó para susurrarle al oído.
–Vamos a enfrentar a Boomer nosotras mismas.
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daxxis28: Demasiado ingenuo, o más que ingenuo, es bobo. Qué bueno que reíste, era la intención principal de esa parte.
Maniaca muajaja: El mejor regalo de Navidad se viene el 24... QUIZÁS AHÍ MUERAS de emoción, claro, claro. ¿Sabes? Estoy creyendo que tal vez sí tienes una seria obsesión con Boomer... Es en serio. Lo siento, pero no creo que Santa pueda dártelo para estas fiestas. ¡Muchas gracias! ¿De verdad te gustan todas? Pues me alegra eso. ¡Hasta pronto!
¡Hasta el 24 de diciembre!
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