¿A qué se debe que ya no recibo casi nada de reviews? A mi parecer, ya no les gusta la historia *Pone ojitos de gato mojado* ¿La borro y no la vuelvo a subir? ¿Si? Bueno, pero como a mi sí me está comenzando a gustar, la dejo para disgusto suyo :P

Sailor moon NO me pertenece, si no, Darien sería Mío *¬* :P


Me dirigí al edificio donde está mi departamento, sí, departamento. Los conciertos y el trabajo de heroína me dejan algunos ingresos, bueno, muchos ingresos, suficientes para pagar mis necesidades básicas, un departamento en el edificio más lujoso de Tokio y tres transportes.

Ya estando en mi estacionamiento personal cerré las puertas atrás de mí y apreté el botón de mi reloj digital. Me transformé, pero no en Sailor Moon, sino en algo parecido a un gato, traje de cuero negro, antifaz y una cola de gato que se mueve, orejas de gato y mi cabello trenzado. Se preguntarán, ¿Cómo hice eso? Bueno, una amiga mía es científica y le pedí que hiciera esto, ¿Cómo lo hizo? No sé, pero yo le di el diseño, que yo recuerde su sentido de la moda no es el mejor, así que más vale prevenir que lamentar….

Fui lo más rápido que pude a la ubicación que me mandó mi comunicador, un poco lejos, pero nada que mi velocidad sobrehumana no pueda resolver.

Con este traje y las botas de tacón alto, mis Katanas y mis pistolas me siento totalmente libre, ajena a la vida que tanto odio, libre de las presiones de mi vida secreta y sin las críticas de las sailors interiores. Me siento como The Night Feline.

Llegué en cosa de segundos al banco, ahí ya estaban Lady Mouse y Little Bee esperándome sonrientes.

-Llegas tarde, Night Feline.-me dice Vial en su traje de Lady Mosue: Una ratoncita gris, con antifaz, orejas y toda la cosa, un látigo en el cinturón y dos pistolas al igual que Little Bee y yo. Cabello negro como la noche, ojos azules como el cielo y carácter inquebrantable, orgullosa, hermosa, feminista, sarcástica, inteligente, fuerte, ágil y leal.

-Lo bueno tarda en llegar.-le digo con un guiño, y es que es mi costumbre hacer eso, pero también lo es ser sarcástica, hiriente, irónica y bromista.

-Bueno, ya, ¿no? Hay un asalto a nuestras espaldas y ustedes hablando como si estuviéramos en un día de campo.-nos dice Akane en el raje de Little Bee: Similar a los nuestros, sólo que con antenas en lugar de orejas, una espada en vez de látigo en el cinturón y líneas negras en la zona de enfrente. Cabello azul, que desgraciadamente me recuerda a Amy, ojos castaños como lindas avellanas, llenos de vida, inteligente, fuerte, bondadosa, excelente cocinera y muy atlética.

-Está bien, amargada.-le digo en broma. Detener el asalto fue sumamente fácil, sólo con el problema de los reporteros chismosos que rondan por ahí, pero de ahí en fuera todo perfecto, pero lo mejor de todo es ¡Que tengo un día libre para pasarlo con mis hermanas!

Quitamos la transformación con un botón azul del reloj y volvimos a ser tres chicas normales en busca de aventuras, no "ése" tipo de aventuras, nos gusta nuestra virginidad, simplemente vivir la vida al máximo.

-Oye, rubia, ¿Te parece si vamos ahí con Andy? Dudo mucho que no nos recuerde después de no ir por tres días.-me dice Vial con una sonrisa que sólo conocemos entre nosotras tres.

-Claro, se alegrará de ver este hermoso rostro.-le digo señalando mi rostro fingiendo arrogancia, a lo que Akane rió por lo bajo.

-Sí, claro, tu hermoso rostro.-me dijo sarcástica y nos reímos. Eso es lo bueno de tener amigas tan locas como tú.

Llegamos al Crown, pero, se preguntarán, ¿Si llevo una doble vida, por qué estoy en el lugar que visitan las Inners y hablo tan amistosamente del rubio que ahí trabaja? Fácil, él me conoció cuándo no llevaba mi doble vida, y su hermana es un amor.

-Hola, Drew.-le digo al chico que me da la espalda.

*Fin POV Serena*

-¿Serena? ¡Vaya! No esperaba verte por aquí.-dice el joven rubio mirando con una sonrisa a la rubia, sonrisa que fue correspondida con una de lado.

-Pues ya ves, bien dicen que las sorpresas que no se esperan siempre son las mejores.-responde con fingida arrogancia, a lo que el rubio se ríe, luego voltea a ver a la peliazul y a la morena que están enfrascadas en una patética discusión.

-¡¿Y yo qué culpa tengo de que el tipo ése me haya ofrecido un trago?! ¡De cualquier modo me negué!-decía con el ceño fruncido Akane.

-¡Pero bien que la señorita no se va! ¡¿No te acuerdas que él era el borracho que casi nos mata del susto el otro día?! ¡Está loco!-le responde enojada Vial, la morena.

-¡De borracho a loco hay diferencia notoria, y no me moví porque aquí mis ojos estaba medio matando al hermano del borracho! Para que veas que ése sí está loco.-le dice medio calmada.

-Bueno, bueno, ¿ya dejaron de pelear por tonterías o de una vez traigo a la policía?-se mete en la conversación Serena, molesta por el escándalo.

-Bien, ya nos calmamos.-dice Akane con las manos en alto como signo de paz.

-Oigan, ¿Les tomo su orden o las dejo en sus cosas?-Andrew habla para interrumpir el momento.

-Tres helados, ya sabes de qué.-contesta Vial sonriente, cambiando su humor.

-Entendido, en un momento se los traigo.-responde el rubio.

-Gracias, Andy.-le da un beso en la mejilla Serena, guiñándole un ojo en broma a lo que él se rió.

-No hay de qué.-fue directamente por los pedidos mientras ellas se sentaban en la mesa cercana al ventanal que estaba a su lado.

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En otra mesa del Crown

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Las cuatro sailors interiores se encontraban al otro lado del restaurante, observando con detenimiento a la hermosa rubia que había besado a Andrew en la mejilla y éste no había hecho nada para impedirlo.

-¿Creen que sea su novia, chicas?-dijo preocupada Lita, quien hacía evidentes sus sentimientos amorosos hacía el rubio.

-No lo sé, Lita, pero dudo que Andrew se deje besar tan fácilmente por una chica.-le contesta Rei, pues era bien sabido que la castaña era muy sensible en los temas del amor.

Dejaron el tema de lado cuando el rubio se les acercó sonriente, dispuesto a tomar su orden.

-¿Qué van a ordenar, chicas?-les dijo amablemente. Pidieron lo que iban a tomar.

-Oye, Andrew….-se armó de valor Lita.

-¿Si?-le respondió amablemente.

-La chica que te besó… bueno… ¿Es tu novia?-le preguntó por fin, temerosa de la respuesta del rubio. Él volteó a ver la mesa donde comían Serena y sus hermanas, quiénes comían sus helados recientemente llevados y platicaban animadamente, estaban de espaldas, por lo que supuso que no la reconocieron, pero luego recordó lo que la rubia le había dicho respecto a mantener el secreto de su vida y él se resignó a mentirles a las chicas.

-No, en realidad. Es sólo una amiga mía de hace algunos años, le gusta hacer eso para molestarme, no me molesta, me parece divertido y… hasta podría decir que me puede llegar a gustar.-se sonrojó al decir eso, pero les sonrió a las sailors amistosamente, retirándose para traer los pedidos.

-¿Lo oyeron? ¡Dijo que podría llegarle a gustar! Definitivamente le gusta ésa rubia, pero, ¿a quién no? Somos simplemente irresistibles.-dijo Mina, moviendo su cabello.

-No te jactes de los logros ajenos, Mina, que si eso fuera cierto, tú tendrías novio.-le dice burlona Rei.

-¡Soy muy hermosa, Rei! Y si no tengo novio es porque los rechazo a todos.-le responde ofendida y orgullosa.

-¿No será que ellos te rechazan a ti?-le dice en burla la morena.

-Bueno, hay que dejar de discutir, mejor hay que hablar sobre la cita de Serena con Darien.-les dice Amy notando la incomodidad de la castaña al hablar así sobre su amor platónico.

-Es cierto, él no le pide citas así como así, normalmente Serena es quien le ruega por una, ¡¿Qué tal si ya le pidió matrimonio y nosotras aquí como si nada?!-se escandalizó Mina, cambiando drásticamente de tema y humor.

-No seas exagerada, Mina, él no es así de precipitado.-le contesta Amy, sabiendo que el moreno no tiene el valor suficiente para hacer siquiera pública su relación con Serena, mucho menos para pedirle matrimonio.

-Amy tiene razón, Darien no es tan precipitado como para pedir la mano de la tonta de Serena, y mucho menos sabiendo a quien se la pide.-les dice Rei.

-Es cierto, además la citó en el parque, un lugar público, y a Darien no le gustan las demostraciones de afecto en lugares concurridos, por lo tanto no le pidió matrimonio.-se metió Lita para aligerar el malestar de su estómago causado por la tristeza de saber que su amor platónico ya tenía a alguien.

-Lita tiene razón, si la hubiera citado para pedirle matrimonio se la habría llevado a un lugar alejado, un restaurante fuera de la ciudad o no sé.-concuerda Amy.

No pudieron seguir platicando ya que Andrew se acercó con los pedidos de cada quien, dejándoselos con una sonrisa amable para ir a atender otra mesa.

-De cualquier modo, dudo mucho que Darien la haya citado para eso, Serena tonta no está lista ni siquiera mentalmente para ser esposa, son muchas responsabilidades, y está… "eso"-les recordó la morena susurrando y remarcando la última palabra.

-Es cierto, Serena no está preparada para "Hacerlo"-dijo también Amy, susurrando pero también remarcando la última palabra.

-Oigan, ¿Alguna ya lo ha hecho con alguien?-les preguntó en un susurro Mina con una sonrisa pícara.

-Yo no.-respondieron casi al unísono las tres, sonrojándose al imaginarse en tales situaciones.

-Yo tampoco, pero, ¿Creen que Serena ya lo haya hecho con Darien?-les preguntó curiosa-Es decir, él es un hombre, Serena es una chica muy bonita y…. quien sabe, tal vez ya se nos adelantó.-les dijo entre pícara y pensativa ante tales posibilidades.

-¡Mina!-exclamaron todas con un sonrojo mayor al anterior.

-Darien sería incapaz de aprovecharse de la ingenuidad de la tonta de Serena, es un hombre honrado.-les dice Rei, mirándola con reproche.

-Es cierto, además, Serena ni siquiera sabe qué es "eso", seguramente si se lo propusiera siquiera le haría una pregunta tonta y arruinaría el momento.-secundó Amy asintiendo, segura de su respuesta.

-Pero quien sabe, ¿qué tal que Mina tiene razón y Serena ya se nos adelantó?-secundó a Mina Lita.

-Lita tiene razón, además, Darien, por muy honrado que sea, sigue siendo hombre, y a veces las necesidades pueden más.-les dice Mina muy segura de sí.

-Bueno, pero, ¿No creen que si ya se hubiera acostado con él nos lo habría dicho a nosotras antes que a nadie?-les dice Rei.

Todas se quedaron pensando en las palabras de la pelinegra, dándole razón en su momento.

-Pero como ya dijo Mina, Darien será muy santo pero sigue siendo hombre, ¿Creen que él…?-preguntó temerosa Amy, dejando inconclusa la cuestión, pero de cualquier modo todas entendieron el mensaje.

-No creo que sea capaz de serle infiel a Serena, por muy hombre que sea dudo mucho que él haga algo como eso.-dice Lita, en desacuerdo con la suposición de la peliazul.

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Regresando con Serena

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Les habían traído los helados de sus sabores favoritos: Serena de fresa, Akane de chocolate y Vial de vainilla, los degustaban mientras platicaban animadamente sobre las canciones que habían compuesto cada quien en los instrumentos que tenía cada quien en su departamento, que eran prácticamente todos los existentes.

De repente, Serena estornudó, sin saber que el moreno que caminaba por la calle dirigiéndose justamente al Crown lo hizo a la par suya.

-Alguien debe estar hablando de mí….-comentó después de limpiarse la nariz con una servilleta desechable de ahí.

-Y creo saber quién lo hace.-señaló disimuladamente la pelinegra a unas mesas detrás de la suya, ella siguió la dirección señalada y una sonrisa burlona surcó sus labios.

-No pensé que fueras tan famosa como para que hasta en tu ausencia te alaben.-le dice en broma la peliazul, Akane.

-Pues ya ves.-le siguió el juego.

En ése justo instante un moreno con expresión pensativa entró al Crown, las tres chicas lo miraron, se miraron entre sí y luego sonrieron, cada quien a su manera: Vial, la morena, sonrió con suficiencia; Akane, la peliazul, sonrió divertida y Serena sonrió burlona.

-Miren quién llegó, el lindo noviecito de Serena.-dice burlona la morena.

-¿Qué les parece que le jugamos una bromita si se sienta solo? Quien sabe, capaz y no es tan fiel como creemos, ¿Creen que reconozca a Serena así?-señaló a la rubia Akane.

-No sé, pero si lo hace tendremos que correr, y lejos.-les sonrió con complicidad a sus hermanas y éstas le correspondieron igual, asintiendo unánimemente para esperar a que el moreno se sentara solo.

Sus "plegarias" fueron escuchadas por quien conspirara en contra del moreno, así que se sentó solo, en un lugar lejos de la vista de las sailors. Esperaron a que las cuatro chicas que hablaban de la parejita se fueran, cosa que no tardó en suceder, así que pusieron en marcha su plan "Molestar a Darien Chiba"

Akane se levantó de su lugar, llevaba unos jeans ajustados y una blusa amarilla de cuello alto y sin mangas, tenía un cuerpo excelentemente proporcionado, al igual que las otras, así que seducirlo no sería problema.

Se acercó a la mesa alejada del moreno con una sonrisa en los labios, éste, ajeno a lo que sucedería, siguió leyendo tranquilamente el periódico que camino a allí se compró.

-Disculpe, ¿Le molesta que me siente aquí? No había mesas disponibles y no tengo tiempo para esperar a que se desocupe una.-le pidió fingiendo timidez, manejando un sonrojo a la perfección. Darien alzó la vista y vio a la joven a los ojos, bajó la mirada de nuevo a su periódico y asintió sin mucho interés. Akane sonrió para sus adentros. Así que sí es fiel, ¿eh? Pensó con una sonrisa, se sentó frente al moreno y le pidió un latte a una camarera, pensando en la mejor forma de hostigar al moreno-Usted se me hace conocido, dígame, ¿Nos hemos visto en alguna parte?-le preguntó sin dejar ver para nada intenciones de coqueteo, mucho menos de burla.

-No lo creo, señorita.-le respondió sin quitar la vista del periódico.

-Bueno, es que creí haberlo visto en la universidad, si no me equivoco en el área de medicina, normalmente observa a una de mis amigas, ¿Puedo preguntar la razón?-preguntó de forma inocente, lo más creíble que lo pudo hacer.

Darien casi se atraganta con su propia saliva, ¡¿En serio?! La verdad era que él había estado observando con mucho detenimiento a una mujer, sí, pero no creía que sería tan obvio. La mujer le había llamado la atención, demasiado para el bien general, pero, ¿Quién no se fijaría en semejante diosa? Rubia, ojos azules, suave maquillajes, cuerpo de infarto, piernas largas, pechos grandes, cintura estrecha, sonrisa encantadora, la mujer perfecta, pero había un problema: No la conocía bien, tenía novia y un futuro con ella, no sabía ni el nombre de la chica y no puede intentar algo por más que lo hubiese cautivado, casi tanto como Serena...

-No es nada importante en realidad.-respondió fingiendo con tranquilidad, a lo que ella sintió una satisfacción enorme al saber que sus sospechas eran ciertas: Amaba a la rubia tonta pero se cautivó con la real. Ése hombre valía la pena porque le era fiel a la rubia tonta y despistada, pero notó la verdadera belleza de la misma creyéndola una total extraña, y lo mejor era que los cuatro iban a la misma universidad, por tanto ella y Vial se encargaban de vigilarlo, claro, a espaldas de Serena para que no se enterara de que intentaban emparejarla con su destino. Lo observaron por tanto tiempo que se dieron cuenta de algo: Darien no tenía ojos mas que para la rubia, y eso les agradaba.

-Bueno, de cualquier modo, si le interesa le doy su número.-le extendió un papel y, dejando un billete en la mesa, se fue como vino. Darien observó dudoso el papel en su mano y lo guardó. Tal vez lo necesite luego, pensó. Serena observó cada movimiento del moreno, se preguntó si las miradas constantes que había recibido serían de él o de algún otro idiota, pero luego negó y pagó sus cosas, para luego salir del establecimiento con sus hermanas pisándole los talones.

-¿De qué hablabas con Darien, Akane?-le preguntó Serena si mirarla, a lo que ella y Vial se miraron cómplices.

-De nada importante, Sere.-le respondió como si nada. Serena no le creyó, pero prefirió mantener la boca cerrada para evitar una discusión. Pensó seriamente en lo que le había estado pasando desde que notó las persistentes miradas del moreno, su estómago como revuelto, su rostro caliente, pero no sólo el rostro se le calentaba cuando lo sentía mirándola de pies a cabeza, y eso era lo que le desagradaba: Sentirse excitada ante la mirada de su "novio", temía no sólo enamorarse más de lo que ya estaba, sino que notara algo respecto a ella. Y sí, se enamoró de Darien Chiba en el tiempo que convivió con él, como la chica tonta que se tropezaba con él a cada rato, le parecían divertidas las infantiles peleas, pero sobretodo le gustaba con quién las tenía; como su noviecita, era un caballero en todos los sentidos, además de muy inteligente y... que besa demasiado bien para su propio gusto. Simplemente, cayó en las redes del amor.

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Pasaron varios días de aquel extraño suceso, el moreno intentó sacarle información a la rubia, pero ésta respondía con más preguntas, fingiendo desconocer el tema del que el joven hablaba, lo cual frustraba a Darien. Intentó por todos los medios sacarle información, pero ella se negaba rotundamente, creyendo que la rechazaría si supiera que era una total hipócrita que tal vez jugó con sus sentimientos.

Darien, en un arranque de desesperación total, llamó a la rubia por teléfono, pero a su novia no, sino a la amiga de la chica del otro día.

Observó con detenimiento el papel que tenía en sus manos, analizando el número, haciéndosele familiar... demasiado familiar. Su cerebro desesperado no recordó que ése era el número de su novia, con el teléfono que ella se había comprado "Con sus ahorros" según les decía, pero que guardó el chip anterior en el teléfono para no tener que aprenderse otro número.

Tomó el teléfono de su departamento, marcó número por número nervioso, pensando en qué le diría, pero valiéndole una mierda en el momento.

Un tono, dos tonos...

-¿Bueno?-sonó una voz muy familiar para él al otro lado de la línea, pero diferente a la vez. Se quedó mudo ante la posibilidad de que...-¿Hola? ¿Hay alguien? Si me están haciendo una broma no es gracioso, idiotas...-dijo molesta, con un tono de voz menos agudo, más como el de una mujer, como si hablara con una universitaria o algo así...-Imbéciles...-oyó que murmuraba, y antes de que colgara, habló:

-Ehhh... lo siento, señorita...-se hizo el desentendido, oyó como la chica al otro lado de la línea jadeaba, tal vez de sorpresa o intentando ahogar una exclamación.

-¿Da-Darien...? ¿Qué...?-no lograba articular una palabra coherente, pero, ¿Y si se daba cuenta? De un modo o de otro, ya se había delatado, el número, el tono de voz utilizado, los insultos, pero... ¡¿Quien diablos le había dado su número?! Ah, es cierto, él es su novio y él lo tiene.

-Ehh, Serena, ¿Te parece si nos vemos en una hora en el parque? Tengo algo importante que decirte.-escuchó un silencio al otro lado de la línea.

-...Está bien...-y colgó. Dejó el teléfono en su lugar y se sentó en el sillón, ¿De verdad era posible que...? No, no era posible que la chica que llamó su atención como ninguna otra además de Serena fuera la misma rubia, la misma tierna rubia, que le pedía besos, que le pedía cosas, que le decía a cada rato que lo amaba, que hablaba de hijos, nietos, que desconocía sus necesidades, que evitaba los estudios, que era floja, llorona, mimada, celosa, dramática, simplemente no podían ser la misma persona, pero... ¿Y si él no lo conoce todo de ella? Jamás le dio una oportunidad de que le comentase algo de su vida, pues creía que ya lo sabía todo de su amada Serena.

Suspiró frustrado y se preparó para la "cita" de dentro de una hora, recorrió su departamento con la mirada y se puso a recordar momentos con Serena, pero, extrañamente, no lo llenaban por completo, sentía que la Serena que en su mente habitaba no era la Serena real, como si todo lo que vivieron fuera simplemente un sueño, un producto de su imaginación, pero cuando intentó llenar ése vacío, apareció la imagen de la rubia de la universidad, que, sospechaba, cada que lo vía le rehuía, como si tuviera la peste. Aunque, pensándolo bien, no es como si él se acercara mucho a ella, o a sus amigas, a quiénes ya distinguió como la peliazul y la morena que lo miraban cada que veía el trasero de la rubia...

Bien, lo admitía, era un pervertido en lo más profundo de su ser, pero ése era un secreto que sólo las duchas frías, las fotos de Serena y él compartían, de ahí en fuera nadie más sabía de su extraño problema (según él) así que se quedaría como el santo que no es frente a los demás, mientras su "amiguito" se animaba a escondidas de su tierna novia. Eso en parte lo hacía sentirse sucio, pensar en su inocente novia mientras hace cosas para nada inocentes para aliviar un poco la excitación, pero, ¿Creían que no se había dado cuenta de cómo había cambiado su rubiecita en esos años? ¡Debería estar ciego! Notó perfectamente el ensanchamiento de sus caderas, como sus pechos crecieron, su altura, su trasero redondo y de excelente tamaño, ¡Debería estar loco para evitar verla como no debía!

Sacudió la cabeza para apartar tan pervertidos pensamientos y miró el reloj: faltaban quince minutos para la cita. Se levantó no muy sorprendido de que el tiempo hubiera pasado tan rápido y tomó sus llaves, tanto de la motocicleta como del departamento, y se fue en el vehículo hacia el parque.

Llegó en diez minutos exactos, se sorprendió de ver a una despampanante rubia sentada en la misma banca que Serena y él utilizaban en sus citas en el parque, con la mirada gacha y expresión pensativa, el cabello atado en una cebolla dejando uno que otro mechón rebelde, un leve maquillaje que la hacía ver guapísima, más de lo que ya era, unos jeans ajustados, una blusa blanca, zapatos de correa altos y de color blanco, el reloj digital y una pulsera dorada, pero lo que más le sorprendió fue ver el anillo que él le había regalado a Serena...

Se acercó lentamente a ella, quien no retiró su mirada del piso.

-¿Serena...?-le habló, ella entrecerró los ojos un poco, sin inmutarse, lo había sentido llegar, por tanto no se sobresaltó en lo más mínimo.

-Lo siento, Darien...-susurró, pero él la escuchó a la perfección. Se extrañó al escucharla, ¿Qué tenía que perdonarle?

-¿Por qué lo dices?-le preguntó extrañado, ella alzó su mirada y notó un poco de arrepentimiento en ella.

-Por no decirte nada sobre todo esto.-habló en tono un poco más alto. Él se extrañó aún más, no entendía nada.

-A ver, ¿Me podrías explicar con detalles todo este asunto?-le preguntó dando un paso hacía adelante. Ella asintió.

-Pero no en público, ¿Te parece si vamos a mi departamento? Está cerca de aquí, no será mucho tiempo a pie.-le preguntó con una sonrisa de lado mientras se paraba, a lo que él asintió.

Caminaron en silencio por el parque que estaba lleno de gente, Darien notó cómo Serena atraía más de una mirada por el público masculino, al parecer, la ropa que llevaba, a pesar de ser sencilla, era realmente provocativa si se miraba con detenimiento las curvas que la portadora poseía...

Sintió una repentina rabia, algo extraño, pues ni sabía la causa... bueno, sí la sabía, pero no quería pensar que estaba celoso, menos de una chica que no conocía bien. De un modo o de otro frunció el ceño al recordar que, sea como sea, Serena era SU novia, así que con cara de pocos amigos hizo algo que no haría nunca: Tomó a la chica de la cintura, la volteó y, antes de que ella pudiera preguntar qué pasaba, la besó.

No fue un beso tan inocente como los que se llegaron a dar algunas veces, oh no, era un beso demandante, profundo, él había introducido la lengua en la cavidad bucal de la joven que la había abierto para protestar, haciéndoles perder a ambos la cordura con sólo un beso, sintiendo la cálida y húmeda lengua del otro con la propia, danzando juntas en un beso totalmente nuevo para ambos, pero a la vez ya muy conocido.

Serena rodeó el cuello de Darien y él su cintura, apegándola aún más a él.

La falta de aire no tardó en hacerse presente, por lo que, muy en contra de sus verdaderos deseos, se separaron para tomar el aire que les era vital recibir. Se miraron un rato mientras recuperaban la respiración, sonrojados y con los ojos entrecerrados.

No pensaban con mucha claridad que se pueda decir, el beso los había dejado atolondrados. Sin perder más tiempo, Darien se volvió a acercar a los labios de Serena, quien los había cerrado por el mero instinto de protección. La besó de nuevo, de forma lenta, sin prisas, uno beso suave, en el que ambos participaban con gusto.

Serena entreabrió su boca de nuevo, siendo invadida casi de inmediato por la lengua del otro.

Duraron así buen rato, disfrutando del excitante movimiento de sus lenguas, un delicioso roce que querían que nunca terminara. Se separaron de nuevo, con un sonrojo más notable ahora pintaba sus mejillas.


Holaaa! Como prometí, este cap está más largo que los demás de la otra historia, agradezco a mis siempre fieles lectoras yssareyes48, Sere, michel y a la chica que dejó un nuevo review Maryels Gracias, chicas :)

Aviso:

Actualizaré cada 5 comentarios, no menos, ¿les parece?

Besos

Amelia ;3