Habían pasado alrededor de cuarenta minutos en el auto, y no era porque no había habitaciones disponibles, Mike trataba de convencerla de pasar la noche en cualquier hotel, pero Alice se cruzaba de brazos, negandose en quedarse en cinco hoteles.
Cuando llegaron al centro, por fin lograron alojarse en un hotel escogido por la castaña, todo iba bien hasta que la recepcionista les dijo:
-Oh, lo siento señorita. Si tenemos la suite que usted requiere, el único problema es que no viene cama doble, esta tiene una amplia y cómoda cama matrimonial.
El castaño se sorprendió, tomó el brazo de la ojiazul y miró serio a la recepcionista, pero antes de que dijera algo, Alice llevó su mano derecha a la boca contraria y con una agradable sonrisa le respondió.
-No-Nos gustaría tomar esa cama ¿Verdad ci-cie-cielito?-preguntó sin separar los dientes en una falsa sonrisa.
La chica asintió y le entregó una tarjeta electrónica la cual funcionaba como llaves, le indicó todas las comodidades que brindaban, lo cual en la cabeza de los castaños eta algo asi como:
-Bla bla estacionamiento bla bla bla servicio a la habitación bla bla bla...
Después de ser atendidos, Alice quitó su mano asqueada, miró fulminante a Mike mientras sacudía su mano babeada por él. Bufó y con una seña le indicó que la siguiera al ascensor. Una vez dentro de este, el castaño apreto el botón del piso veinte, se apoyó contra la pared mientras tarareaba mentalmente aquella pegadiza canción de ascensor y miraba de reojo a la joven quien movía su cabeza a la misma melodía y jugaba con sus dedos.
Las puertas se abrieron, sin dirigirse palabra alguna empezaron a caminar por el tapisado hasta quedar frente a la puerta de su habitación, introdujeron la tarjeta y entraron.
-Espera Mike, antes de acomodarnos, vayamos de compras.
Resopló con resignación, se encontraba demasiado cansado como para ir de compras, y esta vez, ni la sonrisa de Alice lo convenserían. Miró a la castaña con cierto semblante arrogante apesar de aún no escucharla.
-...¿Como qué?
- ¿Acaso no tienes hambre? A mi me rugen las tripas. Aparte, no pienso dormir con la camisa de Golden, vamos a comprar pijamas y prendas para mañana.
En cierta parte tenía razón, comer era lo segundo en lo que pensaba despues de descanzar en aquella plácida cama.
Cuando se había dado cuenta, Alice se encontraba fuera de la habitación, exactamente, apretando reiterada veces el botón del ascensor. Resopló, metió ambas manos a los bolsillos de su pantalón y caminaba relajadamente por el pasadizo hasta quedar frente a la joven quien maldecía la lentitud del ascensor.
Al principio lo tomó gracioso, pero escuchar a cada segundo el sonido "Tip tip tip" era insoportable, empezó a gruñir bajó y tomó la mano de la castaña deteniendola, su sorpresa fue que apesar de tener su mano, el movimiento seguía, sin advertirle, le dió una palmeada en la mano haciendo que Alice se detenga y gire lentamente hasta verlo con ojitos de cordero degollado, rápidamente se zafó del agarre para cubrir su rostro y fingir llanto.
-Me pegaste-dijo señalandolo sin dejar de cubrirse el rostro con la otra mano.
-Lo hice porque no dejabas de presionar ese pobre botón como si estuvieras loca, cielos mujer.-continuó cruzandose de brazos.
Las puertas del ascensor se abrieron dando por terminada la discusión, los dos entraron al mismo tiempo, se miraron, fruncieron el ceño y se recostaron en la pared sin dirigirse palabra alguna.
Ni siquiera la música del ascensor los alegró, solo salieron mientras caminaban al mismo paso hasta llegar al estacionamiento, fue entonces cuando Mike preguntó de manera sarcástica:
-¿Y donde piensa cenar su majestad?
-Déjate de estupideces y llévame hacia mi cajita feliz.
-¿Enserio? De todos los restaurant y centros de comidas rápidas, quieres ir a McDonald's.
-...Si, apresurate.
12:00
La puerta de la pizzería se cerró, el sonido seco de unas pisadas se apoderó de todo el lugar, estas terminaron en la oficina.
-Esto es una pocilga.
Se acomodó plácidamente en la silla mientras apoyaba sus pies sobre el escritorio y masticaba espantosamente su goma de mascar, formando globos y volviendolos a masticar.
Como ya era costumbre, el primero en aparecer era Bonnie. Se acercó a la oficina y la miraba sin saber de su existencia. Pero solo duró segundos, solo era cuestión de medio giro a la silla y gritar al apretar el botón de la luz.
Su voz era un poco molestosa. Tenía la tez clara con unas cuantas pecas por sus mejillas, descubrió que usaba lentillas por cierto detalle que se olvidó acomodar. Tenía el cabello negro con puntas rojas. Traía puesto una playera ajustada blanca, shorts azules y zapatillas verdes
-Mi nombre es Alexandra. ¿Y el tuyo niño bonito?
-...Bo-Bonnie-contestó dándole una mirada llena de incredulidad.
-Bueno Bo Bonnie ¿ Que haces ahí afuera? Mejor pasa y hazme compañía.-sugirió sensualmente mientras trataba de pegarse más la playera.
El pelimorado alzó una ceja y resopló, sabía las intensiones de Alexandra. Era algo gracioso, siempre era él quien se insinuaba ante las chicas, pero a él le gustaba ser un poco más detallista y dejar que él sea el seductor, no le gustaba las chicas fáciles, las consideraba simplonas, y a su vista, de mal gusto.
Dió media vuelta y a ignorarla por el resto del día, apesar de que la pelinegro lo llamaba de una manera burlona.
A mitad del pasillo detuvo a Foxy quien ya estaba corriendo a la oficina pensando que era la castaña. El de orejas moradas movió su cabeza con lástima, dándole a entender que era una nueva guardia.
-¿Y la sirena? ¿¡Donde está!?-preguntó gimoteando
-No es ella, es otra chica. Lo siento.
Se podía ver su tristeza apoderarse de él. Bajó la cabeza apenado mientras suspiró y se dió media vuelta para dirigirse de nuevo a la cueva, le haría un favor a la nueva chica, tenía un problema menos con él adentro.
Al mismo tiempo llegó Chica con los brazos cruzados, bufando, enojada en general.
La rubia fijó su vista en Bonnie, exhaló audiblemente para empezar a quejarse.
-¿Puedes creerlo? Apenas es su primer día y ese estúpido de Freddy esta "platicando" con la nueva.
- No me sorprende, seamos sinceros, tú y yo sabemos como ocurriran las cosas.
-Vaya Bonnie ¿ Y ese milagro que ni tú ni Foxy no compitan por la guardia?-preguntó con un tono burlón señalando la cueva del pirata.
-Chica, sabes cómo me gustan las mujeres, por lo menos que tengan un poco de clase, además, me gusta que de alguna u otra manera sean, aveces, ellas quienes se me insinuen, pero no como Alexandra lo hizo, es taaan desagradable. Ahora, si preguntas por el pirata, creo que solo saldrá de día, el hecho de que Alice desapareciera como si nada le afectó más.
Antes de que Chica respondiera, el sonido de las puertas siendo cerradas los hizo girar y ver que la oficina se encontraba "ocupada" con la luz apagada y las risas o gemidos del pardo y la guardia.
La rubia rodó los ojos y movíó sus manos apresuradamente señalando una de las mesas, alejándose de cualquier sonido del pardo.
Una vez que tomaron asiento frente al otro, suspiraron y colocaron sus codos sobre la mesa, apoyando las cabezas sobre las palmas de las manos, mirandose fijamente apenados.
-¿Donde crees que esta?-preguntó Chica tratando de acabar con el incómodo silencio.
-La verdad, no sé. Pero no me quiero imaginar que tenga que ser algo relacionado con Golden.
Chica gruñó al escuchar el nombre del dorado, el simple hecho de recordar lo que le había hecho a ella, a Mike y a Alice hacía que sus ganas de destrozar lugar y medio aparecieran por escasos segundos. Pero se olvidó de esa rabia cuando metió la mano al bolsillo oculto de su vestido, pudiendo sentir una suave tela haciendo que inmediatamente esboze una sonrisa y saque energicanente aquel pañuelo rojo con puntos blancos.
-¡Mirá!-exclamó restregandoselo en la cara.
-¿Y qué? Solo es un pañuelo, no es la gran cosa.-respondió haciendolo de lado.
-¿Qué no es la gran cosa? ¡Retráctate Bon-Bon! Este pañuelo me lo regaló Alice en su primera noche.
La rubia lo tenía agitando mientras reía, solo era cuestión de minutos para que una rápida figura le arrebatara el pañuelo y la sonrisa.
Cuando tuvo tiempo de reaccionar, el pelimorado le indicó las cortinas de la cueva del pirata. Chica se sonó los dedos, empezó a dirigirse con pasos firmes y mirada fulminante hacia el pelirrojo para reclamar su pertenencia.
Apartó las cortinas y adentró su cabeza en la cueva, encontrandose a Foxy en posición fetal, aferrandose al pañuelo rojo. La rubia suspiró y se acercó terminando de cuclillas a su derecha, acariciando su pelirroja cabellera. Le dolió verlo de esa manera y sabía que un simple "tranquilízate" no cambiaría nada.
Las puertas de la oficina se volvieron a oir.
Bonnie caminó hasta quedar a mitad del pasadizo, pudiendo ver a Freddy saliendo lentamente, su cabello y su ropa se encontraban desordenados, pero grande fue la sorpresa del pelimorado ver una mano acercarse al hombro del mayor, haciendole cosquillas en su cuello y escucharla decir:
-¿Donde crees que vas grandulón? Aún no termino contigo.
Freddy miró a Bonnie suplicante antes de que los brazos de Alexandra se posaran sobre su pecho , lo jalaran de nuevo a la oficina y las puertas se cerraran, haciendo que el bajista se ría por segundos.
-Vaya, quien lo diría. Freddy estará adolorido más tarde.
[***]
No sabía como, pero ahí se encontraba. Sin pensarlo mucho, miró a la chica y pidió su orden.
-Yo quiero una Big Mac y soda grande ¿Si?
-Muy bien joven, y su pareja ¿Que desea?
Se llevó la palma de su mano a la frente, por algún motivo, creyó que las cosas empeorarian más. Solo deseaba que la castaña siga con su vista embobada en el panel de las cajitas felices.
-¡Oh! Yo quiero una cajita feliz, un McPollo Deluxe, soda mediana y un sundae de chocolate.
-Muy bi...
-¡Momento!-interrumpió Alice- por favor, al McPollo Deluxe quítenle el tomate
-Lo siento señorita, la orden sale con tomate.
Mike miró nervioso a la cajera mientras movía su cabeza de un lado a otro rápidamente, pudiendo captar como Alice cambiaba de un semblante alegre a uno serio, empuñó ambas manos y miraba fulminante a la cajera, si, algo malo sucedería.
-¿Cómo te atreves a responderme esa manera? Creo que tienes las neuronas suficientes como para indicar una orden sin tomate ¿¡Cierto!? Así que muevete de una maldita vez si no quieres que te saquen de este lugar.
-¿Asi? ¿Qué puedes hacerme tú?
-Mike, dile a esta tipa quien soy.
-...Alice Gar-de-la.
La pobre cajera miró con asombro a la castaña mientras que el castaño deseaba largarse, o mejor aún, que la tierra se lo tragase ¿Acaso era tan difícil quitarle un insignicante tomate? No encontraba la razón por la cual la soportaba.
Al pasar diez minutos, Mike tomó las bandejas y empezó a caminar rápidamente a la mesa cerca a los juegos infantiles, pero cuando se encontraba a escasos metros, la joven extendió sus brazos y empezó a "hablar" de una manera extraña.
-Oh amor mio, tanto tiempo sin vernos...
-Pero solo me fuí dos minutos-interrumpió Mike mirandola raro mientras tomaba asiento.
-No me refería a tí tonto.
En cuestión de un parpadeo, Alice abrió la cajita feliz, sacó el juguete y tomó dos patatas las cuales procedió a comer.
Estuvieron en silencio por los siguientes diez minutos, Alice dejó de lado su bebida para colocar sus codos sobre la mesa y apoyar sus mejillas sobre la palma de sus manos.
-Por cierto, Mike ¿Por qué Golden te secuestró? Si asi lo podemos llamar.
El joven masticó amarganente ante la pregunta, la miro fijamente, acomodando las palabras precisas para poder decirle.
-Cuando yo era guardia, tenía una especie de relación con Chica. Todo era perfecto...Hasta que él apareció.
-No quiero ser metiche, pero ¿Que hizo?
-A falta de guardias, ese maldito intentó abusar de ella, de no ser por mi, seguro la hubieras encontrado como tú me encontraste.
[****]
Hasta aquí, y antes de que digan algo, si, soy fan de Mike x Chica (uvu)
Pido disculpas si consideran relleno existente, pero este capítulo lo hacía mientras comía c:
