¡He regresado! Muchas gracias por el apoyo que me han brindado hasta ahora. Haruri, espero resolver todas tus preguntas en este capítulo, no sabes lo feliz que me hizo recibir tú comentario. ¡Y empecemos!
Secretos
—¿Me pueden explicar, en que universo, se les ocurrió que era buena idea ocultarme ese tipo de cosas?— pregunto Jimmy.
No quería alterarse, no con sus papás, no cuando llevaba tanto tiempo lejos de ellos. Pero en esos momentos estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no pararse y empezar a lanzar cosas. Él no era ese tipo de persona, pero no todos los días te enteras de las cosas que él se había enterado ese día.
—Cariño, estabas en medio de la nada. ¿De qué te serviría saber que tu amigo murió? Solo te íbamos a lastimar, no necesitabas eso cuando estabas lejos de todas las personas que podrían haber comprendido tú dolor— le contesto su madre mientras le tomaba una mano, Jimmy se liberó de su agarre violentamente.
—¿Tú amigo? Es Sheen del que estamos hablando mamá, el mismo Sheen que durmió un millón de veces en esta casa, con el que siempre me perdía cuando iba al espacio y sacaba comida de nuestro refrigerador como si fuera el suyo. ¿Y a ustedes no les importa?
—Jimbo, hijo, claro que nos importa. Pero debes entender que fue hace mucho tiempo— lo intentó calmar su padre, pero él no pudo hacer otra cosa que ponerse de pie y caminar de un lado a otro mientras se sostenía la cabeza.
—Mucho tiempo, mucho tiempo…— Jimmy respiro profundamente, tenía que cambiar de tema o se volvería loco— Ahora esta lo de Cindy. ¿Por qué me ocultaron también eso?
—Jimmy, ustedes habían cortado. No creímos que te interesaría saber con quién salía ahora.
—¿No creyeron que me interesaría saber que mi ex novia ahora salía con mi mejor amigo?
-0-0-0-
Llega un momento en la vida de toda persona en la que decide que ya no puede confiar en sus padres y decide dejar de escuchar sus consejos. Sin embargo, se supone que un par de años después uno logra entender que todo lo que hicieron fue para protegerlo y que sus padres siempre serán un pilar importante en el que sostenerse durante la tormenta. Bueno, Jimmy ya no estaba tan seguro de eso.
En la noche, mientras se revolvía entre las viejas sabanas de su adolescencia se había preguntado por primera vez en su vida la integridad moral de sus padres. Y luego, se había preguntado por su propia integridad moral. ¿Qué tan justo era de su parte sufrir y quejarse de sus engaños cuando había sido él el que se había ido? Sí hubiera estado ahí Cindy y Carl jamás habrían empezado a salir. Sí él hubiera estado ahí, quizás Sheen no hubiera muerto.
-0-0-0-
Cuando Jimmy regreso de ir a comprar cosas al súper mercado un par de figuras menudas lo estaban esperando en la entrada de su casa. Tardo un momento en reconocerla, si Cindy había cambiado ella era una persona completamente diferente.
—¿Libby?
Ella levanto la mirada del suelo, tenía unas enormes gafas de sol que se quitó, permitiendo ver sus ojos rodeados por oscuras ojeras.
—¿Jimmy?
Ella se puso de pie y el corrió a abrazarla, no sabía que la extrañaba tanto.
—Tracey me hablo de un hombre extraño de una gran cabeza que se había encontrado en el parque, cuando dijo que era científico fue obvio de quien hablaba. Tenía que venir a verte.
—Es sorprenderte lo parecida que es a ti, no podrías negarla aunque quisieras.
—En ese caso me alegro mucho de no querer negarla.
Godard, que lo había acompañado a hacer las compras, se acercó a la niña que hasta ese momento había estado enterrando su muñeco de Ultra Lord en el jardín de Jimmy, tendría que arreglar eso antes de que llegaran sus papás, y le enseño un disco que Tracey no dudo en lanzar.
—También, supuse que tendrías muchas preguntas y que no tendrías muchas ganas de que Carl te las contestaras.
—No tienes idea.
Ambos se sentaron donde ella lo había estado esperando y Jimmy se dio la oportunidad de verla por completo. Parecía más grande de lo que en verdad era y aunque sus ropas eran claramente costosas, no recordaba haberla visto tan poco preocupada por su imagen antes.
—¿Quieres empezar por ellos dos o prefieres ir directo a…?
—Sheen— su vieja amiga asintió mientras clavaba su rostro entre sus manos, Jimmy tomo eso como un permiso para empezar a preguntar—. La niña…
—Sí, es su hija. Pero él murió antes de que ella naciera, así que si no fuera porque Eustace no para de recordarnos que él no tiene ninguna obligación real con ella, ni siquiera lo sabría.
—Todos me dicen que fue hace mucho tiempo. Pero. ¿Cuándo exactamente? La niña debe tener unos ocho años.
—El último año de bachillerato. Justo antes de acabar el ciclo escolar, yo estaba embarazada de ocho meses.
Era demasiada información para Jimmy, pero aún tenía muchas dudas, así que se forzó a seguir preguntando.
—¿Cuándo empezaste a salir con Eustace?
Esta pregunta pareció tocar alguna fibra especialmente sensible, ya que Libby tardo casi dos minutos enteros en responder.
—Probablemente unos siete meses… antes.
Jimmy no se lo podía creer.
—Antes de que me juzgues quiero que sepas que creía que estaba haciendo lo mejor por el bebé.
—¿En qué universo Eustace Strych puede ser lo mejor para cualquier persona?
—En el universo en el que soy una estudiante de bachillerato sin el apoyo de mis papás y con un novio que probablemente no podría conseguir un trabajo decente ni aunque quisiera.
—¿Me estás diciendo que Sheen no pensaba apoyarte con el bebé?
Libby negó con la cabeza mientras volvía a cubrirla entre sus manos.
—Te estoy diciendo que Sheen nunca supo que Tracey era suya— Jimmy ya había abierto su boca para protestar cuando su amiga estiro su mano para hacerla callar—. ¿Podemos cambiar de tema? Sé que tienes dudas de otra cosa, y yo de verdad no quiero hablar de esto.
Jimmy se tuvo que tragar todas sus palabras pero decidió hacer lo que ella quería, a pesar de todo había sido la única que parecía dispuesta a contarle que había pasado.
—Carl y Cindy. ¿Cuándo?
—No quieres saberlo.
—Oh, sí que quiero.
Libby respiro profundamente.
—Tres meses después de que te fueras.
Fue como si una daga se hubiera clavado en el pecho de Jimmy. Incluso él le había debido un poco de respeto a su relación y había esperado dos años para salir con alguien más. Pero Cindy no solo había sido mucho más rápida, sino que lo había cambiado por su mejor amigo… con el que ahora estaba por casarse.
—¿Cómo?
—Nadie lo tiene muy claro. Después de que te fuiste ambos se deprimieron mucho. Sheen y yo estábamos muy preocupados, nosotros también estábamos tristes. Pero no podíamos admitir que estábamos emocionados.
—¿Emocionados?— el genio enarco una ceja.
—¡Sí! Por primera vez el mundo no giraba a tu alrededor. Por primera vez podíamos tener una cita completa sin que un alienígena intentara secuestrarnos, o Cindy llegara echando pestes de cómo te preocupaba más poder neutralizar algún elemento nuevo en lugar de su aniversario. En verdad podíamos dedicar tiempo para nosotros, así que puede que hayamos dejado a Carl y Cindy un poquito de lado. Y como no había nadie que entendiera su dolor por no tenerte cerca tanto como el otro… Fue lógico que buscaran consuelo el uno en el otro. Lo que nunca pensé es que eso llevaría a que empezaran a salir.
—¿Y tú dejaste que pasara, así sin más? Tú la que se mete en la vida de todos.
La chica se sintió un tanto ofendida, pero decidió ignorarlo por la paz y seguir con su relato.
—Cuando me enteré intente con todas mis fuerzas convencer a Cindy de que estaba cometiendo un error. No era que en verdad le gustara Carl, simplemente se sentía despechada. Y él probablemente solo quería estar con ella porque le recordaba a su mejor amigo. Nos peleamos horrible en esa ocasión…— Las lágrimas habían empezado a rodar por sus mejillas— No es que ya no nos hablemos, pero nuestra amistad se dañó irreparablemente ese día. Y fue toda mi culpa.
—No lo fue— la intento consolar Jimmy.
—¡Claro que sí! Cindy hablaba en serio, ellos dos en verdad se gustaban. O si no al menos se empezaron a gustar en algún momento. Porque llevan más tiempo juntos del que estuvieron ustedes dos. Y ahora se van a casar.
-0-0-0-
Cuando sus padres llegaron habían llevado Pizza. Jimmy sabía que era su manera de disculparse por haberle ocultado tantas cosas. Y cuando poco después se ofrecieron contestar todas sus dudas, confirmaron sus sospechas.
—Libby vino temprano a hablar conmigo, así que ya no es necesario. Pero gracias— comento, asegurando de ponerle acidez a su tono.
—Probablemente ella sepa más cosas que nosotros, pero si quieres más información, creo que podríamos saber dónde puedes conseguirla— le respondió su mamá mientras le quitaba la orilla a su rebanada de pizza.
—¿Cómo?
—¿No has entrado a tú laboratorio desde que regresaste, verdad?— Jimmy negó lentamente con su cabeza— Pues deberías hacerlo, Sheen y Carl no dejaron de entrar mientras que él estuvo vivo. Ellos creían que no lo sabíamos, pero no eran precisamente silenciosos. Al inicio no estábamos muy de acuerdo, pero aunque esta en los terrenos de la casa, ese laboratorio siempre fue más suyo que nuestro.
-0-0-0-
Su mamá debía tener razón porque el lugar estaba hecho un asco. Aunque hubiera preferido no hacerlo, y limpiar por sí mismo para no pasar nada de alto, su repugnancia fue demasiada y le ordeno a Godard que limpiara mientras él salía a tomar un poco de aire fresco. Solo Dios sabía que habían hecho sus amigos en ese lugar mientras él no estaba, aunque si tenía suerte pronto él también se agregaría a la lista.
Al entrar de nuevo se encontró con una gran cantidad de ratas, ahora encerradas en jaulas, que su fiel mascota le sugirió podía utilizar para hacer experimentos. Y aunque a Jimmy no le encantaba la idea, en esos años era casi imposible conseguir permisos para experimentar en animales vivos, así que el joven científico decidió considerar seriamente la propuesta.
Con un suspiro observo todas las latas de refresco y cerveza, ahora perfectamente desinfectadas, que Godard esperaba que lo dejara comerse pronto. También faltaba parte de su mobiliario, que él se había asegurado de cubrir con una manta especial para protegerlo del polvo antes de irse, y basándose en el estado del rayo convertidor de queso la explicación era sencilla. También había un montón de la más variada basura, unas cuantas mantas y almohadas apolilladas y algunos libros de diversos tópicos. Aunque se apresuró en dividir las cosas entre las que tiraría y las que valía la pena analizar, decidió concentrarse en un solo objeto esa noche. Un anuario escolar.
Tomo asiento en el suelo, en vista de que su silla había desaparecido, y empezó a hojearlo despreocupadamente. Un montón de rostros, algunos conocidos y otros que aunque estaba seguro de haber visto alguna vez ya no recordaba, empezaron a desfilar frente a sus ojos. No había muchas fotos de Sheen, y aunque Libby estaba presente no lo estaba tanto como él lo hubiera esperado. Pero a Carl y Cindy parecían amarlos las cámaras.
Antes de que él se fuera, Carl ya había entrado al equipo de Futbol Americano, ya que si bien no era nada rápido y podía llegar a comportarse como un llorón, la defensa estaba hecha para él. Por su parte, Cindy y Libby habían sido porristas desde el día uno. Aunque al inicio la idea no le había encantado a la rubia, en el fondo era tan niña como todas las demás y sus habilidades en las artes marciales la habían ayudado a hacerse de un lugar rápidamente. El hecho de que ella y Carl hubieran terminado juntos era tan cliché que le causaban nauseas.
Cuando se había ido, Libby estaba considerando dejar a las porristas debido a que sus calificaciones habían bajado, su taller de corte y confección le ocupaba mucho tiempo y en verdad necesitaba una beca para ir a la universidad de sus sueños. Y todo hacía suponer que en verdad lo había dejado.
Considerando los corazones sobre todas las fotografías de su amiga de piel oscura, era bastante obvio que el anuario había pertenecido a Sheen. Sonrió tristemente ante lo cursi e infantil del acto. Solo había una fotografía de Libby sin su marco de corazón, y esa era una de ella con Eustace Strinch. Solo bastaba ver la cara de ambos, para darse cuenta que aunque estaban en la zona de "mejores parejas de la escuela" en realidad nunca fueron una pareja feliz. Por supuesto, Carl y Cindy también estaban ahí, con la etiqueta de la pareja "doble C". En cuanto descubrió a la editora principal del anuario, Britney, se hizo una nota mental de en algún momento mandarle una nota anónima sobre su pésimo trabajo.
Jimmy siguió revisando el anuario de un lado para otro, buscando algo que pudiera usar, y no tardó mucho en notar a un adolescente latino que siempre salía junto a Sheen en las pocas en las que salía este, así como en una que otra con Libby y hasta con Carl. Estaba seguro de que no lo había conocido en sus años en Retroville, pero parecía haber sido muy amigo de Sheen en su último año de vida, y si alguien podía darle más información ese sería él.
Con un suspiro se puso el anuario bajo el brazo y salió de su laboratorio para irse a la cama. El día siguiente tendría que buscar a ese chico, Jaime Rosas según su anuario, y tendría que hacer la visita que había estado evitando con mucho ahínco: al señor Estévez.
Sé que tarde un siglo, y no puedo prometer que eso no volverá a pasar, pero si puedo prometer que pase lo que pase nunca será un hiatus definitivo (excepto si me muero, aunque espero que eso no pase pronto). Como sea, quiero saber sus impresiones.
Los quiere: yo.
