Hola gente! por fin subo le primer capitulo, aunque no tiene mucho de nuevo.. Y no digo nada mas porque la mayoría de ustedes ya me han leído y saben que no tengo nada nuevo que decir... El título de la historia? capricho mío... larga historia.. probablemente se quede así XD

Disclaimer: seamos honestos.. todos saben que no soy Kishimoto! Personaje que salga en el manga no es mío, personaje que no salga en el manga es mío a no ser que sea un cameo del personaje de alguien y en ese caso tendrá su disclaimer apropiado. De momento reclamo autoría sobre Tsuki, Miyu y sus respectivas familias, así como familiares inventados de otros personajes.


Comenzando

Corría por un pasillo ancho y oscuro plagado de puertas, como esos que se ven en las películas de terror o el pasillo de un hotel. Pero ninguna de esas llama mi atención, tengo que seguir. Al fondo del pasillo a una puerta diferente a las demás: es más pequeña, la pintura esta descascarada y la manija oxidada. La abro automáticamente, sin pensar en que puede haber al otro lado.

Me encuentro de pronto en un callejón oscuro y frío, de alguna forma más lúgubre aun que el pasillo. Hay contenedores de basura, botellas rotas y un olor a alcohol barato flota en el ambiente. De pronto siento que me invade el pánico, sin una razón de peso. Tengo que correr. No se a donde pero tengo que correr.

Siento como si alguien me siguiese y eso solo me hace correr más rápido. Doblo las esquinas y solo hay más y más callejones. Todos oscuros y malolientes. Me siento acorralada, claustrofóbica y vulnerable. Las sombras me rodean. Pertenecen a alguien, no puedo distinguir quienes son, pero no están aquí para charlar precisamente.

Una figura delgada aparece tras ellas, apartándolas. No puedo ver nada más que sus ojos. Fríos y crueles. La presencia ominosa de esa persona llena el lugar. Siento ganas de gritar...

*Bip bip bip bip*

Mi alarma comenzó a sonar en el momento más inoportuno, para variar. De un manotazo mandé el reloj al otro extremo de mi habitación mientras con la otra tomaba otra almohada y la ponía sobre mi cabeza. Intenté reconciliar el sueño. Pese a lo aterrador de el, mi curiosidad podía mas que yo. Necesitaba saber quien era esa persona. Quería saber por que corría.

- ¡Kuro-chan! ¡Mamá dice que te levantes! ¡Llegarás tarde a la escuela!

La voz de Shiori, mi hermana menor, terminó de espabilarme. Perfecto. No necesitaba que me recordaran que hoy era mi primer día en mi nueva escuela, la prestigiosa Secundaria Ninjutsu, la mejor escuela secundaria de Tokyo, repleta de chicos mimados de clase alta. Gracias a dios que tiene orientación artística.

Habíamos regresado hace una semana luego de una ausencia de casi ocho años. la verdad es que nací en Kagoshima, pero nos mudamos a Tokyo cuando yo era muy niña y luego mi padre consiguió su trabajo actual y comenzamos a mudarnos por todo el país y llegue hasta lugares como Toronto y Motreal. ahora habíamos regresado para que yo pudiese acabar mis estudios don de comencé la escuela primaria, y para que mis hermanos pudiesen gozar de un poco de estabilidad.

¿Por qué rayos mi vida no podía ser como en mis sueños? Pensé con fastidio mientras me levantaba de mala gana. Suspiré algo hastiada y me fui a tomar una ducha. Veinte minutos más tarde salía con el cabello goteando y tratando de buscar mi nuevo uniforme entre las cajas no desembaladas de mi habitación. Este era bastante curioso; en lugar de ser el tipico uniforme, este consistía en una camisa blanca sencilla, la clásica falda tableada de color azul marino pero este venia con una chaqueta muy bonita que solo teníamos que usar en contadas ocasiones y el resto del año usábamos un polerón, ambos eran de color verde bosque. Es una combinación curiosa, pero se ve bien. Supongo que como es una escuela privada pueden dárselas de extravagantes con los uniformes.

Con el cabello aun desordenado bajé a desayunar. Mamá estaba atareada preparando sopa miso y mi hermanito de cinco años; Kouga, mascaba algo. Shiori, de doce, parloteaba animadamente sobre las amigas que haría en su nueva secundaria inferior. Mi hermano de nueve, Shigeru, ordenaba sus útiles escolares por color y tipo. Ese chico definitivamente es obsesivo compulsivo. La pequeña Tomiko no estaba a la vista, seguro dormía aun.

- ¿Tsuki, me prestas tus barritas para el cabello? - preguntó Shiori apenas entré a la cocina - ¡que asco, no tomes jugo del cartón!

- Eso no es un asco, esto es un asco - dije antes de acercarme a su oido y eructar.

- ¡Madre!

- Tsuki, por una vez compórtate como señorita - me reprendió mi madre-

- Soy todo menos una señorita, ya deberías saberlo - respondí mientras me metía una tostada a la boca.

- Pues haz de cuenta que eres una, tan solo por hoy - suplicó

- Déjala ma, cree que puede tener vida social a la vez que imita a Shrek - dijo la muy agrandada de Shiori.

- Me ahorra el trabajo de lidiar con niñas molestas, estoy cuidadosamente diseñada para alejar a las pijas huecas - dije sonriendo. No hace falta decir que no soy la persona mas sociable ni la mas tolerante. Digamos que las chicas huecas y superficiales me agotan la paciencia. Simplemente no se me da bien interactuar con la gente... Por lo menos con la gente popular o normal.

- Si, y luego acabas con perdedores como ese punk amante de los manga shonen y el nerd emo pelirrojo, igual que Konan - respondió. ¡Oh no, no llamo así a Yahiko y a Nagato!

-Al menos yo no voy por la vida mendigando la amistad del resto para ser popular. - dije con sarcasmo. Shiori no dijo nada, solo me miró dolida y se marchó airada.

- Tsuki-chan apresúrate, tengo que marcharme temprano a finalizar los papeles de tu hermana en el centro. Desayuna rápido si quieres que te lleve. Y por favor haz algo decente con tu cabello - dijo mi joven e hiperactiva madre. Mamá siempre estaba apurada y haciendo de todo.

- Corta el chan ma - murmuré, y sin decir más corrí escaleras arriba a hacerme un moño. Me tomó un rato dominar mi largo cabello azul purpureo. Originalmente no es de ese color claro, pero cuando mi prima se lo tiñó azul eléctrico lo encontré tan cool que no tardé en hacer lo mismo. A mi madre no le hizo ninguna gracia y de hecho tuvimos una pelea por causa de eso, pero se calmo cuando se dio cuenta que el pelo teñido no significa que voy ahí fumando porros y acostándome con chicos. Algo impaciente me subí al auto y recé poder sobrevivir el primer día entre el montón de niños ricos y mimados que me aguardaban en la escuela.

No tardamos en llegar a las afueras de Toshima, donde había un gran parque. Al poco tiempo pude apreciar un muro de cemento y al otro lado de éste se veía una extensión de césped, una arboleda y una pequeña laguna. Hermosos cerezos, que ya estaban en pleno florecimiento, bordeaban los caminos y parterres de flores cubrían el lugar.

- Estos son los terrenos de la Academia - dijo mi madre alegre. - te dije que no te arrepentirías. Shiori abrió los ojos como occidental.

- Anda ya, ojala mi escuela sea como la tuya - dijo ésta animada. Yo fruncí el seño. Perfecto. Un colegio enorme y caro lleno de niños ricos mimados. Simplemente era perfecto.

- Seguro que los laboratorios de ciencias son impresionantes - dijo Shigeru ajustándose las gafas, mas impresionado ante los posibles tesoros intelectuales que del aspecto general de la escuela.

- Que tengas un buen día cielo- dijo mi madre al dejarme en la imponente entrada de la escuela. "Odio cuando me llama así" murmuré. Me ajusté la mochila, tragué saliva y, mirando a todos lados a la vez, caminé hacia adelante, sólo para tropezar con alguien. Maldije mi usual torpeza por lo bajo y estiré los brazos para detener un impacto que nunca llegó.

- ¿Estás bien?- dijo una voz profunda y masculina.


Miyu suspiró pesadamente mientras buscaba el otro zapato bajo la cama. Lunes. Si había algo que Miyu odiaba eran los lunes. Sobretodo por la mañana. Sobretodo cuando se esta atrasada para ir a la escuela.

- ¡Nos vamos en cinco minutos! - dijo una voz femenina al otro lado de la puerta.

- Vale, ya estoy - bufó Miyu.

¿Donde demonios se había metido ahora el cepillo de dientes? Ah, sobre la cómoda, bajo la tarea de física. ¿Y el peine? Miyu se adentró en el armario a buscarlo. Estaba segura de haberlo arrojado allí la tarde anterior. Era increíble la cantidad de basura amontonada que se podía encontrar en las tablas inferiores, donde su madre no alcanzaba a limpiar. Hay que decirlo, Yumeji Miyu no es la persona mas organizada del mundo.

- Nos vamos ahora - dijo una chica alta, de unos doce años entrando en la habitación como si nada. - Vaya, esto es una pocilga. - agregó mientras tomaba un calcetín de la mesita de noche.

- Lo sé Umi, hago lo que puedo.

- No sé qué vas a hacer el día que te cases. - dijo la aludida burlonamente.

- Me casare con alguien tan desordenado como yo, o con alguien que ordene las cosas por mí. –rio la chica mientras recogía un montón de papeles de la mesita de noche.

- ¡Miyu! Date prisa y has tu cama antes de salir - dijo su madre desde el pasillo.

- ¡Bajen ahora que nos vamos! - se oyó decir a su padre desde el vestíbulo.

Bueno, otra semana más, otra vez a empezar la rutina. O eso pensaría cualquiera, pero Miyu no tiene rutina. ¿Para qué? Cada día es único y diferente y cuando se estudia en la Secundaria Ninjutsu nunca se sabe lo que puede pasar...

"Hablando de imprevistos"piensa la chica mientras, al entrar al campus de la academia, ve a una chica rubia y alta con aspecto de extranjera que sonreía como tonta en medio de un circulo de gente y dirige una mirada coqueta a un lado del patio. Miyu sigue la mirada y la clava en un chico alto, fibroso y pálido, con cabello largo, negro como las alas de un cuervo y sujeto en una cola baja con la excepción de unos mechones más cortos que enmarcaban su rostro de rasgos finos pero masculinos. A ambos lados de la nariz tenía unas marcas que bien podían ser cicatrices y que le daban un aspecto intimidante y a la vez misterioso. Sus ojos negros e inexpresivos parecían dos agujeros negros, profundos y absorbentes.

Al sentirse observado levantó la vista y clavó su mirada en Miyu, quien sintió un escalofrío recorrerle la espalda y al mismo tiempo que la cara se le calentaba. Uchiha Itachi siempre lograba turbarla.

La rubia no vio con buenos ojos el intercambio de miradas y decidió pasar a la acción dejando de lado a las chicas que la seguían y acercándose melosa al chico.

- Esa chica busca problemas y los va a encontrar antes de lo que piensa si sigue insistiendo con mi hermano - dijo un chico muy similar a Itachi, algo más bajo y con el cabello corto y erizado.

- A Clearwater le gustan los problemas, pero no creo que lo que busca se lo vaya a entregar Itachi-san.

- ¿Qué quieres decir Yumeji? - preguntó el chico extrañado.

- Nada Uchiha, nada en absoluto. - respondió la chica sonriendo enigmáticamente antes de marcharse con paso decidido hacia el edificio.


Me volví despacio y tuve que recordarme que debía respirar si no quería volver al piso. Frente a mí estaba un chico alto, de complexión atlética y un rostro atractivo semi cubierto por largo cabello rubio que llevaba en parte recogido en un peinado la mar de interesante. Su boca se torcía en una mueca divertida y sus increíbles ojos azul eléctrico relucían con interés. Me ruboricé al notar que me tenía agarrada del brazo.

- Eeto... Si gracias… - dije incorporándome del todo y soltándome con algo de brusquedad. Se me hacía increíblemente familiar el chico.

- ¿Shirouga? - me preguntó el chico abriendo mucho los ojos. Antes de que pudiese responderle pasó un grupo de estudiantes de segundo año y uno de ellos exclamó:

- Nee, ¡Genbaku! ¡Luego coqueteas, nos esperan!

- Te veo luego, tengo prisa - dijo el rubio y se alejó, no sin antes dedicarme otra sonrisa.

Ahí me cayó la teja. ¡Genbaku Deidara! ¡El chico de la exposición de arte! ¿Estaba en mi escuela? Que suerte. Valla que había cambiado. Estaba mucho más alto, y más atractivo también. Lo que llega a cambiar la gente en dos años... Sólo pensé en una cosa y fue que si todos los chicos de esta escuela eran la mitad de guapos que él, este año iba a ser muy interesante.

Con pereza, me encaminé hacia el gran edificio blanco que se erguía a varios metros de la entrada. El caminillo serpenteaba entre el pasto recién cortado que se extendía a los lados y grandes cerezos que lo bordeaban. Al lado éste se podía a preciar un bosquecillo, probablemente propiedad del colegio. Al otro lado se extendía un prado lleno de mesas de picnic, algunas de esas ocupadas por alumnos desayunando. Miré mi reloj de pulsera y decidí que, a juzgar por la hora y los terrenos vacios, mi madre otra vez me había dejado demasiado temprano para mi gusto. Me encaminé hacia el bosquecillo con la intención de esperar lejos de la gente, y a lo mejor hacer la cimarra y no tener que sobrevivir el primer día de clases.

Me sentí a gusto entre los altos pinos. Tal vez no tendría que preocuparme de este estúpido colegio, podría pasar los almuerzos y tiempos libres aquí. Me solté el cabello, recosté y cerré los ojos. Sumida en mis pensamientos no noté la figura que se acercaba despreocupadamente a mí.

- Eh, Shikamaru, ¿qué haces aquí tan temprano? -dijo una voz fuerte y alegre.

Me incorporé algo molesta por ser interrumpida y vi a un chico que se acercaba entre los arboles; de altura media, ojos oscuros y vivarachos, rebelde cabello castaño ceniciento, de pie con las manos en los bolsillos y la mochila colgando como si nada. Su tez era bronceada, y exhibía una gran sonrisa. Ambos lados de su cara tenían unas marcas rojas que me parecieron muy salvajes. Estaba claramente en forma y por lo demás era bastante guapo... Su cara cambió radicalmente de expresión y pareció que se le descolgaba momentáneamente la mandíbula. No sé por qué pero se me hacía increíblemente familiar.

- Tú no eres Shikamaru...

- Y tú acabas de descubrir mi escondite - le respondí mientras me echaba hacia atrás el cabello. Lo observé mientras se sentaba a mi lado.

- Tú debes ser la chica nueva, ¿cierto? - me preguntó observándome con atención.

- Si, soy Shirouga Tsuki. - aquí vamos de nuevo... ojala pudiese evitar las presentaciones.

- ¡¿Tsuki? ¡No puedo creerlo! ¡Estás muy cambiada!

- ¡¿Disculpa? - le pregunté algo alarmada. ¿Conocía a este chico?

- Soy Kiba, ¡Inuzuka Kiba! ¡Por favor, dime que te acuerdas de mí!

Santo Dios. ¿Este bombón es Kiba? ¿Mi ruidoso y desordenado compañero de primer grado? Wow.

- Vaya, pues ¡si que has cambiado!

- Y mira tú mujer, ojalá todas tuvieran esa pinta, estás muy guapa.

- Pues tú no la haces nada mal - le contesté mientras me ruborizaba ligeramente.

- Lo sé nena, lo sé - respondió con una sonrisa algo engreída. Al parecer la autoestima de Inuzuka seguía siendo más grande que la torre de Tokyo. -. ¿Qué demonios le has hecho a tu cabello? - Me preguntó mientras tomaba un mechón entre sus dedos.

- Me lo he teñido... ¿Por qué, no te gusta? - pregunté

- Que va, es la leche. ¡Ahora si te pareces a Anko sensei!

- ¿De veras te gusta? - pregunté sorprendida. La mayoría de la gente parecía ofenderse por el color, pero por otro lado, por lo que podía recordar, Kiba siempre decía lo que pensaba directamente. A veces demasiado directamente, lo cual le habían valido algunos problemas cuando éramos niños.

- ¡Pues claro que me gusta! Es mucho mas sexy que el de Sakura, además te da un toque salvaje - agregó mientras se ponía de pie y me daba la mano -. Ven, te llevo a la oficina. Ojalá estés en mi clase.


Hinata suspiró mientras se adentraba en el edificio. Hoy tampoco sería. Hoy también se tendría que contentar con mirarlo a la distancia, admirarlo en secreto...

- Buen día Hinata - dijo una voz pausada detrás de ella.

- Buenos días Shino-kun - respondió dándose vuelta y exhibiendo su tímida sonrisa. - ¿Cómo has pasado el fin de semana?

- No me quejo. Podría haber estado peor. - dijo el chico mientras se acomodaba las oscuras gafas. - ¿Hoy tampoco ha sido?

Hinata fijó la vista en un hiperactivo chico rubio de ojos azules que hablaba en voz bien alta con otro chico delgado y alto que sólo escuchaba algo molesto. Se sonrojó brevemente y negó con la cabeza.

- Bueno, mañana será un día mejor sin duda - dijo Shino -. Ahora, si no te molesta, te veo en el aula, debo pasar por la biblioteca.

- Nos vemos Shino-kun - murmuró la chica. Acto seguido apuró el paso hasta alcanzar a una chica algo mas alta y de pelo castaño.

- Buenos días Tenten.

- Hola Hinata, ¿qué cuentas? ¿Hiciste los deberes de Geografía? Yo aún no los termino. Mejor le pido ayuda a Sakura, si no los entrego Aoba sensei me cuelga...

- ¿Cómo va el articulo?

- Bastante bien, solo me queda pasarlo por Word y corregir las faltas ortográficas. Siempre acabo confundiendo los kanji.

- Ojalá te permita formar parte del periódico escolar.

- Eso espero, muero de ganas de trabajar en el, pero sólo admiten a los mejores.

- Oh, tú escribes muy bien, eres más que digna de entrar.

- ¿Tú crees? ¡No sabes cuánto me gusta escribir!

- Se cuanto te gusta estar al corriente de todo lo que pasa, eso es espíritu de periodista.

- ¡Eso es verdad! No hay nada mejor que poder investigar, recoger pistas, atar cabos y luego ponerlo todo en papel. Ser parte de los medios informáticos y contribuir a la educación del pueblo - dijo la chica con convicción.

- Pues creo que también serias buena detective - rió Hinata. - nunca se te escapa ni un detalle.

- Posiblemente - coincidió Tenten sin borrar la radiante sonrisa de su rostro. La semana se anunciaba buena, o eso decía su horóscopo. Más valía que el dichoso articulo de prueba saliera como esperaba.

- Por cierto, Neji nii san quiere saber is te unes al curso de arquería que va a empezar mi padre el próximo sábado - dijo Hinata

- ¿Que crees? Voy a poder disparar cosas, no puedo dejar que mi puntería perfecta se atrofie ¡por supuesto que voy! - Tenten era ampliamente conocida por su puntería perfecta y era capaz de golpearle la nariz a un profesor con una bolita de papel desde el otro extremo del salón. Y por añadidura, con bastante fuerza.

- Lo supuse. Averigua si alguien mas quiere ir.

- Tal vez Kankurou este interesado, voy a preguntarle. ¿Crees que Kakashi sensei haya corregido la composición que entregamos?

- Es la clásica "que hiciste durante las vacaciones", no creo que planee corregirla.

- Demonios, necesito que me de criticas constructivas a mi escritura. - se quejo la castaña. Y ambas caminaron lentamente a clases, topándose con compañeros y repartiendo chismes, como cualquier otro día normal.


El imponente edificio blanco de por lo menos cuatro pisos era un verdadero laberinto. Sin la ayuda de Kiba-kun jamás hubiese encontrado la oficina.

- Aquí es. Shizune-sensei te dará todo lo que necesitas- me dijo Kiba mientras me sostenía la puerta - de veras espero que estés en mi clase- añadió mientras me guiñaba un ojo pícaramente y se marchaba con paso relajado.

Le eche una buena ojeada a la oficina. había un escritorio vacío, varias puertas cerradas y en el otro extremo de la oficina había un chico pelirrojo sentado en una silla. No podia ver bien su rostro, pero supuse que seria algún descarriado que estaba para ver al director. Me preguntaba que hacer cuando alguien se acerco por detrás y le dio un tirón a una mecha.

- Ita... que...

- Hola Tsuki kun - dijo una voz profunda y atractiva. Me di vuelta para encarar a un chico bastante mas alto que yo, con el pelo naranja, muchos piercings. Sus ojos grises me miraban divertidos.

¿Yahiko kun? - pregunté sorprendida - ¿que haces aquí?

- Me duele oír que ni te acordabas a que escuela venia. Pero eso no importa ya que estas aquí. No sabíamos que venias, bueno, Konan dijo que te habías mudado de vuelta, ¿pero porque no nos dijiste que venias a esta escuela?

- No sabia que tu y Ko chan estaban en esta escuela, o mas bien, no me acordaba. Iba a llamar en cuanto estuviera bien instalada, ¡lo juro! - no era normal que me topase con tantos conocidos, pero ya que había vuelto al mismo vecindario de antes, tal vez era normal encontrarme con viejos amigos de primaria. ¡Aunque esta era una escuela privada!

- Si bueno, el punto es que Deidara me dijo que te había visto. Esperamos tenerte de vuelta con nosotros.

- Yo también, dile a Nagato y a Konan que les mando saludos.

- Eso tendrá que esperar ya que me mandaron a hablar con el director.

- ¿Hiciste algo?

- Un algo bastante grande debo añadir. No entres al baño del tercer piso.

- O... kay... ¿quiero saber?

- La verdad no. Pero espero que me ayudes con alguna que otra broma este año. Eres material nuevo para los profesores y pienso sacarle ventaja a eso. Espero que quedes en mi clase.

- Yo también. ¿Por que estas aquí?

- Ya te dije, el baño del ter...

- No aquí aquí, aquí en la escuela.

- Ah eso. Mira, esta no es una secundaria ordinaria.

- No jodas - dije sarcástica - ya se que es artística.

- No solo eso. ¿Te entrevistaron para entrar?

- Si... -respondí no muy segura de a donde iba esto.

- La gente que entra es cuidadosamente seleccionada por sus habilidades, ya sean artísticas u otras. No esperes encontrarte con gente ordinaria aquí.

- Pensé que solo era una escuela privada y cara con un nombre raro...

- En parte si, pero también hay gente como nosotros. Gente problemática a la que le ofrecen segunda oportunidad. Pero tienes razón sobre el nombre, el viejo Hashirama, el fundador, estaba algo loco al parecer.

- Y... ¿ahora que hago? - pregunté-

- Habla con Shizune, es la coordinadora. Esa es su oficina - dijo señalándome una puerta. Toque, espere y me abrió una mujer joven, de altura media y con el cabello corto y obscuro.

- ¿Shirouga san? - pregunto sonriendo

- Si, soy yo

- Asi que tu eres la otra sobrina de la querida Anko, es un placer tenerte finalmente con nosotros. Soy Ban Shizune, coordinadora. - dijo mientras me hacia pasar a su sencillamente, pero con varios adornos de cerditos, decorada oficina.

- Nos vemos - dijo Yahiko antes de que Shizune cerrara la puerta tras ella.

Mitarashi-Anko, hermana menor de mi madre y profesora, era una de las razones por las que me habían admitido tan fácilmente en esta escuela tan prestigiosa. Anko era la profesora de teatro de este colegio, había terminado la carrera hace apenas un año. Ella era sin ninguna duda mi tía preferida, de hecho, era casi como una prima o hermana mayor para mí. Sería muy extraño tenerla de profesora. Me hizo un par de preguntas, me entregó mi horario y un mapa de la escuela que mire con extrañeza.

- Esta escuela es la primera del nuevo programa de educación del gobierno - dijo al ver mi expresión de asombro -, por lo que aquí son los alumnos quienes se mueven de una sala a otra.

"Vaya, que problemático"pensé saliendo de la oficina, donde me esperaba una chica alta y rubia, de rebelde cabello recogido en cuatro coletas y vivarachos ojos verdes. Parecía algo molesta, pero sonrió radiantemente al verme.

- Así que tú eres la sobrina de Anko-sensei - abrí la boca para decir algo, pero me cortó – Anko-sensei lleva toda la ultima semana hablando de ti. Te pareces a ella- añadió. Anko y yo teníamos casi el mismo color de cabello. La rubia cogió mi horario y lo inspeccionó. - mira, estas en su clase, o sea en la mía. Seremos compañeras. Eso lo hace mas fácil porque se supone que tengo que llevarte a tus clases. ¿De donde eres? No hablas mucho, ¿cierto? Por cierto, soy Sabakuno Temari

¡Que chica mas imperiosa! pero se veía simpática y no se comportaba como la mayoría de las rubias. tal vez deba ignorar los estereotipos con ella. ¡Si ni ha comentado de mi pelo!

Toqué firmemente la puerta mientras ponía mi mejor cara de "no me importa lo que estos mimados piensen de mi" y espere. Anko abrió la puerta de golpe con una expresión radiante dibujada en su rostro de rasgos similares a los míos. Detrás de ella pude entrever una sala grande y desordenada, habían posters de música y teatro por todas partes y la mitad de la amplia sala estaba ocupada por pupitres mientras que la otra mitad por amplios sofás repletos de mullidos almohadones. Una veintena de chicos se encontraban sentados en los pupitres intentando verme a través de Anko.

- Ah, Tsuki-kun! – exclamó mientras me hacía pasar - Te esperaba. Muchachos, ella es Shirouga Tsuki, mi sobrina, viene de Sapporo - sentí veinte pares de ojos clavados en mí -. Veamos... ¿Por qué no te sientas al fondo con Inuzuka? - dijo mientras me señalaba un asiento vacío junto a Kiba. estudie rápidamente la clase. No estaba Yahiko, ni Konan, ni Nagato... ni si quiera Deidara. Lástima.

Kiba exhibía una sonrisa de oreja a oreja cuando me senté a su lado. Una chica muy bonita, de piel pálida, cabello negro azabache y ojos gris perla me dirigió una tímida sonrisa, y a su lado una estupenda rubia de ojos azules me miraba con interés.

Anko pasó veinte minutos recordando las reglas del Instituto, redistribuyendo horarios, arreglando problemas surgidos con profesores durante la primera semana de clases (a la cual falté) y haciendo chistes entremedio. Al parecer le importaba un comino que hablaran mientras ella hacía esto ya que un chico rubio muy ruidoso y familiar hablaba animadamente con una castaña que parecía algo molesta, la rubia del asiento de al lado chismeaba animadamente con la compañera del banco de adelante y detrás mío un chico moreno y alto roncaba. Bastante gente miraba mi cabello con curiosidad y en un arranque de rebeldía me eché hacia atrás un mechón dejando a la vista la media docena de piercings que adornaban mi oreja izquierda. Kiba me lanzó una mirada divertida y alargó la mano hacia mi oreja.

- Interesante colección Kuro. Por cierto, ¿aún te dicen así?

- Eeto… Sí. No… Bueno, a veces… Olvídalo. - contesté intentando olvidar la razón por la cual me habían puesto ese apodo, razón que en su minuto fue bastante estúpida, aunque ahora se podía decir que el dichoso nombrecito me venia de perlas.

- Cada uno viene de un lugar distinto... Aún guardo espacio para el de Tokyo. - dije coqueta.

La chica al otro lado de Inuzuka me miraba como si fuera un alien. Seguro que había pasado su vida en una burbuja, y nunca había visto algo como yo. Y eso que ni había tenido tiempo de maquillarme. Le hice una mueca y ella cerró los ojos con disgusto. Al otro lado, la rubia de ojos azules me miraba por el rabillo del ojo con creciente interés y su morena compañera tragó saliva y me hizo una leve seña con la mano antes de clavar la vista en el suelo. Otra rubia que no se comportaba como esperaba... ¿que les pasa a las rubias de esta escuela? Por otro lado, nua castaña en la primera fila me miraba raro.

Me sonreí a mi misma. Esas reacciones en la gente me producían una extraña y perversa satisfacción. No voy a negarlo, me gusta producir cierto temor, cierto respeto. Por muy infundado que sea. Aunque lo de infundado no lo se, no soy precisamente una dulce y femenina florecilla, si no mas bien una rosa llena de espinas.

"El día no será tan malo después de todo" pensé mientras sonreía con perversidad.


La verdad es que debería haber reescrito este capitulo de cero porque no esta muy bueno... pero me dio flojera y ya lo he subido exactamente asi en tres sitios.. y no voy a borrar todo para subirlo de nuevo... Forever Floja XD

Espero subir el segundo pronto, el tercero tengo que traducirlo y el cuarto reescribirlo porque lo borre por accidente.. y supongo que actualizaré cada dos semanas o algo así... gracias por leer ^^