SEDUCIENDO A NEJI-NIISAN
Capitulo 2: Un clavo no saca otro clavo
Por Okashira Janet
—A ver. —Hanabi sentada sobre la cama con las piernas a modo de árabe abrió los ojos mucho más de lo humanamente posible—. ¿Ottou-san pidió hablar contigo?.
—Sí. —Hinata sentada echa un ovillo en un rincón del cuarto asintió con la cabeza.
—¿Te leyó una lista de posibles candidatos?
—Sí. —Parecía que una nube oscura saldría en cualquier instante y se posaría sobre la cabeza de la joven heredera.
—¿Y finalmente dijo que seducirías a Neji?
—S-sí…
—Es broma, ¿cierto?
—Hanabi-chan… —Bien, si estaba buscando apoyarla no lo estaba logrando en lo absoluto.
—No en serio, ya. —Hanabi estaba luchando por no reírse y aquello no le hizo mucha gracia a su hermana mayor.
—Hanabi-chan…
—Es que Hinata-neesan, —finalmente ahogó como mejor pudo su risa e intentó hablar correctamente—, de verdad, ¿Neji-niisan?, ¿ya se le olvido a Ottou-san que nos odiaba e intentó matarte?
—Pe-pequeños detalles…
—Sin dejar de lado que indirectamente asesinaste a su padre.
—¡Hanabi-chan!
—Bueno no, que genio el de algunas personas. —La castaña se cruzó de brazos y luego elevó los ojos al techo—. Ahora que lo pienso nee-san, ¿que no estabas enamorada de Naruto?
—Hum… —La joven Hyuuga se revolvió incomoda—. S-sí.
—¿Y luego? —La menor parpadeó—, ¿por qué no haces algo por eso?
—Bueno… —Hinata suspiró hondamente—. No es como si me haya funcionado en casi diez años.
—Hum. —Hanabi colocó la barbilla entre sus rodillas como meditando—. ¿Estas segura de querer seguir las ordenes de Ottou-san.
—Pre-prefiero a Neji-niisan que… —Las mejillas de Hinata se colorearon de manera escandalosa—. Que a Shikamaru-kun o-o el Kasekage.
—Picarona. —Los ojillos de Hanabi la observaron maliciosos—. Entonces no eres inmune a ese cuerpo de Dios griego que se carga nuestro primo.
—¡Ha-Hanabi-chan!
—¿Qué? —La menor se defendió rápidamente—. No estoy ciega.
—E-esto es muy difícil, yo ni siquiera tengo idea… —Hinata dejo caer la cabeza nuevamente entre sus rodillas, cuando se había despertado estaba en la habitación de Hanabi quien le anunció con voz chillona que "Neji-niisan tuvo que traerte cargada de nuevo, por lo menos esta vez no te quejabas porque te apretara el trasero", de verdad, ¿en realidad no había otra persona más madura para confiarle sus temores que su hermana menor?, ¿por qué era tan poco sociable que no tenía amigas para esos asuntos?
—Como bien sabes no soy tu mejor elección para romances y esas cosas rosas. —Hanabi hizo un mohín con la boca, luego suspiró—. Pero creo que es necesario decirte esto, un clavo no saca otro clavo.
—¿Ah?
—Quiero decir que si estas enamorada de Naruto-kun no deberías intentarlo con Neji-niisan.
—Pe-pero… —Los ojos de Hinata miraron con tristeza el suelo—. No es como si pudiera negarme.
—Entonces habrá que expulsar a Naruto de tu corazón primero, vamos, —Hanabi la señaló acusadoramente con un dedo—, ¿o me dirás que lo sigues queriendo igual que cuando tenías catorce años?
—No, —Hinata negó con ambas manos—, por supuesto que no. —Y realmente era cierto, no después de que se le hubiera declarado en plena batalla contra Pain para que después él hubiera salido con un "Muchas gracias por todo Hinata-chan dattebayo, yo también pienso que eres una gran amiga" y momentito, ¿cuándo le había dicho ella que él era un buen amigo?, ¿en que momento alguien podía confundir un "te amo" con un "seamos amigos para siempre"? que si quería quebrar su corazón había formas más fáciles y directas de hacerlo.
"La verdad es que amo a Sakura-chan y siempre la amare", esa era su frase favorita para ver su corazón roto, se imaginaba al rubio diciéndoselo y ella quedando en el suelo de rodillas, llorando como tonta.
"La verdad Hinata-chan no puedo pensar en ti de esa manera", en realidad esa era mas sofisticada y dudaba que Naruto pudiera colarla en su mente así que sus fantasías acerca de esa frase se remontaban a una era diferente, quizás una en donde Naruto fuera un hombre de negocios y renombre, algo así.
"Lo cierto Hinata-chan es que a mí no me gustas nada", por suerte Naruto no era tan malvado, aunque Hinata a veces pensaba que una frase como aquella pudiera escapársele, no por maldad sino por aquella constante ingenuidad aunada a una boca demasiado floja.
—¡Nee-san! —El grito de Hanabi la trajo de vuelta a la realidad—. Lo que digo es que debemos sacarte a Naruto de la mente para que te concentres en tu nuevo objetivo.
—U-uhm. —Balbuceó sintiendo que se ahogaba en vergüenza, no quería pensar en Neji como en un objetivo.
—Tengo un par de ideas. —Hanabi sacó un montón de revistas de debajo de su cama.
—¿Qué es eso?
—Material femenino. —Hanabi aclaró muy pagada de si misma.
—¿Qué?
—Ya sabes Nee-san que a mí no me interesa demasiado ser femenina y esas cosas, cocinar, coser, ser amable y tierna, yo no soy así.
—Hum…
—Así que el otro día que me entró curiosidad por ese curioso mundo rosa le pregunté a Moegi acerca del asunto, —en la frente de la más joven apareció un sudor de extraña procedencia—, de haber sabido que se iba a poner como una histérica no le habría pedido nada, pero bueno…
—¿Entonces? —Hinata tomó la primera revista, en la portada una chica de cabello rubio hasta la cadera y boca pintada rojo fuego mostraba un kunai en su mano "kunnoichis rebeldes" leyó el título de la revista y sin querer hacerlo en realidad sintió que salía un quejido de su boca a juego con una mueca, ¿estaba dejando su destino a manos de un montón de paginas con ilustraciones coloridas?
—También tenemos, "El jutsu del amor", —Hanabi le pasó una revista—, "Kunoichi adolescente", "S.O.S Kunoichi", "Konoha fashion", "Kunoichi eres tú"
—¿Y esta? —Hinata tomó una revista del suelo y al instante sus mejillas se colorearon más de lo usual.
—Ah. —Hanabi le arrebató la revista—. No Hinata-neesan, "Machos ninja" será para cuando queramos que conquistes a Neji-niisan, no antes.
—Pu-pues que alivio. —Aún en su mente la imagen de dos jóvenes ninjas a medio desvestir en la portada.
—Mira, —Hanabi hizo tres montones de revistas y luego colocando ambas manos en su cintura señaló la primera columna—, esas son de consejos de amor, moda y artistas. —Luego señaló la segunda hilera—. Esas son de secretos de belleza, ardides para enamorar a tu galán, consejos y cosas de esas. —Finalmente los ojos de Hanabi brillaron al señalar la última columna que era considerablemente menor—. Y por ultimo nos adentraremos en la mente de un prototipo ninja, ¿qué es lo que piensan esos machos?, ¿solo hay sexo en su disco duro?, ¿de cuantas maneras diferentes puede uno complacerlos?, ¿cuál podría ser su posición fa…? —Pero Hanabi no pudo terminar Hinata se le fue encima tapándole la boca, vale, su hermana ya tenía dieciséis años, pero de todas maneras le era vergonzoso que hablara con tal desparpajo y mucho más si aparentemente sabía más del asunto que ella.
—Ha-Hanabi-chan, empecemos ahora por la primera columna, ¿de acuerdo?
—Bien. —La castaña bufó y tomó la primera revista "Kunoichi adolescente", acto seguido se echó de panza al suelo y Hinata se sentó frente a ella con las piernas cruzadas al centro.
—¿Y-y bien?
—Aquí hay un test para saber si alguien te gusta. —Hanabi arqueó una ceja—. Vamos a intentarlo con Naruto y Neji-niisan, ¿esta bien?
—De-de acuerdo.
—Primera pregunta, cuando estas cerca de él sientes la terrible sensación de desmayarte, mariposas en el estomago y te cuesta formar palabras coherentes, a) ¡si, sí, soy una kunoichi enamorada!, b) a veces, c) no, d) sólo cuando tengo diarrea… —Hanabi arqueó una ceja mientras murmuraba que clase de respuestas eran esas, Hinata se apresuró a anotar los resultados en una hoja de papel.
—Siguiente pregunta. —Hanabi continuó—. Cuando te habla no puedes pensar más que en el sonido de su voz y lo bien que se ven sus labios, a) ¡Sí, sus labios son tan sexys!, b) En realidad prefiero ver sus ojos, c) ¿por qué habría de pensar en otra cosa en lugar de concentrarme en lo que me esta diciendo?, d) la verdad es que usa frenos y me da un poco de asquillo.
—Hum… —Hinata contestó rápidamente.
—Siguiente, —Hanabi meneó sus pies en el aire entrecruzándolos por los tobillos—, cuando salen con amigos no puedes dejar de verlo de reojo, desearías estar a su lado para que su hombro roce con el tuyo, a) ¡Sí, sí!, intentó acercarme a él y no puedo dejar de verlo, b) Lo veo mientras puedo, porque si alguien se da cuenta me moriría de vergüenza, c) cuando uno sale con los amigos es para divertirse con ellos no para espiar gente, ¿no? d) La verdad es que me la paso tan bien con mi mejor amigo que me olvido de él.
—Esto… —Hinaata titubeó un poco y luego apuntó sus respuestas.
—Siguiente y última. —Hanabi tomó aire—. Mi mayor sueño para cuando sea mayor es casarme con él, tener una linda casa y vivir juntos para siempre, a) ¡Definitivamente!, mi sueño como kunoichi es seguir formando parte de los clanes que enorgullecen a la hoja, ¡con el amor de mi vida!, b) casarme con él no suena tan mal, siempre y cuando él lave los trastes, c) si hubiera querido ser una simple ama de casa no hubiera estudiado para kunoichi, por dios, d) ¿casarme?, ¿no podríamos mejor discutir otras alternativas?
—Esto…
—Préstame tus respuestas, —Hanabi le arrebató la hoja y luego comparó el resultado de Naruto con él que decía la revista—, bien, dice: "Tú no debes dudarlo mas, ¡amas a ese ninja!, te estremeces de pensar en él, sueñas con él, vives para él y serías la mujer más feliz del mundo si él se te declarara, no lo pienses más, con todo y a por él. —Un pesado silencio cayó entre las dos y acto seguido Hanabi carraspeó—. Bueno, vamos a ver como le fue a Nii-san.
—Bi-bien…
—Dice, —Hanabi aclaró su garganta—, ¿de verdad crees que te gusta?, ¿no te habrá dado un enemigo demasiado fuerte en la cabeza?, su relación es puro hielo, no tiene futuro, no piensas en él, te da igual si tiene o no novia, es más, ¿no será que tus padres arreglaron un matrimonio entre clanes?, corre ahora que puedes porque ese primo tuyo no te dejara nada bueno, si tienes una hermana menor que te comprenda convéncela de que te ayude a huir una noche de luna nueva y herédale el clan mientras buscas el verdadero amor en una aldea lejana.
—¿De verdad dice eso la revista? —Hinata abrió enormes sus ojos.
—No idiota, lo acabo de inventar. —Hanabi la miró de reojo, de verdad que había una gente que nacía con una ingenuidad… —Aunque lo del principio si es cierto.
—Lo sabía. —Hinata hundió la frente entre sus rodillas—. No tengo futuro.
—Bueno, lo de que no lo querías lo sabíamos desde el principio. —Hanabi pasó rápidamente las hojas—. Lo que necesitamos es un hechizo para que olvides a Naruto.
—¿Un hechizo? —Tímidamente Hinata levantó la cabeza.
—¡Aquí hay uno!, "mezcle los jugos corporales del susodicho con…"
—¡No quiero mezclar los jugos de Naruto con nada! —Hinata chilló escandalizada.
—Que mojigata. —Hanabi arqueó una ceja y siguió pasando los renglones con rapidez hasta que finalmente una sonrisa apareció en su rostro—. Aquí dice que el amor viene de la mano con un aspecto psicológico, que para deshacerse del sentimiento de amor es probable que se necesite también hacer algo representativo.
—¿A-a que se refiere? —Hinata se llevo una mano a la boca, como inconscientemente lo hacía cuando se encontraba muy nerviosa.
—Aquí dice que lo mejor sería que tomaras algo muy preciado que él te haya dado, camines hasta un lugar muy alto y lo avientes al vacío mientras gritas que te desprendes de él y de ese amor.
—So-sonaría bien si Naruto-kun me hubiera dado alguna vez algo.
—Bueno, —Hanabi cerró la revista—, un lugar alto podrían ser las caras de los Kages y en cuanto a que no te ha dado nada, pienso que si le quitamos algo que sea suyo…
—¡N-no le robaría nada a…!
—Algo representativo, —Hanabi la interrumpió meneando una mano al frente—, no sé, una playera, una agujeta de su tenis… ¡Ya sé!, un cabello.
—¿Un cabello? —Hinata parpadeó.
—¿No tenías por ahí uno de esos odiosos muñequitos vudu de Naruto?
—N-no era un muñequito vudu. —Hinata se sonrojó violentamente.
—Lo que sea, agarramos al mono ese, le atamos el cabello de Naruto y lo aventamos al vacío.
—Uh… —Hinata tragó fuerte, le había costado muchos esfuerzos hacer ese pequeño muñeco cuando tenía trece años y tirarlo así…
—¡Hinata-neesan!
—De acuerdo, de acuerdo… —Con pesadez la joven se levantó y apretó su pecho con ambas manos forzándose a si misma para no quejarse.
—Te espero en la entrada en quince minutos, quítate ese kimono.
—Pareces mi jefe. —Hinata volteó a verla de reojo.
—Bueno nee-san, —Hanabi se encogió de hombros—, es que si no te casas con Nii-san seguro Ottou-san me obliga a mí.
—Oh. —Sus cejas se juntaron apenas en un mohín—. ¿Entonces es puro interés?
—Absolutamente. —Hinata hubiera querido ser la clase de chica divertida que le lanzaría una almohada a la cara a Hanabi, pero como definitivamente no lo era solo pudo ponerse colorada y salir de ahí presintiendo que del otro lado de la puerta su hermana menor estaría riéndose.
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Naruto había sentido muchas veces a lo largo de su vida que alguien lo observaba desde las sombras, tenía varías teorías al respecto que había ido formulando en sus noches sin entretenimiento después de la academia, incluso las había escrito en una libreta, su letra un poco grande, bastante chueca y con las hojas manchadas de ramen.
1- Mis padres (quienquiera que sean) me están cuidando, ¡dattebayo!
2- Existe un fantasma al que le gusto y me acosa.
3- Existe un fantasma que quiere matarme y por eso me acosa
4- Hay un enemigo súper guay que quiere acabar conmigo pero como soy demasiado genial no se ha atrevido a enfrentarme ¡dattebayo!
5- Comer tanto ramen me hace ver cosas.
6- Alguno de los aldeanos que me odia me ataca con genjutsu
7- En realidad es Sasuke-teme que esta enamorado de mí y me acosa, ¡nunca me dejare besar por ése dattebayo!
8- Es Sakura-chan que en realidad me ama pero es muy tímida para decirlo y por eso me golpea tanto en clase.
9- Ya no voy a tomar leche pasada, además de diarrea da alucinaciones
10- Existe una chica misteriosa que esta enamorada de mí, pero como es tan tímida para declararse me observa desde las sombras dándome ánimos con la mente en espera de que mis poderes telequineticos (que hasta el momento no se han hecho evidentes) capte algún día sus pensamientos… nah, es la leche pasada.
Un Naruto de veinte años volvió a leer aquella infantil lista, una tenue sonrisa se coló por sus labios, pero luego sacudió la cabeza recordando porque había buscado la lista en realidad.
Alguien volvía a acosarlo.
El fantasma que últimamente había parado de seguirlo había vuelto a la carga y la sensación de que alguien seguía sus pasos día y noche no le dejaba paz (bueno, en realidad la presencia tras de él llevaba apenas media mañana siguiéndolo).
—¡Naruto! —Escuchó un grito en su puerta y abrió cauteloso encontrándose con una Sakura que se acomodaba un mechón de cabello rosa tras la oreja— ¿Por qué has tardado tanto? —La joven golpeteó con su pie en el piso.
—Es que veras Sakura-chan… —El rubio estaba por intentar explicarle sus teorías acerca del ente peligroso que lo perseguía pero la de cabello rosa no le dio tiempo y tomándolo del brazo lo jalo tras ella.
—Hoy quedamos de reunirnos con Sai, ¿te acuerdas?
—Ah, sí, claro. —El rubio salió tras ella como un manso corderito y cuando estuvo lo suficientemente lejos Hanabi se dejo caer del techo, a su lado una sonrojada y acelerada Hinata.
—Nunca pensé que quitarle un pelo fuera tan difícil.
—E-es Naruto-kun después de todo.
—Bueno, sigámoslo. —Hanabi volvió a correr tras él y Hinata tuvo que hacer lo propio, lo bueno de tener el Byakugan en momentos como ese era que podía ver a donde se dirigía sin necesidad de ir demasiado cerca.
—Esta entrando a Ichiraku. —Hanabi desactivo su Byakugan y giró hacía Hinata—. ¿Traes dinero?
—Más o menos.
—¿Alcanza para dos tazones?
—¿Del barato?
—Ya que. —Ambas hermanas entraron en el local, Naruto se había sentado en medio de Sai y Sakura en la barra, Hanabi bufó por la difícil posición en la que se había colocado.
—¡Hinata! —Sakura giró hacía la joven ondeando una mano en el aire en señal de saludo.
—Sakura-san. —La joven Hyuuga hizo una ligera reverencia.
—Las hermanas Hyuuga. —Sai giró hacía ellas pensando en el mejor apodo que podía usar para ellas, pero antes de que hiciera patentes sus pensamientos artísticos Hanabi se dirigió hacía ellos y abrió la boca como si estuviera asombrada.
—¡Que cabello tan dorado!
—¿Eh? —Naruto giró al instante, sus ojos azules bien abiertos—. ¿Te refieres al mío? —Ahí, con aquella bronceada piel, con aquel cabello dorado como el trigo y esos enormes ojos azules Hanabi fue muy consciente del porque del amor de su hermana, incluso ella que se jactaba de valiente sintió que se sonrojaba ante aquella mirada ingenua que no conocía su propio sex apple.
—Sí, es muy bonito. —La joven se armó de valor para continuar por donde iba, si tan solo alcanzara a acariciarlo como quien no quiere la cosa y arrancarle un cabello de paso…
—Bueno, —Naruto echó la cabeza hacía atrás apoyándose en la barra con ambos codos—, nunca antes me habían dicho que mi cabello era lindo, pensaba que les gustaba más color negro como el del Teme, ¡gracias miniatura de Hinata-chan! —Hanabi apretó los dientes, podía ser que fuera el mismo Adonis en persona, pero ¿cómo que miniatura? y además, ¿qué pensaba el idiota alejando de aquella manera su cabeza de ella?
—Mejor sentémonos. —Hinata tomó a Hanabi de la mano antes de que hiciera una barbaridad como saltarle encima a Naruto para conseguir su dorado premio.
—Dos platos de ramen. —Hanabi masculló con enfado, aquellas doradas hebras se movían lejos de sus dedos.
—Sencillos por favor. —Hinata susurró más despacio viendo a Naruto de reojo, su dorada cabeza meciéndose al compás de una risotada que al parecer Sai no lograba comprender.
—Yo creo que usa shampoo, "Sharingan, el hombre". —Hanabi murmuró con enfado tomando sus palillos—. Brilla demasiado para que sea natural.
—No creo que a Naruto-kun le interesen esas cosas. —Hinata titubeó observando al joven que se pasaba una mano por el alborotado cabello.
—Claro que sí. —Hanabi volvió a mascullar por lo bajo—. Da esa falsa imagen de desorden pero en realidad le da un aspecto rebelde, ¡seguro que él lo sabe y por eso se deja así el cabello y se lo revuelve él mismo cada rato!
—Hanabi. —Hinata saltó sobre ella callándola.
—¿Todo bien? —Sakura giró a verlas parpadeando.
—S-sí, no hay problema. —La mayor balbuceó y luego ambas chicas volvieron a lo suyo, Hanabi un tanto irritada y Hinata con aquel sonrojo tan propio de ella.
—Esas hermanas no se parecen demasiado. —Sai acotó despacio sorbiendo sus fideos.
—¿A que te refieres? —Naruto empezó a engullir su segundo plato.
—Además de que su físico difiere sus personalidades parecen ser opuestas.
—A mi me parece que se ven muy bien juntas. —Sakura murmuró encogiéndose de hombros y sorbiendo sus fideos sin darse cuenta de que a cierto rubio el ramen se le atoró en la garganta y tuvo que toser ruidosamente para echarlo fuera, Sai también parecía meditar sobre lo que había dicho.
—Ya veo, —murmuró de tal forma que solo Naruto pudo escucharlo—, esto es a lo que se deben referir con una relación lesbica incestuosa.
—¡Sai! —Naruto saltó escandalizado intentando a toda prisa que ciertas imágenes provocativas de las hermanas Hyuuga no inundaran su mente.
—¿Qué se traen ustedes dos? —Sakura giró a verlos con ojos de pistola y Naruto le tapó rápidamente la boca a su compañero antes de que pudiera compartir sus pensamientos con el resto del Ichiraku.
—Na-nada.
—Seguro. —Sakura siguió viéndolos recelosa mientras comía.
—Creo… voy a esperarlos afuera, me he llenado por hoy. —Naruto salió del local atropelladamente ante la cara de asombro de todos los presentes.
—¿Será que le ha dado diarrea de nuevo? —Sai expresó en voz alta para desencanto de Sakura que se sonrojó al tiempo que lo golpeaba.
—¡Nosotras también acabamos! —Hanabi sorbió de un tirón el resto de los fideos y Hinata apenas pudo decirle adiós a su dinero tirado cuando dejo la mitad de los fideos en el bol y corrió tras su hermana.
—¿Dónde se habrá metido? —Hanabi arrugó el ceño.
—Por allá. —Hinata señaló el lugar donde Naruto y Konohamaru se habían encontrado, ambos jóvenes parecían locos de emoción por enseñarse sus nuevos jutsus sexys, Hanabi observó con el ceño fruncido de rabia como Konohamaru se transformaba en una silueta medio desnuda de algo muy parecido a ella pero con ojos verdes.
—Uh. —Hinata se sonrojó de pena ajena cuando Naruto se transformó en una rubia estrambótica, pero luego estuvo a punto de desmayarse cuando el rubio se transformó en alguien tan parecido a ella que sólo los ojos azules daban una idea diferente.
—Esos idiotas… —Hanabi crujió de mala manera su mano cuando los clones de ella y su hermana empezaron a toquetearse en plena calle, medio desnudas a no ser por aquel humo blanco que los envolvía.
—Na-Na-Na-Na, ¡Naruto-kun! —Y eso fue lo último que recordó haber dicho antes de caer desmayada para gran desencanto de su hermana.
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Cuando Hinata despertó había unos ojos plateados a pocos centímetros de los suyos, había un cabello castaño largo que le rozaba con la mejilla produciéndole cosquillas y una mano grande y tibia sujetándola por la espalda… un momento, la mano de Hanabi no era grande…
—¡Neji-niisan! —Chilló levantándose con tal fuerza que Neji tuvo que esquivarla antes de que la frente de su prima chocara con la propia y hubiera entonces dos Hyuuga desmayados en la calle.
—Hinata-sama. —El joven parpadeó—. ¿Se encuentra bien?
—S-sí. —Ni siquiera valía la pena intentarlo, era incapaz de ver a su primo a los ojos.
—Iba pasando cuando Hanabi-sama gritó algo de romperle la cabeza a alguien y salió corriendo tras de Konohamaru.
—Uhm… —Hinata se levantó con cuidado, obviando la mano que su primo le ofrecía para ponerse de pie, aún no estaba lista para su contacto.
—Hinata-sama, ¿qué sucedió?
—Bueno… —Pasó saliva sabiendo que era pésima para mentir y que (de entre todas las personas) Neji sería el primero en darse cuenta si lo hacía—. Es que… —Sonrojada bajó el rostro—. Es que Ha-Hanabi-chan y yo estábamos… bueno, yo quería… quería un cabello de Naruto-kun.
—¿Un cabello? —Neji la observó perplejo, sabía que cuando las chicas estaban enamoradas tendían a coleccionar cosas raras pero tendría que agregar el nuevo objeto a su lista de extravagancias—. ¿Solo uno?, ¿qué no lo normal es guardar un mechón de cabello?
—Yo-yo no quiero guardarlo Neji-niisan… —Parecía más sonrojada aún al decir eso.
—¿Entonces? —Su curiosidad ya estaba picada para ese punto—, ¿qué planea hacer con él?
—Ti-tirarlo. —Bien, la cabeza de su prima estaba fallando, ¿sería por el golpe que le había puesto al soltarla cuando la llevaba de regreso de la fiesta?, ¿sería por la vez que había hecho que se desmayara en el despacho de su tío?
—Hinata-sama, —el muchacho se rascó la nuca—, no entiendo.
—E-es… —cerrando los ojos Hinata tomó aire y valor—. Sólo es algo que necesitó hacer.
—Uhm. —Y aunque le seguía pareciendo que no tenía sentido ni lógica se encogió de hombros—. Naruto esta justo ahora en el campo de entrenamiento de su antiguo equipo.
—Ah, —la joven se inclinó en una pequeña reverencia—, muchas gracias Neji-niisan. —Acto seguido dio la vuelta y empezó a caminar, para su sorpresa Neji la emparejó y empezó a caminar a su lado—. ¿Nii-san?
—Es que en realidad Hinata-sama, —Neji se cruzó de brazos sin dejar de caminar—, por más que lo intento no la imagino arrancándole un cabello a Naruto.
—Oh, —se dio cuenta de que tenía razón y sonrió suavemente—, gracias. —Siguió avanzando con la cara sonrojada y Neji giró a verla de reojo, recordaba que aquel gesto siempre le había llamado la atención, incluso desde que habían sido niños, ¿cómo le hacía Hinata para que sus mejillas se encendieran de tal manera?, Neji nunca había visto semejante gesto en ninguna otra niña y menos aún en una mujer.
—¿Pasa algo Nii-san?
—Nada. —Volvió a dirigir su vista al frente preguntándose por qué Hinata querría un cabello del rubio, si fuera para atesorarlo, para hacer alguna de esas pócimas de amor o incluso un jutsu él lo entendería, pero, ¿para tirarlo?, siguieron caminando varios minutos más sin cruzar palabra.
—Llegamos… —Hinata anunció titubeante, Sakura, Sai y Naruto entrenaban a unos cuantos metros, el rubio sin poder usar una mano para estar en igualdad de condiciones con sus compañeros, había que recordar quien y que tan fuerte era Naruto Uzumaki.
—Hinata-sama, para que lo que sea que planea hacer funcione, ¿necesita arrancar el cabello personalmente?
—N-no. —La joven jugueteó con sus dedos.
—Entiendo. —Y entonces Neji avanzó a grandes trancos hacía Naruto, sin saber que hacer Hinata se quedo simplemente ahí, viendo, el joven Hyuuga interrumpió el entrenamiento con un saludo de mano general, al instante Sai y Sakura sonrieron en reconocimiento.
—¡Ey Neji! —Naruto se acercó corriendo, su cabello húmedo de sudor pegado a su frente—. ¿Qué te trae por aquí?
—Tú. —Como siempre Neji fue directo al grano.
—¿Eh? —Naruto se echó hacía atrás sin entender.
—Necesito que me des algo, —el castaño se acercó al rubio—, algo tuyo.
—¿Qué? —Inconscientemente Naruto dio otro paso atrás pegándose a un árbol ante la mirada incrédula de sus otros dos compañeros de equipo y la imaginación intrépida de Sakura que empezaba a crear toda una novela yaoi de aquel momento.
—Creo que será un momento muy corto y no creo que te duela mucho.
—¿Qué me duela? —Era el momento en que Naruto hiperventilaba—. Ne-Neji, la verdad es que yo… ya hay una persona que…
—Quédate quieto. —Avanzó más hacía él, Naruto cerró los ojos, Sakura soltó un chillido extasiado, Sai empezó a dibujar la escena y Neji… Neji sujetó entre sus dedos un húmedo cabello dorado y lo arrancó sin el mayor preámbulo—. Gracias Naruto.
—¿Qué? —Naruto y Sakura preguntaron al tiempo, el primero sin saber que había pasado y la segunda quejándose, sin darse cuenta de lo que sus actos habían provocado el joven volvió donde su prima y le entregó el húmedo cabello.
—Aquí tiene Hinata-sama.
—Gra-gracias. —La joven lo recibió entre sus manos, por un instante admiró aquella dorada hebra brillando en su palma, pero ya lo había decidido, un amor que por tanto tiempo hacía sido unilateral…
—¿Ahora que va a hacer? —Neji la observó con sus limpios ojos plateados y ella retrocedió apenas.
—Uh… bueno…
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Hacía mucho tiempo que Neji no subía a los rostros de los Kages, siempre había una misión que hacer o era momento de entrenar, así que le parecía francamente extraño estar ahí al lado de su prima, eso sin contar con que Hinata tenía una replica de Naruto en la mano y un cabello dorado bien atado a la pequeña figura que dentro de poco caería por los riscos, si ese era el amor que le tenía a Naruto esperaba que Hinata-sama nunca lo amara a él.
—Bi-bien… —Su prima balbuceó con dificultad, apretaba de tal manera al pequeño ser contra su pecho que su nudillo se había puesto blanco.
—Pareciera que no quiere hacer esto Hinata-sama. —Recalcó lo obvio porque él era así y no porque quisiera amedrentarla.
—N-no quiero hacerlo Nii-san. —Sin embargo ella le contestó con sinceridad provocando que él la viera más atentamente—. Si-sin embargo debo hacerlo.
—He aprendido que el destino puede doblarse según nuestros propios propósitos Hinata-sama.
—E-este es el destino que estoy eligiendo… por mi propia cuenta… —Unas furtivas lágrimas se atoraron en la comisura de sus ojos y el fingió tos para girarse y romper el contacto visual con ella.
—Entiendo.
—Bu-bueno… —La joven avanzó lentamente hasta quedar en el filo de la roca, Neji tamborileó en el suelo, nervioso de que estuviera tan cerca del vacío—. Yo, Hinata Hyuuga… —¿Qué era lo que se suponía debía hacer?, ya lo había olvidado—. Quiero este día y en este instante desprenderme de mi amor por Naruto-kun. —Ya que, improvisaría sobre la marcha—. Po-por el nuevo amor por el que debo pelear. —No se le ocurrió nada más que decir y de cualquier manera sentía que las lágrimas no le dejarían en paz si alargaba aquello—. A-adiós Naruto-kun yo nunca…
—¡Hinata-sama! —Repentinamente la mano de Neji la sujetó por la cintura y la jaló hacía atrás pegándola a su propio cuerpo—. Por dios, solo apúrese a tirar ese muñeco y aléjese de la orilla. —Clásico de Neji interrumpir sus momentos profundos por sus propias preocupaciones, lo mismo había pasado cuando de niños Hinata había querido despedir como dios manda a Cucu-chan, el pequeño pajarillo, estaba cavando muy concentrada la pequeña tumba cuando empezó a llover, al instante Neji salió de dios sabe donde "Hinata-sama que se va a enfermar" y tiró de ella hacía la casa mientras los gatos destrozaban el cadáver de Cucu-chan, esa vez había llorado dos semanas seguidas.
—Uh. —Pero como siempre enojarse con Neji (o de hecho, casi con cualquiera) estaba bastante lejano de sus capacidades así que sin ser del todo consciente de cómo había ocurrido sintió los dedos de Neji que se entrelazaban con los suyos para quitarle el muñeco y lanzarlo al vacío, al final su primo había tenido la decencia de no arrojarlo él solo y había permitido que sus blancos dedos lo acompañaran en el instante en el que pequeño peluche salía despedido en los aires.
—Ya, adiós Naruto. — Neji exclamó con fuerza y luego guardó silencio, se quedaron ahí, con las manos entrelazadas al frente, el otro brazo de Neji rodeando la cintura de Hinata, sus cuerpos encorvados hacía delante mirando como el muñequito bajaba entre rebotes por las rocas, ¡outch!, eso debía haber dolido, ¡anda! que se había desgarrado un brazo, oh… ¿acaso se había quedado sin cabeza?, con horror Hinata se dijo que seguramente aquella experiencia aterradora no era lo que planeaba aquella revista.
—Mmm, —Neji que seguramente pensaba lo mismo se permitió carraspear—, esto, Hinata-sama, ¿quién es el nuevo amor que pretende ganar?
—Uhm. —Y ahí, con el cuerpo de Neji inclinado sobre él de ella, sus manos entrelazadas y el cuerpecito de Naruto deshaciéndose entre las rocas Hinata se dijo que decirle que en realidad ese nuevo amor era él sería de lo más cómico, tan cómico que su Ottou-san la desheredaría en el momento en que se enterase la manera babosa en que había fallado la misión—. A-aún no sé… —Decidió que aquella era la mejor respuesta para una situación tan apretada, Neji que seguía viendo como aquel juguetillo iba quedando en su bajada sin piernas (es que eso de tener Byakugan) arqueó una ceja con dolor por aquella copia en miniatura de Naruto.
—Pues le deseo Hinata-sama que tenga mucha suerte. —Ella suspiró, no sabía si él era exactamente el indicado para decirle aquello en semejantes circunstancias, definitivamente que Neji Hyuuga no sabía en lo que se estaba metiendo.
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Notas de Okashira Janet: Escribir este fic es ridículamente divertido, espero que se diviertan igual al leerlo.
Agradezco a:
Hatoko Nara
Hopesol
Vampirville
AJGDJAMDA GT
Bell
Hinamel
Eradril
Beaty Dark
Dark-KannaI
Valentia-Crzn
Ridesh
Diana carolina
Mina
Flordezereso
Shizuru-Hime
Zeldi-chan de Hyuuga
Kaoru-sakura
MusaCaliope
I can hear the screems tonight
Umeki-Nara
Agradezco de todo corazón sus amables comentarios y ¿por que no?, la risa que compartieron conmigo, de verdad me han halagado, en cuanto a si habrá Shika-Tema ciertamente no estaba en mis planes, si hay sería muy poco, pero a ver si se puede hacer algo con eso, aunque no prometo mucho.
También agradezco a quienes se han pasado por mi fic "Imágenes" y el nuevo que he escrito de Harry Potter, no esperaba que también fueran fans de esos magníficos libros, gracias a todos.
Me despido con un beso Ciao
2 de agosto del 2011 Martes
