Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La imagen de su respectivo autor. Lo único mío es la historia.
Diciembre, el mes de SAKURA HARUNO en Tumblr.
31 días de MultiSaku para todos los gustos. 31 momentos entre ella y nosotros. 31 veces donde escribo lo que pienso de esta mujer.
OS cortos para poder cumplir el cometido.
Para mis queridos lectores, para mis queridos Sakufans, para mi querida Churro.
2 de diciembre.
¡Shannarō!
Día 2: Amor incondicional.
—Están a punto de llegar.
Sakura bajó las piernas del sofá y se sentó con rectitud mientras leía su novela, antes de decidir que prefería meterse a su habitación y sólo salir para comer e ir al baño. No es que desprecie las amistades de su hermana Karin, simplemente que no eran personas aptas con las que ella querría convivir. Eran la clase de chicos que podría encontrar en un callejón obscuro metiéndose sustancias desconocidas por la nariz y asaltando abuelitas. Faltándole el respeto a las mujeres y rayando con sus estúpidos grafitis las paredes de cualquier lugar.
Un montón de emos que siempre apestaban a cigarro. Un gordinflón, un greñudo, una machorra, dos gemelos pervertidos, un gigantón, un culo muy guapo y un sujeto muy extraño con dientes de sierra; personalmente, el que peor le caía. Todos hediondos y drogadictos.
Así que ya decidido, se retiró a su habitación.
Eran las ocho de la noche y sus padres habían viajado a otra ciudad por el funeral de una amiga de su madre. Es comprensible que su descarriada hermana haría lo que quería, sin embargo, le molestaba que en lugar de ir ella sola a los problemas, terminara trayéndolos a su casa.
Resultó evidente que ya estaban ahí por todo el escándalo que inició de un segundo a otro. Rodó los ojos, y releyó el inicio de un capítulo porque se había distraído. Tronó sus dedos cuando escuchó que algo se rompía y apretó los dientes cuando rugieron las bocinas con música rap. Masajeó su cien y suspiró resignada, sería una larga noche.
Bajó por un vaso de agua y los observó de reojo, todos tontos. La saludaron con la alegría de un montón de adolescentes a punto de convertirse en adultos y ella apretó los labios en una sonrisa forzada. Tayuya soltó la broma de que ellos le causaban vergüenza, se obligó a negarlo, pero era evidente que sí.
.
A eso de las dos o tres de la mañana la atrapa una increíble incomodidad. Su pecho se siente apretado y algo le pica el cuello. Tiene mucho calor y sus piernas se ahogan aprisionadas. Hay algo pegándose a su trasero y una mano queriéndose escurrir dentro de su pantalón. Siente en la parte superior de su espalda los dientes puntiagudos y el repugnante olor a alcohol y cigarro. Se despierta pero no se alarma, sabe que es él.
—Buenas noches Sakura.
—Suigetsu.
Lo odia más que a nada en la vida, pero ama cómo la hace sentir. No es él a quien quisiera tener detrás de ella frotándose como un perro, pero es esto lo único que puede obtener. Suigetsu es un pedante simio que se cree interesante pareciendo un stripper que viste de cuero y está tatuado, con el cabello largo a los hombros y amarrado, con las uñas pintadas de un pésimo tono gris. Infiel y sin modales, sin nada bueno que ofrecer. Y aun así, con unas manos agiles para acariciarla y una lengua vigorosa que seduce hasta a la más seria de las mujeres y hace su muralla flaquear.
—Este pantalón es más sexy que una minifalda.
Sabe que lo dice porque Karin se ha puesto una. Karin es una pelirroja ardiente que sabe cómo vestirse para llamar la atención. Sakura es una pelirrosa ñoña que prefiere sentirse cómoda.
—Es muy fácil meter mi mano.
Suigetsu juega con el débil elástico del pantalón y toca su piel como si se fuera a romper. Su vientre hierve y su entrepierna palpita. En el fondo le da asco, sin embargo, no puede evitar gustarle el cómo la hace sentir.
Besa la piel de su espalda y muerde su oreja cuando continua tallando su pelvis con su trasero. ¿Su hermana merece que ambos le falten el respeto? No lo sabe, Karin lo engaña también, pero no es su deber juzgarle.
Suigetsu se monta encima de ella y la voltea para dejarla boca abajo, simula penetrarla mientras le mete su larga lengua en su oído y aprieta sus pechos acariciando con sus índices en el centro. Sakura se muerde el labio. Necesita que la bese, necesita que Suigetsu le baje de una buena vez los pantalones y se meta hasta el tope. Que la cargue mientras se empuja dentro de ella y termine corriéndose enfrente de la cara miserable de su hermana.
No obstante, no es tan poca cosa para hacer algo así. Con la simple atención de ese hombre le basta para sentirse complacida. Aun no entiende lo que pasa, ni por qué ese sujeto le quema la piel con simplemente guiñarle un ojo mientras aun sostiene la mano de Karin. Piensa que es la morbosidad de hacer algo que nadie se imaginaría. Porque ante los ojos de todos, ella lo desprecia y siempre habla mal de él. Porque es una chica correcta que jamás rompe un plato y él es un pobre vago perdedor. El novio de su hermana.
Nadie se imagina que es ella a quien acaricia debajo de la mesa cuando cenan con sus papás; ni que es ella a quien besa desesperado en algún lugar encima de su motocicleta. Lo aborrece con el alma por no dejarla en paz y se aborrece a sí misma por siempre caer ente él.
—Hazlo.
Le implora, quiere ser suya de una buena vez, aunque después se arrepienta. Pero Suigetsu sólo sabe reír y besarla, acariciarla y decirle que aun no es tiempo. Se complace con lo poco que hacen y Sakura tiembla excitada y rechazada.
Se siente ofendida y se resigna, así son las cosas. Nunca lograra ir más allá con él, todo quedará resumido en fantasías. Se siente estúpida por esperar algo de ese mal viviente y satisfacerse con una mera ilusión. Los dedos de Suigetsu estirándose sobre su ropa interior vuelven a convertirse en los suyos, y la mano apretando sus senos siguen siendo las almohadas.
—Sakura, ordenamos comida, ¿no quieres cenar?
Karin toca su puerta y Sakura espabila.
—Sí, ya voy.
Baja con su pijama, no le importa si los amigos de Karin se van a reír.
Se sienta en el sofá, toma una rebanada de pizza y lo busca de reojo. Ahí está Suigetsu, esta vez el de verdad; sin quitarle la vista enamorada, única y fiel a su querida hermana Karin. Entonces Sakura muerde su pizza.
—Imbécil.
Sakura y Suigetsu.
Fin.
~STRIFEMACHINE~
Gracias por sus comentarios uwu.
