Hola de nuevo. Perdón por haberme tardado tanto, pero sólo podré publicar cada semana. Además me costó reescribir este capítulo pues estaba bien feo, y por cierto bien corto, así que le agregué más y más cosas, sólo espero que no haya quedado aburrido e.e Pero en fin, espero que les guste.
De antemano gracias por los comentarios e igualmente gracias a los que siguen este fic :)
Creo que me faltó algo más de acción entre Hermione y Draco, pero este problema lo arreglaré en el próximo capítulo. Disfrútenlo.
Disclaimer: Los personajes, los lugares, o por ende todo el mundo mágico de Harry Potter no me pertenece, le pertenece a J.K. Rowling. De resto el trama es completamente mío. A leer se ha dicho.
Capítulo 2: El pequeño castigo.
Cuando ya hubieron entrado al gran comedor y seleccionaron a los nuevos de primer año en cada casa, Dumbledore dio su típico discurso de bienvenida, presentó a los nuevos profesores y dio por iniciado el banquete. El techo encantado del gran comedor estaba nublado, seguramente estaba por caer una tormenta afuera. Hermione estaba sentada entre Harry y Ginny, ésta última perdida en sus pensamientos. Hermione no quiso interrumpir la reflexión de Ginny, tampoco quería interrumpir la conversación de Harry y Ron acerca de que Snape por fin consiguió su puesto de profesor de DCAO. Pero ella tampoco quería comer. Por lo que se quedó callada y miró hacia su plato vacío.
De nuevo le llegó esa sensación de que estaba siendo observada por alguien, pero no se atrevió a mirar, por lo que disimuló sus nervios jugueteando con su tenedor. Sintió suaves golpes en su hombro, era Ginny.
—¿Por qué Malfoy te está mirando? —Preguntó mirando sin ningún tipo de disimulo hacia la mesa de las serpientes.
—Debe de estar mirando a otra, Ginny.
—No, te mira a ti.
—No me mira—Le replicó—¿Podrías dejar de clavar tu mirada en la mesa de ellos? —Trataba de no levantar la vista, pero al final no aguantó y su mirada se dirigió hacia la mesa de Slytherin. Malfoy la miraba, y retiró su mirada rápidamente cuando Hermione lo observó.
—Te lo dije—Le susurró Ginny
—No era a mí, ¿bien? Ya puedes dejar el tema atrás.
Ginny se quedó callada y se dedicó a comer. Harry y Ron pararon de hablar de quidditch, pero tampoco había nada de qué hablar. Te estaba mirando, Hermione. El hurón te estaba mirando. ¿Qué quiere? ¿Qué quiere él de una sangre sucia?
—Hermione… ¿No vas a comer nada? —Le preguntó Harry.
—No tengo hambre.
—No comes nada desde hace horas. ¿Te pasa algo? Te noto algo inquieta.
Hermione miró a Harry y movió la cabeza hacia un lado, haciéndole señas de que mirara a la mesa de Slytherin.
—Qué carajos querrá Malfoy. Te mira de a ratos, lo he notado.
—Tendremos que vigilarte Hermione—Intervino Ron—No sabemos si quiere hacerte daño.
—Para qué más me estaría mirando, Ronald. Dudo que me vaya a dar chocolates.
—Es obvio que trama algo—Dijo Harry—Algo relacionado con Voldemort…—Hermione y Ron se estremecieron al oír aquel nombre. Harry levantó las cejas y los miro divertido—Bien, bien. Algo relacionado con quien-ustedes-saben.
—Eso no lo sabemos—Le respondió Hermione.
—Lo estás defendiendo.
—No Ron. Sólo que no sabemos, ni sabemos si es mortífago.
—Tú qué crees. Ya sabes de quién es hijo.
Después de una larga discusión, que al final nadie ganó, se dirigieron a su sala común charlando animadamente. Aunque Hermione seguía pensando en Malfoy también debía comenzar a concentrarse en las clases que empezaban al día siguiente. Se sentaron al lado de la chimenea, comenzaba a hacer frío pues una feroz lluvia se desató después de entrar a la sala común. Hermione se levantó de repente y se dirigió a su habitación, despidiéndose desde las escalas.
—¿Qué le pasó? —Preguntó Harry, nadie respondió.
Draco se despertó de golpe cuando un fuerte trueno sonó afuera. Miró su reloj, eran las dos de la mañana. Después de despertarse no pudo cerrar un ojo. Había estado observando a Granger, cada movimiento que hacía, cada palabra que salía de su boca, aunque no podía escuchar ni una. Y después de todo concluyó que no habría forma de acercarse a ella por dos simples razones. Eran mundos completamente opuestos, y la sola idea de hablarle le hacía querer matarse. Odiaba a esa chica, incluso un poco más de lo que odiaba a Potter. Esa estúpida misión le asqueaba, de todos los mortífagos tenía que haber sido él.
Se levantó de golpe de su cama, puso sus pies en el frío piso de piedra, ya estaba acostumbrado al frío de las mazmorras. Bajó de su habitación hacia la sala común que estaba totalmente desierta. No había ningún tipo de ventana en esa estúpida sala común. Maldecía a quien se le ocurrió poner a la casa de Slytherin en las mazmorras. Dentro de cinco horas, a las siete comenzaban las clases, y no se había ingeniado nada para ''acercarse'' a Granger, aunque no pensaba hacerlo en público. Fijó su vista en una de las mesas, allí había un pergamino y una pluma. No se le ocurrió otra forma. Se levantó del sofá en el que estaba y escribió en ese pergamino seis simples palabras. Tomó una lechuza que estaba dormida encima de una silla, ésta casi lo muerde por haberla despertado. Puso el pergamino bien doblado en su pico y la llevó hasta la entrada de la sala común. Se arriesgaba al dejar volando a esa lechuza adentro del castillo. Pero no había ni una estúpida ventana en esa estúpida mazmorra, además afuera llovía, y las lechuzas odian la lluvia.
—Llévala a la sala común de Gryffindor—Le susurró y ella se fue volando, desapareciendo en la oscuridad. Lo único que le faltaba era que Filch descubriera a la lechuza, pero dudó que eso pasara. Volvió a su habitación e intentó reconciliar el sueño. Pero no lo logró.
Unas horas después Hermione se levantó perezosa, eran las seis de la mañana. No había dormido bien por culpa de los truenos que caían a cada rato. Se bañó y se vistió rápidamente, arregló su maleta y bajó a la sala común, donde una ansiosa Ginny la esperaba.
—¡Hermione! —Gritó ella—Mira, mira—Tenía un pergamino en la mano y lo movía de un lado a otro como si fuera la gran cosa.
—Qué es eso.
—Es para ti—Dijo estirando su mano ofreciéndole el pergamino. Hermione lo tomó sin ánimo alguno.
—Deben ser mis horarios, pero yo ya ten…—Paró de hablar al leer lo que había escrito ahí. Ginny le arrebató el pergamino impaciente.
—''Nos vemos en el castigo, Granger''—Frunció el ceño y miró a una aburrida Hermione—Desde cuándo estás castigada, ni siquiera hemos comenzado las clases.
—No estoy castigada. Debe ser algún bromista. ¿No dice quién la envió?
—No. La encontré en la entrada de la sala común. Al parecer esa pobre lechuza estaba ahí desde hace horas.
—¿Cómo era la lechuza?
—Era una lechuza, qué quieres que te diga. Vamos. Harry y Ron ya bajaron a desayunar—Sin esperar respuesta la haló fuera de ahí. No le prestó atención al pergamino, ya estaba acostumbrada a las bromas. Hablaban del inicio de clases, Ginny no estaba muy emocionada, no tanto como Hermione.
Doblaron en una esquina, al final del pasillo, justo en frente de la entrada del gran comedor se encontraban Malfoy y Zabini, lo único que faltaba. Hermione siguió con su camino fingiendo hablar con Ginny de algo muy interesante como libros. Malfoy no sabía que ella estaba pasando, hablaba con Zabini de algo al parecer muy secreto. Para mala suerte de Hermione dos niños de primero pasaron corriendo al lado de Ginny, empujándola, Ginny accidentalmente empujó a Hermione y ésta lamentablemente empujó a Malfoy. Él volteó enojado.
—¿Acaso no tienes ojos Granger?
—Yo…
—¿Te comió la lengua el…—Zabini le dio un pequeño golpe en el brazo, a lo que él recordó de su estúpida misión—Lo siento—Dijo con mala gana y salió de ahí en dirección hacia el comedor. Hermione y Ginny quedaron atónitas.
—¿Acaso Malfoy pidió disculpas? —Dijo Ginny. Hermione la miró sin decir palabra.
—Yo…Creo que…Yo…tengo hambre—Dijo Hermione comenzó a caminar, casi trotar hacia el gran comedor, donde Harry y Ron estaban apenas saliendo. Les contaron todo lo que había pasado, desde el extraño pergamino hasta el encuentro con Malfoy. Harry no dudó en que algo tramaba el hurón, aunque no había manera de descubrir qué era, pero se encargaría de descubrirlo.
Media hora después Draco entró al aula de pociones, seguido de sus amigos. Los de Gryffindor ya estaban ahí, incluyendo a Granger, quien le dirigió una pequeña mirada para luego volver la vista hacia su pergamino. Horace Slughorn estaba sentado en su escritorio, mirando a uno por uno sonriente. Draco estaba hundido en sus pensamientos, tratando de idear un plan para ganarse un pequeño castigo.
—Buenos días—Dijo—Soy su nuevo profesor de pociones. Hoy comenzaremos haciendo una simple poción crece-pelo. Como ya saben, deben triturar cuarenta colas de rata, añadir agua al caldero y cuando esté hervida agregar las colas de rata. La poción debe conseguir un color marrón. Comiencen.
Hermione comenzó a hervir el agua. Juró que no miraría a Malfoy. Él estaba sentado en la fila de al lado, y al parecer no había comenzado a hacer nada. Hermione miró hacia la fila de él con el pretexto de que buscaba a alguien, luego volvió a mirar su caldero, el agua ya estaba hervida. Agregó las cuarenta colas de rata, y esperó un rato a que la poción se pusiera color marrón.
Malfoy se levantó al ver que Granger ya estaba terminando su poción, se le ocurrió algo sencillo para ganarse su castigo. Hacer enojar a la leona. Sabía que cuando de trataba de él se enojaba fácil. Tomó una hoja de árbol rara que había en una de las repisas, pensaba hacer explotar el caldero de Granger, pero luego descartó ese absurdo plan. El profesor no se percató de que él estaba de pie, el humo que había en el aula le hacía perder de vista a cualquiera. Malfoy se acercó sigilosamente hacia la fila de Granger, quien ya había terminado su poción y hablaba con Potter y Ron que estaban a su lado. Pasó disimuladamente y luego paró al frente de la mesa de Granger y Potter, éste último lo había llamado
—Qué quieres Potter.
—Mira Malfoy—dijo levantándose. Hermione sólo lo observó— No sé qué estás tramando, pero te advierto de una vez que no sabes en qué te metes.
—¿Eso fue una amenaza? Tú eres el que no sabe con quién te metes al amenazarme.
—Oigan—interrumpió Hermione—No es decente discutir esto aquí, ahora.
—Tú no te metas Granger.
—Oye hurón...—Comenzó Ron pero Hermione interrumpió.
—Sí, porque no quiero que Harry se gane un castigo por tu culpa.
Granger, Granger. Haces bien al meterte en esto.
—¡Y QUÉ! —gritó Malfoy y todo el salón quedo en silencio, mirándolos.
—Malfoy, por favor no…—comenzó Hermione y él alzó un dedo callándola.
—A ti quién te metió sangre sucia—Hermione comenzó a respirar hondo, no quería meterse en problemas el primer día de clases— ¿Te comió la lengua el ratón? Ah, olvide que eres el ratón de biblioteca…
—Mira Malfoy, no sé qué te crees…—comenzó Harry pero Hermione lo interrumpió.
—No sé tú Malfoy pero prefiero ser el ratón al hurón.
—¡No vuelvas a llamarme hurón!
—¡Y tú no vuelvas a dirigirme la palabra!
—¡Yo le hablo a quien se me dé la gana! Pero siendo honestos, hablarle a la sangre sucia Granger no me da mucha gracia…
—¡Eres un maldito idiota! —Malfoy sacó la varita rápidamente, pero fue muy tarde porque Hermione la había sacado primero y le estaba apuntando justo al pecho. El profesor Slughorn se paró de su silla para intentar pararlos, pero fue muy tarde ya que Hermione había lanzado un hechizo contra Malfoy y toda la clase se reunió alrededor de ellos. Malfoy cayó al piso pero se levantó rápidamente. Harry iba a intervenir pero Hermione le dijo que no lo hiciera. Los de Slytherin animaban a Malfoy y los de Gryffindor a Granger. Todo era un caos, Malfoy lanzaba hechizos contra ella pero ésta los evadía rápidamente, y en un abrir y cerrar de ojos ya le estaba lanzando un hechizo a él. Slughorn no tuvo más opción que desarmarlos a ambos y guardar sus varitas en su escritorio.
—¡A la oficina del director! ¡Ahora!
Hermione miró a Malfoy furiosa y salió hacia la puerta, Malfoy la empujó hacia un lado.
—Primero los decentes—dijo y salió rápidamente de ahí. Malfoy caminaba a un lado del pasillo y Hermione al otro, ella lo maldecía mentalmente, mientras que Malfoy cantaba victoria a la situación, y no pudo evitar que le saliera una sonrisa. Cuando llegaron a la gárgola vieron a la profesora McGonagall parada en frente de ella. Los miró a ambos y luego dijo:
—Dumbledore no está, pero yo me encargaré de implantarles un buen castigo. No esperaba esto de usted señorita Granger—dijo mirándola fijamente— Y mucho menos el primer día.
—No fue mi culpa profesora, Malfoy comenzó a pelear.
—Pero usted le siguió el ritmo, así que no intente sacar excusas. Hoy seguirán con sus clases normalmente, pero al final de ellas vayan a donde Hagrid—Malfoy puso cara de asco—Ya sé qué castigo ponerles. Ahora vuelvan a clases, y no quiero que esto se repita otra vez. Y no tendrán sus varitas hasta mañana—Dicho esto se fue caminando rápidamente. Ellos dos no se dirigieron palabra y se encaminaron de nuevo hacia clase de pociones, aunque sólo faltaba un minuto para que acabara la clase, igual Harry le llevaría su maleta, así que se dirigió a clase de runas antiguas que por lo menos no compartía con Slytherin. Antes de ir por caminos diferentes Malfoy paró y la miró.
—Conste que te advertí del castigo Granger—Le dio la espalda y se fue por el corredor que llevaba al gran comedor.
—Idiota, nunca me advirtió de ningún…—Paró en seco y se dio cuenta, el pedazo de pergamino. ''Te veo en el castigo, Granger'' Eso significaba una cosa, Malfoy hizo todo eso a propósito, y ella estaba involucrada, lo que significa que él trama algo feo, y esto le olía bien mal—Debo contarle esto a ron y a Harry.
Después de salir corriendo hacia la clase de runas antiguas, cuando ya hubo sonado el timbre y los pasillos se infestaban de alumnos, se encontró a Harry y a Ron esperándola al lado de unas escalas. Les contó rápidamente lo que pasó con McGonagall y lo que pasó con Malfoy, también les contó lo del pergamino, ya que no había mencionado nada.
—No vayas al castigo Hermione—Le dijo Ron—Es que ese hurón está raro.
—No puedo no ir Ron, McGonagall me mataría, y me ganaría otro castigo además.
—Entonces lleva tu varita y mantenla en la mano todo el tiempo—Propuso Harry.
—McGonagall no nos dará las varitas hasta mañana.
—Bueno, eso es algo, él no podrá atacarte—Dijo Ron—Pero podrá golpearte, secuestrarte…
—Cállate Ron—Le interrumpió Harry—Hermione, sólo asegúrate de no estar muy cerca de él.
Después de unas horas de sufrimiento en clases, las cuales Hermione quería que no acabaran, salió aburrida acompañada de Ron y Harry hacia el despacho de McGonagall. Ella no quería estar con Malfoy, pues le preocupaba su actitud. Pero siempre hay en ella una pequeña gota de curiosidad que le hace querer siempre saber lo que pasa cuando algo está raro. Quien sabe, tal vez sólo quería joderla, tal vez sólo quería asustarla, o tal vez sólo quería matar el tiempo molestándola. Todas estas razones son igualmente molestas. Se supone que ella quería volver a Hogwarts para olvidarse de los problemas de los años anteriores, pero obviamente esto no iba a ser jamás posible. Siempre vivían una pequeña aventurilla y no importaba cuán relajado estuviera todo, porque en algún momento del año aparecería un basilisco, Voldemort, un extraño torneo de magia… O cosas que jamás imaginarían. Este año era Malfoy y su raro comportamiento, pero quién sabe qué más pasaría.
Llegaron al despacho de McGonagall, Malfoy ya estaba ahí y los miró con odio. Harry y Ron le preguntaron a McGonagall si podían ir con Hermione y ella negó.
—Pero profesora, nosotros también estábamos peleando—Dijo Ron.
—He dicho no. Ahora váyanse, llegarán tarde a la cena.
Harry y Ron miraron a Hermione y luego a Malfoy, lanzándole una mirada amenazadora. Le desearon suerte a Hermione y se ofrecieron a llevar su maleta a la sala común y ella aceptó. No miró a Malfoy ni un segundo. McGonagall les indicó que fueran a la cabaña de Hagrid, que él ya tenía preparado el castigo, más que nada necesitaba ayuda.
Salieron del castillo, hacía frío y Hermione no llevaba su túnica, por lo que sólo pudo cubrirse con sus brazos. Malfoy se percató de eso y meneó su túnica de un lado a otro tratando de hacerle dar envidia a Hermione o algo por el estilo. Ella sólo lo ignoró. Cuando llegaron a la cabaña Hagrid salió con dos lámparas, les dio una a ellos, Malfoy la llevaba. Saludó a Hermione y le preguntó cómo le estaba yendo.
—¿Podrían hablar de eso luego? —Preguntó Malfoy impaciente—Me aburro.
—Bien, bien—Dijo Hagrid quien comenzó a andar hacia el bosque prohibido, Malfoy y Hermione lo siguieron casi trotando, pues los pasos de Hagrid eran como dos pasos de un hombre.
—A dónde vamos Hagrid—Preguntó Hermione un tanto asustada, pues no tenía su varita. Miró a Malfoy que sólo se fijaba por donde pisaba—¿Tienes miedo de dañar tus zapatos caros Malfoy?
—Cállate Granger—La miró con odio—Estos zapatos valen más que tú.
—Ojalá se te arruinen con toda la tierra.
—Maldita sangre...
—Silencio—Dijo Hagrid— Vamos a buscar unos cuantos acónitos, son unas plantas que necesita el profesor Slughorn para hacer una poción matalobos.
—No tenemos nuestras varitas Hagrid, y el acónito está bosque adentro.
—No te preocupes Hermione, no pasará nada, al menos que nos encontremos con criaturas extrañas pero no creo que lo hagamos.
—Oye grandote, ¿no podías buscar eso solo? —Le dijo Malfoy. Él se había olvidado por completo de su misión y no se preocupó ni un momento en hacer ''amistad'' con Granger.
—No. McGonagall no sabía qué castigo ponerles, y yo le dije que necesitaba un poco de ayuda.
Caminaron como por treinta minutos más, ya habían traspasado el área segura de Hogwarts, eso calculó Hermione, hacía mucho frío y se escuchaban ruidos muy extraños, Malfoy estaba alerta a cualquier cosa y Hermione sólo se hacía la que no tenía frío, aunque no era cierto. De repente Hagrid paró en seco, lo que hizo que Malfoy y Hermione chocaran contra él. Algo se estaba moviendo a un lado de ellos, entre los arbustos. Las lámparas casi no iluminaban nada. Hagrid les hizo seña de estar callados. Y se seguían moviendo cosas muy grandes entre los arbustos, y se seguían escuchando ruidos extraños. Hermione comenzó a retroceder cuando vio que algo grande salía de entre las sombras, sus ojos iluminaban. Y no era uno, eran varios, dos o tres. Continuó retrocediendo hasta que chocó con Malfoy y le pisó un pie, él dejó salir un gemido de dolor. Y esa cosa que salía de entre los árboles y arbustos comenzó a caminar más rápido. Hagrid les hizo señas de correr, dejaron caer las lámparas cuando una ráfaga de viento los envolvió por un momento.
—Corre Granger…—Le susurró Malfoy al oído, lo cual causó una sensación extraña en ella—Que corras— Ella estaba en shock, y aquellas criaturas salieron corriendo de donde estaban, lanzando un feroz rugido. Malfoy sólo tomó por el brazo a Hermione y la obligó a correr. Se habían separado de Hagrid, corrían sin rumbo alguno y sólo escuchaban pasos rápidos detrás de ellos. Apretaba su brazo lo más fuerte que podía para hacerla correr más rápido, ella lanzaba gemidos de dolor y trataba de zafarse de su agarre, pero lo único que lograba era que la apretara más fuerte. Corrieron por unos minutos hasta que sintieron que aquellas criaturas cambiaban de dirección. Pero luego ellos tropezaron y cayeron rodando por una pequeña montañita de unos diez metros de profunda. Cuando llegaron a la parte de abajo Hermione sintió un gran dolor en su brazo y un líquido caliente derramarse por éste. Tenía una profunda herida en el antebrazo. Malfoy sólo la miró y quiso burlarse de ella pero no era apropiado. Y recordó esa absurda misión, se quitó su capa y se la puso delicadamente sobre los hombros. Ella lo miró raro.
—Pero qué mosco te ha picado Malfoy.
Here it is. ¿Cómo me ha quedado? Déjenme reviews queridos.
Hasta la próxima :)
