Los personajes de Final Fantasy VII no me pertenecen, estos pertenecen a sus respectivos autores
Gracias a las personas que leyeron pero sobre todo a la personita que dejo un review, Aquí subiendo el segundo capítulo, sé que ya lo dije antes, pero la trama la estoy haciendo algo lenta para que no se desesperen, veo que este fandom ya no es tan popular, pero bueno, aún tengo esperanza.
El tacto áspero e incesante que sentía en la barbilla lo despertó. Alzó su mano derecha y devolvió el afectuoso acto, seguía con los ojos cerrados disfrutando de aquel pequeño placer, la suavidad del pelaje del animalito y su tierno ronroneo, se revoloteaba bajo su mano dando pequeños maullidos. Sonrió levemente al sentir las garritas jugar con sus dedos ¿Su única razón de vivir? Probablemente, después de morir a manos de Cloud, nado por el Flujo de Vida… por quien sabe cuánto, pero fue lo suficiente para enterarse de toda la verdad.
Toda su vida había sido una mentira fabricada por Hojo y la corporación Shin-ra. Fue criado de una manera hostil para que no creara lazos afectivos y se convirtiera en el arma más frívola y sanguinaria que jamás existió. Lo consiguieron en parte ya que, dentro de él existía un alma humana y ahora lo sabía con seguridad. Los sentimientos que vivió al lado de sus dos únicos amigos fueron reales, no era un 'monstruo perfecto' como Génesis una vez le dijo, había sido tan humano como ellos alguna vez lo fueron, la única diferencia es que ellos tuvieron una infancia y adolescencia normal, ellos al menos conocieron a su verdadera madre.
Todo en lo que él creyó había sido falso, él no era hijo de la calamidad de los cielos, fue procreado de manera natural, por dos seres humanos. Que se experimentó con él desde el vientre, si, pero era humano y esa simple afirmación le quitaba un peso de encima.
Intentó sentarse pero una punzada en el hombro izquierdo lo detuvo y los recuerdos de hace rato vinieron de golpe, revisó desesperado al gatito que descansaba ahora en sus piernas, dio un hondo suspiro al asegurarse que estaba bien pero ¿Y Vincent? Recorrió la habitación con su mirada y no había señales de él. Sabía que no faltaba mucho para que se diesen cuenta de que estaba vivo, era consciente que se merecía el odio de esas personas, les hizo cosas terribles.
De seguro el ex-Turco había ido por sus compañeros y pronto se desataría otra batalla, estaba dispuesto a tomar su castigo pero aun mantenía su orgullo y tampoco permitiría que lo torturaran. Cuando por fin se liberó del control de Jenova deseaba la muerte, no podía soportar semejante humillación, ni tampoco las cosas atroces que le obligo a hacer pero, de alguna manera también existía el deseo de vivir, nunca fue libre y por un momento las palabras del azabache habían llegado a él, pero no podía fiarse de él… a pesar de…
Pasó la mano por su cabello, estaba húmedo, quitó la manta que cubría su cuerpo para darse cuenta que su ropa había sido cambiada. Exhaló molesto, se sentía mucho mejor, definitivamente el ex-Turco había hecho un gran trabajo para bajarle la fiebre, no era difícil de suponer lo que había sucedido pero, él siempre tuvo un serio problema con mostrarle su cuerpo a otra persona.
¿Por qué se tomaría la molestia de ayudarlo? Estaba muy confundido, no encontraba ningún motivo del porque lo auxilió. Era desconfiado pero una parte de él quería dejarse llevar y aceptar la ayuda del azabache, después de todo si lo hubiera querido matar se habría aprovechado cuando estaba inconsciente.
Bueno, no tenia caso darle vueltas al asunto, se había ido. Suspiró angustiado, algo le decía que tal vez lo mejor sería que abandonara la casa, le pesaba bastante ya que le había tomado algún tiempo hacer las reparaciones y se sentía demasiado cómodo en ella además ¿A dónde iría?
Tenía un lugar al cual podía volver, pero no quería causarle más molestias a esa persona y si sus sospechas eran ciertas, tampoco quería que Strife y compañía le hiciesen daño. No había mucho que recolectar del lugar, no tenía muchas pertenencias, ni tampoco tenía comida, solo tenía que tomar a Gen, su gato, un poco de ropa e irse de la lúgubre mansión.
Agarró al gato entre sus brazos y una bolsa donde puso su ropa y salió de la habitación, no tenía idea de que debía hacer después de abandonar Nibelheim, tal vez se alojaría en una cueva y cazaría animales para comer, la sola idea le sonaba estúpida pero sus circunstancias no daban para mas, en el estado en el que se encontraba no podría enfrentarse de nuevo a Cloud. Llevaba días sin comer y por culpa de una llovizna pescó un resfriado, tenia fiebres que iban y venían sin cesar y lo peor es que no tenia recursos para curarse.
Si bien era verdad que la mansión Shin-ra fue el lugar donde comenzó su descenso, también era el único sitio al cual podía llamar hogar. No tenía nada más que las sobras de Shin-ra, su vida había sido destinada a servir a la empresa y las pertenencias que algún día tuvo desaparecieron con esta. A pesar de los recuerdos amargos y la biblioteca llena de mentiras —a la cual no había bajado desde su llegada— le gustaba estar allí, alguna vez estuvo ahí con sus dos únicos amigos y eso era suficiente motivo para tenerle un poco de cariño.
Iba bajando las escaleras cuando el sonido de un motor lo sacó de sus cavilaciones, era el mismo que había oído hacía rato cuando llegó Vincent, solo que esta vez se escuchaba justo afuera de la mansión. Bajó lo más rápido que su cuerpo y herida le permitieron, temía lo peor así que se asomó con cautela por la ventana, pero solo se encontró con el encapuchado bajando unas bolsas de lo que parecía una motocicleta.
¿Qué debía hacer? ¿Enfrentarlo de nuevo? La primera vez no fue buena idea, la vida de Gen había corrido peligro y lo último que quería era que saliera lastimado, además, en su condición lo único que haría sería empeorar su situación, llevaba días sin comer y enfermo, no tenía muchas fuerzas para luchar pero, si su orgullo inquebrantable que era lo que lo mantenía en pie.
Continúo haciéndose preguntas sobre qué hacer, sin respuesta. Su corazón latía desesperado ¿era aliado o enemigo? No podía considerarlo ni uno ni lo otro, era el único sin motivos para odiarlo —sin contar la destrucción del planeta— pero si recordaba bien, el azabache jamás lo atacó directamente, durante sus batallas, él era el encargado de la materia de apoyo, nunca le apuntó con su pistola o intentó dañarlo.
El rechinido de la puerta principal lo devolvió en sí. La obscuridad de la noche parecía sentarle bien a aquella figura, la desgastada capa roja que cubría parte de su rostro y cuerpo, su largo cabello negro y el guantelete dorado en su mano izquierda, lo hacían ver como un ser noctámbulo sacado de una novela de vampiros. La mirada carmín se clavó en la esmeralda, ambos en silencio. Los ojos del ex-Turco no reflejaban nada y se dedicaron a escanear al peli-platinado que tenía enfrente, suspiró y comenzó a caminar hacia él.
—Pensabas huir — afirmó rompiendo el silencio, deteniéndose a escasos centímetros del otro, respiró con calma —. Para tu fortuna, llegue justo a tiempo.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó abruptamente el ex-General.
—Ya hiciste esa pregunta antes —respondió serenamente—, conoces la respuesta.
—No estoy para bromas Valentine— dijo molesto—¡Contesta!
—Escucha Sephiroth —comenzó el pistolero sosteniéndole la mirada—, entiendo que no confíes en mí, pero no miento cuando digo que quiero ayudarte.
El de ojos verdes comenzó a reírse agriamente, sus hebras platinadas caían sobre su frente cubriendo gran parte de su expresión. Su cabeza le gritaba que ya no necesitaba más mentiras, por fin había encontrado paz y ahora esta se le resbalaba de los dedos ¿Acaso estaba destinado al sufrimiento?
El ex-Turco notó como el hombre que tenia de frente comenzaba a apretar los dientes y el agarre en el felino que tenía entre manos, podía ver la frustración acumulada en su rostro, por más que este quisiera ocultarla con su cabello. Las mejillas volvían a teñirse de rojo, el azabache agachó un poco la cabeza para comprobarlo y de inmediato se quitó el guante de su mano derecha. Sin pensarlo dos veces acercó su mano a la frente del peli-platinado, este al sentirlo cerca de él, golpeó el brazo de manera violenta.
—¡No me toques! —gritó exasperado, quería al pistolero lejos de él, de su vida, no necesitaba ayuda de nadie, muchos menos de un cúmulo de tragedias.
Vincent respiró hondo, su paciencia se estaba agotando. En un movimiento rápido logró colocar su mano en la frente del ex-General, pero esta vez con más fuerza sorprendiendo a este. Sus largos dedos le apretaron las sienes, sintiendo el calor que aquella piel emanaba.
—¡Deja de ser tan necio! —Dijo irritado el de ojos carmín, presionando un poco más la cabeza del otro— Tu temperatura está subiendo y estas famélico ¡Te ayudare te guste o no!
Retiró la mano colocándose de nuevo el guante, el hombre de ojos verdes estaba desconcertado, inerte. No entendía la insistencia del pelinegro por ayudarle. Lo vio alejarse y colocar las bolsas, que llevaba en su mano izquierda, en una mesita cerca de la escalera. No podía articular palabra, se sentía avergonzado y no sabía porque.
Sacó el contenido de las bolsas, entre las cosas había comida enlatada, sopas instantáneas, botellas con agua, medicamentos, ropa y lo que parecía un saco de comida para gato. Volteó a ver al ex-General impasible, parecía un caparazón vacío.
—¿Piensas quedarte ahí parado? —preguntó apaciblemente, sus ojos rojos examinaron el rostro estupefacto de Sephiroth.
—¿Por qué? —sus labios temblaban, todo era demasiado confuso y estaba pasando muy rápido. Dentro de él se formaba una tormenta de sentimientos.
—Estuviste bajo la influencia de Jenova, no eras consciente de tus acciones —mencionó el azabache mirándolo a los ojos —. Un loco no es responsable de sus actos.
—¿Qué te hace pensar que no era consciente? —contratacó amargamente, en su boca se dibujó una sonrisa cruel.
Vincent se limitó a mirarlo con desgano, se mantuvo en silencio y continúo con lo que hacía. Sabía que el de ojos verdes se culpaba de lo sucedido, su corazón albergaba las frustraciones de haber sido controlado toda su vida como una marioneta, como un objeto.
Ya era tarde y el cansancio le estaba venciendo. De la mesa, agarró una caja azul con pastillas, leyó las recomendaciones y sacó dos de la cartera. Sabía que seria otra lucha con el peli-platinado pero poco la importaba lo que opinara, le obligaría a tomarlas si fuese necesario. Volteó en dirección a él y no pudo evitar sentir un nudo en la garganta, estaba demasiado delgado, no podía dejar de reparar en ello.
—¿Por qué te haz descuidado tanto? —preguntó examinando cada centímetro del otro. Sephiroth se quedó callado sin poder sostenerle la mirada— No creo que matarte de hambre funcione.
—En este mundo superficial Valentine, si no trabajas no comes —respondió cortante, sentía el sinsabor de las palabras del de ojos verdes—, para alguien como yo, no hay cabida en ningún lugar, las personas huirían del solo verme.
El pistolero no pudo hacer nada más que asentir, tenía razón, incluso él trabajaba para costearse sus necesidades, ahora entendía el porque estaba en semejante condición. Era obvio que al ver al loco que intentó destruir el planeta saldrían aterrorizados o tal vez contactarían a AVALANCHE o a la WRO. No tenia muchas opciones, no era una persona que pasara desapercibida, sus rasgos eran demasiado únicos.
—Pudiste haberte cortado el cabello —añadió secamente el azabache, señalando el rasgo mas distintivo del hombre. Sephiroth lo miró fastidiado, ya no quería seguir ahí escuchando la voz grave del pistolero—, así seria mas fácil confundirte entre la gente.
El ex-general bufó molesto y comenzó a caminar hacia las escaleras, dispuesto a volver a la habitación que había dejado con anterioridad. Miró las cosas que estaban en la mesa y después al par de ojos rojos que lo observaba detenidamente, quería descifrar que era lo que pensaba aquel hombre tan enigmático sin embargo, le era imposible, aquella mirada no reflejaba absolutamente nada.
—No necesito de tus limosnas —soltó Sephiroth, refiriéndose a las provisiones y continuando con su camino—. Ya puedes irte.
—Espera —lo detuvo y el mas joven lo hizo pero sin voltear—, aun tienes que tomar algo para la fiebre.
—No, gracias.
—No quiero usar la fuerza —advirtió el azabache. El espadachín volteó rabiando, parecía que sus ojos saldrían de sus cuencas, a pesar de que el tono que utilizó no sugería amenaza ¿Quién se creía para hacerlo? Parecía que el peli-platinado iba a bramar una serie de insultos pero estos se ahogaban en su garganta. Se mantuvo en silencio hasta que recuperó la calma.
—Lárgate —Le exigió Sephiroth haciendo suspirar al otro.
—Está bien Sephiroth —accedió derrotado—, lo hare con una condición.
—No estas en posición de…
—Si no accedes —Lo interrumpió drásticamente—, no me iré.
—Nómbrala entonces—bufó molesto el ex-General.
—Tienes que aceptar lo que he traído —comenzó el pistolero serio—y tomarte el medicamento.
Los ojos esmeraldas lo miraron perplejo, no entendía los motivos del ex-Turco, tal vez era parte de su plan maestro o algo por estilo. De cualquier forma lo quería fuera de su vista y si aceptar su aparente caridad lo alejaba de ahí, la tomaría pero con sus debidas precauciones.
—Bien —asintió dudando de su respuesta. El pistolero le dio las pastillas que hacía rato había agarrado, así como también la botella con agua. El espadachín las examinó buscando algún tipo de anormalidad.
—Es solo paracetamol —Le aseguró el de ojos carmín. El peli-patinado colocó las pastillas sobre su lengua y después dio un gran sorbo a la botella—. De acuerdo, me iré.
Sorpresivamente para Sephiroth, el pistolero dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida. Por inercia, fue detrás de él hasta que estuvo afuera. Con suma atención, observó como el ex-Turco se montaba en su motocicleta y este ultimo, le dirigió una última mirada al más joven antes de marcharse.
Lo vio perderse entre la niebla del lugar y cada vez el ruido del motor se volvía más tenue, hasta que por fin, desapareció. Estuvo parado en el marco de la puerta por varios minutos, en su pecho sentía una apuñalada, volvía a estar solo. Desde que llegó a la mansión, no había tenido interacción con ningún otro ser aparte de Gen —quien por cierto llevaba tiempo dormido en sus brazos— pensaba que seria una molestia y quería que se fuera pero, ahora que se encontraba solo se daba cuenta que la compañía del azabache no era tan detestable.
Movió su cabeza en negativa, no necesitaba a nadie, nunca lo había hecho y no empezaría ese día. Caminó hacia la habitación pasando por el imponente ventanal de la mansión, dio una rápida mirada hacia afuera y continúo hasta que estuvo frente a la puerta de su habitación. Había varios cuartos en aquella casa, pero precisamente aquella le gustaba, estaba al lado izquierdo del invernadero y además, era la más espaciosa, tanto que había dos camas en ella.
Dejó caer las bolsas con sus pocas pertenencias al suelo y se aventó a la cama. Con su mano izquierda apretó sus sienes y con la otra acariciaba el pelaje suave de su mascota. Apenas podía creer la serie de acontecimientos que sucedieron esa noche, habían ocurrido tan vertiginosamente que aún no las digería. Sentía sus parpados pesados, al parecer la pastilla le estaba causando sueño, no lucharía contra los efectos y así de dejo llevar plácidamente hasta que quedó profundamente dormido.
—Dependiendo de lo que pase, puede que abandone Shin-ra —Aquellas palabras salieron de su boca sin pensar que ese seria el destino que le esperaba. Se veía así mismo parado en la oficina del que había sido alguna vez director de Soldado ¿Cómo olvidar aquella trágica noche? Fue la última que estuvo en Midgar como general.
Aun recordaba el olor de aquel lugar, siempre perfumado por el aroma de las maquinas y el detergente que usaban para limpiar el piso. No podía olvidar la cara de decepción que estaba frente a él, desmoralizado al igual que él, por la poca información que tenia sobre su amigo. No podía evitar el sufrimiento que sentía en ese momento, jamás se había sentido tan solo y vulnerable.
La oficina se comenzó a desvanecer como arena y sintió su cuerpo ligero. Empezó a caer por un espiral y al abrir sus ojos se encontraba en una habitación iluminada por luces rojas. Estaba frente una escalera que a los costados tenia varias capsulas blancas y enumeradas. En el techo había varios tubos que emanaban vapor haciendo del cuarto un infierno.
Su cuerpo estaba temblando en contra su voluntad, sabia perfectamente donde estaba y que se encontraba arriba de las escaleras, su vista se volvía borrosa y una serie de imágenes pasaron frente a sus ojos rápidamente, escuchaba su voz, la de sus amigos y otras cuantas mas que no reconocía, eran como truenos para sus oídos.
—¿Soy… un ser humano?
—No tienes tanta suerte —Aquella voz que amaba y odiaba—. Eres un monstruo.
—Abraza tus sueños —¿Sueños? ¿Qué sueños?
—Ustedes eran muy cercanos —Al menos eso pensaba él.
—Pobre pequeño Sephiroth… Nunca conociste a tu madre de hecho, solo te han dicho su nombre ¿no? —Ni siquiera el nombre.
—Todos aclamen a Sephiroth ¿eh?
—¡Sephiroth! ¡Cuánto tiempo sin verte!
—Sephiroth ¿Perdiste peso?
—Sephiroth ¿Por qué mataste a los aldeanos? ¿Por qué lastimaste a Tifa? ¡Respóndeme, Sephiroth!
—Sephiroth ¿Has perdido tu mente por completo?
Las voces rechinaban en sus oídos, dolía, dolía bastante revivir todo aquello, sentía fuertes punzadas en su pecho, había perdido la cabeza y traicionado a personas que para él eran importantes. Los dejo morir y él… él seguía con vida pagando por sus pecados…
—Sephiroth… ¡Confiaba en ti!
Dio un hondo respiro despertando, estaba sudando frio y se encontraba agitado. Mejor que nadie sabía que todo aquello lejos de ser un sueño, eran recuerdos. Memorias de su vida pasada, antes de caer en el sucio juego de Jenova, de convertirse en su marioneta preferida. Se sentó en la cama intentando recuperar la calma. Añoraba los días en Shin-ra, odiaba a la empresa con todo su corazón y el haber sido participe en su destrucción le brindaba un poco de satisfacción pero, los mejores días de su vida los pasó sirviéndole y aunque gracias a ella su pasado fue un infierno, también le permitió conocer a las personas que mas amó.
—¿Pesadillas? —Pegó un brinco de la cama casi cayendo al piso, volteó a su izquierda para encontrarse con una figura ataviada en negro y de ojos carmín recostado en la cama enseguida de la suya ¿Qué jodidos hacia ahí? Y ¿Cómo diablos había entrado sin que se percatase de ello?
—¡Valentine! —Lo nombró molesto— ¿Qué diablos haces aquí?
—Tranquilo —fue levantándose de la cama hasta que estuvo sentado, su voz aun sonaba somnolienta—, iba a pocos kilómetros de la aldea cuando comenzó a llover, no me quedo de otra mas que volver.
Dirigió su mirada hacia la ventana que estaba detrás del azabache y efectivamente, estaba lloviendo a cantaros. Así era Nibelheim, el clima siempre era frio y llovía muy seguido, demasiado para su gusto. Volvió sus ojos hacia el pelinegro y frunció el entrecejo, aquella persona estaba violando su intimidad de muchas maneras y ahora se retractaba de la soledad que sintió cuando se fue, lo sentía como una amenaza y aunque lo quisiese lejos, no tenia el corazón como para echarlo en ese momento.
—Al menos… —empezó el mas joven, contrariado—¿Puedes irte a la habitación de enseguida?
El pistolero encogió los hombros, se levantó de la cama y salió de la habitación. Al encontrarse de nuevo en su intimidad, dejó caer suavemente su cuerpo entre las cobijas, estiró su mano para acariciar a su gato pero para su sorpresa, no estaba.
—¡Gen! —Llamó alterado a su mascota. Pronto escuchó los maullidos del felino, venían de la cama de enseguida. El gato estaba descansando sobre la capa roja del azabache, enarcó una ceja, ese hombre estaba sacándolo de sus casillas.
Sé que estoy haciendo a Sephiroth muy terco, pero también es un personaje muy desconfiado y estar con el 'enemigo' no debe de ser fácil xD. Poca acción, poca interacción, poco dialogo, lento, lento, lento, lo siento. Otro detalle (que repetiré x_x), si se les hace Sephiroth un poco sentimental o diferente a Advent Of Children y el juego original, recuerden que en dichos, Sephiroth es controlado por Jenova y parte de su comportamiento es por la influencia de ella, para los que jugaron Crisis Core entenderán el lado humano del personaje, eso es lo que quiero mostrar en este fic, pero claro sin perder características del mismo. D: No sé si me entendí, bueno de antemano gracias por leer y espero que les haya gustado esta continuación tan poco interesante.
