"Siempre en el amor hay un poco de locura pero en la locura hay un poco de razón".

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Atrapada.

Intentaba no moverme, pero siempre que hacia cualquier movimiento el lo seguía con sus ojos puestos sobre mi. Estábamos lo suficiente cerca como para que el se diera cuenta de que mi respiración no es lo que se puede llamar "normal".

̶ ¿No bailas? –por fin me había armado de valor para mirarlo y hablarle. Probablemente yo había juzgado mal a Bill, tal vez solo fue mi malhumor lo que me hizo pensar que él era desagradable a propósito.

̶ No, soy malo en el baile –apenas me había mirado al decir aquello. Miraba a la multitud que estaba en la pista.

̶ Quizá si practicaras. Eso podría ayudarte, si alguien quiere mejorar en algo lo mejor el practicar –empecé diciendo, notando un hueco en nuestra platica, donde algo bueno podía salir.

̶ ¿Dices que puedes ayudarme? –el alzo una ceja en lo que claramente era un gesto incitante–. Pero si tu misma has rechazado la invitación de hace unos segundos –se acerco incómodamente a mi–, entonces debo pensar que hay otro motivo por el cual te rehusaras a aceptar.

Me había quedado petrificada. Sus ojos estaban puestos sobre los míos y las luces multicolores se postraban sobre su cabello gris. Su boca se curvo en una sonrisa prácticamente imperceptible para aquellos ajenos a nosotros, pero para mi era una clara muestra de burla disfrazada.

̶ Quizá el hecho de que no tenía pareja –no le iba a dar el gusto de que me intimidara.

̶ ¿puedes adivinar el futuro? –me cuestiono. Podía sentir el ligero toque a whisky en su aliento.

̶ No –dije simplemente negándome a apartar mis ojos de los suyos.

̶ Entonces, ¿Cómo sabes que yo no hubiera sido tu pareja? –me siguió cuestionando y yo me seguía hundiendo.

̶ Me has dicho que eres malo bailando –le recordé.

̶ Tu no me conoces, es posible que te haya mentido por el hecho de que te hubieses negado antes a bailar –por un segundo todo el mundo pareció silenciarse.

̶ Tu no me mentirías –le dije de pronto.

̶ ¿Cómo lo sabes? –el volvió a alzar su ceja y se llevo aquel vaso a sus labios. Bebió un poco, demasiado lento a mí parecer.

̶ No lo arias –le acuse. Ni siquiera sabía porque decía aquello, pero era algo que yo sabia.

Bill me miro un segundo mas, antes de volver a su posición con su espalda recta, codos apoyados en la barra y sus ojos ausentes en la maraña de manos y de cuerpos agitándose. Por mi mente se cruzo la idea de que el se había enfadado.

̶ ¿Consideras la falta de gracia en el baile una maldición de familia o algo que se adquiere? –por alguna extraña razón quería seguir hablando con él y que el me prestara su atención.

̶ ¿Por qué me preguntas eso? –el no volvió a mirarme. Pero yo sabia que tenía su atención.

̶ Curiosidad –dije simplemente hundiéndome de hombros y mirando aquel rostro.

̶ Lo considero un mal adquirido –me dijo por fin. Sin mirarme de nuevo y mirando su reloj un tanto impaciente.

Me sentí un poco decepcionada ante aquel gesto, pero no lo dejaría así de fácil. Antes de abrir la boca para comenzar a hablar sobre otro tema el me atajo.

̶ ¿consideras que las preguntas personales de mal gusto en las primeras citas son hereditarias o solo un mal habito? –me miro de nuevo con su sonrisa en una línea recta, sin muestra de ningún tipo de burla.

Me quede congelada en mi lugar. No podía pensar en nada a aquella pregunta tan directa, siempre he estado acostumbrada a ser yo quien realice ese tipo de cuestiones pero ahora… espera, ¿él ha dicho "cita"?

̶ Esto no es una cita –le aclare. Había una vibración en mi voz que no me gustaba. Estaba enfadada.

̶ Mala respuesta –me dijo el en un susurro solo para volver a tomar del liquido de su vaso.

Mire esos ojos ausentes y decidí que no tenia caso. Él me había ofendido. Lo mire con lo que parecía ser una cara de indignación y de enfado, para después alejarme de su lado.

Fui en línea recta atravesando el mar de gente, notando dos ojos clavados a mi espalda. Podía sentir a las personas a mi alrededor como se agitaban, algunos de los ahí reunidos me susurraban cosas al oído y yo luchaba para mantener mi ropa interior lejos de todas aquellas manos curiosas. Pero aquel sentimiento de resentimiento me aislaba un poco de todas las personas ahí reunidas. Me pareció escuchar a Val llamarme, pero lo único que deseaba era alejarme lo mas rápido posible del mayor patán de la historia. Todo iba bien hasta que una mano me tomo por el brazo, no preste atención a quien pertenecía aquel agarre solo me deshice de el, pero este volvió con mas fuerza y note una voz de mujer a mi espalda.

̶ ¡Karim! –chirriante y molesta.

̶ Camil –hable al mirar a la chica de cabello rojizo y ojos verdes a mi espalda.

̶ ¡No creas que te escaparas de mí! –me dijo ella abrazándome por los hombros, uniéndome a ese par de silicones que ella llamaba pechos.

̶ ¡No lo intentaba! –descubrí que tenia que elevar la voz en esta parte de la pista.

̶ ¡Ya no importa! –Me hablo con una sonrisa conciliadora–. ¡Ven hablemos! –me jalo del brazo una vez mas, sin darme tiempo de decirle que odiaba aquella forma en la que intentaba dirigirme.

Ambas salimos de la pista y nos dirigimos a unos sillones de piel en una parte un tanto retirada.

̶ Mucho mejor –ella se sentó delante de mí en aquel sillón semicircular que contaba con una mesa en medio. Se acomodo un poco los risos zanahoria que le caían por debajo de los hombros y volvió a hablar con esa boca delgada y curvada permanentemente en una sonrisa prepotente.

̶ ¿Cómo estas? –intente sonar amigable, aunque siendo honesta "amigable" no era la palabra, quizá cautelosa. Si lograba que ella hablara de su tema favorito, ella misma, no tendría tiempo para que yo hablara, lo cual era bastante bueno considerando que ella era la directora de la sección de chismes en la revista.

̶ De lo mejor –me mostro unos dientes blancos y perfectos–. ¿Acaso no es la mejor fiesta?, mentirías si me dijeras que no te estas divirtiendo –ella toco delicadamente mi hombro con sus uñas animal Print rosa–. ¿Ya te fijaste que hay modelos de Victoria Secrets?, ¿no crees que están sumamente delgadas?, ¡envidio tanto a esas perras! –ella solía expresarse así de cualquiera que tuviera un cuerpo mas caliente que el de ella.

̶ Probablemente una buena dieta –soné conciliadora. Miraba para todos lados intentando encontrar a Val para que me salvase.

̶ Un buen cirujano –me corrigió ella mirándome con sus ojos esmeraldas sabelotodo.

Yo solo sonreí asintiendo y fingiendo una mueca divertida.

̶ Pero hasta ahora no he encontrado alguno que quiera operarme.

« ¿Más?». Preferí guardar aquello dentro de mis entrañas.

̶ Según ellos es poco ético –ella alzo sus dedos en la señal de comillas.

̶ Te avisare si encuentro a alguno –intente que aquello sonara como una despedida amistosa.

̶ Seria tan lindo de tu parte –ella volvió a posar su mano sobre mi hombro. Aunque sonreía, yo sabia cuanto le desagradaba aquello. Simplemente yo no era su persona favorita–. Cambiando de tema, ¿Cómo estas tu?, hace unos segundos te vi hablando muy animadamente con un chico.

No, no, no, esto estaba tan mal. Intente pensar en algo mas, una excusa pero esa charla se repetía una y otra vez en mi mente, dejando solo odio en mi interior y el aborrecimiento más aberrante hacia aquella burlona sonrisa.

̶ No es nadie –le dije simplemente. Las palmas de mis manos comenzaron a sudar y me removí incomoda en mi asiento.

̶ No parecía ser nada –ella sonrió recordándome al gato de "Alicia en el país de las maravillas" por alguna razón sentía que ella sabia algo que yo no.

̶ No, de verdad no era nada –agradecía la oscuridad, sino hubiera notado lo carmesí de mis mejillas. ¿Cómo podía ponerme así por un chico que no conocía y que era un reverendo imbécil?

̶ Karim… –ella dejo la frase a la mitad ya que una figura que ambas conocíamos se coloco frente a nuestra mesa.

̶ Las he estado buscando –hablo la voz diligente de nuestra jefa y editora de la revista. Hanna.

̶ Hanna, cariño te he estado buscando –le hablo cariñosamente Camil.

̶ Lo mismo digo Camil –el tono desalentador no era una novedad en Hanna–. Karim, necesito tu presencia con urgencia.

Aquello me sorprendió y por un momento pensé que era una broma pero al ver esos ojos azules con su tono frio supe que era verdad. Mire a Camil quien me observaba con el disgusto marcado en su cara.

̶ ¿Y bien? –me hablo Hanna con sus brazos cruzados con impaciencia.

̶ Ya voy –me puse de pie y la seguí.

Cruzamos por el lugar hasta llegar a la zona VIP atravesamos unas puertas de cristal y nos introdujimos dentro. Ahí la música era el mismo volumen, pero el volumen de la gente, si que era diferente. Me sentí abrumada de pronto al comprobar que todo aquello era como en los rumores, un bar con los barmans más calificados posibles realizando actos impensables con botellas carísimas y luciendo sus atractivos físicos. Había sillones de piel por todo el lugar, donde algunas personalidades descansaban plácidamente en compañía de bellas mujeres, que no podían ser otras que aquellas a las que Camil odiaba. Las luces del lugar era propicia para la intimidad, en tonos muy bajos y moviéndose lentamente. Pode observar a algunas figuras de la música, cantantes, guitarristas, bajistas, bateristas, tecladistas, compositores. En fin, era toda la exclusividad posible. Me sentí fuera de lugar en mas de una ocasión con aquellas chicas preciosas de uno ochenta desfilando de la mano de raperos con sus ropas holgadas. Y me sentí aun mas fuera de lugar al notar como en una parte mas alejada de donde me encontraba había dos cuerpos demasiado cerca como para solo bailar. Olores extraños se mesclaban en el ambiente atormentando a mis fosas nasales, aquello no era solo humo de cigarrillo.

Mire a Hanna quien parecía disfrutar con la vista, y como no, así hablarían sobre la revista por meses. Pero yo seguía sin entender como yo, una columnista más y de las secciones más pasables de la revista me encontraba en la zona VIP.

̶ Acompáñame –me llamo Hanna y yo la seguí obedientemente, pero preguntándome donde se había metido Camil.

Fuimos hasta la barra donde ella pidió dos vodkas con jugo de uva. Los cuales nos lo sirvieron rápidamente. Ella volvió a dirigirse a mí.

̶ Como ya te abras enterado, estoy por realizar una serie de entrevistas que narrara la vida de una estrella, será algo grande, lleno de responsabilidades, y necesito a alguien para el puesto –ella me miro para comprobar si yo la seguía. Asentí ligeramente y ella prosiguió–, en resumen te he elegido a ti para el trabajo –ella acomodo ligeramente su cabello dorado tras su oreja mientras sorbía su bebida.

̶ ¿Yo?, ¿De-de verdad?, ¿enserio? –el estomago se me había comprimido en un nudo infernal que me apretaba y mi corazón latía fuertemente.

̶ Eres responsable y me gusta como escribes, si no eres tu, no se a quien darle el empleo.

Note que las piernas me fallaban.

̶ ¿Entonces? –Me apremio ella–, ¿Aceptas?

̶ Si –la palabra broto de mis labios sin pensármelo. Porque no había nada que pensar, era la oportunidad de mi vida.

̶ Excelente, en un momento regreso –ella me sonrió cordialmente y yo no pude siquiera preguntar a donde se dirigía. Me sentía flotar.

Una oportunidad eso era todo lo que necesitaba y ahora la tenía. ¡Por fin!. Quise ponerme a saltar y a bailar ahí mismo pero aun tenía el debilitamiento en las piernas. Me conforme solo con la absurda sonrisa que me colgaba de los labios. Tome un poco de mi vodka y me deje arrastrar por esa nube que el alcohol ofrece. Me acomode en mi banco y me gire hasta la estancia justo en el momento en el que Val se dirigía intempestivamente hacia mi, detrás de ella iba Tom.

̶ ¡Te he estado buscando por todos lados con un demonio! –ella estaba furiosa, aunque no sabia porque. Yo la había dejado a solas con Tom.

̶ Bueno… –intente explicarme pero ella siguió hablando.

̶ ¡Dejaste solo a Bill! –me reprendió, agitando su dedo índice hacia mi, y ese nombre que hacia unos momentos me hubiera provocado un ataque de rabia en esos instantes no significaba nada mas que una mala experiencia.

̶ Bill no importa –comencé a hablar–. ¡Hanna me ha dicho que seré la encargada de la serie de reportajes! –la tome de las manos esperando su respuesta de alegría descontrolada. Pero ella no se movió, solo me miro. Algo no andaba bien.

̶ Lo se –me dijo. Tenía una cara de quien no quiere revelar algo horrible.

̶ ¿Qué ocurre? –mire a Tom quien ahora portaba en su rostro una cara de burla similar a la de Bill, solo entonces fui consiente del parecido. ¿Hermanos?, no, ¿gemelos?

̶ Es que… la estrella a quien te toca entrevistar es… –antes de que ella terminara unos golpes en mi hombro me avisaron de la presencia de alguien más.

Me gire rápidamente sobre las puntas de mis pies para notar a Hanna sonriendo plácidamente y con una figura detrás de ella, una que hacia unos segundos yo había desechado en las partes mas profundas de mi mente.

-Karim, él es Bill Kaulitz, vocalista de la banda de rock alemana Tokio Hotel y será el protagonista de la nueva serie de la revista.

Me quede como piedra, mientras él sonreía y en sus ojos notaba la diversión.

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Continuara…

Como me encanta hacer sufrir a mis personajes! Lo confieso! XDDD

Y bien que tal va quedando esto? Les agrada? Ya podemos ver un poco más a este Bill, que al parecer se la pasara "bomba" XD

No tengo nada más que agregar por el momento. Espero que lo disfrutaran tanto o más que yo misma.

Muchas gracias por sus comentarios, siempre son bien recibidos ;)

Un beso y un abrazo aplastante :D

Siempre suya: Deka