Estaba sentado en el sofá viendo la tele, mientras Quinn estaba en la cocina terminando de colocar algunos platos que había utilizado para hacer algunos cupcakes. Ahora que Quinn y yo vivíamos juntos, no tenía que preocuparme por si llevaba pantalones o no.

Quinn salió de la cocina, y yo estaba sentado en el sofá con las piernas abiertas viendo la tele. El timbre sonó y fruncí el ceño, girándome para ver quién era. La rubia abrió la puerta y allí estaba Rachel. Quizás, seré un salido, pero lo primero que se me ocurrió al ver a Rachel y a Quinn juntas fue en follármelas.

Mi polla latía bajo el bóxer y se había endurecido, y yo no iba a reprimirme.

-Hola Puck. -Dijo Rachel entrando. Me giré sin ocultar la dureza de mi polla, y le sonreí. Las miradas de Rachel y Quinn se dirigieron directamente a la polla, y yo me recosté un poco más.

-Hola Rachel. ¿Tienes hambre? ¿Y tú, Quinn? -Les sonreí, claramente como una indirecta.

-A decir verdad.. Creo que tengo un poco de hambre. -Respondió Quinn, girando la mirada hacia Rachel, que asentía.

-Sí, yo también. -Asintió la morena, quitándose la chaqueta que llevaba, quedándose en un short ajustado y una camiseta de tirantas.

-¿Y tenéis sed? Puede que tenga algo de leche por aquí. -Dije asintiendo. Quinn y Rachel le dieron la vuelta al sofá y se pusieron de rodillas delante de mí, mientras mi polla no dejaba de crecer en el bóxer.

-Quinn, Rachel, yo.. Una buena comida de polla. -Suspiré satisfecho, mientras las manos de Quinn me bajaban el bóxer y dejaban saltar libre el cipote. Las venas estaban totalmente marcadas, y Rachel empezó a subir hacia la verga dándome besos por el muslo, mientras que Quinn besaba mi pubis y el vello rasurado.

-Tienes una buena polla. -Dijo Rachel. Sentí cómo su lengua pasaron por mitad de mis cojones, y la lengua de Quinn por la punta de la polla. Tenía a dos tías comiéndome la polla y las pelotas, que estaban duras y grandes, preparadas para descargar abundante semen en sus bocas.

Rachel se metió mis huevos en su boca y comenzó a jugar con ellos, mientras que yo le sujetaba el pelo a Quinn, que no paraba de subir y bajar la cabeza, comiéndomela como nunca antes había hecho. La cabeza de mi polla se clavaba en su garganta y la lengua de Rachel hacía maravillas con mis cojones. Quinn se separó un momento y me pajeó lo más rápido y fuerte que pudo, haciendo que los huevos botaran en la boca de Rachel.

Las dos se separaron al cabo de un rato.

-Esperad.. Métele la lengua a Quinn en la boca. -Le dije a Rachel, sin dejar de moverme la polla de forma rápida. Rachel giró la cabeza hacia Quinn y se acercó a ella. Metió la lengua en su boca y comenzó a besarla, dejando que sus lenguas se vieran y yo gimiera porque se estaban liando delante de mí.

Las bocas de Quinn y Rachel comenzaron a comerme la polla, cada una por un lado. La disfrutaban, subían y bajaban y me mordían el glande, mientras yo me retorcía de placer.

-Joder.. Sí.. Así.. -Eché la cabeza hacia atrás, perdiendo por un momento la vista de la mamada que me estaban haciendo entre las dos. Entre mamada y mamada, Rachel y Quinn dejaban que sus labios y sus lenguas se enredasen mientras que mi polla estaba en medio y lo disfrutaba todo.

-Quinn.. Voy a comerte el coño. -Susurré jadeando, tirando de su cabeza. La besé de forma húmeda e hice que pusiera su coño en mi boca, subida al sofá. Comencé a comérselo rápido y fuerte, mordiéndoselo mientras ella parecía estar follándose mi cara. Rachel, se separó y se puso encima de mí, comenzando a penetrarse y a botar fuertemente, soltando gemidos agudos mientras se agarraba a la espalda de Quinn, que no dejaba de follarse mi boca con el coño. Mis dedos entraban y salían de ella rápido.

-Así mi amor, joder.. -Gemía Quinn agarrandome del pelo, mientras Rachel casi gritaba, dando duros y secos golpes contra mi polla, clavándome en ella y provocando que estuviera a punto de correrse.

Sentí la corrida de Quinn caer por mi boca, mientras ella paraba de moverse, y Rachel soltó un grito ensordecedor, quedándose parada. Se retiraron de encima y se pusieron de rodillas. Me empecé a pajear apuntando a sus bocas, y ellas comenzaron a chupármela de nuevo. Cuando la boca de Quinn tocó mis cojones, el primer chorro de semen salió disparado a la boca de Rachel. Quinn puso la boca en la punta y se tragó toda la leche que salía, mientras Rachel me lamía los huevos, recogiendo lo que había caído. La rubia se separó y sacó la lengua, mostrándome el semen con el que me acababa de correr en su boca y se lo tragó.

-La mamáis bien..