Cuando Stiles se recuperó, fue consciente de que debía haberse quedado dormido durante al menos un par de minutos. Porque ya no estaba contra la pared y encaramado a Derek, sino tumbado en la cama. Y aunque el cambio de escenario era interesante (por muy partidario que fuera del sexo acrobático, una cama seguía siendo el lugar más indicado para hacerlo), no lo era tanto ver que su compañero de acción no estaba con él.

Apoyándose sobre los codos, se incorporó en la cama buscando a Derek.

Lo encontró saliendo del baño, con una toalla en la mano. Solo una toalla en la mano. El resto de su ropa había desaparecido por completo, lo que significaba que Derek Hale estaba completamente desnudo.

- Joder – susurró Stiles sin poder contenerse, logrando atraer la atención del Alfa.

- Ya has despertado – preguntó con una mueca burlona en los labios, acercándose a la cama y colocando una rodilla sobre ella.

- Sí. Ya… ya estoy… despierto.

- ¿Qué ocurre? De repente no puedes hablar.

- Sí… claro que… sí – soltó un bufido, teniendo que mirar a cualquier otro lado salvo a Derek para poder decir una frase entera – Eres un lobo muy malo, ¿lo sabías? No puedes reírte de mí.

- Quién dice que me estoy riendo de ti – preguntó al tiempo que le empujaba con una mano para acabar de nuevo tumbado en la cama, y comenzaba a limpiarle los restos de semen con la toalla – Y pensé que decías que no era justo que sólo tú estuvieras desnudo.

- Y no lo era – se tapó la cara con los brazos, intentando esconderse del hecho de que le estaba limpiando como a un bebé, lo que por otro lado no era tan humillante como se habría imaginado – Pero deberás reconocer que uno necesita tiempo para hacerse a la idea de tenerte desnudo.

- ¿Significa eso que lo apruebas?

- No pensé que necesitaras la aprobación de nadie. Y menos la mía.

- No la necesito – respondió en seguida, muy serio, pero luego torció levemente los labios - Pero me gusta saber tu opinión.

- Oh… Pues entonces lo apruebo. Mucho.

Derek sonrió un poco más, justo antes de que su expresión cambiara a la de una muy seria.

- Ahora es cuando te hago la pregunta, y tú tienes que responder con sinceridad.

- ¿Qué pregunta?

- ¿Quieres que lo haga?

- Que si… - abrió la boca cual besugo - ¿Lo estás preguntando en serio? ¿En serio necesitas preguntarlo?

- Sí – no se inmutó ante los aspavientos de Stiles - Y necesito que me des tu respuesta.

- ¿No ha quedado ya claro que que quiero? Qué pasa. Que eres como los vampiros y necesitas mi permiso para entrar. Je.

- ¿Qué tal si te limitas a responder?

- Sí.

El Alfa soltó un bufido, mostrando esa expresión de desesperación y casi cansancio por tener que lidiar con tanto adolescente idiota.

- ¿Qué tal si reflexionas durante al menos un par de segundos antes de responder?

- Joder, Derek – gruño Stiles, incorporándose un poco para estar más cerca de él – No necesito reflexionar porque desde hace meses que conozco la respuesta. Y teniendo en cuenta que jamás en mi vida habría imaginado que llegaría a darse la situación, como comprenderás no voy a dar marcha atrás ahora.

Derek le observó en silencio y, tras varios segundos de reflexión, asintió levemente. Tiró la toalla con que le había limpiado al suelo, y le sujetó de los tobillos con ambas manos. Una vez bien asidos, le abrió las piernas y le acercó más a él. Lo que logró que inmediatamente Stiles tragara con dificultad.

Porque fantasía hecha realidad o no, aquello era algo importante y grande. Muy, muy grande.

Por fortuna, Derek debió intuir el repentino ataque de pánico de Stiles, y no fue directamente al asunto sino que trató de relajarle volviendo a besarle. Y teniendo en cuenta que Derek aún no había tenido un orgasmo cuando él había tenido dos increíblemente espectaculares, solo eso hizo que el hombre mereciera un monumento.

Porque por lo dura que sentía la polla de Derek apretando su cintura mientras le besaba, estaba claro que tenía unas ganas increíbles de descargarse.

Y, Oh Dios mío. Estaba sintiendo la polla de Derek contra su cuerpo, esta vez sin nada de tela entre medias y… era sencillamente increíble.

El corazón de Stiles dio un salto en el pecho al ser consciente de ese hecho. Lo que no hacía sino demostrar su teoría de que los dos orgasmos de antes debían haberle freído más neuronas de las que imaginaba porque, ¿cómo era posible que aún no se hubiera percatado de ese sutil detalle?

Derek captó el aumento de velocidad del latido de Stiles, evidentemente, aunque en su caso lo achacó al miedo de la primera vez. Por ello decidió utilizar su lengua para lamerle el cuello, hombros y pecho del chico, pensando que aquello le distraería momentáneamente del hecho de que estaba a punto de perder su virginidad.

Stiles, por su parte, siguió el plan como si lo hubieran ensayado, y en seguida se limitó a ronronear al notar el tacto y calor de la lengua del Alfa.

Derek no se apresuró. Llevaba demasiado tiempo queriendo estar justo donde ahora estaba, como para meter la quinta ante un posible caso de combustión espontánea de pelotas. Lamió cada milímetro del pecho de Stiles, primero con simples lametones cual cachorro juguetón, y luego con otras pasadas más largas, acompañadas de algún que otro ligero mordisco.

Bajo él, el calor que desprendía el cuerpo de Stiles era intoxicante, así como el aroma que inundaba toda la habitación.

Durante la exploración, las manos de Stiles permanecieron inmóviles a ambos lados de la cama, pero cuando Derek bajó hasta la cintura y jugueteó con el ombligo, inmediatamente se enredaron en su pelo.

- Derek – gimió apenas sin voz. Como si en vez de darle el más absoluto placer, le estuvieran matando lentamente.

Y Derek mentiría si dijera que no le volvía loco saber que él era el causante de esa sensación.

El Alfa se arrodilló en la cama y le abrió un poco más las piernas, consiguiendo más espacio. Durante unos segundos se limitó a contemplar la piel rosada del agujero de Stiles, y tuvo que respirar hondo un par de veces para no llenarla de una simple embestida, como se estaba muriendo por hacer.

Sin abandonar la posición, llevó una mano hasta el rostro de Stiles, mientras que la otra se aferraba a la cintura del adolescente. Colocó dos dedos sobre los labios de Stiles, apretando levemente, y sonrió complacido cuando Stiles captó su intención enseguida y abrió la boca.

Sabía que aquel chico era el más listo de todos.

Derek quiso decirle algo así. Indicarle que lo estaba haciendo bien, y que aunque él estuviera callado, estaba disfrutando con aquello tanto como el propio Stiles. Pero lo cierto es que siempre había sido hombre de pocas palabras, y más aún cuando había sexo de por medio. Y, sobre todo, cuando el actual muchacho al que estaba a punto de follar le estaba lamiendo los dedos con una intensidad y hambre que no era normal para un hipotético virgen.

Por un instante se preguntó cuántas veces Stiles habría soñado que estaba de rodillas ante él, y sonrió complacido cuando no le cupo duda de que habían sido unas cuantas.

En eso era en lo que estaba pensando mientras se preparaba a sí mismo, escupiendo sobre la mano un par de veces para conseguir una buena lubricación. Sabía que ni siquiera debería pensar en hacerlo sin tener lubricante, teniendo en cuenta que era la primera vez de Stiles, y la primera de él en muchísimo tiempo… Pero por una vez no quería ser el Alfa responsable de absolutamente todo salvo su propia felicidad, y después de todo podía hacerlo bien. Si le preparaba en condiciones e iba con cuidado, sería absolutamente perfecto para los dos.

Algo que tal vez él se mereciera por eso de variar con la rutina de fracasos en su vida, pero que sin duda Stiles se merecía más que nadie en el mundo.

Derek sacó los dedos de la maravillosa boca de Stiles, y le abrió lo más rápido que pudo. Lo cierto es que intentó ir despacio. Pero la combinación de jadeos de Stiles mientras estaba dentro de él, del calor de su cuerpo y de su polla cada vez más dura contra su propia mano… Si no pasaba al siguiente nivel en 0,5 segundos, directamente no habría siguiente paso.

Se incorporó en la cama y, agarrando su miembro con una mano para buscar la inclinación adecuada, guió su miembro hasta la abertura de Stiles. El muchacho soltó un jadeo cuando sintió el tacto de la suave piel de la cabeza, y Derek colocó una mano sobre su cuello, en un gesto increíblemente delicado.

- Respira – susurró al tiempo que entraba lentamente en él.

La presión del ano de Stiles era tan maravillosa que por un segundo quiso embestir de una sola vez. Pero Derek recordó que no sólo lo hacía por él, y se obligó a respirar hondo y dejar que tan sólo entrara la cabeza. Bajo él, Stiles tenía los ojos cerrados con fuerza, y una lágrima estaba escapándose a causa del dolor. Derek se apresuró a limpiarla con el pulgar antes de volver a acariciar su cuello. Deseó pegarse a él y besar de nuevo sus cálidos labios, pero no quería moverse más de lo necesario.

- Respira – susurró de nuevo, luchando porque saliera de sus labios cada sílaba, en vez del grito animal que estaba deseando lanzar – Sigue respirando, en seguida te acostumbrarás.

Stiles asintió levísimamente con la cabeza, los ojos aún cerrados, e inmediatamente llevó ambas manos a los hombros de Derek, buscando apoyo. El hombre lobo tragó saliva con dificultad, satisfecho al menos con que Stiles le estuviera escuchando y no hubiera entrado en pánico a causa del dolor. Se concentró en el sonido de su latido, esperando a que el ritmo se volviera más controlado, lo que le daría vía libre para enterrarse completamente en él.

Y Dios cómo deseaba que llegara ese momento.

Pero con lo que no contaba es que en el mismo momento en que el corazón de Stiles se calmó, los párpados del adolescente se abrieron y mostraron esos ojos marrones tan increíblemente vivos y llenos de deseo.

Con las pupilas clavadas en él, Derek apretó un poco la cintura de Stiles mientras recorría el resto del camino.

La sensación de estar completamente enterrado en él iba más allá de la perfección, y poco a poco sintió que sus instintos se apoderaban de él. Con la vista medio borrosa, notó como las manos de Stiles bajaban desde sus hombros hasta la cintura, apretándola con fuerza, buscando que Derek se pegara más a él.

- Derek – gimió como haría un lobo en celo – Dios mío, es…

Perfecto, quiso decir Derek, pero no fue capaz de articular palabra. Por el contrario, estiró el cuello y, con la vista clavada en el techo, aulló de éxtasis, felicidad y placer.

Bajo él, Stiles respondió al aullido del hombre lobo apretando con más fuerza la cintura del hombre, bajando después las manos hasta rozar aquel trasero tan increíblemente perfecto.

- Muévete – jadeó con la respiración entrecortada – Por Dios, Derek, necesito que te muevas.

- No.

El hombre negó con voz agonizante, cerrando los ojos con fuerza. Stiles se removía bajo él, cada vez más impaciente con que Derek comenzara a follarle. Pero aún no podía. Toda su piel estaba electrizada, y sentía que el lobo cada vez estaba más cerca de la superficie.

Antes de hacer nada, tenía que mantener su parte animal bajo control. Tenía que ser el hombre otra vez.

Intentó explicarle aquello a Stiles, no muy seguro de cómo podría hacerlo cuando ni siquiera era capaz de hablar. Pero apenas abrió los ojos y Stiles se percató del brillo rojizo de sus pupilas, supo que entendía perfectamente la situación.

Y, Dios, si no estuviera tan concentrado en otros asuntos, le besaría ahora mismo por ser tan jodidamente listo y rápido para captar los problemas.

Stiles respiró hondo un par de veces, buscando mantener sus hormonas a raya, y soltó el agarre del trasero de Derek.

- ¿Estás bien? – preguntó en voz muy baja, apenas un susurro.

- Necesito… - el Alfa apretó los dientes con fuerza, luchando por mantener el lobo bajo control – Sólo necesito…

- Tranquilo – habló Stiles cuando vio que Derek no podía seguir. Seguía completamente inmóvil, tan solo sintiendo a Derek temblar literalmente sobre él - No había pensado en esto pero… Tiene sentido – dijo increíblemente despacio para ser… Bueno, Stiles – Tómate todo el tiempo que necesites.

Y entonces Stiles comenzó a acariciar la espalda del hombre de una manera que jamás nadie había hecho con él, y menos en una situación como aquella. El Alfa pensó en la última vez que había compartido cama con alguien, y la imagen de Kate en su mente fue como recibir un puñetazo.

No. No quería pensar en ella. Una mujer que le destrozó de cualquier manera imaginable, y que jamás compartió algo tan íntimo como aquello. Porque con ella sólo era sexo desesperado. Como si aquella fuera la única manera que tuvieran de comunicarse.

En el caso de ella, evidentemente, era así.

Pero él no era Kate Argent. Y por supuesto, Stiles no era ella.

Asintió lentamente, la vista borrosa, no queriendo estropear aquel momento con recuerdos horriblemente crueles. Necesitaba pensar en el ahora, en que las cosas habían cambiado. Que ahora era distinto y que no estaba siendo utilizado.

- Háblame – susurró casi con dolor, soltando la cintura de Stiles para colocar la palma de la mano sobre su pecho, queriendo sentir el latido de su corazón.

Stiles abrió los ojos ante aquella sugerencia, y Derek quiso explicarle que necesitaba un ancla para mantener a raya su transformación. Un ancla que no podía ser la ira por evidentes razones, y que sólo le quedaba su voz.

Una voz que al principio fue exasperante, luego soportable, y ahora lo único que le ayudaba a ser más humano de lo que había sido en los últimos seis años.

Y, de nuevo, ni siquiera necesitó decirle todo aquello, porque Stiles le conocía mejor de lo que a veces él mismo se conocía. Así que el chico se limitó a asentir, tragando saliva al percatarse de lo trascendental de aquel momento.

Pero entonces Stiles no fue capaz de decir nada al ser consciente de que Derek estaba dentro de él. De que aquel hombre tan increíblemente atractivo y exasperante y complicado y único y perfecto, estaba dentro de él.

- Stiles – gruñó Derek entonces, los ojos cerrados y la respiración entrecortada.

- Perdona, perdona – reaccionó al fin el chico, comprendiendo que debía llevar un buen minuto tan solo mirando al hombre que le había pedido que hablara. Y aunque en cualquier otra ocasión Derek podría sentirse orgulloso de que Stiles estuviera aprendiendo a mirar a la gente en plan espeluznante, intuía que ahora no era buen momento. Buscó algo que decir y… No podía creerlo – Me he quedado con la mente en blanco y, la verdad, no sé que es más extraño: que sea esta la primera vez que tú me pides que hable; o que sea la primera vez en toda mi vida que no tengo ni idea de qué decir – sonrió nervioso – Pero creo que tiene lógica teniendo en cuenta que mi cerebro está medio fundido después de lo de antes y… - se obligó a parar cuando fue consciente de que el temblor de Derek había aumentado, y que así no iban a ir a ningún sitio. Se mojó los labios, tratando de acabar con la incontinencia verbal – Pero no es eso lo que necesitas oír ahora, ¿verdad? A mí soltando una chorrada detrás de otra sin parar – ni siquiera esperó a que Derek respondiera, pues sabía que no estaba en condiciones de hacerlo – Necesitas que te ayude a recuperar el control – susurró – Hablarte para que vuelvas a ser… tú. Humano cien por cien.

Derek abrió con dificultad los párpados, dejando entre ver ese brillo rojizo que a cualquier otra persona habría aterrorizado, y más en la situación en la que estaban. A cámara lenta Derek apartó la mano que quedaba sobre la cintura de Stiles, y la apoyó en la cama, agarrando las sábanas con fuerza. Asintió débilmente, tragando saliva y con una expresión de miedo en el rostro que Stiles jamás había visto. Una expresión que, para provenir de un Alfa que se había enfrentado a monstruos y asesinos sin parpadear, le resultaba increíble que la mostrara cuando tan sólo estaba con un simple adolescente.

Y entonces supo exactamente qué decir.

- Te va a sorprender esto – empezó a hablar con voz muy baja, retomando las caricias sobre la cálida espalda del hombre lobo – Pero ahora mismo eres la persona más humana que puede haber sobre la faz de la tierra – no le sorprendió que Derek alzara una de sus cejas en señal de sorpresa, a lo que sonrió levemente – Cualquiera que estuviera en tu lugar, no se estaría tomando tantas molestias para follar a un chico desesperado por perder su virginidad – esperó un par de segundos antes de continuar, necesitando que Derek escuchara bien cada una de sus palabras - Tengo más que seguro que cualquier otro tío, en cuanto hubiéramos entrado en la habitación, me habría tirado contra la cama, me habría abierto las piernas y me habría follado sin piedad hasta que los dos hubiéramos perdido el conocimiento – soltó una de las manos que estaban acariciando la espalda del Alfa, para llevarla a la mano de Derek que seguía apoyada sobre su pecho. Colocó su mano sobre la del hombre, apretando con cuidado los dedos – Pero tú no.

- Yo no soy así - gruñó a causa del esfuerzo.

- Exacto – sonrió complacido Stiles, sintiendo una felicidad tan grande en esos momentos, que por un instante tuvo la sensación de que era demasiado – Y por eso me alegro muchísimo de que seas tú quien esté aquí. Que tú seas mi primero. No porque seas el tío con el que llevo soñando desde hace meses sino - tragó con dificultad – Sino porque sé que con cualquier otro esto no estaría siendo tan perfecto – sonrió levemente, atreviéndose a soltar la otra mano para llevarla al rostro del hombre, y acariciar su mejilla de un modo que jamás habría imaginado que llegaría a hacer con él – Gracias por darme esto, Derek – dijo sin pensar. Y aunque en cualquier otro momento se habría dado de patadas en la cara por decir semejante chorrada, ahora era justo eso lo que necesitaba decir. Tanto, que no le sorprendió que al final le temblara la voz, y que acabara pronunciando el nombre de Derek con la voz quebrada.

Pero el ser peligrosamente sincero con el hombre que significaría un antes y un después en su vida sexual debía haber servido de algo, porque entonces el brillo rojizo de los ojos del hombre lobo desapareció. Y a cambio pudo ver los ojos gris-azulado más brillantes de toda su vida. De un color tan intenso que no parecía de este mundo, y Stiles tardó unos segundos en descubrir que parte de ello se debía a que Derek estaba intentando contener las lágrimas.

- ¿Estás bien? – preguntó con preocupación, sin dejar de acariciar su mejilla y entrelazando los dedos con los de Derek.

Derek asintió, la tensión de poder transformarse desaparecida por completo.

Y sabiendo que ya no podría hacer daño a aquel muchacho tan peculiar y único y perfecto, y que antes moriría que dejar que cualquier cosa le ocurriera, Derek hizo lo que había deseado hacer desde que entró en él.

Inclinándose sobre el cuerpo de Stiles, sosteniendo el peso de su cuerpo sobre ambos brazos para no aplastarle, buscó sus labios y le besó con calma. Deseando que aquel gesto le indicara lo mucho que le habían llegado sus palabras. Stiles respondió al beso con placer, sin prisa, casi olvidando por un instante que Derek seguía dentro de él.

Entonces Derek se movió. Y todo el oxígeno abandonó los pulmones de Stiles. Pese a estar con los ojos abiertos, por unos segundos no fue capaz de verle, y a tientas llevó las dos manos hasta el cuello del hombre, enredando los dedos en su pelo y soltando un gemido tan poco humano, que al principio pensó que había sido Derek.

El Alfa salió un poco de él. Lo justo para penetrarle con la fuerza justa, logrando que Stiles arqueara la espalda, levantándose de la cama un par de centímetros. Aquella imagen logró que todo su temor a hacerle daño desapareciera por completo, y se concentró en darle todo el placer que se merecía.

Durante minutos mantuvo un ritmo constante. Quería sentir el cuerpo de Stiles rodeándole durante el mayor tiempo posible, llenándose de la imagen de él jadeando, susurrando su nombre como si fuera un Dios en vez de un simple hombre lobo, un simple humano. Incluso salió de él varias veces sólo para poder volver a experimentar cómo el calor de su cuerpo se abría de nuevo para él, esta vez sin ningún dolor sino tan sólo el más absoluto deseo.

Bajo él, el miembro de Stiles volvía a ponerse duro, temblando levemente cada vez que Derek acertaba a rozar su próstata. En cualquier otra ocasión, Derek habría disfrutado estimulándola sin pausa y llevándole a un orgasmo detrás de otro. Pero no hoy. No esta vez.

Por ello controló cada roce, cada embestida, deseando que durara lo máximo posible.

Fue Stiles quien, no tuvo muy claro cuánto tiempo después, le indicó que estaba a punto de llegar. Sus piernas subieron hasta la parte baja de la espalda de Derek, apretándole con los talones contra él para que las penetraciones fueran lo más profundas posibles. Derek embistió tres veces con fuerza, logrando que la cama chocara contra la pared, y entonces se incorporó en la cama. Asentó con firmeza las rodillas en el colchón, y agarró a Stiles de la cintura para subirle a su regazo, sin parar de penetrarle.

- Oh Dios. OhDiosOhDiosOhDios – jadeó Stiles, los ojos en blanco a causa de la estimulación constante de su próstata y de sentirse tan lleno, incapaz de pensar en nada más. Los brazos se apretaron más al cuello de Derek, y al instante sintió los labios del hombre sobre su cuello, succionando la piel y acariciándole levemente con los dientes.

- Stiles – jadeó a su vez Derek, sintiendo el pulso frenético del chico en la yugular, sabiendo que si Stiles hubiera querido que le mordiera, habría elegido justo ese momento.

De pronto, el Alfa supo que estaba a punto de llegar al orgasmo. Abrazó con fuerza la espalda del adolescente, deseando sentir cada milímetro de su piel contra la suya, y dio un par de embestidas más.

Entonces paró en seco.

- Voy a correrme – gimió casi con dolor, teniendo que respirar hondo varias veces para no descargarse en ese segundo.

- Hazlo – murmuró Stiles sobre su regazo, utilizando el agarre sobre el cuello de Derek para subir y bajar y seguir sintiendo las penetraciones de Derek, aunque éste se hubiera parado – Yo también. Por Dios, hazlo.

- No puedo… - gimió Derek a cámara lenta – No tengo nada.

- No importa – Stiles se relamió los labios y parpadeó varias veces, tratando de centrarse en la conversación – Quiero… Quiero sentirte…

- No – negó el Alfa con la cabeza - No sabes nada… No me conoces como para arriesgarte a que pueda…

- Por Dios, Derek. Deja de decir tonterías – tragó saliva, obligándose a no subir para empalarse otra vez en el miembro de Derek, por mucho que eso fuera justo lo que más deseaba – Eres un hombre lobo con autocuración, lo que significa que dudo que puedas coger nada que puedas contagiarme. Y aunque no lo fueras, sé que jamás habrías consentido en hacer nada si hubiera habido el más mínimo riesgo.

- Stiles…

- Confío en ti, Derek – le interrumpió con determinación, soltando un leve jadeo cuando un movimiento del hombre hizo que rozara su próstata otra vez – Confiaría mi vida en ti, y ahora estoy confiando en ti de la manera más íntima que existe… Así que, por favor…

Derek sintió cómo se quedaba sin respiración ante las palabras de Stiles. Palabras que pocas veces había oído de su propia manada, y de algunos de ellos jamás; y que sin embargo aquel humano estaba diciendo con toda la sinceridad y vulnerabilidad del mundo.

Y una vez comprendió que ya nada le impedía contenerse, se sintió completamente liberado.

Besándole con brutalidad, le agarró con fuerza de las caderas y comenzó a embestirle sin mesura. Una vez detrás de otra, sin pausa, atacó su cuerpo como si no tuviera suficiente de él. Como si su propia supervivencia dependiera de seguir llenándole, sintiéndose conectado a él por dentro y por fuera.

No separó su boca de la suya hasta que no sintió cómo Stiles mordía sus labios en el momento justo en que alcanzaba el orgasmo. El dolor puntiagudo de sus dientes clavándose en la piel vino a la vez que el de su ano contrayéndose y apretándole con fuerza.

Derek se separó lo justo de él para ver cómo el semen salía expulsado y manchaba su estómago, Stiles aún balanceándose ante las embestidas del hombre. Tenía los ojos abiertos pero medio vidriosos a causa del orgasmo, y Derek clavó la vista en ellos mientras le penetraba con brutalidad.

Cuando sintió que él también iba a llegar al orgasmo, depositó el cuerpo de Stiles en la cama, buscando llegar lo más dentro posible. Cinco embestidas fueron todas las que necesitó para que, colocando la cabeza en el hombro del chico e inspirando su aroma, se corriera dentro de él.

Derek no fue capaz de describir la sensación de llenar el cuerpo de Stiles de aquella manera. Era algo a lo que en el pasado ni siquiera le había dado importancia, tan sólo preocupado en alcanzar el clímax. Pero ahora que podía oír y sentir el corazón del chico latiendo a toda velocidad, incluso en el punto donde estaban unidos, le parecía asombroso. Y mientras seguía descargándose, observó a Stiles en la cama, los ojos cerrados y una expresión de éxtasis en su rostro.

Derek quería que aquel momento durara toda la vida.

Cuando se vació por completo, por muchas ganas que tuviera de simplemente dejarse caer sobre el cuerpo del chico, acabó apoyando ambas manos en la cama para mantener su peso y no aplastarle. Estuvo así casi cinco minutos, mirándole en silencio mientras su miembro se relajaba dentro de él, dejando que el latido pausado del adolescente guiara el ritmo de su respiración.

Con cuidado salió de él, sintiendo una extraña satisfacción al ver que parte de su semen escapaba del culo de Stiles.

- Hmmm – gruñó el adolescente ante la sensación de estar de nuevo vacío. Sin embargo, no hizo nada para buscar el contacto. Se quedó en el sitio, respirando profundamente y los ojos aún cerrados.

Derek aprovechó la ocasión para recoger la toalla que había tirado al suelo antes, y limpiarse el estómago pringoso con el semen de Stiles antes de que se secara. Por un instante dudó en probarlo, sabiendo que le encantaría su sabor simplemente porque era del chico, pero sabía que si hacía aquello tendría ganas de más. Y ahora había otras cosas que requerían su atención.

Se colocó en el borde de la cama, entre las piernas de Stiles, y las abrió un poco más para inspeccionar el ano. Incluso acarició la piel rugosa y parte del interior, enrojecida a causa del abuso al que había sido sometido.

- No sabía que fueras tan pervertido – murmuró Stiles con voz soñolienta. Y cuando Derek apartó la vista de su trasero para centrarse en el adolescente, no le sorprendió encontrarle con los ojos abiertos y una expresión de satisfacción en el rostro - ¿Qué? ¿Comprobando que has hecho un buen trabajo?

Al principio el hombre no quiso dignarse a responderle con palabras, sino con un leve meneo de la cabeza.

- Comprobando que no hay ningún daño – dijo con ese tono de resabido. Volvió a centrarse en la tarea, y respiró aliviado cuando no encontró ninguna herida – No veo sangre. Todo parece estar bien.

- Tiene gracia viniendo del tío que casi me parte en dos – sonrió – Sólo a mí se me ocurre hacerlo por primera vez con el hombre… lobo, más grande que conozco.

- ¿Te duele mucho? – preguntó Derek con preocupación, pese a tener claro que el que Stiles hubiera recuperado su ritmo normal de habla era buena señal.

Stiles se quedó en silencio unos segundos, como si se estuviera planteando la pregunta para darle la respuesta más correcta.

- Duele muy bien – acabó diciendo, las mejillas sonrojadas – Pero no sé si voy a ser capaz de moverme – arqueó entonces una ceja – Así que te doy mi permiso para que seas tú el que haga todo el trabajo.

Derek se sentó en la cama, al lado de Stiles, apretando los labios y mirándole con seriedad.

- Estás loco si piensas que vamos a hacer algo más.

- ¿Por qué no? – preguntó totalmente indignado, no importándole saber que se estaba comportando como un crío consentido - Aún es de noche, y mi padre no volverá hasta que sea de día. Tenemos todo el tiempo del mundo, y aún me quedan fuerzas… - la frase se vio interrumpida por un escandaloso bostezo.

- Me lo creería si lo dijeras sin bostezar – replicó Derek sin una pizca de humor.

- Ah. Ahí está – dijo de pronto Stiles, con una sonrisa enorme en los labios – La cara patentada de lobo feroz – acercó una mano al rostro de Derek, y le dio varias palmaditas en la mejilla – Hacía un buen rato que no la veía, y empezaba a echarla de menos.

- Eres más raro de lo que pensaba – acabó murmurando el hombre, luchando por mantener la cara inexpresiva.

- Me lo creería si no lo dijeras justo después de haberme follado – soltó una carcajada que se transformó en gesto serio nada más terminar – Esto… Ha estado bien, ¿no? – Derek se limitó a mirarle con cara seria, arqueando un poco las cejas en plan "¿de qué leches estás hablando ahora?" – Quiero decir que, evidentemente para mí ha sido… genial, increíble, fantástico y un millón de sinónimos más y… - se humedeció los labios, sin saber muy bien cómo decirlo – Ya sé que para ti no habrá sido lo mismo porque no era tu primera vez… evidentemente – le miró de arriba abajo, como si eso fuera toda la explicación que necesitara dar – Pero… Al menos habrá estado bien para ti también… ¿no?

Derek tardó casi medio minuto en hablar. Y cada uno de los segundos en los que guardó silencio, tan solo mirándole con ese rostro inexpresivo que conocía de memoria, Stiles sintió que estaba más cerca de morir de completa humillación.

Entonces el hombre se inclinó sobre Stiles, olfateó con descaro su pelo justo encima de la oreja, tras lo que le susurró un "ha estado muy bien", que logró el corazón del chico latiera a mil por hora.

De pronto Stiles sintió la necesidad de comprobar que realmente había estado muy bien (lo que sólo podía confirmarse con una nueva actuación). Pero Derek ni siquiera le dio tiempo a discutirlo. Se levantó de la cama y en seguida se puso los calzoncillos. Y aunque era una lástima que ya no pudiera ver a Derek Hale como Dios le trajo al mundo, Stiles decidió que Derek Hale llevando tan sólo unos calzoncillos negros ajustados tampoco estaba nada mal.

- Será mejor que te duches – le sugirió a Stiles, que no parecía tener mucha intención de moverse de la cama – O mañana te arrepentirás de no haberlo hecho.

- No… - respondió lentamente, sintiendo cómo se le cerraban los ojos a causa del sueño. Y por pocas ganas que tuviera de dormirse, empezaba a intuir que era una misión imposible tras haber ganado una final de Lacrosse, haber recibido una paliza, correr por su vida al ser perseguido por un monstruo, y haber tenido tres orgasmos en las últimas 24 horas – Prefiero sentir tu semen dentro de mí durante el mayor tiempo posible.

La respuesta de Stiles dejó a Derek con la boca abierta.

- Y luego me llama pervertido a mí – comentó meneando levemente la cabeza, al tiempo que recogía sus pantalones del suelo.

Pero cuando estaba a punto de ponérselos, la mano de Stiles se aferró a su muñeca. Miró al chico con detenimiento, percatándose de la extraña expresión de su rostro. Ya no estaba sonriendo. Se le veía cansado y… ¿triste?

- Ya sé que tienes que volver a la guarida y… hacer tus cosas de Alfa pero – se humedeció los labios, de nuevo sin saber cómo planteárselo, hasta que al final optó por decir justo lo que pensaba - ¿Te importaría quedarte un rato conmigo? – preguntó un poco avergonzado – Al menos hasta que… hasta que me quede dormido – intentó sonreír, logrando mostrar sólo un cuarto de sonrisa – No será mucho, lo prometo. Estoy agotado.

Derek se sentó en el borde de la cama, olvidándose por un instante de los pantalones.

- Gerard no volverá a hacerte daño.

- No es por él – se apresuró a explicarle – Sólo me gustaría… No sé… - al final se mordió el labio, porque realmente no tenía ni idea de cómo explicárselo. Principalmente porque ni siquiera sabía por qué quería que Derek se quedara.

Pero entonces el hombre asintió, como si él sí supiera exactamente lo que Stiles quería. Dejó los pantalones en el suelo y se tumbó en la cama boca arriba, justo al lado de Stiles. Él, por su parte, se quedó quieto en el sitio, no muy seguro de qué hacer ahora. Porque una cosa era que Derek hubiera aceptado a quedarse con él cuando ya había acabado toda la acción, y otra muy distinta que además tuviera que aguantar a un Stiles post coital necesitado de abrazos.

Aunque Stiles tendría que haberse dado cuenta de que, estando con un hombre lobo, el quedarse físicamente quieto no era suficiente. Porque en seguida Derek se tumbó de lado, colocó una mano sobre la cintura del chico y la otra bajo la cabeza, y atrajo el cuerpo de Stiles para que quedara pegado al suyo.

- Como tu corazón no deje de latir tan rápido, me va a entrar dolor de cabeza – gruñó quedamente, apoyando la barbilla en el hueco del cuello del chico – Duérmete, Stiles.

tbc...