CHAPTER 2: Empezando con buen pie
5 de septiembre.
Quinn's POV
Es tarde, es MUY tarde. Maldita sea, ¿Cómo puedes ser tan sumamente desastrosa Fabrey? Me digo mientras corro de un lado a otro del apartamento buscando una de mis sandalias hasta encontrarla bajo una pila de ropa ¡Por fin! Voy hasta la cocina prácticamente a la pata coja tratando de ponérmela y una vez allí me meto un trozo de pan en la boca, no voy a tener tiempo de desayunar como es debido. En ese momento oigo unas llaves abriendo la puerta y hace acto de presencia en el piso mi prima pequeña, Kitty.
- Vaya, nunca imaginé a la estudiante perfecta Quinn Fabrey faltando a clase, y mucho menos el primer día. – Dice soltando una carcajada a lo que la respondo con una mirada asesina y termino de abrocharme la sandalia izquierda. Se burla de mi porque llevo semanas hablándole de la importancia de asistir a clase en la universidad, es su primer año y todos sabemos que la gente suele "desviarse del camino" en esta época.
- No me ha fonado el defpertador. – Digo haciendo un esfuerzo enorme para tragar la bola de pan acumulada en mi boca. – De todos modos ya me iba. – Digo agarrando mi bolso y una fabulosa chaqueta de cuero negra que me compre la semana pasada. - ¡Pórtate bien! - Grito desde la puerta y aunque mi prima se ha metido ya en su habitación, fuera de mi vista, oigo una vaga y no demasiado amable respuesta por su parte y me marcho.
Kitty es mi prima de 18 años, acaba de empezar su primer año como universitaria y siempre ha sido una chica bastante alocada, es por eso que nuestros padres decidieron que era buena idea el mudarnos juntas a un pequeño piso perteneciente a la residencia de estudiantes de la universidad. Un baño, una diminuta cocina, un modesto saloncito y, por suerte para mí, dos cuartos individuales. Era lo mejor que podíamos hacer, así que vino desde Nápoles, la ciudad en la que ambas crecimos y se instaló conmigo. Antes compartía piso con otra chica, no nos relacionábamos demasiado la verdad, ella era la clase de chica por culpa de la cual las rubias tenemos fama de tontas, pero este año se mudó por fin con el gigantón de su novio. Me sentí agradecida, la verdad, porque más de una vez me los había encontrado en pleno acto en el sofá y no era una imagen agradable. Además siempre me he llevado bien con Kitty, somos muy distintas, ella es fiestera, despreocupada, distraída y yo por mi parte soy más calmada, la típica chica responsable a quien le gusta controlar la situación. "Y aun así estás llegando tarde." Acelero el paso hasta llegar al edificio en el cual se encuentra mi aula, entro y me paro frente a la puerta de esta mirando la hora, media hora tarde, genial. Entro y por un momento la clase se queda en silencio y noto miradas clavadas en mí, noto como me sube la sangre hasta las mejillas sonrojándome. El profesor me mira un segundo con cara de molestia, pero rápidamente vuelve a hablar para recuperar la atención de la clase, menuda vergüenza. Subo las escaleras para sentarme lo más atrás posible, aún notando a algunos indiscretos que no han apartado la vista de mí. Me siento y saco mi cuaderno de apuntes para anotar el nombre de la asignatura con mi perfecta caligrafía: "Estudios fílmicos"
Estoy ya en mi cuarto año de carrera estudiando comunicación audiovisual, es un grado que me gusta mucho, mis padres no estaban entusiasmados pero era mejor que la alternativa que les ofrecí, el canto. Sonrío al recordar la cara que pusieron al decirles lo que quería hacer, de pronto comunicación era una salida genial en comparación, aunque no sea medicina al menos habrás hecho algo con tu vida, me dijeron. En realidad me sentí un poco decepcionada de que no me gritaran y me intentaran prohibir hacer ninguna de las dos, así habría tenido una excusa para largarme y hacer lo que quisiera, pero no soy así.
El impacto de algo en mi nuca me saca de mi ensimismamiento, me doy la vuelta cabreada, pero se me pasa al ver al responsable del golpe.
- ¿Todo el verano sin verme y así es como me recibes? – Pregunto sonriendo ampliamente a mi amigo, que se pasa una mano por la cresta y me devuelve la sonrisa.
- Venga, sabes que te encanta que te dé un poco de caña Quinnie – Dice sacándome la lengua, sabe que no soporto que me llamen así y por eso precisamente lo ha establecido como su forma de dirigirse a mi oficial. – Quería venir a saludarte ¿Luego hablamos vale? La pelirroja de la esquina lleva un rato echándome miraditas, esa quiere subirse a la atracción Puckerman.
Me pongo una mano en la boca para contener una carcajada. – ¿En serio Noah? ¿El primer día? – Aunque en realidad no estoy sorprendida, mi amigo es un donjuán, me extraña que no se haya acostado con todas y cada una de las chicas de nuestra facultad. Nos conocimos el primer día, ha ganado mucho desde entonces, recuerdo cuando éramos dos novatos asustados ante la idea de estar solos en un lugar desconocido, doy gracias por haberle tenido a mi lado desde entonces.
- ¡Hay que empezar el año con buen pie! De todas man- - Alguien llama a la puerta interrumpiendo sus palabras. Una chica menuda de pelo castaño asoma la cabeza por una rendija de la puerta y carraspea.
- Disculpe profesor, ¿puedo pasar un momento a hacer un anuncio? – Dice la chica en un tono que más que una pregunta parece una afirmación. El profesor pone los ojos en blanco y le hace un gesto con la cabeza para que pase, aparece una sonrisa traviesa en su rostro y atraviesa la puerta cargando… Unos altavoces. Detrás de ella entre un chico que conecta su móvil al aparato, el profesor les mira con el ceño fruncido, pero antes de que pueda decir nada empieza a sonar la canción, una que me gusta mucho de hecho Empire State of Mind.
De pronto entran por la puerta un grupo de unos doce chicos y chicas que se colocan en el centro de la sala en formación con la cabeza gacha. Pero cuando empieza a sonar la letra todos cantan, hacen coros y el chico que entró junto a la chica bajita lleva el mando, comienzan a bailar. Es precioso. Se mueven con una sincronía apabullante y todos parecen tener gran soltura al hacerlo, pero mis ojos dejan de mirarlos en grupo para centrarse en una sola persona. No puedo verle la cara tapada por una gorra, solo los oscilantes movimientos de su cuerpo al moverse al ritmo de la música como si la canción estuviera hecha para ella. El modo en que se mueve es increíble, magnético y, porque no decirlo, condenadamente sexy. La chica lleva la misma camiseta que sus compañeros solo que a ella parece quedarle mil veces mejor que al resto, ajustándose en los lugares indicados para marcar el definido abdomen, por no hablar de lo que hay más arriba… "¡Contrólate Fabrey!" Pero no dejo de mirarla.
Por fin el profesor parece reaccionar y hace amago de querer desconectar el altavoz, pero uno de los bailarines lo carga evitando que lo agarre y entonces la misteriosa bailarina de sensuales caderas se acerca y baila muy cerca del profesor con la clara intención de causarle incomodidad. El profesor se aleja cohibido y ella se ríe quitándose la gorra y encajándosela en la calva cabeza al hombre que no se mueve de su sito afectado por el bailecito que le ha dado la muchacha, y la verdad no me extraña, yo estaría igual. Entonces todos los bailarines suben las escaleras y bailan cerca de nosotros y en ese momento recupero un poco de mi fe en Dios, ELLA está bailando de espaldas a mí. Ahora puedo verla de cerca y es incluso mejor, sus movimientos me hipnotizan, caderas, piernas y otras partes igual de interesantes de su anatomía. En ese momento se da la vuelta de un salto y baila de cara a mí, la miro de arriba abajo, y cuando llego a su cara veo que me mira con una sonrisa y una ceja levantada, me ha cazado devorándola con la mirada. Me pongo roja pero no aparto la mirada, no creo que pudiera aunque quisiera, me he quedado prendada de esos ojos oscuros que me miran con una chispa en ellos, una intensidad que me deja totalmente desarmada. Entonces ella me guiña un ojo y ahí si dejo de mirarle los ojos, pero para mirarle la boca, esos labios rojos tan endiabladamente apetecibles que me encantaría morder. Cuando quiero darme cuenta la canción ha terminado y la sala se llena de aplausos y vítores, todos los bailarines corren escaleras abajo colocándose de nuevo en frente de la clase, quedando en medio la chica del principio, aunque yo solo puedo prestar atención a una piel morena en la parte de atrás del grupo.
- ¡Gracias a todos! Esta actuación es cortesía de la escuela de artes escénicas y musicales de la universidad. Ya podéis apuntaros a nuestras clases que van desde ballet hasta hip hop, pasando por canto e interpretación, podéis informaros en el edificio 4C, planta 3. Esperamos veros pronto.
Y tras otra potente ronda de aplausos salen de la habitación, mi morena en último lugar que se gira antes de irse y se acerca al profesor que todavía sigue donde le dejo para cogerle la gorra y antes de salir lanza un beso al público. El aula se llena de silbidos y comentarios obscenos que me hacen mirar a mi alrededor malhumorada, por eso me alegro cuando el profesor recupera la compostura y pide silencio a gritos, devolviendo la clase a su estado normal.
Sin embargo yo ya no le prestó atención, mi mente está en otra parte, atrapada en esos iris castaños que me han dejado sin habla. Tengo que conocerla.
Bueno, bueno, buenooooo ya tenemos a nuestra rubia pilladita por Santana… A Kitty la he metido en el último minuto porque en principio iba a ser Brittany la prima, pero Kitty me da más juego para el futuro. Ya me diréis que os ha parecido. Ciao! Empire State of Mind – Alici Keys y Jay-Z (Si veis el video de la versión de Glee veréis como he vestido a Santana en el capítulo)
