Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Masashi Kishimoto, si fuese mío sería rica y no tendría que escribir fanfics para que ocurriese lo que quisiera.

Pareja principal: SasuHina.

Parejas secundarias: SasuNaru, KibaHina.

Y aquí está el segundo capítulo y final del fic. Espero que lo disfruten y les guste como termina la historia entre ellos. Espero no defraudarles.

Capítulo II

El kimono blanco relucía con cada rayo de sol, mostrándose así más hermoso. Hinata se dedicaba largo rato a observarlo en riguroso silencio. Casi sin darse cuenta había empezado a odiar esa perfección que poseía la prenda, porque le recordaba a aquella supuesta perfección de su enlace.

Miró a los lados buscando algo que cortase, pero como tantas veces antes no vio nada y se obligó a reprimir aquel deseo de desgarrarlo, porque por mucho que lo destrozase no iba a evitar aquella boda. Suspiró y siguió mirándolo sin entender como a su madre se le había ocurrido dárselo para un día tan fatídico como aquel. A veces llegaba a creer que ninguno de sus padres se daba cuenta de cómo se sentía realmente.

El reloj de la habitación marcó la medianoche. Era hora de ir a la cama. Ya sólo le quedaba un día, un escaso día para poder estar con Kiba libremente y no tener que sentirse obligada a estar con otro hombre. Tembló ante aquel pensamiento. Su madre ya había intentado hablar con ella sobre eso y ella había eludido la conversación lo mejor que había podido. No necesitaba que nadie le explicase como yacer con un hombre. Ya lo sabía. Además, que le explicasen como satisfacer al Uchiha sería muy extraño y desagradable, ya que le recordaba lo cerca que estaba su boda. Y para eso ya se bastaba ella sola.

Al acostarse pensó en Kiba y su comportamiento para con ella. No sabía si lo adoraba o lo odiaba. Por una parte no le gustaba el que hubiese aceptado la situación, pero por otra lo tenía cerca de ella sirviéndole de consuelo, pasando el sufrimiento juntos hasta que se viesen obligados a separarse. Al pensar en eso se dio cuenta de lo mucho que estaba haciendo Kiba y lo mucho que la tendría que querer para seguir aguantando.

Pensó en Sasuke que carecía de la misma suerte que ella. No se lo había dicho abiertamente, pero en la última cena dejó entrever que Naruto no le hablaba, a no ser que fuese para echarle algo en cara. Ella había vivido una situación muy parecida con Kiba los primeros días por lo que podía imaginarse lo duro que estaba resultando esa situación para él. Casi el único apoyo que estaba teniendo era el de Sakura, y sabía que no era suficiente. Y ella misma no podía servirle de apoyo de ninguna de las maneras.

Quizás podría ir a hablar con Naruto, aunque lo más seguro es que él le tratase casi de la misma manera que a Sasuke. Parecía que el rubio se había empeñado en culparles de todo a ellos.

¿Por qué no les habrían dejado en paz?

¿Por qué no habrían nacido en otra familia?


Aquella tarde estuvo junto a Kiba todo el rato, hablaron y rieron juntos. Olvidando durante aquel rato que al día siguiente ella se casaría con otra persona que no era la amada. Y ese día, Hinata pudo conocer la felicidad en toda su perfección. Una felicidad corta, pero ese era el precio y no lo cambiaría por nada.

- Ojalá las cosas hubiesen sido distintas –suspiró Kiba sentándose en un banco-. Podría haber sido bonito.

Era el momento de la despedida y en aquella ocasión sería dolorosa. Seguramente la despedida más dolorosa de sus vidas.

- Sino hubiese sido una Hyuuga…

- Sino fueses quien eres no me habría enamorado de ti –la cortó-. Fue maravilloso mientras duró.

Ambos asintieron y ella se dejó caer sobre su hombro. Mañana el sueño que estaba viviendo se rompería y se iría con Sasuke, dejando atrás al que sabía siempre sería el amor de su vida. Buscó a tientas su mano para entrelazar sus dedos con los de él.

- Siempre recordaré lo que vivimos –dijo Kiba apretando el agarre.

Como muchas veces en aquella semana, Hinata sintió verdaderos deseos de llorar, pero se aguantó las ganas, por una vez en su vida sería fuerte y lo soportaría.

- Eres muy fuerte, yo habría huido.

- Quizás sería lo mejor –replicó.

Ninguno de los dos dijo nada. Quizás habría sido lo mejor, ser un cobarde egoísta y haberse ido de allí abandonándolo todo. Pero ya era tarde, ellos ya habían tomado una decisión, la que se suponía que era la correcta, por más que doliese.

- Me gustaría pedirte algo para terminar –dijo la joven mirándole con ojos anhelantes-. ¿Podrías darme un último beso?

Kiba dudó durante unos segundos sin saber que era lo que se suponía que debía responder. Por toda respuesta se levantó de su sitio y se colocó frente a ella. Iba a perderla, así que al menos probaría sus labios una última vez.

Tiró de ella hasta que quedaron uno frente al otro. Inclinó su rostro y atrapó su boca en un pasional beso. Recorrió sus labios con su lengua y la introdujo en su cavidad con la intención de recorrerla al completo. Memorizó cada sensación y textura que le provocaba ese beso. Y aguantó, renuente a separarse de ella, pero finalmente se vio obligado a ello.

Ambos cogieron aire y se miraron durante largos segundos sin parpadear. Aquella era su despedida. Todo entre ellos acababa de terminar.


Sasuke abrió la puerta para encontrarse con Naruto cuya mirada seguía estando llena de reproche. Suspiró hastiado. ¿Es que nunca se cansaba de decirle siempre lo mismo? Se apoyó en el marco de la puerta y esperó a que le dijese lo que había venido a decirle. Era increíble lo persistente que podía llegar a ser viniendo a verle incluso la noche antes de su tan esperada boda.

- ¿Por qué no haces nada por evitarlo?

El moreno permaneció callado.

- ¿Por qué nos haces esto? Te amo Sasuke y tú pareces no notarlo –dijo desesperado por su aparente indiferencia.

Ante aquellas últimas palabras, Sasuke explotó. No podía soportarlo más. No quería seguir sintiéndose culpable sólo porque él se lo dijese. No había hecho nada malo. Le miró con sus profundos ojos negros y las palabras llegaron solas hasta sus labios.

- Dices amarme mucho, pero sin embargo no te he visto llegar a mi casa clamando justicia para Hinata y para mí –empezó con un tono de voz ligeramente cruel-. Como todos los demás te has resignado y te has dedicado a echarme en cara el que no hablase cuando tú has hecho lo mismo porque en el fondo, muy en el fondo sabes que no hay nada que pueda hacerse desde que se es firmado el compromiso –le espetó con dolor en la voz-. Así que para de una vez con tus inútiles reproches.

Naruto se quedó sin voz al escucharle. Jamás se habría esperado esa reacción de él. Durante todos aquellos días había permanecido impasible a todo y en aquella ocasión no había dicho nada distinto para desahogarse.

- Me habría servido más quizás que hubieses adoptado el comportamiento de Kiba y que hubieses estado conmigo estos últimos días en los que todavía no estoy completamente atado a Hinata. Ahora déjame dormir, mañana tengo una boda a la que acudir –dijo despidiéndose así de él y cerrándole la puerta.

Al verse solo Naruto empezó a llorar frente a su puerta. Sasuke tenía razón en sus palabras. Él le había criticado muchas cosas, sin embargo tampoco había hecho todo lo que estaba en su mano, porque sabía, muy en el fondo sabía, que no había manera de parar esa maldita ceremonia que le arrancaba de sus brazos a Sasuke.


A la mañana siguiente se dedicaron a prepararse cada uno por su lado para la que sería su boda. Cuando terminaron y se miraron en el espejo, los dos pensaron lo mismo, aquello era un sueño, una pesadilla de la que pronto despertarían y volverían a sus vidas. Sin embargo los segundos pasaban y ninguno despertaba. Y no fue hasta que llegaron al lugar donde se celebraría que aceptaron que aquello no era una pesadilla.

La ceremonia fue preciosa. Ambos contrayentes vestían de manera impecable y hacían gala de todo su porte. Las hermosas palabras del sacerdote llenaron el lugar y todos los allí presentes fueron testigos de tan perfecta ceremonia. Lo único que falló, que no le quitaba lo perfecto, pero sí lo hermoso a tal acto, fue la poca emotividad que trasmitía la pareja, convirtiendo la boda en algo lleno de frialdad y falto de algo tan importante como lo era el amor en una unión que sería de por vida. Algo insignificante, pero que lo era todo. Poca gente reparó en ese detalle.

Al terminar, todos los invitados fueron a darles la enhorabuena, y sólo unos pocos ignorantes de lo que allí realmente ocurría se lo dijeron de corazón. El resto les dedicó unas palabras con un gesto adornando sus rostros que pretendía ser de alegría. Kiba se acercó también a ellos. Fue conciso en sus palabras, llenas de sinceridad y cariño por la Hyuuga y algo de lástima por los cuatro que lo habían perdido todo. El último en ir hasta ellos fue Naruto.

- Hinata, Sasuke –dijo en un susurro que sólo ellos tres pudieron escuchar-. Os deseo lo mejor.

Y les sonrió ampliamente. Sasuke deseó al verle querer borrar aquella mueca que parecía una sonrisa. No quería ver ese gesto nunca más en su vida. Le transmitía tanta tristeza que no sabía si podría soportarlo. Y sin darse cuenta cogió la mano de Hinata buscando algún tipo de apoyo para no ir a por Naruto y abrazarle mientras le pedía que no volviese a sonreír así, porque esa sonrisa le provocaba más dolor del imaginable.

Sin decir nada, Naruto les abrazó a ambos. Y les quiso transmitir todo lo que sentía por ellos. Ya sin rencor, ni nada parecido al odio.

- Lo siento mucho –le susurró a Sasuke-. Perdóname –se disculpó antes de separarse-. Ojalá podáis ser felices. De todo corazón.

Y las palabras de Naruto no mentían, sus ojos azules la secundaban. Tras eso se fue junto a Kiba y esperó a que se fueran al convite.

Ninguno de los dos se soltó la mano, en aquel momento se necesitaban si no querían salir huyendo. Y durante un segundo se miraron por primera vez a los ojos en ese día. Tristeza, dolor, resignación y cariño pudieron leer en los ojos del otro. Y aquello les reconfortó.

Al llegar al lugar que se celebraría el convite la pareja se sentó presidiendo el lugar. Comieron en un casi riguroso silencio, sólo roto cuando sus padres se empeñaban en sacarles cualquier tipo de conversación en un vano intento porque quitaran esa expresión seria y triste que adornaba sus rostros. Pero no lo consiguieron.

En un momento dado, Hinata se volvió a Sasuke y decidió hablar con él, de cualquier cosa, no queriendo que sus padres volviesen a intentar sacar cualquier tema relacionado con su vida futura. Y fueron interrumpidos cuando tuvieron que abrir con el primer baile.

Ninguno de los dos se mostraron entusiastas, pero lo hicieron. Bailaron ante todo el mundo. Y nada más terminar la pieza Sasuke huyó a su sitio, dejando a Hinata en la pista con Kiba que había ido con la intención de bailar la siguiente.

- No deberías dejar sola a tu esposa.

Sasuke miró a quien le había dicho eso.

- Le gusta bailar y a mí no –dijo volviendo a mirarla-. Además se lo está pasando bien.

- Deberíais haceros a la idea de que estáis casados.

- Naruto, ya nos hemos hecho a la idea –replicó-. Desde el primer momento que supinos de nuestro compromiso.

- No, aún no. Sino Hinata no habría estado los últimos días con Kiba y se habría dedicado a conocerte mejor y tú no habrías aguantado todos mis reproches sólo para estar unos segundos más conmigo.

El pelinegro se volteó a verle sorprendido por aquellas palabras.

- Anoche estuve pensando en tus palabras y me di cuenta de lo equivocado que estaba al pensar que no te importaba nada de lo que estaba ocurriendo…

- Quizás no sea el mejor lugar para decirme lo que tienes que decirme. Quizás ya sea tarde –le cortó.

- Necesito decírtelo.

Sasuke iba a negarle eso, pero al escuchar su tono de voz desesperado supo que no podría hacerlo. Él también lo necesitaba.

- Entonces espera un rato, a que el momento sea más propicio que éste.

Sasuke se levantó de su asiento y fue hasta donde estaba Hinata con Kiba y le susurró algo al oído, ella asintió y le dijo a Kiba algo que parecía una disculpa, el joven asintió con una extraña sonrisa. Y así los recién casados salieron a tomar un poco el aire ante la complacida mirada de sus padres que les vieron ir cogidos de la mano.

- Naruto quiere hablar conmigo.

Hinata asintió. Al parecer había aceptado todo lo que estaba ocurriendo.

- Siento no haber dejado esa charla cerrada desde antes.

Ella asintió, comprendiendo la situación.

- Gracias a eso yo he ganado también unos minutos con Kiba.

Estuvieron dando vueltas por el jardín hasta que aparecieron Naruto y Kiba. Sasuke fue a por el rubio y se alejó con él. Se detuvo y le miró con sus profundos ojos negros, esperando a que le dijese lo que había venido a decirle.

- He sido egoísta Sasuke, pensé sólo en mí, en lo que podía haber sido un nosotros y no pensé en que tú estabas atado y nada podías hacer –empezó a decir con la mirada clavada en el suelo-. Y te veía siempre con ese gesto de indiferencia… No podía soportarlo Sasuke. Y te culpé por todo lo que estaba ocurriendo porque así era más fácil no notar que yo tampoco estaba haciendo nada por ese nosotros que tanto deseaba.

Las palabras de Naruto llegaron hasta lo más profundo de su ser, como una liberación por todo lo que estaba pasando. La culpa que pesaba sobre sus espaldas se soliviantó.

- Por eso quiero pedirte perdón. Perdón por no intentar comprenderte. Perdón por culparte. Perdón por dejarte solo cuando más me necesitabas. Perdón por no haberte dicho antes que te amaba.

Sasuke al escucharle le abrazó con fuerza y apresó sus labios con fuerza. Aquella sería la segunda y última vez que sentiría sus labios contra los suyos. Aquel sería el primer beso real entre ellos y también el último. Delineó sus labios con una tortuosa lentitud que dolía más que cualquier otra cosa que hubiesen vivido. Pero no quería prisas, durante el resto de su vida recordaría aquel momento y deseaba grabar a fuego en su mente cada segundo de ese momento.

Recorrió su boca con delicadeza pese a toda la desesperación que estaba sintiendo. No habría una segunda oportunidad y no debía gastar la que tenía en aquel instante. Entrelazaron sus lenguas y danzaron juntas durante largos segundos.

- Las palabras que desearía decirte ya están vetadas –susurró al separarse.

Naruto se abrazó a él con lágrimas en los ojos y asintió enterrando su rostro en su pecho. Todo había terminado para ellos, ya nunca podrían construir aquel nosotros que alguna vez soñaron.

Con cuidado se separaron y Sasuke antes de irse le dio un suave beso en la frente.

- Nunca lo olvidaré –dijo antes de huir de su lado.

Buscó a Hinata que estaba sentada junto con Kiba y miraban las estrellas, sus manos se encontraban entrelazadas. Y Sasuke casi se odió por interrumpir aquel momento. Kiba le miró y se levantó de allí, dándole un beso en la mejilla antes de irse.

Se sentó junto a ella y se puso a observar las estrellas. Se cogieron de las manos y se quedaron así el resto de la celebración.

Hinata se acostó a su lado. Sasuke la miró y se dio cuenta de la situación real que iban a vivir. Suspiró cansadamente y pensó en las palabras de Naruto. Tenía razón, al final el muy bastardo tenía razón. Y pensó que quizás debería haber dicho algo, no por él, sino por ella, aunque sabía que de poco habrían servido. Porque ahora que la veía, acostada junto a él, esperando lo mismo que él, se daba cuenta de lo infeliz que parecía al estar a su lado. Sonrió de medio lado. Debían buscar la manera de tener una convivencia lo menos dolorosa posible, por más difícil que fuese.


Ella bajó la mirada avergonzada y se disculpó, por algo que Sasuke no llegó a entender.

- No tienes por qué disculparte.

Se quedaron en silencio un rato. Y se miraron. Ambos sabían perfectamente lo que debían hacer. Debían consumar el matrimonio. Suspiraron a la vez. Y Sasuke se acercó a ella. Hinata se preparó para recibirle y se besaron. Y aquel primer beso entre ellos adquirió un deje amargo, mezclado con el sabor salado de las lágrimas.

Se separaron levemente y Sasuke pudo ver las lágrimas que resbalaban por las mejillas de Hinata que tras aquella larga semana no pudo reprimirlas durante un segundo más. Ella se disculpó por ello una y otra vez.

Sasuke la miró sin saber exactamente qué hacer. La acogió entre sus brazos y la mantuvo así. No le dijo palabras de consuelo, ni le dijo nada. Tan sólo se limitó a abrazarla. Mientras intentaba no llorar junto con ella.

Lamentablemente no era a ella a quien él quería. Vivían la misma penosa situación. No pensaba traicionarla de ninguna de las maneras, como ella tampoco lo haría. Y al ser consciente de que él poco podría hacer por ella o por sí mismo no supo que hacer.

- Lo siento –susurró él disculpándose también.

Y aquella noche permanecieron abrazados llorando y lamentándose por la que iba a ser su vida desde aquel instante.


A la mañana siguiente, Hinata se despertó la primera. Al abrir los ojos lo primero que vio fue el rostro tranquilo y apacible de Sasuke que lucía unas ligeras ojeras y rastro de haber llorado. Se levantó rápidamente dispuesta a hacer el desayuno para los dos y no estar quieta. Necesitaba estar ocupada con algo. Al llegar a la cocina no supo qué hacer. Aunque sabía algunos de los gustos del Uchiha no sabía nada de él, qué le podía gustar para el desayuno o que le podía desagradar. No tenía ni idea de qué hacer.

Se sentó derrotada en una de las sillas y evitó ponerse a llorar otra vez al darse cuenta de lo mal que iba su matrimonio en tan sólo unas horas. Tras unos segundos en los que consiguió tragarse sus lágrimas, decidió esperar a que Sasuke despertase.

Al poco rato el Uchiha salió de la habitación perfectamente aseado con una yukata negra en cuyo cuello, por la espalda se veía claramente el emblema de su clan, y la encontró ahí sentada con su yukata blanca.

- Te estaba esperando –dijo con un hilo de voz-. ¿Qué te apetecería para desayunar? No sé lo que te gusta.

- Cualquier cosa –contestó intentando no sonar muy duro con ella.

Ella asintió y se puso a pensar en qué hacer. Sasuke al verla fue a ayudarla, queriendo también estar ocupado con cualquier cosa. La situación no era sencilla, y casi tampoco agradable, pero el cocinar juntos les ayudó a ambos en su nueva convivencia.

Aquel primer día juntos fue difícil. Sin embargo, cada vez que se miraban a los ojos veían algo que les hacía sentir mejor. Quizás era el hecho de que ambos vivían la misma situación y por lo tanto se comprendían y se apoyaban, porque no estaban solos en aquello. Y ahí estaba ese brillo que les reconfortaba y que pronto empezaron a necesitar, provocando que se buscaran continuamente con la mirada.

Y en tan sólo un día ambos supieron que se querrían. Quizás no fuese ese amor pasional y desenfrenado que ya habían sentido con otras personas, sino uno más relajado tranquilo. Pero no por ello dejaba de ser amor.

- Quizás no sea tan difícil –murmuró Sasuke por la noche antes de acostarse.

Hinata no supo a qué se refería exactamente, pero no preguntó.

El segundo día pasó y pronto se acostumbraron a la compañía del otro. Ninguno fue nunca un gran hablador, por eso les gustaba estar juntos, pero en silencio. Sasuke a veces se sorprendía mirándola mientras pensaba en lo bien que se estaba junto a ella. Por su lado, Hinata también se sorprendía a si misma mirándole, pensado en lo a gusto que se estaba a su lado.

Pensamientos similares, extraños en dos personas que estaban obligadas a vivir juntas.

Y dejaron pasar los días tranquilamente. No obligando al otro a hacer nada por ellos. Y el dolor del primer día no volvió a ellos.

Una noche Sasuke la miró. Llevaban varios días durmiendo juntos y la vio tan hermosa iluminada por la luz de la luna. Y a diferencia de la noche de bodas, su rostro no mostraba esa infelicidad. Se acercó a ella y la llamó. Hinata le observó y vio en sus ojos una extraña seguridad.

- Quizás no sea tan difícil.

Hinata aquella vez tampoco supo a qué se refería con aquellas palabras.

- Desde que me enteré de que tendría que casarme contigo sólo he pensado en lo que había perdido y en lo horrible que sería mi vida –empezó a decir.

Las palabras de Sasuke sonaron sinceras, pero aunque para otra persona podrían haber sonado crueles, para Hinata no fue así. Veía cierta ternura en ellas.

- La boda fue triste, aquella misma noche fui infeliz al verme a tu lado. Pero ahora todo es distinto. Al estar contigo estos días, me he dado cuenta de que no es difícil estar contigo.

Aún no la amaba, pero sabía que lo haría algún día, y que ese día llegaría más pronto de lo que él podría haber pensado.

- No te pareces en nada a Naruto y puede que sea eso lo que me ayude también a darme cuenta que voy a estar bien a tu lado.

Sasuke nunca había sido una persona de grandes o largos discursos, tampoco le gustaba decir lo que sentía a nadie, pero por ella haría un esfuerzo.

- Lo que quiero decir es que no dudo que pueda enamorarme de ti. Que voy a hacer un esfuerzo por quererte y ser feliz contigo.

Hinata sintió como las lágrimas se agolpaban en sus ojos. Le estaba diciendo que no la amaba, pero que lo haría. Le estaba diciendo que amarla sería fácil. Le estaba diciendo que junto a ella sería feliz.

- Yo también te amaré –consiguió decir sin echarse a llorar.

Ella se acercó a Sasuke.

- Nunca serás el amor de mi vida. Pero te amaré –añadió.

Aquella semana, le había conocido, no como el chico orgulloso al que todas las chicas idolatraban, sino al real Sasuke, el que no era perfecto, el que lloraba y sentía. Y sabía que él también la conocía a ella, a la real Hinata, la que iba más allá de una chica tímida. Entre ellos no había falsedades, ni tenían que demostrar nada. Podían mostrarse tal cuales eran.

Con él se sentía segura en muchos aspectos. No tendría miedo de que le engañase, de que la dejase sola. Con él iba a ser feliz.

Podrían ser una familia feliz.

Quizás con Kiba las cosas habrían sido menos dolorosas al principio, quizás habría sido más feliz. Pero eso no ya no lo sabría nunca y pronto aprendería a vivir con aquel pensamiento. Aprendería a no ver en la vida que llevaba con Sasuke el reflejo de la que podría haber tenido con Kiba. Estaba segura de ello.

Se abrazó a él con una leve sonrisa.

Sasuke la recibió y la apresó con sus brazos. Nunca la dejaría ir.

Se sintió mal por Naruto, porque ya estaba aprendiendo a olvidarlo, en tan sólo una semana estaba aprendiendo a olvidarlo con Hinata. Y también se sintió mal porque al final el que menos había perdido de los dos era él. Naruto no tenía nada, pero Sasuke al final tenía a Hinata.

Y el tenerla a ella no era poco. La joven era en muchos aspectos perfecta para él. Tranquila, trabajadora y luchadora, aunque hasta hacía poco no se había dado cuenta de eso. Y la empezaba a querer por ello. Al estar con ella no había esperado nada, no se había hecho falsas ilusiones, ni tan siquiera se había parado a pensar en cómo podría ser su vida. Se había dejado llevar por todo, y así había ido viendo lo que le esperaba en el futuro. Y lo que veía no era desagradable, ni estaba marcado por el dolor ni la pérdida.

Le había ido gustando.

Se miraron un segundo antes de unir sus labios. Y ese segundo beso nada tuvo que ver con el primero. Fue lento y tierno, sin prisas. Tenían tiempo de sobra para conocerse, para saber cómo eran los dos. Y no fue un beso falto de pasión, pues aunque relajado, en él se podía sentir el nerviosismo de ambos y las ganas de alcanzar la deseada felicidad entre ellos.

Al separarse ambos quisieron continuar, había que consumar y validar su matrimonio. Cualquier posibilidad de huida debía eliminarse.

Sasuke sonrió de medio lado infundándose valor con aquel gesto, estaba nervioso. Hinata se colocó a horcajadas sobre él, buscando seguridad en él. Sabían que era lo que debían hacer, sin embargo hasta la caricia más fácil para ellos significaba un mundo. Pero nada les detuvo aquella noche.

En el rostro del otro no vieron a nadie que no fueran Sasuke o Hinata, no fantasearon, ni desearon en ningún momento que fuese otra persona la que estuviese con ellos. Y mientras estaban en la cama besándose y acariciándose, sintieron levemente lo que era la felicidad.

Quizás aquel matrimonio no era el error de sus vidas, o eso quisieron pensar en los brazos del otro. Porque así todo parecía más fácil y un poco menos doloroso.

- Te quiero –susurró Sasuke.

E Hinata supo que no mentía al decirle aquello.

- Yo también te quiero.

Fin

Y así fue todo. Espero que les haya agradado el final. Me despido como siempre pidiéndoles un review.

Pero antes los agradecimientos: Isabellatrix Black Swan, okashira janet, Akira Nishikawa, I can hear the screems tonight, Hina, hinasweet, yue yuna, Sairiko, HoshiNoTsuya, hinamel.

Hasta otra! ^^