Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

Este fic participa en el Reto Extremo de Harry Potter: Año #1 del foro Hogwarts a través de los años.


Hogwarts ya no es un lugar seguro


—Al director Dumbledore lo han encontrado muerto cerca de la Torre de Astronomía.

Es lo que ha dicho Susan Bones, la mejor amiga de Hannah, cuando esta regresa a la sala común después que termina de hacer la redacción que le han pedido para Transformaciones, cuya asignatura sigue siendo tan difícil para la bruja igual en los años anteriores; la noticia causa que deje caer el pergamino al suelo sin importarle que se pueda ensuciar.

—¿Qué haremos ahora, Susan? ¡Hogwarts ha dejado de ser un lugar seguro para nosotros! Si Dumbledore ha muerto, probablemente asesinado…

—¡¿Asesinado?! Esa es una acusación muy fuerte, Hannah. —Susan se remueve en su asiento mientras dirige su vista hacia la chimenea donde el fuego se ha extinguido hace más de una hora, después que ella ha decidido apagarlo porque no le aporta el confort que trata de encontrar—. Pudo ser un accidente. No sé qué edad tuvo Dumbledore, quizá más de cien años; cualquiera puede cometer un error observando las estrellas.

—Él lleva cuidando este castillo por décadas, no pudo haberse acercado a la ventana y ¡ups! Se cayó. Además, ¿por qué la seguridad que hemos tenido ha tenido que abandonarnos en el peor de los momentos? Somos jóvenes y nos hemos involucrados en la guerra, sin que pudiéramos expresar nuestra opinión; no sabemos pelear, no sabemos reaccionar ante la presión… ¡ni las lecciones en el E.D. de hace un año hará una diferencia! No estoy segura si tenemos que pelear sin embargo…

—¡Hannah! ¿Estás escuchándote? Tú lo has dicho: somos jóvenes. ¿Por qué tenemos que detener nosotros a los mortífagos en su ascenso al poder? Dejémoselos a los magos experimentados. Ellos tienen más probabilidades de sobrevivir a un encuentro con ellos que un par de adolescente que se hacen los héroes; podemos estar involucradas, ¿por eso tenemos que pelear? No, quedémonos quietas y calladas y sobreviviremos.

—Somos de sangre pura. ¿Crees…?

—Los mortífagos no tienen ningún reparo en asesinar a quiénes consideran sus rivales, Hannah. No importa qué sangre tengamos si entramos en su lista negra, podemos despedirnos de este mundo —murmura Susan bajando la vista hacia el suelo, sumergiéndose en sus recuerdos; ella hace una mueca, realmente preferiría olvidar esa parte de la vida que ha tenido.

Hannah sacude su cabeza de un lado a otro conteniéndose por hacer esa pregunta que sabe que el efecto que tendrá en su mejor amiga: ella la observará atentamente luego evitará a Hannah aparentado interés e otra cosa, hará puño sus manos y se excusará tratando de no sonar herida y se marchará directamente a su dormitorio de donde no querrá salir por lo que resta del día –o de la noche– además que cerrará las cortinas, de su dosel, para que no continúe interrogándola. La primera que le ha preguntado, nunca ha esperado que se actúe de ese modo. ¿Qué le ha pasado? ¿Tendrá algo que ver con que jamás ha conocido a los padres de Susan?

Tiene el presentimiento que la familia de ella está muerta –lo que explica por qué vive con Amelia Bones– no obstante se niega a creérselo. No ha podido ser aquella la vida de Susan, no a ella; en el pasado no ha entendido qué significa perder a un ser querido… Desgraciadamente ahora ya lo ha experimentado y todavía persisten las secuelas en Hannah.

Hannah no puede hablar de su mamá sin ponerse a llorar, la herida continúa tan abierta inclusive un año después.