Pues bien, aquí he traído el segundo capitulo de este reto navideño. Creo que jamás había escrito tanto en solo dos días, sin mencionar que además es la primera vez que publico dos días seguidos... ¡Y aún quedan ocho! Sin retrasarlos más les dejo el capitulo y nos vemos abajo.
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Capítulo 2: Decoración de la ciudad
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— ¿Cómo que llegarás tarde?
Su cara de exasperación le dio un ligero escalofrío, siempre hacía todo lo que estaba a su alcance para evitar ponerla de malas y él con una sola llamada ya lo hacía. Lo peor de todo es que tendría que aguantarla todo el camino hasta que llegaran los demás y eso no sonaba para nada atractivo, al menos no era lo que había pensado. Aunque luego se ocuparía de lidiar con aquello, por el momento solo se dedicó a poner atención a la llamada en alta voz.
—Lo siento, nos quedamos atascados luego de que se reventara un neumático y estamos esperando a que aparezca el sujeto de la grúa. ¿Qué más te digo? No podemos marcharnos y dejar el auto a mitad del camino. Juro que traía un repuesto, pero…
— ¿Sabes qué? Ya olvídalo, me iré con Leon. Si te veo allá bien y si no da igual.
Habló con cansancio para luego cortar la llamada antes de que del otro lado de la línea se pudiera escuchar otra cosa. El rubio que le había estado observando todo ese tiempo se levantó y se acercó a ella para sujetarla de los hombros.
— ¿Estás bien?
Preguntó con preocupación. Rara vez los veía pelear o discutir en serio y no era algo muy bonito, ambos hermanos eran tan unidos que esa clase de cosas a ninguno le hacían demasiado bien.
—Sí, lo estoy.
Leon le tomó del mentón para que le mirara a los ojos, quería asegurarse de que verdaderamente fuera sincera con él.
— ¿Segura de eso?
Sus ojos turquesa chispearon momentáneamente y de pronto comenzó a reír sin razón aparente. Leon levantó una ceja sin estar muy seguro de qué sucedía, no era esa la reacción que él esperaba exactamente.
—Vamos, ¿en serio lo preguntas? Ya estoy bastante acostumbrada a que llegue tarde, así que eso realmente me da igual. El punto bueno de todo esto es que está con Jill.
Se encogió de hombros, aún así el chico no acababa de entender del todo a lo que se refería.
— ¿Y qué con eso?
—Dah, tendrán más tiempo a solas mientras llega el tipo de la grúa.
Mencionó como si eso fuese lo más obvio del mundo, tanto que incluso con aire despreocupado se adentró a la cocina. Leon intentó seguirle hasta ahí, pero en cosa de segundos ya estaba de regreso con una galleta atravesada en la boca y otro par más en la mano. Claire se detuvo en frente de él, aún le seguía viendo con la misma cara de no haber entendido un pepino así que no le quedó más remedio que tragar lo que le quedaba en la boca y explicarle con manzanitas.
—Si ambos se quedan más tiempo solos, sin interrupciones, sin nosotros en medio, sin Sherry, pueden llegar a… tú sabes.
Intentó decirlo de la mejor forma que pudo, pero él negó con la cabeza. Realmente no quería decir aquello, así que solo buscó la forma más rápida de zanjar el asunto.
—Digamos que en mi carta a santa le he pedido un sobrino.
Soltó llevándose otra galleta a la boca y caminando en dirección al perchero. Leon aguardó un segundo mientras repetía mentalmente sus palabras y sin resistirlo más echó a reír.
— ¿Estás bromeando? — volteó. — ¿En serio crees que dejándolos en medio de la calle tu deseo se pueda cumplir?
—Uno nunca sabe.
Leon negó con la cabeza, aunque realmente era algo improbable, rogaba al cielo por tener razón, no quería imaginarse… no, demasiado tarde. Un escalofrío le recorrió la espalda mientras sacudía la cabeza intentando quitarse aquello de la mente.
—En resumen, ¿por eso acaso aceptaste ir a comprar por él, para que tuvieran más tiempo ''a solas''?
Preguntó entre risas mientras se cercaba hasta donde estaba la chica para tomar su chaqueta.
—Por supuesto, además, ¿quién crees que quitó el repuesto de su auto?
Abrió la boca con sorpresa, y ella le regalo una traviesa sonrisa. Bien sabía que era capaz de hacer aquello, solo que no pensó realmente que lo haría.
—Eres una malvada. Ni siquiera yo lo habría dejado varado.
Aún no acababa de creerlo del todo, tal parecía que ella tendría que enseñarle algunos trucos para usar en contra del Redfield mayor.
—Qué te puedo decir, tengo mis formas de conseguir lo que quiero. ¿Una galleta?
Mencionó alegre llevándose otra galleta a la boca y ofreciéndole la que le quedaba a él. Leon sonrió; él también tenía uno que otro truco para conseguir lo que quería.
—Gracias, pero creo que tomaré esta.
Sin más se acercó hasta ella y le robó la mitad de galleta que sostenía con la boca, alcanzando apenas a rozar ligeramente sus labios. Victorioso se enderezó viendo cómo los colores se le subían a las mejillas, tomó su chaqueta y abrió la puerta para darle una última mirada a la chica inmóvil en su lugar.
—Si no te das prisa Sherry comenzará a llamar. Te espero en el auto.
Estoy seguro de que es la mejor galleta que he probado en mi vida…
Las bocinas del automóvil que acababa de estacionarse afuera realmente la habrían tomado por sorpresa si no fuera porque lo vio venir. Dio un último vistazo hacia adentro asegurándose de que todo estuviese en orden y finalmente cuando estuvo segura de ello, salió. Adentró, desde el asiento trasero, pudo ver a Claire que le saludaba con una sonrisa mientras que Leon la esperaba apoyado en la puerta del auto. Ambos se sonrieron y Sherry corrió alegre hasta él para abrazarle.
—Tanto tiempo sin verte pequeña.
El ojizarco la estrechó con fuerza e incluso la levantó un poco del piso debido a la diferencia de estatura.
—Realmente extrañaba a mi ''padre''.
Mencionó soltándose del abrazo. Leon no pudo evitar reírse ante aquello, llevaba un buen tiempo sin escuchar que le dijera así y siendo sinceros, había extrañado a su hija postiza.
—Lo sé, pero ahora me tendrás un buen tiempo por aquí. Así compensaré un poco el tiempo perdido. Adelante.
Dijo mientras le abría la puerta del coche para que subiera. Apenas y estuvo adentro se arrojó sobre Claire efusivamente para abrazarla, la pelirroja, aunque ya acostumbrada a sus muestras de cariño, no pudo evitar ser tomada por sorpresa, pero al instante reaccionó para corresponderle.
—Bien chicas, les pediré que se coloquen los cinturones. Ahora iremos directo al árbol.
Ambas se quedaron inmóviles tras oírles, Leon les dio un pequeño vistazo por el retrovisor y tras notar sus caras de espanto cayó en cuenta de lo que habían entendido.
— ¡No! No es eso a lo que me refiero. No es que nos vayamos a estrellar con un árbol o algo así, claro que no. Sólo que… ya saben.
Intentó aclarar. Ambas se miraron dubitativas un momento para luego volver a mirarlo a él. El rubio solo suspiró derrotado y volvió su vista al frente.
No tiene caso, solo déjalo y conduce.
Sherry se acercó ligeramente a la pelirroja e intentando disimular un poco le susurró al oído.
— ¿Segura que no es mejor que alguna de nosotras conduzca?
Claire negó con la cabeza sin estar muy segura.
—Ya te oí.
—Lo siento.
—Bueno, dejando de lado la falta de confianza que tienen en mí al volante. ¿Están emocionadas?
Intentó cambiar de tema, para su suerte, con éxito.
—Cómo no estarlo, ¡es el gran encendido del árbol!
Mencionó Sherry emocionada, los otros dos también sonrieron con ella; escucharla así de alegre era tan contagioso que era inevitable hacerlo.
—Supongo que ha sido mejor que se retrasara un poco.
Claire miraba por la ventana las luces que adornaban los árboles y casas, iluminando completamente las calles con múltiples diseños en blanco y algunos en colores. Recordaba cuando era pequeña y sus padres los llevaban a su hermano y a ella a ver el encendido del árbol cada año para Navidad, realmente tenía buenos recuerdos de aquello y por un momento sintió la pequeña inquietud de que tal vez no había sido la mejor idea dejarlo varado a él y a Jill justo hoy… Nah, de todos modos quería conseguir su cometido y así, tal vez, la tradición que sus padres habían formado podría seguir en pie por mucho más tiempo.
—Es el momento perfecto para encender el árbol…
—Ya sólo quedan unos minutos, ¿crees que logren llegar?
Jake se encogió de hombros como si no le importara, aunque por dentro realmente se sentía un tanto nervioso, tal vez debió enviar todo al carajo e ir a buscar a Sherry el mismo, así no tendría que quemarse las neuronas pensando en si llegaría a tiempo, si estaba bien…
—Hey, creo que los veo.
Piers le dio un pequeño codazo que lo hizo volver en sí. Por entre la multitud vio aparecer a Leon y al lado de él distinguió el cabello rojizo de Claire, pero por más que se irguió no conseguía ver a Serry, incluso estuvo a punto de correr hasta ellos para preguntar dónde estaba cuando consiguió verla un poco más atrás. Tal parecía que estaba usando al agente como escudo para pasar entre la gente; bastante astuta.
—Lo siento, no encontrábamos lugar dónde estacionar.
Se disculpó Leon rascándose la nuca, aunque eso no era lo que le interesaba. Su atención volvió a tierra cuando finalmente vio a Sherry salir de su ''escondite'' para saludarlos, o más bien para saludar a Piers. La chica saltó animada a abrazarle y el castaño sin pudor alguno le correspondió, incluso tuvo el descaro de darle un beso en la cabeza y revolverle el cabello.
—Ya creíamos que no llegarían.
—Tenemos más suerte de lo que piensas.
Dijo haciéndole un pequeño guiño. Jake veía todo aquello sin demasiada aprobación, no le gustaba como ella lo miraba y viceversa, realmente no le agradaba para nada. Y no era que estuviese celoso.
¿Qué se supone que hay de mí? ¿Acaso no piensa saludarme?
— Hey, ¿qué tal niño?
Leon le golpeó amistoso el hombro consiguiendo molestarlo y hacer que bufara molesto.
—No me llames niño.
—Ya cambia esa cara, ¿quieres? Solo un consejo.
Dijo riéndose mientras se alejaba de regreso con los otros. Jake refunfuñó mientras le veía caminar, sin darse cuenta de que la rubia había llegado hasta su lado.
—Hola extraño.
Bajó la vista alzando una ceja. ¿Eso era todo, un simple ''hola extraño''?
Pero antes de que pudiera reclamarle algo la chica se puso de puntillas y le dio un rápido beso en la mejilla.
— ¡Par de tórtolos, ya va a empezar!
Ambos se sonrojaron mientras escuchaban las risillas de los otros tres.
—Tsk, que fastidio.
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—Claire, ¿tu hermano no vendrá?
—Pues…
No fue necesario que explicara nada pues justo en ese momento inició la cuenta regresiva para encender las luces del inmenso árbol navideño. Todos comenzaron a gritar con todas sus fuerzas y por supuesto ellos no se quedaron atrás, no hasta que la cuenta llegó a cero y todas las luces se encendieron a una vez iluminando toda la plaza entre aplausos y celebraciones.
Leon se acercó y abrazó a Claire por la espalda acomodando el mentón en su hombro, ambos con la vista fija en el hermoso espectáculo que tenían en frente.
—Creo que finalmente comienza lo emocionante, linda...
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Vaya, creo que estoy rompiendo un record. Como siempre esperaré sus review, no quiero morir ignorada TT-TT recuerden que yo los amo y escribo con mucho amor para ustedes. Pues supongo que eso es todo, un beso y un abrazo y nos veremos en el siguiente capitulo.
¡Bye!
