Capítulo 2: Alter Ego.
Marinette llego a la escuela, algo más temprano de lo habitual. Al entrar al salón vio a su mejor amiga, Alya. La morena y ella se conocían solo desde el otoño pasado, cuando esta había entrado en la escuela. Se habían revelado contra los maltratos de Chloe y ese solo había sido el primer paso para la mejor amistad que la pelinegra había tenido en su vida.
Entro al salón y se sentó junto a Alya en sus lugares de costumbre, detrás del puesto de Nino. Cuando la recién llegada se fijó bien, su amiga estaba mirando fijamente la espalda del chico, con preocupación.
-¿Qué sucede?- pregunto en un susurro, suponiendo que Alya no querría que el escuchara.
-Es Nino- respondió vagamente la morena, con el mismo tono de voz.
-Ya sé que es el- la oji azul se extrañó por lo distraída que estaba su amiga- pero ¿Qué sucede con él?
-¿Acaso no te has fijado?- ella negó silenciosamente, aun confundida. Alya resoplo- ¿es que no ves lo triste que esta?
Marinette miro al muchacho con más detenimiento. A simple vista, se veía exactamente como todos los días. Pero si prestaba más atención, Nino se veía algo triste, decaído; generalmente, si Alya no está allí, él estaba solo. No tenía técnicamente amigos, y eso era muy triste de ver.
-Si, esta triste- accedió la pelinegra- pero ¿Qué podríamos hacer?
Podríamos, porque cuando eras amiga de Alya, era mejor meterse de lleno desde el principio y no esperar a terminar dentro sin haberse enterado antes.
-Consigámosle un amigo- respondió la morena sonriendo.
-Oh, claro, y de una vez comprémosle un Ferrari. Seguro que eso también le encantaría- la morena la miro mal- ¿Cómo esperas conseguirle un amigo?
Alya se encogió de hombros, pero sin dejar de sonreír. De segura ya se las ingeniaría.
Ya tenía la idea entre ceja y ceja, y nada iba a hacer que se retractara. Así de terco era él. Cuando quería algo lo conseguía, y ya sabía cómo hacerlo.
Averiguaría cual era la verdadera identidad de Ladybug, eso podían apostarlo. ¿Quién sería la chica que salvaba a Paris, cada vez que era necesario? Pues muy pronto él lo averiguaría.
-Joven Adrien- lo llamo Nathalie, por tercera vez- atienda, estamos en clase.
El rubio rodo los ojos con fastidio, se sabía la lección de pies a cabeza ¿Por qué insistían en repetírselo una y otra vez? Estaba rogando que se hicieran las doce para poder descansar y almorzar. Luego tendría la tarde libre y podría hacer un poco de revuelo en las calles. A ver si Ladybug estaba libre y podía pasar un momento a detenerlo.
-Si vas y le hablas a un chico en el parque, creerá que ligas con el- Marinette trato que su amiga entrara en razón- y si le dices que quieres presentarle un amigo, creerá que quieres que ligue con Nino.
Alya no la escucho. Marinette suponía que su mejor amiga tendría un plan de acción o algo así, necesitarían uno de todas formas. Pero, pensando en todo un poco, ¿Por qué Alya tenía tanto interés en conseguirle un amigo a Nino? Si, el chico estaba muy solo, sin embargo…
-¿Te gusta Nino o que sucede?- soltó la oji azul de repente- ¿de dónde viene tanto interés?
La morena se había colorado con bastante intensidad, y como aún no estaba negando nada, Marinette suponía la respuesta a su pregunta. Sin siquiera molestarse en evitarlo, chillo de pura emoción.
-¡No puede ser! Alya ¡TE GUSTA UN MUCHACHO! ¡TE GUSTA NI…!
-Al resto de Paris no le importa mis intereses sentimentales, Marinette Dupain-Cheng-gruño la muchacha, callando apresuradamente a su amiga- mejor cierra el pico ¿sí?
La pelinegra rio divertida, pero no continuo con el tema. Quiso seguir molestando un rato, entonces hubo un ruido de quiebre muy estruendoso cerca de allí, y se olvidó del tema. Había problemas, seguramente Chat Noir. Y otro problema: Alya estaba allí.
Esta muchacha era condenadamente astuta, y podía sumar circunstancias. Mucho ruido, mas algunas cosas rotas, posiblemente gracias a un gato demasiado travieso, igual a la aparición de Ladybug. De quien era gran fan.
Seguro se metería en problemas por querer grabar todo para su Ladyblog. No solo tenía que salvar a Paris, esta vez también tenía que vigilar a su mejor amiga. Bien, como si pelear con Chat Noir no fuera suficientemente complicado.
Allí está mi lady.
Chat Noir sonrió de solo verla. No se equivocó, ella acudió al rescate con solo oir el escándalo. La chica era tan predecible. Quería seguir observándola otro rato, pero estando allí de pie ella seria quien lo vería, y eso no podía ser. Tira la piedra y esconde la mano, ese sería su mantra en esta ocasión.
Causo unos cuantos daños, nada grave. Solo necesito destruir una patrulla de la policía, en pocos segundos unas cuantas ambulancias aparecieron en el lugar. Y con las persona chismosas tratando de husmear que había sucedido… ninguno sabía a ciencia cierta cómo habían pasado las cosas, solo hacían conjeturas de lo que probablemente el gatito había hecho.
Ladybug lo busco durante un largo rato, mas no lo vio en ningún momento. Luego de varios minutos de búsqueda infructuosa, la heroína lo tomo como que él había huido y ella también se fue, dejando el pequeño desastre a las autoridades competentes.
Entonces el salió de su escondite. La siguió cual sombra por todo Paris, al parecer la muchacha estaba haciendo un rápido patrullaje por la zona, vigilando que todo siguiera en orden. Suspiro con una sonrisa tierna, ella era tan inocente; era obvio que no conocía ni la mitad de las cosas que él había visto en sus recorridos por la ciudad.
Claro que el no solía frecuentar el bajo mundo de la ciudad, un gatito como él no era muy bienvenido por allí a pesar de todas las cosas que hacía. Como minino lo convertirían en un blanco de tiro, y él le gustaba su cuerpo sin ningún tipo de perforación.
Ladybug no encontró nada fuera de lo común en la ciudad, así que tomo un camino diferente. Corrió por los techos de los edificios, saltando de un lado al otro hasta parar en un pequeño y lindo balcón. Tras una chimenea, Chat Noir se ocultó, observando.
Vio como la chica se des transformaba y en su lugar aprecia una joven, de la misma edad que él, innegablemente bonita. La muchacha le hablo a la pequeña mancha roja que tenía entre las manos, su kwami probablemente, y entro en el edificio. El chico se quedó allí un rato más, mirando a la nada.
Entonces, esa era Ladybug. Esa era su lady. Tenía ganas de mirarla un rato más y poder grabarse sus verdaderas facciones, plasmar con fuego en su memoria como se veía la Catarina sin antifaz. ¿Decepcionado? En la más minino. Al contrario, estaba completamente entusiasmado.
Ya sabía quién era Ladybug, ahora quería conocer su nombre. Acercarse a ella, pero esta vez… de incognito. Memorizando la dirección de la casa de la chica, se fue de allí, considerando su objetivo alcanzado.
gracias por los reviews! y perdon por los errores... tratare de corregirlo!
