Hola! He actualizado antes porque tal vez tarde en subir los siguientes capítulos. Perdón por los horrores de ortografía. Gracias por leer.

Capitulo dos.

Realidad

El regreso a su casa se le hacía eterno, ya sólo faltaban dos paradas más y llegaría. El autobús se detuvo y ella bajo, camino hacia la derecha para llegar frente a una casa grande, tenía un jardín bastante amplio, la fachada era de un color beige, había un sendero de piedra; la casa poseía cierta antigüedad por esa razón era tan espaciosa, tenía dos pisos, cuatro habitaciones, dos baños, el comedor y la cocina, la sala, el cuarto de entretenimiento y la biblioteca.

Saco la llave de su bolsa y abrió. Silencio total pero no le sorprendió ya que sus hermanos debían estar en sus respectivas habitaciones o tal vez Kerberos estaba jugando en la computadora mientras que la pequeña Rika se debatía en que preparar para la cena, estas eran especulaciones aunque sus hermanos podían ser muy predecibles o ella los conocía demasiado bien.

La biblioteca, la cual se encontraba al final del pasillo, era una estancia agradable, sabia a quien podía encontrar ahí, la única persona en toda la casa que disfrutaba leyendo volúmenes grandes, ella disfrutaba de la lectura pero no tanto como aquel hombre que se encontraba sobre la silla reclinable frente al enorme escritorio de caoba donde lucían algunas cuantas hojas sueltas y retratos familiares.

-¡Je t'aime beaucoup Mon amour…-susurro sin percatarse de la presencia de Sakura

-¿André Lefevre?-

-¡Sakura! ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

-Muy poco pero dime ¿por qué leías un poema de Andre Lefavre?-

-Era el poema favorito de tu abuela, trato de aprendérmelo pero no puedo pasar de la primera estrofa por eso lo estaba diciendo en voz alta- hizo un gesto con la mano para que se acercara.

-¿Qué haces a estas horas en la casa?-la mirada que le dirigió era de curiosidad, su voz sonaba cansada y había dejado el libro a un lado.

-Masaki, hay algo que tengo que contarte, es por eso que vine hasta aquí antes de ir a ver a mis hermanos, necesito un consejo. Touya me ha pedido la misma explicación.

-Entonces comienza a relatarme todo pequeña porque tienes que preparar la cena, sabes que tu hermana Rika es muy indecisa y de aquí a que ella se decida nos va a dar la medianoche.

Comenzó a relatarle todo.

-Fue cuando conocí a la tal Nakuru Akizuki, de la que no sabía nada hasta hoy-finalizo con un largo suspiro, se sentía cansada.

-¿Así que se llama Nakuru?

Sakura asintió, su abuelo guardo silencio se notaba un poco desconcertada por la noticia, no entendía el motivo, pensaba que Masaki ya lo sabía pero tal vez se equivoco, porque su abuelo era muy perspicaz además su hermano le tenía confianza.

-Además le dije a Touya que el señor Kukier no quería que fuera por una temporada, claro que eso es para encubrir la propuesta de Li. Si le digo la verdad me lo va a prohibir. A veces me gustaría que no fuera tan celoso.

- Tu hermano te quiere mucho, entiendo que él es demasiado protector sobre todo contigo, eso es porque tiene temor a perder a alguien más- lo ultimo dicho denotaba tristeza en los ojos de su abuelo.

Sakura sintió un nudo en la garganta cuando miro las fotografías esparcidas sobre el amplio escritorio de caoba, en una de ellas estaban sus padres tomados de las manos, Nadeshiko y Fujitaka se veían felices, en otra de las fotos se encontraba la familia completa: sus tres hermanos, sus padres y abuelos, parecía haber sido tomada en época navideña.

Una profunda tristeza se agolpo en su interior. Su abuelo que estaba a su lado tenía la mirada perdida.

-¿En qué fecha fue tomada esta fotografía?-le extendió el portarretratos, el anciano miro la foto con nostalgia y suspiro.

-No recuerdo exactamente, pero supongo que fue hace unos diez años, la tomaron en Navidad, todos se ven realmente felices.

-Regresando al tema principal, creo que será mejor no decirle nada a Touya sobre la propuesta de Li porque conociéndolo como lo conozco es seguro que te arme un escándalo. Así tendrás un poco mas de libertad para convivir con tus nuevos amigos-su abuelo sonrió de manera picara ante la mención de nuevos amigos por lo que Sakura frunció el ceño- es bueno seguir con lo que supuestamente te dijo el señor Kukier.

-Mira lo del señor Kukier no es del todo una mentira y te aclaro que acepte esta propuesta porque me van a liberar mi servicio social y a remunerar muy bien, te lo dejo claro para que no haya malos entendidos.

-Creo que no nos referimos a lo mismo, yo lo decía porque me contaste de una chica llamada Meiling con la cual te relacionaste muy bien y como también me dijiste que su jefe es el tal Li pues pensé que podrías tener una amistad también con él- la miro con suspicacia, sabia de sobremanera que lo anterior dicho por su abuelo había sido con otra intención.

No replico porque él deseaba que actuara como una chica normal, conviviera con sus compañeros y tuviera amigos, hasta a veces llegaba a suponer que su abuelo también quería que anduviera con algún chico, algo ilógico porque conociendo su temperamento y más que nada el de su hermano distaba mucho de eso.

- Está bien aceptare la propuesta de Li, tal vez algunas cosas tengan que cambiar.

-¿Cómo qué?

Sakura respiró hondo antes de contestar aquella pregunta debía prepararse, Masaki le pondría las cosas difíciles. De sus hermanos con el que su abuelo menos se entendía era con Naoko quien a la edad de trece años solía comportarse como si tuviera cinco, algo que desesperaba a todos, el único que podía con aquel comportamiento infantil y mimado de su hermana, el que hacía que la comida fuera comestible y no experimentos raros, si porque a la pequeña de la familia no le gustaba la cocina pero si inventar cosas nuevas por lo que Touya, era el único que podía mantenerla bajo control. Todo esto para su abuelo significaría un gran esfuerzo porque soportar a Naoko la llevaría a constantes peleas, hablaría con sus hermanos sobre eso.

-Masaki…-suspiró por enésima vez- A partir de esta semana Naoko se encargara de ti y Kero atenderá los deberes de la casa. Tendrás que soportar por un tiempo todo esto, tampoco creo poder llevarte a tus citas con el médico-dirigió su vista hacia el alfeizar de la ventana ya que no quería ver la expresión de desconcierto que tendría.

-Sakura..-escucho un suspiro-entiendo aunque…-otro suspiro, su abuelo se estaba conteniendo- esto nos va a llevar a la tercera guerra mundial ¿Por qué no puede ser Kero quien me cuide?-pregunto con la cara contrariada

-Sabes que Naoko cocina fatal y mi horario para este semestre me hará salir tarde, luego esta el nuevo trabajo, por eso prefiero dejarle las responsabilidades de la casa a Kero, por ser un poco más limpio y ordenado.

-Está bien, pero tendrás que hablar con tu hermana-la miro fijamente conteniendo seguramente las ganas de gritar, su abuelo a veces podía actuar infantilmente-deberás recordarle que ya va a hacer la hora de la cenar ¿con que platillo extravagante nos saldrá esta noche?

Por esa misma razón había decidido cambiar los roles de sus hermanos, sabía de sobremanera que su pequeña hermana ponía empeño en preparar aquellos platillos y eso le dolía pero de sus decisiones dependían la salud de su abuelo, claro Kerberos era más responsable. La última visita que hizo al hospital, el médico sugirió que Masaki llevara una dieta y eso requería alimentos bajo en grasas, azucares y otras cosas que prohibieron, por eso debían llevar un control y no dejarlo en una persona irresponsable.

-Recuerda que la cena de hoy la hare yo- su abuelo empezó a reír estrepitosamente.

-Pequeña..-susurro su abuelo -hasta que por fin vamos a comer algo decente

Masaki seguía con la misma vitalidad que lo caracterizaba a pesar de las pérdidas, de soportar el sufrimiento de enterrar a su hija y yerno, mantener a cuatro niños y lidiar con aquella enfermedad que lo consumía lentamente.

-Será mejor que le vaya a dar las nuevas noticias a Naoko y Kero-sonrió para sí misma le divertía de sobremanera las objeciones incoherentes que su hermana diría para librarse de su nueva responsabilidad.

-No te lo va a dejar fácil- fue el último comentario de su abuelo antes de regresar a su lectura.

Camino girando a la derecha donde se encontraba el cuarto de Touya y Kero, ellos eran los únicos que compartían cuarto ya que Naoko, Masaki y ella tenían cuartos individuales, bueno el de ella antes había sido un pequeña bodega donde almacenaban todas las cosas viejas por lo que tuvieron que restaurarlo para darle un toque femenino, aunque los resultados habían sido favorables. Ahora tenía un aire encantador gracias a los pequeños detalles que su hermano mayor pinto en cada una de las paredes, desde un unicornio hasta unas pequeñas hadas que revoloteaban sobre el techo.

Entro sin tocar la puerta, la escena que vio a continuación fue la de su hermano sentado frente a la computadora muy concentrado que ni si quiera se percato de su presencia, a Naoko acostada sobre la cama leyendo un libro de misterio además de otros esparcidos por el suelo. Cerró con cuidado evitando ser descubierta, pero la puerta chirrió.

-¡Sakura!-exclamo la joven que se encontraba en la cama haciendo que Kerberos dirigiera su mirada hacia ella-¿Qué haces aquí?

-Por un tiempo no voy a trabajar en el restaurante y por eso vengo a hablar con ustedes.

-¿Cómo? ¿Por qué?- pregunto Naoko incorporándose y tratando de llegar hasta ella. Su intento se vio interrumpido por los libros, la joven tropezó y cayó de rodillas. Su hermano rio.

-Kero deja de reír.

-Como quieres que pare…- decía entre risas mientras su hermana intentaba reincorporarse, pero resbalaba de nuevo, lo que provoco más carcajadas de su hermano- mírala ni si quiera se puede levantar.

Con ayuda de Sakura logro incorporarse mandándole miradas asesinas a su hermano.

Sobre la cama podía notarse varias revistas y libros que hasta hace unos segundos se encontraban regados por el suelo, trataban de temas sobre misterio y detectives.

Naoko gastaba casi todo su dinero en conseguir esos ejemplares además pertenecía al club del misterio en la secundaria.

-¿Por qué ya no vas a trabajar en el restaurante?- le pregunto Naoko soltando una última risa burlona a su hermana menor, ella le saco la lengua.

Los miro atentamente, los ojos ámbar de su hermano estaban sobre ella.

Empezaría desde el principio, omitiendo los detalles sobre Li y aclarando las nuevas actividades de cada uno, algo tal vez no muy grato para su hermana, pero intentaría hacerla entender en qué situación se encontraban.

Después de varios minutos tratando de controlar los gritos furiosos que lanzaba la menor de los Kinomoto, se desplomo sobre una de las camas suspirando profundamente, sentía la garganta seca de tanto hablar. Al final tuvo que intervenir Kerberos amenazándola con tirar todas sus revistas y libros de colección.

Naoko era increíblemente testaruda, su hermano estaba haciendo un gran esfuerzo para explicarle la situación, tal vez tendría que darle tiempo para pensar bien las cosas.

-Kero-su hermano dirigió una mirada hacia ella mientras Naoko seguía hablando sola en un intento en vano de calmarse-necesito hablar contigo.

Él asintió y la siguió en silencio.

-¿A dónde vamos?-le pregunto cuando bajaban por las escaleras

-A la cocina.

-¿Voy hacer la cena?-le pregunto intrigado, ella sonrió ante la idea.

Kero era un desastre en la cocina, en esos momentos prefería irse a su habitación a estudiar un rato y dormir plácidamente para olvidarse de los problemas, pero tendría que cocinar y esperar a Touya.

-Yo voy a cocinar.

-¿Sobre qué quieres hablar?

-En la última consulta del abuelo, el médico especifico que dado su enfermedad, necesita llevar una dieta especial- entro a la amplia cocina y descolgó el delantal para empezar a preparar la cena.- antes de irme a la escuela, te voy a dejar la comida preparada, sólo tendrás que calentarla.

La miro y se sentó en una de las sillas del comedor mientras ella sacaba algunos ingredientes.

-Sakura-la llamo, ella alzo la mirada mientras comenzaba a picar las zanahorias-¿Por qué no dejaste que Naoko se encargara de las labores domesticas?

-Sabes que es muy olvidadiza, tú eres un poco mas responsable- su hermano sonrió ante el último comentario.

-Lo sé, pero es que…

-Sin excusas-lo corto tajantemente-sé lo que intentas decirme, pero en este caso tengo que ver por Masaki y lo que es mejor para los demás.

Su hermano esbozo una pequeña sonrisa y bajo la mirada, se notaba triste, entendía sus sentimientos porque a ella misma se le desgarro el corazón cuando Naoko comenzó a llorar al darle la noticia.

-Lo siento.

-No te preocupes, ella tendrá que entender.

-No resultara sencillo, más si ambas no ponen de su parte-

-Tratare de disuadirla para que no haga enojar tanto al abuelo-sus ojos brillaron de emoción ante la idea de fastidiar a Naoko, la posibilidad de ver los enfrentamientos entre ella y el abuelo. Sus discusiones siempre pasaban de pocas cosas coherentes hasta vastas palabras sin sentido alguno.

-Espero que no la hagas enfadar mucho-le advirtió con una mirada de disimulado enfado- él no está en condiciones-su hermano hizo un gesto con la mano dándole a entender que no haría nada, pero el brillo en su mirada lo delataba.

Advertía que sería una larga temporada de gritos, peleas y quejas, las cuales no estaría dispuesta a soportar mucho tiempo.


El crepúsculo se extendía por el cielo anunciando la llegada al anochecer, un día mas que culminaba, Sakura miraba los diversos matices que tomaba el horizonte y suspiraba profundamente, la cara contrariada por los sucesos que habían acontecido hace unos minutos. El agua caía constantemente por el fregadero mientras que ella movía sus manos por inercia como si conociera aquella rutina: recoger, lavar y secar.

Una rutina constante, el coraje y la ira que sentía en esos instantes por contenerse a decir tantas cosas, esta vez su hermano había hecho amago de sus peores defectos, puesto que el interrogatorio al que la sometió parecía más bien de un padre sobreprotector o un policía cuestionando de cada detalle al sospechoso. Mentirle a Touya, fue una de las hazañas grandes, que significaría un orgullo dentro de su corta vida.

Al final él había aceptado que la propuesta del señor Li no resultaba del todo mal, el problema en cuestión de dinero ya estaba resuelto.

El estridente sonido, quedo atrapado en aquella habitación, los pedazos esparcidos en el suelo, Sakura trataba de recogerlos sin mucho éxito puesto que su mente se encontraba en lo que sucedio hace unos minutos. Recordó…

-Touya, ¿quién es Nakuru Akizuki?

-No hay nada que explicar.

-¿Por qué tomas esa actitud? Haces que yo te cuente todo, pero tú no me quieres explicar algo tan simple.

-Mis asuntos no te importan.

-Claro que si, por eso mismo te lo pregunto. Siempre me evades, no dejas que me acerque a ti.

-Simplemente yo soy el mayor y no te daré ninguna explicación.

Y así sin más se alejo, dejándola con una intranquilidad y decepción, consternándole el corazón. Él era una persona desconocida, no aquel hermano con quien compartió sonrisas, tristeza y llanto.

Después de dejar la cocina impecable y recoger los pedazos de lo que antes había sido una taza, se retiro a su habitación con su mente abstraída en los nuevos problemas que acontecían en su vida.


Se veía a sí misma en aquella isla desierta, no estaba sola, estaba rodeada por muchas otras personas, a las cuales no reconocía. Todos conversaban alegremente, eran murmullos, risas y palabras lejanas, un lenguaje desconocido. Formaban un círculo y ella se encontraba en el centro, podía ver claramente el mar agitando furiosamente las olas contra aquellas rocas, que se alzaban como una muralla sobre ellos.

Su corazón latía apresuradamente, incapaz de hablar, no entendía nada, pero lo más desconcertante era la persona a su lado quien la miraba atentamente, sin distinguir su rostro, la capucha lo cubría.

En el horizonte se podía ver los vestigios del amanecer, alzo la vista hacia su acompañante y diviso unos ojos ámbar.

Ojos ámbar…penetrantes y voraces.

Su vista se nublo. Fueron unos segundos donde sólo la oscuridad reino, escuchaba el murmullo lejano, risas alborotadas, la brisa fresca de la mañana, pasos apresurados y una voz infantil que contaba de uno a uno hasta llegar a cien.

Silencio.

Todo era irreal, un sueño. Aquellos ojos tan penetrantes parecía que ya los había visto antes, no recordaba, en esos momentos su mente era un caos, lo ilógico e irracional poco a poco se fue desvaneciendo para dar cavidad a una sola mirada intensa y profunda.

Se levanto temblorosa, con la respiración agitada y el corazón latiendo apresuradamente, sólo había sido un horrible sueño.

Esa isla llena de personas desconocidas, las voces extrañas y sobre todo la persona que la asechaba, todo aquel lugar se le hizo conocido como si fueran recuerdos de una vida anterior.

Miro el reloj de la pared, la pesadilla le había quitado el sueño, sentía mucho calor, su pijama se encontraba empapado, se anudo el cabello que se le pegaba al cuello y quito algunos mechones de su cara. En posición de flor de loto sobre la cama, trato de controlarse, no podía conciliar el sueño de nuevo y eran las tres de la mañana. Dentro de una horas empezaba las escuela y con ello su caótico día, recordó que tenia la cita con Meiling y Li.


Ojos ámbar penetrantes y voraces. Su voz destilaba peligro, mas en cambio las palabras pronunciadas eran todo lo contrario "no vayas, quédate conmigo y curare tus ojos", esas palabras tenían un doble significado pero confiaba en él.

Se alejo de aquellos ojos cautivadores y siguió un sendero oscuro, tomada de la mano de un chico pelirrojo.

Todo se volvió negro de pronto y el sonido del despertador llego hasta sus oídos comprendiendo que solo era una pesadilla, otra más en una misma noche, estiro las piernas puesto que se quedo dormida en una posición nada cómoda. El mismo sueño, pero algo diferente sobre todo aquel chico de ojos ámbar que le recordó a Li.

El reloj marcaba las seis a.m., la hora que comenzaban sus actividades, no quería pensar en las dos pesadillas, a las que no les encontraba sentido, se apresuro a levantarse y le sorprendió la imagen en el espejo frente a su cama, una persona totalmente diferente, sus ojos opacos y las ojeras eran notorias, la piel pálida, el cabello suelto y el cuerpo demasiado delgado. Lo más sobresaliente fue la tensión que mostraba su rostro, esos sueños le habían afectado demasiado.

No vayas, quédate conmigo y curare tus ojos , que representaban esas palabras, aunque no quería pensar en ello, su mente revivía esos sueños como recuerdos.

¿Quién era el de los ojos ámbar? Le daba miedo, pero a la vez le transmitieron un sentimiento diferente, algo que no identificaba.

Había tenido con anterioridad ese tipo de sueños, como si en verdad los hubiera vivido, una idea atemorizante.

Tenía que apresurarse o llegaría tarde a la primera hora, todo por estar tan ensimismada.

Entro al baño para darse una ducha, el agua caída copiosamente sobre su cuerpo alejando los malos recuerdos y trayendo una sensación de alivio que hace mucho tiempo no sentía.

Con una sensación extraña salió del baño para alistarse y poder comenzar con el ánimo suficiente.


Tal vez el capitulo no revele mucho… muchísimas gracias por sus reviews y preferencia… hasta la próxima.

.darkami95: bueno, sobre el distanciamiento de Touya hacia Sakura, es porque él tiene un motivo muy fuerte, pero eso se descubrirá más adelante.