Hola ¿cómo están? Como fueron chicas buenas y han dejado sus comentarios la recompensa es el segundo capítulo que espero y les guste.
Con tan larga nota de autor ayer y se me olvida decirles algo muy importante y es que se me ha ocurrido meter en la historias cameos de distintos personajes less ya sea de series o películas y quien sabe hasta libros que me he leído muchísimo, en los comentarios juguemos adivinar quien aparecerá en el próximo capitulo jajajaj
Saludos a las chicas del grupo de whatsapp, gracias Dark queen por animarme a escribirme, a fanclere por ser una gran representada, gracias a Xebett por la revisión (ya es mi lectora beta).
Antes la renuncia pertinente que los personajes no me pertenecen a mí sino a los dos idiotas ya conocidos, la historia en su totalidad si es mía.
CAPITULO 2 - EL ENCUENTRO
La ceremonia transcurría sin ningún contratiempo, el sacerdote manejaba con total maestría a sus feligreses, dando una ceremonia seria pero sin ser aburrida, trataba de hacer reír a la pareja que parecían más estar asistiendo a un sepelio que a su propio matrimonio, con este pensamiento y dado que ninguno de los dos quiso decir sus votos, él empezó a leer un versículo de la biblia que no podía faltar en ninguna ceremonia de matrimonio:
-El amor es sufrido, es benigno; El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. No se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser… Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres. Pero el mayor de ellos es el amor. - extractos de 1ra de Corintios 13:4-13.
De esas palabras Regina sólo escuchaba las palabras "sufrido"... "todo lo soporta"... y es que en su mente ella no podía considerar que el amor fuera de la manera como lo que estaba leyendo el sacerdote. Ella sabía que el amor nunca es fácil y no es un cuento de hadas donde se enamoran, se casan y viven felices por siempre.
Pero ella era fiel creyente del verdadero amor, tenía muy claro que el amor era una construcción constante de comprensión, comunicación, entendimiento. Se basaba en valorar los defectos tanto las virtudes, era convertirse en amigos porque el amor era eso una amistad acompañada de pasión, donde la meta era ser ese hombro donde llorar, esas palabras de aliento y esa sensación maravillosa de despertar y ver a la persona amada a su lado, de las palabras del sacerdote sólo se quedaba con que el amor nunca deja de ser.
Por otro lado, de la ceremonia estaba Emma. Ella al enterarse que su padre iba a casarse un sentimiento de felicidad la invadió, no podía dejar de pensar que si su padre se casaba, tal vez iba a cambiar un poco, el era muy cruel con ella, la trataba de poca cosa y la menospreciaba.
Esto sólo empeoró el día que ella regresó del internado cuando finalizó sus estudios y le dijo que no sabía que quería estudiar, lo que él le dijo le partió aún más el corazón si era posible, todavía recuerda una a una sus palabras, su rostro lleno de ira, sus cejas fruncidas, su boca a medio lado como reprimiendo su rabia cuando hablo y le dijo:
-pensar que tu madre sacrifico su vida por ti y tú no sabes valorar eso, solo eres una niña malcriada, si mi Snow viviera estaría aprovechando cada minuto de la vida, valora en algo su sacrificio y haz algo productivo por tu vida-
Con estas palabras el dio media vuelta y se fue, dejando a una Emma destruida, con una profunda depresión producto de años y años de ser tratada de esta manera por su padre. El resultado de ser tratada así por quien debería amarla sin condiciones le había dejado a Emma una autoestima muy baja, era insegura en cuanto las tomas de decisiones, siempre trataba de agradarle a todo el mundo haciendo lo que le pidiera, y a pesar que era hermosa ella no se creía así, en su mente ella era muy poca cosa.
A penas Emma cumplió una edad considerada para ir a estudiar a otro lado, su padre no perdió tiempo y la mando al extranjero para no tener que ver a la causa de que su esposa no estuviera con él. Ella Pasaba el tiempo estudiando para sacar buenas notas, estaba en cuanta actividad extracurricular que pudiera, era capitana del equipo de natación, del equipo de ajedrez y el de equitación, hacia cada una de esas cosas para que su padre la quisiera y sintiera que su madre no había dado su vida por nada.
Ahora Emma estaba viendo como su padre se casaba con esa impresionante mujer. No podía apartar la vista de semejante figura, su cuerpo debió ser esculpido por el propio Dios, quien debió tomar su tiempo para trazar cada línea perfecta en ese cuerpo.
Los ojos de Emma escudriñaron cada parte del cuerpo de Regina, solo podía verla de espalda ahora mismo, pero antes la había visto de frente cuando iba caminando al altar.
Ella vio a Regina cuando entraba y se quedo sin aliento, nunca antes en su existencia había sentido tantas emociones juntas, era como si por fin su corazón estaba latiendo, podía sentir la energía de la vida apoderándose de ella solo con ver caminar a semejante mujer.
De pronto sus miradas se cruzaron y Emma podía jurar ver en los ojos de esa mujer impresionante miles de sensaciones, se perdió en su mirada y vio un brillo especial, un brillo impactante que la dejo sin aliento, no pudo evitar sonreír y noto como al hacerlo la encarnación de una diosa que era Regina por un segundo dejaba de respirar, pero no le dio importancia a esa idea porque de repente recordó que esa mujer que le estaba robando el aliento y nublando sus sentidos en pocos minutos seria la esposa de su padre, sería su madrastra.
Actualmente viéndola de espalda seguía sintiendo las mismas sensaciones y por fin pudo entender cuando su mejor amiga le hablaba de ese sentimiento de tener mariposas en el estomago, recordó cuando vio la película rosas rojas y dijo que era mentira que las miradas que se dieron Rachel y Lucy camino al altar había cambiado sus destinos, ahora lo entendía porque el instante en que vio a Regina caminando fue el momento en que su vida cobró sentido.
La ceremonia por fin termino, el padre los declaro marido y mujer, cerraron la unión con un casto beso que consistió en unos roces de labios con aliento a whiskey en unos labios rosas delicados con aliento a manzana y mentas.
Caminaron por el pasillo recibiendo las felicitaciones de todos los presentes, los dos forzaban sonrisas recibiendo cada abrazo, cada beso en la mejilla de los invitados que le felicitaban por la unión.
Al llegar afuera toda la multitud enloqueció, se podían escuchar por todos lados los aplausos de las personas del pueblo que fueron a presenciar la unión de la realeza por así decirlo del lugar, los niños saludan con una sonrisa en sus caras, hombres y mujeres saltaban y cantaban de felicidad, les gritaban frases con respecto a su unión como "¡felicidad a los novios!" "¡Prosperidad para la feliz pareja!" Ninguno de ellos sabía que de feliz no tenían nada.
Como era de esperar Cora Mills quería hacer alarde de la unión que había logrado y contrato una carrosa guiada por dos caballos pura sangre blancos, los novios subieron a ella mientras saludaban a las personas que estaban en la calle y la carrosa se dirigía hacia el lugar de la recepción.
Pasaron tiempo entre sus invitados, recibiendo todo tipo de comentarios al respecto de su boda, pero Regina no se podía quitar de la mente a esa hermosa rubia que había visto en la iglesia, se preguntaba si la iba a ver otra vez, si era amiga de David porque familia no podía ser, porque la única familia que el tenia era su hija quien todavía no había conocido porque estaba fuera de la ciudad viendo que podía estudiar, y David le dijo que no creía que iba poder llegar a la boda.
Con su mente puesta en la hermosa rubia, de cuerpo de infarto, con esos ojos que sintió por un momento que le podían ver el alma y esa sonrisa que le cortó la respiración, llegó Cora ante ella con una sonrisa gigante llena de orgullo, sus labios rojos resaltaban con el vestido gris de alta costura que estaba luciendo.
-Hija, David quiere que te acerques a la mesa, quiere presentarte a su hija-
- ¿Su hija?- Expresó con cara confundida, sus cejas se curvaron ante una expresión de no saber de qué le hablaba su madre. -Pero si David me dijo que ella no podía venir, ¿entonces ella si logro llegar?
- Es lo que te estoy diciendo, el me dijo que ella estuvo en la iglesia, estaba sentada en las sillas de adelante.- finalizo de decir Cora, mientras guiaba a una confundida Regina hacia la mesa donde estaba su esposo y su hija.-
Cuando llegaron a Regina se le abrieron los ojos por la sorpresa que se había llevado, sus manos empezaron a sudar y temblar, en el estomago sintió una sensación como de nauseas, y qué decir de su corazón el cual sentía que latía más rápido que el vuelo de un colibrí.
Ante ella estaba la rubia de la iglesia, la mujer más hermosa que había visto, la mujer que por un momento le hizo olvidar el dónde estaba, no podía creer que ella fuera la hija de David, pero tenía que ser ella porque en la mesa solo estaba sus padres y David aparte de ella, no podía ser, la rubia de ensueño era nada más y nada menos que su hijastra.
David se puso de pie, agarro por la cintura a Regina de una manera posesiva, le dio un beso en la mejilla y finalmente habló:
-Cariño quiero que conozcas a mi hija Emma, puedes creer que si pudo llegar a la boda a tiempo.- Dio una sonrisa, pero en sus ojos se le notaba la ira que sentía al ver a su hija ahí, no quería que estuviera porque era su recordatorio que se tenía que casar de nuevo porque ella había matado al amor de su vida.
Regina como pudo alzo su mano para saludarla, tratando de controlar el temblor, estaba evitando alzar la mirada para no perderse de nuevo en esos ojos, no quería que se dieran cuenta de lo nerviosa que estaba por tenerla al frente.
Emma estaba en la misma situación, tenerla tan cerca solo había amplificado los sentimientos que había sentido en la iglesia, y cuando creía imposible que nada mas podía incrementar las sensaciones que estaba sintiendo, entonces sus manos se tocaron.
Albert Einstein en su teoría de la relatividad expresaba que el tiempo según determinada situación era relativo ya que para unos en una clase aburrida podía ser eterno, mientras que para otros en una fiesta podía sentir que se fue muy rápido.
Para Emma y Regina en ese instante el tiempo se detuvo. Al tocarse las manos sus miradas se encontraron y fue como la primera vez que logras ir a playa para ver el atardecer y te maravillas de la grandeza de la naturaleza y te sientes chiquito ante la inmensidad del mar, eso fue lo que paso en ellas, el todo y la nada al mirarse.
Por sus cuerpos una energía en forma de electricidad las invadió, como si los astros se fueran alineado para que este momento ocurriera, el momento en que sus manos se tocaran y sus miradas se encontraran provocando un sin fin de reacciones entre ellas, haciendo que su sistema límbico produjera mas endorfinas para incrementar las sensaciones y elevar el ritmo cardiaco.
Fue Regina la que logro reaccionar al sentir el apretón de la cintura por parte de su esposo y pudo emitir sonidos cercanos al habla.
- Yo mmm soy Gina, bueno Regina, solo mis seres queridos me llaman Gina, no quiere decir que no seas querida porque lo eres, bueno en el sentido que eres especial, ósea por... olvídalo a veces soy torpe. Regina Mills, mucho gusto. -Logro finalizar Regina con las mejillas sonrojadas, mordiéndose el labio inferior y agachando la cara.
-Regina Nolan, ahora serás Regina Nolan no lo olvides- Interrumpió David.
Al escuchar estas palabras las dos se tensaron y por fin se soltaron de las manos, sintiendo esa sensación de vacío al dejarse de tocar, era el turno para hablar de Emma.
- Hola Gina- (Se sonrojó Emma)- soy Emma Nolan y supongo que soy tu hijastra ahora- Esto último lo dijo con un hilo de voz, que reflejaba su tristeza al procesar lo último de su frase.
En esos momentos el cantante de la orquesta se dirigió al público para que la pareja diera su primer baile juntos para que así luego de esto pudieran marcharse a su luna de miel, que en este caso sería mas de hiel que de miel.
Iban abriendo paso entre los invitados, cuando una exótica morena se atravesó entre ellos, tenia rasgos muy marcados y por su elegancia y modo de caminar sin duda era una mujer muy rica. Cuando habló su acento inglés se hizo notar.
-Hola David, soy Helena Peabody, mi madre se excusa por no poder venir pero tenía la inauguración de una galería junto a una amiga, pero me mando aquí en su representación.- Finalizo de hablar no sin antes devorar con la mirada a Regina, y alzar las cejas de manera provocativa y regalarle una sonrisa seductora que la caracterizaba.
-Gracias por su presencia Srta. Peabody, dele nuestros agradecimientos a su madre de nuestra parte, ahora si me disculpa mi esposo y yo tenemos que dar nuestro baile- Hablo Regina al ver que su esposo estaba embobado con la mujer que tenía enfrente y no podía emitir palabra, aunque tenía razón esa mujer era muy bella, pero no se acercaba a la belleza de Emma.
-Bueno yo me marcho, sé que es temprano pero el Sr Gold creo que así se llama, no deja de buscarme para que baile con él, según porque me parezco a su esposa que murió hace muchos años, gusto en conocerlos.
David y Regina hicieron su baile como pareja mientras los presentes le aplaudían, luego David paso al micrófono para darle los agradecimientos a todo los invitados por venir, luego hizo un mal chiste que ya era hora de irse porque su vuelo lo estaba esperando e hizo comillas en lo de vuelo para referirse a que se iban para poder consumar todo.
Antes de irse Regina se despidió de sus padres, estaba buscando por todos lados a Emma para despedirse pero no la encontró, cuando ya se había resignado a irse sin despedirse la vio de pie justo al lado del mercedes negro modelo 2014 que los iba a llevar hasta el aeropuerto, no pudo evitar la radiante y gran sonrisa que salió tan natural al verla, se acerco a ella y le dijo:
-¿Te veré de nuevo?
- Vamos a vivir en la misma casa, es un hecho que nos veremos de nuevo.-
Esto lo dijo Emma con una gran sonrisa que hizo que Regina se estremeciera. Saber que iba a estar tan cerca de ella todos los días, la puso a pensar y entonces entendió que esta historia con todas las sensaciones producidas hasta ahora apenas empezaba, pero con un final totalmente incierto, Regina suspiro, entro al carro no sin antes de darle una hermosa sonrisa a su hijastra, sonrisa que desapareció cuando David hablo:
-¿lista para nuestra luna de miel, cariño?
Esto fue el segundo capítulo, dejen sus comentarios y me dicen que les pareció, depende a la respuesta subiré capitulo lo más pronto que pueda, este lo tenía listo ayer pero Xebett me imagino que saben quién es (la escritora del fic ese año) es de España y yo soy Colombiana y cuando quise terminar allá era de madrugada, pero ella lo reviso apenas pudo y bueno aquí está el capitulo, nos leemos!
