Eddard iba de camino a los aposentos de su hermana; le habían dicho que estaba curando un muchacho.
'Espero que Lya no haya sido la causante de las heridas', Ned pensó. Lyanna siempre fue demasiado salvaje para ser una dama, siempre le gustó luchar o reñir con las espadas. No sería la primera vez que hubiese hecho magulladuras a alguien, ya que a pesar de ser una chica, Lya siempre encontraba la manera de pelear contra alguien.
Las mujeres de noble cuna estaban en la Torre de la Viuda, aunque Ned veía inapropiado el nombre de la torre respecto a quien residía. Era alta, aunque no tanto como las otras; tenía un aire melancólico, como si la torre fuera la viuda en sí. A Ned le dio mal presagio.
Había dos guardias en los lados de la gran puerta de ébano, donde residía su hermana. Al ver a Ned, le dejaron entrar.
Allí encontró a Benjen, quien estaba de pie al lado de su hermano Brandon. A pesar de que Benjen era un muchacho, la comparación de Ben y Brandon era como comparar un pony con un caballo. También había un maestre que no conocía, siendo a lo mejor un maestre de Harrenhal. Y por supuesto, estaba Lyanna, que cuidaba al herido como si fuera un cachorro abandonado.
-Mira de quien estábamos hablando -Ben rió-.
-Howland, si me permitís, os presento a mi hermano, Eddard Stark, mi hermano mayor por dos años -dijo Lya.
-Un placer conoceros -dijo Ned al chico.
Cuando Ned se acercó, se dio cuenta que el chico era aproximadamente de su edad. No era muy grande, siendo Ben probablemente más grande que él, y tenía el pelo castaño. Estaba con tiras de seda por los brazos y el pecho, y Lyanna estaba curándole unas heridas del brazo.
El chico hizo ademán de levantarse, pero Lya le bloqueó agarrándole el brazo.
-No se mueva, o le dolerá más las heridas -replicó Lya y se dirigió a Eddard-, ¿sabes que él es Howland Reed? Es Lord de la Atalaya de Aguasgrises, y vino de hacer un viaje a la Isla de los Rostros.
'Un lacustre, un lacustre del Cuello'. Los lacustres eran gente del Norte, y la Casa Reed es la Casa representante de ellos. Embarrados, llamaban despectivamente la gente del Tridente. Eran misteriosos y peculiares; utilizaban arcos y tridentes, cazaban y mataban con veneno y conocían secretos sobre los pantanos que nadie más sabía. Tampoco salían de sus tierras, lo que a Ned le resultó raro ver uno que no estuviera en el Cuello.
-Vine desde la Atalaya para descubrir el mundo -habló por primera vez Howland-. Cuando iba de vuelta, me encontré el castillo y quería ver lo que pasaba. Cuando entré en el campo, unos chicos me rodearon y empezaron a pegarme por ser un lacustre. Creía que iba a morir o me iban a dejar moribundo, pero Lady Lyanna llegó y me salvó.
-No le voy a salvar otra vez si no se está quieto -se quejó Lyanna, a los movimientos repentinos de Howland.
-¿Se quedará aquí, Lord Reed? -preguntó Brandon.
-Llamadme Howland, lo prefiero. Lord suena muy… Lord -contestó el joven Reed.
-Já, ni que fuera el primer Lord joven. Desgraciadamente, algo me dice que nunca seré Lord de algo, pero me basta con ser el joven de la manada y seré un caballero importante -rió Ben.
-Tú tienes suerte de por lo menos ser un caballero, yo seré una Lady Baratheon con sus doncellas fascinando a mi alrededor -Lya se puso de pie-, 'Lady Lyanna, ¿puedo peinar su cabello? Me encanta esos nudos que tiene' -hablaba en tono de burla iba haciendo gestos a su alrededor-, '¿Puedo llamarla Lady Lya? es que parece que seremos grandes amigas' -empezó a risitas agudas-, ¿Lady Lya, puedo vaciar su letrina? Sería un honor limpiar su orina con mi mejor vestido.
Todos rieron al ver a Lya bailando como si fuera un pato y cantando canciones sobre amor con voz chillona.
Cuando las risas cesaron y Lya se sentó al filo de su cama, Howland rechazó quedarse.
-Debo de volver, ya que no puedo permitirme estar fuera del Cuello demasiado tiempo. Además, este no es mi lugar-.
-Venga ya, si vos sois un abanderado de mi padre, puede permitirse estar aquí hasta que el torneo acabe -replicó Ben.
-Pero yo iba… -empezó Howland.
-A venir al torneo, sí que lo hará. Ya es hora de que tengamos un lacustre en el torneo y que vea lo que es estar en uno -dijo Lya-. ¿No quería descubrir mundo? Pues esto es un mundo diferente. Es un aburrimiento y los torneos son para caballeros idiotas y damas estúpidas, pero puede apuntarte a las justas. Se lo pasará bien -le sonrió a Howland.
-Lya, tienes que comprender que Howland tiene sus obligaciones, aunque no estaría mal que se quedase -dijo Brandon, con voz de Lord-. De todas maneras, él lo debe de decidir.
-Por favor, quédase -Lya utilizó su mirada de cachorro-. Nos lo pasaremos bien-.
-¡Está bien! Me quedaré. Pero sólo un par de días. Siento que mi gente me necesita -dijo Howland, resoplando.
-Bien, tendremos que buscarte una alcoba para que se quede -dijo Brandon-. ¿Tiene ropa para la corte?
-No, my lord, sólo esta ropa y una muda para viajar.
-Ben te prestará algo. Sois pequeño, le quedará bien su ropa -Brandon sonrió-. Bueno, debo de irme, Padre me presentará a algunos Lords del Tridente. Tendré que conocerlos bien, para Catelyn -abrió la puerta-. Nos veremos en el festín.
-Yo me voy a buscarle algo a Howland. ¿Quiere algo de color verde? Espero que no le importe que lleve un lobo en el pecho. Bueno, nos vemos después -Ben se fue tras su hermano-.
Solo quedó Lya, Howland y Ned, que no había hablado por ahora.
-Tienes que dejarle hacer lo que él quiera -Ned replicó a Lyanna-. Es nuestro abanderado, no quiero que nos odie -dijo Ned, sonriendo-.
-No se preocupe, Lady Lyanna es muy amable conmigo -Howland sonrió-. Un poco ruda, pero amable.
-Soy una damita encantadora -Lya puso su mejor sonrisa-.
-Demasiado, creo yo. Bueno, después de que hayas atormentado al pobre Howland, voy a acompañarle a la alcoba de Ben, para vestirle para el festín. ¿Puede levantarse? -Howland se levantó con una cara llena de dolor-. De todas maneras te ayudaré. No está muy lejos de aquí -salieron de la habitación de Lyanna-.
De camino estuvieron hablando, para hacer el camino menos doloroso y conocer al misterioso lacustre. No era antipático, y al final del trayecto se hicieron amigos.
-¿Sabe qué, Eddard? -dijo Howland con confianza-. Me parece curioso que a pesar de que todos sois hermanos, sois diferentes, sobretodo Brandón y vos.
-Sí, soy muy diferente para ser el hermano de Brandon -pensó Ned con melancolía. Howland dio un gesto de dolor al subir un escalón-. Tranquilo, ya estamos llegando.
