Death Note y sus personajes no me pertenece sino a Tsugumi Ōba y Takeshi Obata
Capitulo 1: Buscando a Mello.
Mello no había hablado en todo el camino. Pensé que era por el enfado, aunque normalmente se desahogaba conmigo. En cuanto llegó a casa, aun sollozando, se encerró en el baño dando un portazo y ya no supe más. Intenté no quedarme dormido y esperar a que saliese para que me explicara lo que había pasado, pero caí en brazos de morfeo sin darme cuenta. Después de todo, había sido un día ajetreado y si quiera había podido comer como es debido, solo había picado un poco, y por supuesto, tenía hambre.
Cuando desperté estaba solo en el apartamento. Mello ni siquiera había dormido en su cama, ya que estaba aún echa y las sabanas estaban frías, además de que la habitación seguía tan ordenada como la mañana anterior. Si algo sabía bien de Mello, es que si dormía en su cuarto, lo dejaba lleno de envolturas de chocolate y no lo recogía hasta que le hacia daño a la vista.
La puerta del baño estaba abierta de par en par... El cristal del espejo estaba empañado y cerca de la ducha había una botella de alcohol, cosa que explicaba el nauseabundo olor. Había pasado toda la noche bebiendo. Eso es malo...
Después de beber mi café, lo llamé por teléfono y no respondió. Volví a hacerlo unas cuantas veces, incluso le mande un mensaje, pero no recibí ninguno suyo. A la quinta vez, me rendí. Mello no era de esos que se iban sin decir nada, por lo general me decía donde iba o me daba trabajo. Encima no sabía si se había curado las heridas, que esta vez eran muchas. Tampoco me había dicho nada sobre lo ocurrido y temía que se volviera a meter en un lío y aunque fuera fuerte, ayer le habían metido una buena paliza y lo más seguro es que volviese a pasar. Estaba muy preocupado.
Tenía un mal presentimiento, algo no estaba bien.
Decidí quedarme en casa y esperar que viniera. Por un tiempo jugué a la consola, pero no podía concentrarme, necesitaba que volviera Mello. Nunca las horas se me habían hecho tan largas. Me empezaba a sentir aburrido. Además tenía una sensación rara, como si quisiera vomitar, incluso tenía náuseas.
Como deseaba que me llamara o algo pasase...
Error. Cerré los ojos poco a poco, sin quedarme dormido y empecé a pensar.
Creo que todos hemos pensado algo parecido cuando estamos aburridos. Cada tres segundos hay alguien que no sabe que hacer y entre tanto y tanto deseamos que pase algo, pero nada pasa. Este es el caso contrario.
Espero que estés bien, amigo. Hace mucho que no te pones así...bueno en realidad no tanto, nunca llegas hasta este extremo. Es por eso que quiero saber donde estas. Al final soy yo quien más se preocupa y quien pasa las horas esperándote, por favor, ni que fuera su madre...Más bien soy un hermano mayor. Al menos por meses, yo soy el mayor. ¡Estúpido! Con lo problemática que es esta sensación. Como...si...fueras mi única familia...
Me desperté de mi ensoñación cuando escuché el timbre de la puerta. Enseguida me levanté esperanzado de que fuese el rubio, que seguramente se había olvidado de sus llaves por el enfado de la noche anterior. Corrí descalzo, haciendo mis pasos más lentos cuando estuve cerca de la puerta y él no notase mi desesperación. También me preparé mentalmente un discurso para cuando hablara del tema y no acabase siendo golpeado en uno de sus ataques de ira. Mis manos se deslizaron bajo el cerrojo y después al pomo, seguramente mi cara decía que me acababa de levantar después de jugar hasta quedar dormido en el sillón.
-¿Hey, Mells otra vez? Deberías ir más calmado y conta-callé y fue empujado bruscamente al interior de mi apartamento, cayendo estrepitosamente sobre el suelo. ¿Pero qué?-¡¿Pero que diablos...?! ¿Eh?-pestañee confundido. La imagen de la rubio melena de mi compañero era mucho más larga y sorprendentemente oscura. Para ser más especifico era castaña. En lugar de sus ojos azul celeste, me encontré con unos ojos verde oscuro o marrones, no estaba muy seguro de su color. Las facciones de ese rostro, además, eran mucho más finas y delicadas, tanto que estaba seguro de que era una chica. De repente vi como sonreía encantadoramente y a causa de la cercanía-que ahora mismo solo eran centímetros-, me sonroje. Al verlo, ensanchó su sonrisa, pero no se separo sino que me miró fijamente, como si esperara que dijese algo estúpido.-¿Q-quien eres tu?-pregunté intentando sonar seguro y fallando en el intento.
-Alguien que que te buscaba.-susurró muy cerca de mi oído. Con el roce de su aliento me estremecí, era muy frío, pero a la vez me sentí arder. Esa chica era...extraña.-¿Por que estas tan rojo?-preguntó divertida y sin despegarse de mi.
-E-estas demasiado cerca-reclamé, pero enseguida me sentí como un imbécil-, necesito mi espacio, y además eres una desconocida.
-Cierto-rió. Entonces me di cuenta de que no solo estaba muy cerca, sino que estaba encima de mi y agarraba con fuerza mis muñecas. No sabía como había llegado a una situación. Mi cara paso del suave rojo a otras tonalidades más fuertes del carmín, más intenso que mi cabello.-Soy Ashley.
-¿Ahsley?-repetí sin querer.
-Si. Os buscaba.-dijo quitándose de encima mía. Desde abajo la observé con parsimonia. Parecía tener un aspecto sencillo, llevaba unos vaqueros oscuros, un jersey blanco con detalles y medio transparente en los brazos y unas botas negras. Su pelo era escalado y estaba recogido en una coleta de lado con algunos y largos mechones sueltos.
La expresión de su rostro era calmada, distraída y aburrida. Demasiado. No me sorprendí al verla bostezar, esa era la cara del alguien cansado. Me quede embobado mirándola, era muy bonita, a pesar de que era muy delgada y parecía frágil. Además de delicada, fina y elegante. Quizás sus ropas no eran de esas que resaltaban por caras o por parecer de ese estilo, pero esa chica por cada uno de los poros de su piel desprendía aquel extraña aura. Me encogí en mi sitio pensativo e incómodo. Ya hacía rato que la miraba, y cabe decir que muy descaradamente. Pero siendo tan guapa es normal ¿no? Y ella parecía no parecía percatarse de nada de lo que pasaba a su alrededor. Pero es que, incluso la postura en la que se mantenía de pie, me hacía mirarla. Era demasiado atractiva.
-Oye, Matt. ¿Donde esta Mells~?-preguntó tranquilamente, como si hubiera pasado nada. Su voz resonó en mi cabeza. ¿Que donde esta Mello? Ni idea.
Porque estaba desaparecido.
-No lo sé.-contesté tras un largo suspiro.-Eso me gustaría saber...Por cierto-alegué frunciendo el ceño-¿por que nos buscabas?
-Eso es algo que responderé cuando venga Mello.-me aseguró yendo hacía el sofá para sentarse. Respiré profundamente. No sabía cuando vendría, pero esperaba que no fuese mucho tiempo, no me agradaba la idea de que estuviese una desconocida en su casa, la cual me había atacado y después dijo que tenía que hablar con ellos. Algo no me cuadraba muy bien pero, sinceramente tenía curiosidad. Y, había algo que también me parecía extraño.
-Oye, ¿como sabes nuestros nombres?-pregunte con desconfiado.-¿Y como sabes donde vivimos?
-Información clasificada.
-¿Eh? De acuerdo. ¿Pero de que trata-me interrumpió.
-Lo sabrás cuando venga Mello. Y si no viene, iremos a por él.-aseguró dirigiéndose al sofá para sentarse. Por un momento alce una ceja en señal de confusión. ¿Donde pretendía buscarle? Ni siquiera yo sabía donde hacerlo. Además la ciudad era muy grande. Empezar a buscar era fácil...pero no podía estar seguro de encontrarlo. Y si esa chica esperaba que lo supiese por ser su amigo estaba equivocada.-Hey...-suspiró apartando la mirada.-Matt, ¿podría comer algo?
-¿Eh?-me extrañé, era imposible tener hambre a estas horas-Claro, supongo...-me levanté para ir a la cocina en busca de algo- ¿que te gustaría?-abrí el frigorífico- Tenemos...haber...manzanas, galletas, helado, pizza...
-Mmm...¿no tendréis, por casualidad, yogur?-preguntó desde el umbral de la puerta de la cocina.
-No sé...-revolví la nevera. Entonces, al lado del chocolate de Mello, encontré algunos yogures.-Mira, si, al final si.-lo saqué y extendí el brazo para entregárselo.
-Gracias.-contestó cogiendo lo que yo le entregaba. Le sonreí, extrañamente contento por complacerle. Ashley comenzó a comer impacientemente, sorprendiéndome. En verdad tenía hambre. Algo me decía que un solo yogur no le iba a bastar. Por supuesto acerté. Enseguida se lo había acabado y me pedía otro, el cual yo le di divertido. No pude aguantar una risilla al verla. Ashley era extraña, muy extraña, más que yo.-¿Que pasa?-reclamó encarando una ceja extrañada. Solo sonreí. No se porque me daba tanta gracia.
-Nada...-intenté calmarme, pero de mis labios escapó una risa. En ese momento me sentí como un loco. Seguramente la morena de ojos raros también.-Solo...es que nunca había visto una chica comer así.
-Yo lo hago siempre.-se encogió de hombros restándole importancia.-Además no he comido nada desde ayer por la tarde.-informó tomando entre sus labios la cuchara llena de yogur.-Tengo mucha hambre.
-¿Tanto tiempo? ¿Y eso?-pregunté. Ella solo negó con la cabeza y me miró señalándome con la cuchara.
-Pues porque no tuve tiempo.
-¿De verdad? ¿No serás de esas que se saltan comidas solo para guardar la figura?-pregunté con algo de desdén en mi voz. Ella sonrió de lado y posó los codos en la mesa para apoyar su cabeza.
-Por supuesto que no.-garantizó inclinándose hacia mi ligeramente.- Eso es estúpido. Como las mujeres que lo hacen.-alegó cerrando los ojos.-No tengo necesidad de hacerlo.-agregó.-Cambiando de tema-dijo alargando el cuello y ladeando la cabeza-, Mello aun no ha venido.
-Cierto.-saqué mi consola del bolsillo y miré la hora.-Ya es tarde.
-Entonces iré a buscarlo.
-Te acompañaré.-me levanté.-Solo deja que me preparé.-dije saliendo de la cocina y yendo a mi cuarto.
-Bien-susurró ella como respuesta.
Nunca me había sentido tan nervioso. Ese sentimiento de que algo iba mal era más pesado estando solo en mi habitación. Por un momento había estado entretenido, hasta creía que había desaparecido, pero ahora me dolía el pecho y mi pulso se hacía cada vez más rápido.
Algo iba realmente mal. Algo iba a pasar.
Me puse bien la camisa negra y roja a rallas y abroché bien el botón de mi pantalón. Até bien los cordones de mis zapatillas negras y, finalmente me puse lo goggles naranjas que tanto me gustaban. Ya estaba listo. Asomé la cabeza por la puerta y vi a la chica apoyada en la pared, esperándome.-Estoy listo. Solo deja que me ponga el abrigo.
-Bien, yo también me pondré el mio.- contestó. Ella volvió al salón y vino con su chaqueta en mano. Me sorprendí bastante, porque cuando me atacó no la tenía puesta. Era un abrigo medio largo, con dos filas de grandes botones y una cremallera que bajaba en diagonal. En las magas tenía unos de talles brillantes negros, como el abrigo. No sabía como no lo había visto a pesar de que resaltaba, ese día estaba demasiado despistado.
Abrí la puerta en cuanto estuvimos los dos listos y Ashley fue la primera en salir, conmigo siguiéndole de cerca.
De día, las calles de Nueva York, me parecían mucho más estrechas de lo normal. Estaban llenas de gente y coches, la mayoría empezando la rutina laboral. La verdad es que para mi era impresionante, pero también incómodo. Me molestaba estar rodeado de gente y más si era tanta. Por eso me gustaba salir de noche, las calles estaban casi vacías y el silencio era el rey. No estaba acostumbrado a el ambiente de las mañanas, pero debía ir a por Mello y además, no iba solo. Miré a mi compañera unos instantes y me encontré con sus ojos. De repente me sentí débil, empezaba a flaquear y no quería hacerlo delante de nadie. Ashley agarró mi mano de sorpresa y sonrió casi imperceptiblemente, para comenzar a guiarme. Yo simplemente me deje llevar.
Pronto estuve dentro de la masa de gente. Se podría decir que estaba perturbado, mi corazón latía muy rápido y me estaba empezando a sofocar. La mano de Ahsley aun sostenía la mía, que era fría en comparación pero también muy suave. De un momento a otro paramos. Desde aquel punto podía ver como pasaba la gente, pero ahora me parecía lejana.
Nos habíamos escapado del bullicio.
Me giré a la morena para mirarla encarando la ceja. ¿Porque había hecho eso? ¿Acaso lo había notado? En mis adentros desee que no, aunque se lo agradecí. Ella notó mi mirada e hizo lo mismo que yo. Vi como sus labios se entre abrían para decir algo pero no escuché nada. Mi mirada captó la profundidad de sus ojos y se hizo la esencia, el marrón rodeaba la pupila en forma de estrella y se alejaba y cambiaba la tonalidad, hasta convertirse en verde oscuro. Hermosos. Pero vacíos. Siempre pensé que el marrón como color de ojos, reflejaba calidez y confianza, mientras que el verde y el azul eran más fríos. La combinación de colores era hermosa, pero vacía. Oscura. Fría. Tanto hasta el punto de hacerme vacilar pero me mantuve firme. Aunque quería alejar su mirada, porque yo solo no podría parar, me hundiría en aquel abismo pardo y me perdería en él.
A cada pestañeo, dentro de mi se despertaban muchas cosas. No supe cuando estiró de mi y me llevó de nuevo a la multitud, pero no volvió la sensación de incomodidad. No supe el porque, pero su mirada en la mía, el tacto de sus frías manos y aquella tranquila expresión en su cara, me hizo sentir seguro. Entonces sonreí. Sabía que no podía evitarlo, las comisuras de mis cortados labios se alzaron solas. Me sentía feliz y tranquilo, porque, después de todo, ahora si podría encontrar a Mello. Otra vez iba a por él como muchas otras veces, pero no iba solo y eso, el no ser el único que se preocupa y tener a alguien que te tranquilice y que todo vaya bien, me hace feliz. Y estaba seguro que dentro de poco, el rubio estaría conmigo. Y eso hacía que sintiera mucho más feliz, eufórico.
En aquel momento mi móvil empezó a sonar como loco. Lo cogí con destreza, sin soltar la mano de la chica, y contesté.
-¿Si?-dije sonoramente con el teléfono pegado a mi oreja. Pude oír un pequeño gruñido de enfado por parte de mi receptor, uno sin dudas conocido-¿Mello?
-¿Matt? Mierda, ven aquí ahora mismo. ¡Joder! La he cagado...-dijo muy rápidamente con un hilo de voz, mas yo le entendí perfectamente. Mierda.
-Mello calmate. Dime donde estas...-repliqué seriamente. Él no dijo nada por unos instantes, pero luego suspiró pesadamente.
-Estoy en aquel lugar.-soltó. Me obligué a ahogar una exclamación de terror, cuando escuché gritos al otro lado.-¡Joder, me han visto! ¡Mierda, mierda, mierda...! ¡Matt-
-¿Mello? ¡Mierda, Mello!-dije cuando escuché el pitido del teléfono. Había colgado.- ¡Esta en problemas! ¡Vamos!
En ese momento fui cegado. Mis piernas corrían como nunca lo habían hecho. Dentro de mi todo estaba a punto de estallar. Sentía la rabia bullir dentro de mi, me sentí desolado, desesperado, fuera de lugar. Corría tanto como podía. Me costaba respirar. De nuevo la sensación de angustia volvió y me sentí perdido.
Las calles se hacían cada vez más largas. Las miradas estaban centradas en mi, el pelirrojo que corría como si llevara en su cabeza la locura. Todo se concentraba a mi alrededor. Todo me atormentaba. Sin darme cuenta, había caído, de nuevo, en el pánico. La preocupación.
Los pasos de alguien corriendo me alertaron de la situación. Su melena oscura se mecía a cada movimiento mientras se acercaba a mi. Ashley se paro a mi lado, respirando con dificultad y volvió ha agarrar mi mano fuertemente, como señal de que no la volvería a soltar. Y volvimos a correr, pero ahora juntos. Ella iba a la par. Iba conmigo. ¿Cuánta gente haría eso con un desconocido? Poca. Pero ese instante no era para pensar. Debía seguir corriendo, esta vez no llegaría tarde. Se lo debía. Esta vez sabría lo que había pasado. Y estaría con él.
En un callejón cercano, se amontonaba un grupo de hombres vestidos con cuero. Sentí como algo se removía dentro de mi mientras dejaba de correr y caminaba poco a poco hasta el lugar.
La imagen fue devastadora. Un nudo se me hizo en la garganta al verle tirado en el suelo con tales heridas.
Seguía caminando.
Mello escondía entre mechones rubios de cabello, su rostro avergonzado y golpeado. Un hombre estaba frente a él, con las prendas del rubio desnudo entre sus manos. Las manos que había usado para golpearlo...y violarlo.
Seguí caminando.
En aquel momento mi puño ya estaba golpeado el rostro del maldito. Este cayó al suelo. Miré desde arriba al rostro del sujeto con odio. Y luego me agache, tomándolo con fuerza del mentón.
-Vaya, así que eres tu el cabrón que le hizo esto a mi amigo.-alegué arrastrando las palabras, tranquilo.-¿No es así?-sonreí con sorna y ladeé la cabeza. Luego torcí mi expresión a una de completa rabia-¡No es así, hijo de puta!-grité tanto como pude y le propiné otro puñetazo.-¡¿Eh, imbecil de mierda?!-golpeé su estómago. El hombre de pelo castaño gimió de dolor.-¡¿Y estos fueron los que te ayudaron!? ¿Verdad?-me volteé hacia los otros con expresión sombría. Pero los muy imbéciles se atrevieron ha atacar. Gran error.
El primero se dirigió a mi con su puño cerrado, esperando poder pegarme, pero lo eludí con rapidez y golpeé con su cuerpo a mi próximo atacante, que cayó al suelo junto al otro. Mas no noté que el cabrón se levantaba. Corrió hacía a mi, con la navaja en su mano y yo me giré, sin ninguna oportunidad de hacer algo.
Entonces fue cuando cerré los ojos, esperando el filo del arma en mi. Pero nada de eso ocurrió. Mi ropa no se manchó de rojo por mis sangre. Abrí los ojos justo cuando de los labios de mi agresor a lía un quejido de dolor y caía al suelo.
-¡Ahsley!-grité todo lo que pude, cuando su cuerpo cayó consecutivamente al suelo.-¿Estás bien?
-Si.-dijo agarrándose el costado. Aparté su mano para comprobarlo por mi mismo. La tela de la camisa blanca se teñía de rojo pasión. Abrí los ojos con horror y cogí el teléfono.
-¿Hola?-dije-necesito un médico, es una urgencia. ¡Apresurate!
Fin del capitulo 1. El ladrón de memorias es mi primer proyecto serio de death note que no se ha quedado sobre el papel. Este capitulo ha sido publicado junto al prólogo. Los capítulos son algo cortos, aunque me sigo entrenando para hacerlos más largos. Principalmente esta historia iba a ser solo solo de misterio, pero me dio por el romance y el personaje de Matt me encanta, ya que es muy misterioso y no se sabe nada de él por su poca participación en la serie. Espero que os haya gustado.
¡Rewins, por verdadera crisis mundial! ¡La extinción de los pelirrojos!
Rewiiiiiins :3
