Disclaimer: Los personajes le pertenecen a L.J. Smith. La trama es solo mía.
2. El sexy chico de cabello negro.
Elena se estremeció, no recordaba nada. No recordaba ningún chico de cabello negro, ni tampoco como se había separado de sus amigos, para ser sincera no recordaba mucho de la fiesta, ni como había terminado en el sótano.
-Vamos Elena, no te martirices –le dijo Meredith. Elena se rasco la cabeza y subió a su habitación.
-Necesito una ducha, Mer –Elena miró a su amiga con cara de pocos amigos-. Y dormir.
-Vale –Meredith rodó los ojos-, como quieras Elena. Me voy.
Elena escuchó atentamente hasta que el sonido del auto de Meredith desapareció. No sería buena idea que a Meredith se le ocurriera regresar y la descubriera. Elena fue al armario y lo abrió, busco la tabla suelta que había en el piso y hábilmente sacó la cajita de madera que había dentro.
Había cosas de ella que su amiga no sabía, y no debía saber. A Elena no le gustaba ocultarle cosas a Meredith, que era como su hermana, ya que era como mentirle y nunca le había mentido en su vida, desde que eran niñas y habían jurado ser las mejores amigas, pero Elena no podía confiarle su más íntimo secreto a Meredith, Elena sabía que no lo entendería, ya que ni la misma Elena lo entendía. Solo pasó.
Todo comenzó como un juego entre ella y Matt, antes de quedarse huérfana, antes de que su mundo se viniera abajo. Matt había tenido la curiosidad de saber cómo se sentía estar dopado, así que consiguió un poco de marihuana con la intención de hacerlo solo, pero en el momento no pudo hacerlo y acudió a Elena. Ella había tenido la misma curiosidad que el chico, por lo que accedió, no sin antes ambos prometerse que solo sería por una sola vez.
Y así había sido… por un tiempo.
Pero el día en que los Fell le dijeron que sus padres murieron en un accidente automovilístico, el dolor que Elena sintió fue enorme. Porque no solo se había quedado sin padres, se había quedado sin su familia, sin alguien que la guiara por el mundo, se había quedado sola.
En esos momentos lo único que Elena quería era dejar de sentir dolor, dejar de sentirse vacía, deshecha, y el recuerdo del sentirse dopada, que nada le importaba regresó a su mente así que busco al mejor dealer de Virginia, consiguió un poco de hierba y por un tiempo fue suficiente, pero después necesitaba dejar de sentir más y más, ya que el efecto de la hierba ya no le ayudaba a olvidar, a dejar de sentir. Consiguió drogas más fuertes, hasta que la heroína fue lo único que la hacía dejar de sentir.
Elena preparo la droga como sabía hacerlo tan bien, se puso la pajilla en la boca, prendió el encendedor y lo puso debajo del aluminio, y cuando el ansiado humo comenzó a desprenderse Elena comenzó a fumarlo. Cuando sus pulmones se llenaron de humo y Elena no aguanto sostener la respiración, exhaló, dejando que el humo saliera de sus pulmones y tomando tanto aire como pudo volvió a hacerlo. Lo hiso unas cuantas veces más hasta que Elena dejó de sentir el dolor de cabeza y la resaca.
Y todo lo demás.
Elena estacionó su auto en su lugar habitual en el estacionamiento de la escuela, bajó no sin antes revisar en el espejo retrovisor que su aspecto fuera lo más natural posible. No solía ir dopada a la escuela, pero ese día lo ameritaba, era el aniversario luctuoso de sus padres, hacia un año que ellos habían muerto… y también era su cumpleaños.
La chica cruzó el estacionamiento respondiendo saludos de todos los que se encontraban allí. Antes de su gran desgracia ella era la chica más popular de la escuela, junto con Meredith y Bonnie, eran las reinas de la preparatoria de Mystic Falls, por lo que todos sabían que día era su cumpleaños… y tal vez hacia un año Elena entraría emocionada a la escuela, pero no ese día.
Así que la chica busco desaparecer de todos, ya que además de las felicitaciones también estaban los murmullos del otro evento de ese día. Elena vio una puerta y se metió dentro rápidamente al ver a Bonnie y a Meredith buscarla. Elena no podía enfrentarse a ellas tan temprano, no sería fácil, y menos por la "festividad" del día.
-¿Escondiéndote? –Elena se giró asustada al escuchar la voz de chico.
-¿Quién eres? –preguntó fijando la vista en el desconocido. Era alto, un poco musculoso y vestía de negro. Elena tenía que admitir que el desconocido era muy atractivo, el cabello negro estaba un poco despeinado y los ojos la miraban con algo de... ¿familiaridad?
-Valla, no me recuerdas –respondió el chico con ironía sonriendo, Elena se sintió incomoda.
-¿Debería? –preguntó Elena recargándose en la puerta. El chico se acercó a ella poniéndose peligrosamente frente a ella. Sus cuerpos se tocaban, y su boca estaba muy peligrosamente cerca de la de Elena.
-¡Valla! Me siento devastado, después de conocernos… tan bien. No me recuerdas.
Elena se sintió confundida. ¿Debería de recordarlo? Los ojos azules del chico se clavaron sobre los de ella, Elena se sintió extrañamente excitada. Vagos recuerdos inundaron su mente, donde ella besaba a un chico, pero su mente no lograba recordar la cara del chico, solo el sabor dulce de sus labios, y la forma en como la besaba, con mucha pasión. Elena sintió el estómago contraérsele, y entonces se dio cuenta que el chico la tomaba de la cintura.
-Tal vez y esto te refresque la memoria.
Y el chico la besó. Al principio el beso era tierno, suave, pero después se fue tornando más y más pasional. Elena enterró sus manos en el cabello negro del chico y el la acerco más a su cuerpo. Sus labios eran dulces y suaves, se movían lenta y sensualmente sobre los de Elena. La temperatura comenzó a subir en el cuerpo de Elena, y ella podía sentir como también subía en el cuerpo del chico.
Esos besos le eran demasiado familiares a Elena, y el toque del chico también, su sabor, su aroma, Elena se sentía como en un deja vú. Y entonces lo recordó, la fiesta, el sótano.
-¿Damon?
-Hola Elena.
Muchísimas gracias a Colorful Melodies por leerme :)
Este es para ti :)
