Hola sempais que siguen la historia de hoy :D, como prometí, esta vez tratare de actualizar más seguido cualquier cosa que haga sobre cualquier fic ^^ hum.
Así que aquí esta el segundo capi de: Anata no tejun o mite.
CAPÍTULO 1
Sus ojos me escudriñaban de arriba abajo, con un brillo que los hacía parecer soles. Solo me dijo dos palabras a la pregunta que le había formulado…
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Debo decir que lo peor de haber sido envenenado por un escorpión y casi morir, es llegar a mi casa y que mi padre me metiera una buena riña por casi haber muerto, y no preocuparse antes de si estoy bien.
Estoy sentado mirando a Yondaime (es mi padre, pero no merece que lo llame por tal) ponerse colorado y con los ojos azules saltándole de las cuencas, a un lado está Hikari(mi adorada y querida madrastra) retorciendo sus teñidos rizos rubios de un lado a otro y mirándome como si fuera una cucaracha. No sé que estará haciendo ahí, pero resulta irritante, tanto o más que mi tobillo vendado y levantado por una silla incómodamente, claro.
-¡Es que no puedo creer que seas tan idiota Deidara!- gritaba por tercera vez consecutiva mi padre -¡Ni a prácticas de campo donde te cuida un profesor la puedes librar!-
No quería discutir con Yondaime, porque eso sería, sino más inútil que gritarle a la pared y esperar que me respondiera. Así que simplemente asentía y respiraba profundo para tratar de mantener los nervios controlados. No gastaría saliva en algo como esto. Al menos, me quedaba ponerme a pensar en cosas triviales que podían (o no) calmarme. Como por ejemplo:
Él podía decir todo lo que quería de mí: que era un vago, un irresponsable, un ignorante, inútil, inepto, desobediente, idiota o cualquiera que ustedes quieran o se les ocurra. Pero en realidad, el único idiota aquí era él.
Desde la muerte de mi madre hace siete u ocho años (el tiempo no importa, parece irrelevante), mi padre cayó en una depresión tal que se iba a tomar todos los días y todas las noches, dejando a mi cargo la casa, los quehaceres, hacerme cargo de Naruto, y las tareas como ir al banco a pagar las cuentas porque por el día él estaba muy ocupado durmiendo, vomitando o recuperándose de una resaca. Luego de tres años viviendo en la miseria, Naruto y yo convencimos a mi padre de ir con un doctor. Y ese doctor, resulto ser Hikari.
Ella era una mujer muy bonita, ¿para qué decir que no? Tenía los ojos negros tanto que no se distinguía el iris, y sus cabellos aunque teñidos de rubio le ondulaban por debajo de la cintura. Tenía una buena figura, era muy amable y había sacado a Yondaime de la depresión. Pero en cambio, creo que lo puso en contra de mi hermano y yo.
Hablando de ese enano, ¿Dónde andaría metido? Lo busque con la mirada y recibí un reproche por parte de Yondaime al percatarse de que no lo estaba pelando y nuevos gritos salieron de su garganta. ¡Sorprendente!, creo que ha lanzado una gota de saliva hasta la pared del otro lado de la cocina.
Sí, va. Sé que mi padre se sentía muy mal y solo quería hacer las cosas bien, pero en verdad no le estaba saliendo nada. Naruto y yo no nos sentíamos conectados a él, por mucho a pesar de los esfuerzos que hacía Hikari porque eso pasará. Ella no era nuestra madre, y él, había dejado de ser nuestro padre, metafóricamente claro, pues en nuestras venas corría su sangre.
Lo mire, asintiendo nuevamente.
Por eso quería irme de aquí, quería ganar la beca como artista e irme, comenzar a vender esculturas y alquilar un departamento, no lejos de la escuela donde estudiaba mi hermano, para que ninguno de los dos tuviera que aguantar esto.
No pude evitar recordar el instante en que casi muero, ¿qué estaría haciendo Yondaime ahora? ¿Lloraría sobre mi tumba? ¿Se daría cuenta de cómo de mal padre era?
Ni siquiera trate de descifrar esas preguntas porque justo en ese momento pensé en el pelirrojo, ¿habría sido ese pelirrojo del que se referían mis amigos? ¿Por qué se había ido sin más luego de rescatarme?
-¿Estás escuchando a tu padre, Deidara?- me pregunto Hikari con una aguda voz que odiaba, la mire con el ceño fruncido, queriendo traspasar esos sentimientos hacia ella que guardaba.
-Es lo único que hago, hum- le respondí cortante, por un momento pensé en pararme e irme.
-¡Deidara!- me grito Hikari golpeando la mesa con sus pequeños puños, suspire y le regrese una mirada de reprimenda.
-Tú no me mandas, hum- le conteste con amargura en la voz, y vi casi con satisfacción como sus pozo negros que tenía por ojos parecían perder esa calculadora y fría expresión hasta ser no más que pura consternación, me di el lujo de sonreír.
-¡Escucha a Hikari!- grito Yondaime y gire a verlo mirándolo de manera todavía más furibunda -¡Ella se preocupa por ti! ¡Es como tu madre! Solo se preocupa por ti-
Mire a Yondaime perdiendo la sonrisa, me quise parar pero el tobillo todavía me ardía un poco, así que todavía sentado hice un ademán de molestia -¿Cómo puedes decir eso?- grite al borde de la desesperación -¡Ella no es como mi madre, mucho menos es mi madre, hum!-
Yondaime y Hikari me miraron sorprendidos, como si nunca se hubieran esperado que dijera eso.
-¡Ya está!- grito Yondaime, recuperado del shock que les produje momentos antes -¡Estás castigado! ¡No más XBOX, esculturas, ni salidas!-
-¡Y a dónde!- grite mientras cogía la silla y me apoyaba en ella para ponerme de pie -¡Casi me muero! ¿Recuerdas, hum?-
-Deidara…- me susurro Yondaime con un deje de advertencia.
-Uy. Olvídalo, no tiene caso, hum- le dije mientras me dirigía a mi cuarto cojeando. Sentía las miradas de los dos clavándoseme en la espalda mientras me perdía en las escaleras.
Mi cuarto estaba al final del pasillo subiendo las escaleras. Gracias a Hikari, mi padre había retirado la puerta para que la privacidad que tuviéramos Naruto o yo no fuera más grande que una tela oscura que ahora yo llamaba "puerta". Entrando se veía una enorme ventana, y justo al lado, con los pies de la base mirando hacia la puerta estaba la cama. Del lado contrario de la cama estaba un buró, un closet y un espejo de tamaño completo.
Sentía la garganta seca y tenía ganas de maldecir, mucho más me quemaban las ganas de irme de aquí. Desaparecer. Incluso, haber muerto.
Me senté en mi cama y mire la ventana, por donde podía apreciar un cielo oscuro. No podía evitar pensar que la vida, era una oportunidad preciosa, y que yo la estaba desperdiciando aquí. Que no tenía nada que hacer o por qué soportar esta humillación.
Me pare y acerque a la venta, suspirando y refunfuñando por mi mala suerte. Después de apreciar la solitaria calle por varios minutos decidí que no estaría encerrado ahí toda la noche. Necesitaba salir y despejar mi ahora tormentosa mente que no me dejaba nada en claro. Necesitaba hacerlo antes de que comenzara a llorar o me tomara una sobredosis de los medicamentos que debía tomar para el picotazo que casi finaliza mi vida.
Ahora no podía dejar de preguntarme cómo sería si eso hubiera pasado. ¿Habría sentido paz? ¿Habría sentido pánico? Definitivamente habría sentido miedo. Voltee a ver el buró, donde descansaban las pastillas. La idea se me antojo bastante tentadora… pero…
Sentí una sensación cálida, casi sublime en mi pecho. Una calma me cundió desde dentro de mí ser y de pronto el tobillo me había dejado de doler.
¿En qué estaba pensando? ¿Suicidarme? ¿Por qué? La vida tenía muchas cosas más por las que vivir y por las cuales sonreír. Tenía que estar aquí para Naruto, incluso quería estar aquí para mi papá (vaya, hace mucho que no le decía así), tenía que estar aquí para cuidar que Tobi no se metiera en problemas, y terminaran metiéndole una paliza de lo lindo. Tenía que estar aquí, y quería estarlo. Sonreí.
Había sobrevivido al veneno del escorpión y ¿qué eso no sería una señal?
Sacudí la cabeza de un lado a otro, percatándome de que nada de esto parecía estar dentro de lo que realmente sentía en ese momento. Todavía mi cabeza estaba cubierta por una niebla espesa, y sin embargo, ahí estaban esas palabras, como destellos de lucidez. Y era ridículo.
Nuevamente sentí esas ansias de salir corriendo, de tomar esas pastillas.
Nuevamente sentí la tranquilidad, y a mis labios curvarse en una sonrisa estúpida. Agite mi cabeza, pero esta vez aquellas sensaciones no desaparecieron de mi mente, ni de mi cuerpo. Mi pecho empezó a dolerme mientras el corazón se precipitaba en un instante, como si me dejara caer de un sexto piso de espaldas y con los ojos cerrados. Voltee hacia la ventana y me asome.
Entonces lo vi.
Ahí estaba, con una camisa negra de mangas largas y unos pantalones de mezclilla oscuros, sentado en la acera del otro lado de mi ventana, escribiendo o dibujando algo en el cuaderno que yacía sobre sus piernas. Sus rojizos cabellos despeinados le caían sobre la frente y desde aquí podía apreciar la piel de marquesina que tenía.
Abrí la boca sin saber qué decir o qué hacer, mientras él, ajeno al shock que me había causado, seguía rasgueando el cuaderno con un lápiz. Cuando levanto la cabeza y fijo unos amielados ojos en mí la respiración se me fue y el corazón me golpeo con tanta fuerza que por un momento levante la mano y la puse sobre él, con el ceño fruncido, pero sin apartar la vista de él ni por un segundo.
Sus ojos reflejaban tristeza, incluso cuando se percato de mi mirada y sus labios se curvaron en una sonrisa tímida y muy imperceptible, pero incluso a esta distancia supe que estaba sonriendo, y que probablemente era a mí, o a mi estúpido sonrojo que se hacía cada vez más presente en mis mejillas.
-¡Ya llegue!- grito la voz de Naruto en la planta baja, gire a ver en esa dirección un momento, luego, regrese mi mirada a donde el pelirrojo, pero ya no se encontraba ahí. Parpadee rápidamente, e incluso me incline hacia delante para ver si podía alcanzarlo y seguirlo con la vista hasta que me fuera imposible, pero ya no había ni rastro de él.
-¡Buenas noches Naruto!- escuche a Himeko decirle a mi hermano mientras desistía en mi intento y me iba a sentar a la cama, aún con cara de WTF. Naruto le respondió algo
-¡Deidara!- grito Naruto mientras subía los escalones y entraba a mi habitación.
-Te he dicho mil veces que toques antes de entrar, hum- le dije con voz relativamente taciturna, sin voltear a verlo y sin sonar molesto, como habría pretendido. Naruto se sentó a mi lado y suspiró -¿Y? ¿Qué te pasa?- le pregunte mirándolo de reojo. Parecía triste.
-Ah…- suspiro nuevamente y agrego con voz de alma en pena –Sakuuuuraaaa chaaan-
Lo mire, sabiendo que iba a seguir ahora.
-¿Qué hizo ahora?- le pregunte sin pizca de interés -¿Más bien que hizo con ó dijo de Sasuke, hum?-
Naruto me miro con el ceño fruncido. Como si me reprochara el comentario.
Si había algo en que nos comprendíamos los dos, era en el hecho de tener que lidiar con un Uchiha.
Sasuke era como el chibi de su hermano mayor: inteligente, arrogante, orgulloso, frío, y condenadamente apuesto (detesto admitir) que siempre estaba echando riña contra Naruto, igual que Itachi y yo. Estar relacionados con un Uchiha que era un amigo importante (en su caso el mejor amigo) y siempre ser los de perder nos relacionaba mejor como hermanos y como apoyo que ninguna otra persona. Además, se agregaba el especial caso en el que nos hallábamos con el factor familia.
-Otra vez se le estuvo pegada todo el día… en realidad- agrego con voz todavía más triste –Creo que Sasuke está empezando a tener sentimientos encontrados hacia ella-
Se dejo caer en la cama sin ánimos, parecía realmente absorto en sus pensamientos, como si todo lo que me hubiera comentado hasta ese momento se lo hubiera estado diciendo más a él mismo que a mí.
-Vaya- me recosté a su lado con los mismo ánimos que él –Eso es… ehm… bastante…- me detuve a pensar y lo gire a ver, él también me observaba –Es una porquería, hum- termine sonriéndole un poco.
-¿De verdad?- me pregunto arqueando una ceja, luego miro el techo con aire ausente.
-En realidad, no creo que Sakura sea para ti, hum- le dijo encogiéndome de hombros, él casi se volteo para meterme un buen puñetazo en la cara -¡Para, para!- le grite un tanto escandalizado –Que yo hablaba de verdad, hum-
-¡Pues el puñetazo iba de verdad!- grito Naruto molesto. Sonreí.
-Yo creo que Sakura estaba destinada a Sasuke. Y que tú… no sé…- dije mientras miraba el techo, con las manos entrelazadas sobre mi pecho -¿No te late esa chica de cabellos azules?-
-¿Quién?- pregunto y lo mire como si fuera un idiota… y es que lo era.
-Eh… la de ojos blancos, hum-
-Mmm… ¿Hinata?- pregunto sorprendido y asentí.
-Es la prima de Neji ¿no?- pregunte sonriente.
-Sí, y quizá sea justo esa la razón por la cual debería ser mi última opción- rezongó Naruto –Hinata no está mal-
-Mmm. Creo que sería una peor opción de novia y pariente, si escogieras a Temari, hum-
-Ni que lo digas- comentó Naruto riendo. Luego se sentó y me miro desde arriba -¿Cómo sigues?-
-¡Vaya!- grite –Hasta que alguien se acuerda que me ha picado un escorpión, hum-
-No seas molesto, no todo gira alrededor de ti ¿lo sabes?-
-Sí que lo sé- le respondí cortante –Pero es bueno que te presten atención cuando casi te mueres, hum-
-Eres un engreído- rió Naruto mientras se ponía de pie y se estiraba –Uf. Esto es bastante cansado ¿eh?-
-¿Qué?-
-No lo sé-
-Que idiota eres, hum- le respondí sonriendo –Ahora anda, ya me contaste tus problemas amorosos, ahora lárgate, hum-
Naruto asintió, sin embargo no se salió.
-¿Y tú…? Eh… ¿no quieres decir nada… sobre eso?- pregunto.
Naruto es el único que sabía de mi problema. A quien no se le haya ocurrido pensarlo, soy gay. A los que se les ocurrió, felicidades, le han acertado. Lo mire con el ceño fruncido, ese era un tema en lo sumo delicado y no quería que nadie se enterara. Si Naruto lo sabía es por una estúpida fiesta de hermanos que nos habían recomendado hacer Itachi y Sasuke para mantener unas buenas relaciones familiares (¿y quién lo dice? Esos dos no se soportan) y nos emborrachamos, y aquel secreto salió a la luz.
En ese entonces era Itachi. No supe cómo ni cuándo es que me empezó a gustar más que como un amigo. Hasta ahora seguía tratando de eludir el tema cada vez que se me acercaba. Por fin, hace un mes más o menos, logre hacerme la idea de que no sentía nada especial por él. Pero aún no era muy seguro…
Naruto lo había guardado muy bien, ya que no se lo había contado ni a Sasuke. Y no saben cómo lo agradecía. Negué con la cabeza, y sin embargo baje la mirada cuando a mi mente llego aquel pelirrojo. Me reproche mentalmente.
-¿Estás seguro?- me pregunto él, inseguro –Ehm… Tú… ¿sabes que me puedes contar lo que sea?-
Asentí con la mirada todavía en el piso. La verdad es que no lo dudaba, de verdad. Es solo que no estaba acostumbrado de hablar de ese tema, y es que me hacía sentir avergonzado.
-Bueno- suspiro Naruto –Entonces nos vemos mañana-
Y salió de mi cuarto. Suspire y mire la ventana con aire ausente. Maldición.
Me recosté en mi cama y trate de cerrar los ojos. No tenía sueño, así que fue mucha mi sorpresa cuando me dormí inmediatamente.
Las palabras taladraron mi mente mientras las pronunciaban aquellos labios. No entendía que decían, y me causó pánico el pensar siquiera en que pudiese haberme quedado sordo. Grite y grite. Negaba con la cabeza una y otra vez, pero no lo podía evitar. Sentía una mano firmemente sujeta a la mía, y de pronto ya no lo estaba. Gire de un lado a otro. El pánico me estaba comiendo las entrañas y no podía escuchar nada.
Era un cuarto vacío, los tablones de madera se me antojaban pesados sobre mis hombros y sentía la mirada de alguien, constantemente clavada en mí, como el día en que me había picado el escorpión. El dolor en el tobillo no era más que un cosquilleo… Al menos comparado con el dolor en mi estómago, el cual se formo justo después. Caí sobre el piso y note como una nube de polvo subía y me cubría. Quería toser, pero no podía respirar. Estaba sofocándome, y todo me dolía.
Una de mis manos se fue al estómago y cuando la levante frente a mis ojos estaba manchada de sangre. Mi sangre. Sentía mis latidos cada vez más lentos mientras mis labios (chorreando sangre) formaban una palabra. No. Era más bien un nombre… al menos creo que eso era. Lo repetía y lo repetía. Sin embargo, en el momento en que lo pronunciaba, mi memoria no era capaz de recordarme cual era ese nombre.
Y lo seguía llamando entre la oscuridad. Mientras moría. Mientras moría solo.
Fue mi propio grito lo que me despertó. Respiraba entrecortadamente y tenía los cabellos sudados que se me pegaban a la piel húmeda. No me sorprendió que ni Hikari ni Yondaime vinieran a buscarme. Naruto tenía el sueño demasiado pesado así que no me extrañaba que no hubiera venido.
Mi mirada iba de un lado a otro, buscando algo con que recordarme, algo con qué asirme a que estaba en un mundo real. Que ya no estaba soñando.
Pero no pude evitar poner mi mano en la "herida", y casi me prepare para sentir ese líquido caliente y rojo. Al no sentirlo respire profundo y con alivio me volví a recostar en la almohada, jadeando y concentrándome en el techo. Recordándome de que estaba soñando, que eso no había sido real. Pero… Maldita sea, realmente se había sentido real.
Aún estaba oscuro así que supuse que era de madrugada. O lo más probable, media noche.
Estaba a medio proceso de relajarme cuando el timbre de mi celular hizo eco por todo el cuarto, alterando nuevamente mis nervios. Con un gesto malhumorado lo cogí y descolgué sin siquiera ver el número en pantalla.
-¿Qué?- pregunte déspota con la respiración acelerada y la voz ronca.
-Uy. Alguien no ha tenido buen día ¿verdad?- pregunto Itachi desde el otro lado de la línea, cerré los ojos, rogándome tener paciencia.
-Lo siento, Itachi- dije no tan convencido de sentirlo realmente -¿Qué pasa, hum?-
-¿Cómo que qué pasa?- casi me grito, haciéndome abrir los ojos de golpe –Hoy es sábado baka~-
-¿Y?- pregunte pasándome la mano por el cabello desordenado.
-¡No puedes ser tan idiota!- me grito –Me ibas a ayudar en el club ¿ya?-
Me quede asimilando las palabras varios segundos en silencio.
Cada sábado me reunía con Itachi y Tobi para ayudarlos con la clientela del club en donde ambos trabajaban medio turno los fines de semana. En realidad, lo único a los que les ayudaba era a buscar una banda que tocara en ese club de mala muerte (citando a Hikari), a poner las mesas, barrer y atender algunas mesas cuando uno de los otros meseros faltaban. A cambio, Itachi me ayudaba con los exámenes de mi perfecta y amadísima: Física (que aunque no lo pareciera Ibiki sensei dejaba exámenes cada tercer día).
-¿Hola? ¿Deidara?- pregunto Itachi -¿Sigues ahí? ¡No creas que hoy te escapas!-
-Sí, sigo aquí- le conteste –Oye… -
-No me vengas con lo del escorpión. Lo siento Deidara, pero en verdad necesito que vengas. El que atiende el bar se ha cogido un resfriado o algo así y no podrá venir. Te prometo que no harás más-
-Necesito dormir, hum- le conteste, más que siendo cierto (que aunque lo era no es como si de verdad lo necesitara) era para que me rogara, sonreí socarronamente.
-Pues… cuando necesites irte ya veré qué hago. Ahorita te necesito, sino Kakuzu me va a joder bonito-
-¿Ahorita?- le pregunte borrando mi sonrisa.
-Sí-
-¿Por qué tan temprano?- pregunte
Hubo un minuto de silencio.
-Deidara- le escuche decirme –Son las ocho de la noche-
No supe contestar a eso, ni siquiera mentalmente –Ah- susurre mientras miraba el reloj que tenía en el buró de enfrente, en efecto, marcaba las ocho y por lo oscuro que se veía afuera, no creía que de la mañana. No podía creer que hubiera dormido tanto.
-¿Deidara?, ¿Te sientes bien? – me pregunto, le habría respondido mal de no ser por dos cosas: Una, estaba anonadado por la hora en la que me venía despertando, y dos, Itachi parecía preocupado.
-Sí- conteste aclarándome la garganta –Sí, ya voy, hum-
-¡No!- grito Itachi desde el otro lado de la línea y me sobresalte tanto que solté el celular, lo atrape solo porque mis reflejos luego de dormir más de doce horas habían sido recuperados, me volví a poner el celular al oído –Si quieres… lamento haberte molestado, mira, mejor… ¿Quieres que vaya a contigo? ¿Tienes a alguien ahí que te vigile?-
-Eh…- seguro que me habían dejado aquí abandonado porque no se oía a nadie en la casa, incluso Naruto, pensaría que era uno de esos cambios de hormonas o algo por el estilo –Sí, claro que hay alguien, esta… Hikari. Además, tienes que trabajar, hum-
-Puedo decirle a Kakuzu que se vaya al cuerno- dijo Itachi, sin embargo con voz baja. No pude evitar sonreír –De verdad- parecía un tanto ofendido.
-No, no te preocupes. Estoy bien, hum- le conteste sacando los pies de la cama (¿me había cobijado anoche? Uf, lo dudaba, pero estaba de más, anoche había dormido como bebé y seguro tenía tanto sueño que ni me podría acordar) –Voy para allá-
-No, mejor quédate en casa. Le hablo a Hidan para que te haga compañía- me dijo él precipitado.
-Que no- le dije con una sonrisa –Necesito enderezarme. Ahora te veo, hum-
-Mmm… no tienes que hacerlo-
-Nada de eso. Quiero ir, tengo que hacer algo. El doctor también me dijo que debía andar para que la hinchazón bajara-
-También te dijo que descansaras- me recordó, sonaba a que estaba sonriendo y yo también lo hice.
-Creo que eso ya lo hice de sobra ¿no crees, hum?-
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El club de "Dai~Konran*" era propiedad del padre de Kakuzu y era bastante popular entre los adolescentes de mi edad y algunos años más y algunos años menos.
Nada más entrar al club la música comenzó a rezumbar sobre mis oídos de manera estridente. Bullet for my Velentine se hizo presente e hizo que incluso mis huesos bailaran bajo el sonido con Waking the demon. Había docenas y docenas de chicos que bailaban en el centro de la pista. Chicos fajando en las esquinas oscuras del bar (Kakuzu, que era el gerente, siempre se quejaba de ello pero a pesar de muchos intentos de evitarlo lo dejo pasar al final pues siempre lo ignoraban o hallaban otros lugares donde hacerlo), o besándose apasionadamente.
Llevaba puesto el uniforme de los meseros: una camisa blanca y un chaleco rojo vino, pantalón negro de vestir, y una corbata negra. Todavía cojeaba del pie y me costaba moverme un poco, sin embargo Itachi si había dicho la verdad. Solo estaba disponiendo en la mesa del bar, lavando, sirviendo etc…
Kakuzu se me acercó en medio del ruido de la canción.
-¡HOLA DEIDARA!- me grito con fuerza por el fuerte sonido, le salude con la cabeza mientras el sonreía y limpiaba un vaso -¡¿CÓMO SIGUES?-
-¡MEJOR, MUCHAS GRACIAS POR PREGUNTAR, HUM!- le respondí.
-¡QUÉ!- me grito él.
-¡QUE ESTOY MEJOR!- grite.
En realidad, esto tenía mucha gracia si se le pensaba de una manera cómica. Me hartaba el ruido que tenían aquí dentro (aunque ya me estaba acostumbrando a ello) pero Kakuzu tampoco regía sobre el DJ, aunque lo amenazaran con despedirlo nunca hacía caso, y además, todos esos chicos que visitaban el club lo pedían así.
-¡ME ALEGRO!- y después de eso se fue entre la gente, probablemente porque su garganta sufriría un daño terrible.
Me quede ahí secando y sirviendo en la barra del club. Recorrí el club con la mirada, viendo a los chicos y chicas pegados unos a otros, sudando y riendo bajo los efectos del alcohol y la música. Sonreí. Entonces, nuevamente sentí un tremendo calor al detener mi mirada en una de las esquinas del club. Ahí estaba él, parado con los brazos cruzados. Me miraba atentamente con aquellos ojos leonados. Y entonces, nuevamente de manera casi imperceptible, sonrió.
No pude hacer más que temblar (de una manera agobiantemente cálida y satisfactoria) y solté el vaso que cayó al suelo y se rompió en mil pedazos.
-¡ESTÁS BIEN, DEIDARA!- me gritaron a un lado y voltee a ver a Itachi que me miraba preocupado.
-¡SÍ, LO SIENTO!- grite mirando el vaso y agachándome a recogerlo, Itachi se agacho y me ayudo a recoger los vidrios. Tomo un trapo y comenzó a apartar mis manos para hacerlo él solo. Cruzamos una mirada y sentí que ponía levemente colorado, él me sonrió. Nos paramos y cuando después de darme el lujo de lanzar unas bromas con Itachi, voltee a ver a la esquina pero el pelirrojo ya no estaba. No pude sino suspirar desilusionado.
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Itachi y Tobi me dijeron que me acompañaban, pero me rehusé. Incluso a pesar de ser las dos de la madrugada y estar relativamente cojo. No estaba cansado y me sentía muy despierto (gracias a dormir más de doce horas).
La calle estaba sola y el viento soplaba con fuerza y me causaba escalofríos. Era invierno, así que en sí me hacía castañear los dientes, me metí los bolsillos en el saco negro que tenía encima del uniforme de camarero. Pasé cerca de un hombre que llevaba un gorro negro y unos lentes oscuros, tenía barba de varios días y se giro a verme. Lo ignore, hice lo posible por hacerlo.
Escuche de pronto el sonido de pasos detrás de mí, y sentí que me ponía completamente tenso. De haber podido, me habría puesto a correr. Pero si lo hacía el tobillo me volvería a doler. Camine más rápido y pude escuchar el sonido que hacían los pasos sobre mí se acercaban. Respire profundo y sentí en la boca del estómago el vértigo.
Entonces me agarraron del saco negro y me jalaron (el tobillo me dolió horrores) y me hicieron chocar con un golpe sordo en la pared de uno de los edificios. Gemí y observe al mismo sujeto de antes, él se lamió los labios resecos y partidos.
-Hola preciosa- dijo y antes que poder sorprenderme, abrí los ojos para mirarlo con el ceño fruncido, realmente cabreado.
-¡QUÉ DIJISTE, IMBÉCIL!- le grite y él arqueo una ceja por arriba de los lentes -¡SOY HOMBRE, CARAJO, HUM!-
Él me miro con una sonrisa.
-Entonces…- dijo mientras sacaba de su pantalón algo, y ese algo lo identifique después como una navaja y me la puso en el cuello.
Vaya. Para rematar esta perfecta semana no hacía falta más. Tres días en el hospital, un regreso para nada placentero, un dolor de cabeza (producto del ruido), me confunden (otra vez, me entristece decir) con una mujer, y ahora soy asaltado por el mismo puñetero que me confundió. Uf, Kami samma, para de una vez.
-Dame todo tu dinero- me dijo arrojándome a la cara un aliento a alcohol.
-No tengo nada…- susurre, sin embargo pude sentir la presión aumentarse sobre mi cuello, incluso una picazón un tanto parecida a cuando me pico el escorpión –De verdad, hum…-
Y de verdad no tenía nada.
-No te hagas tonto-
-No tengo nada, joder-
-Entonces muerte rubia- me dijo, pareció dispuesto a decir algo más cuando de repente alguien lo jaló de atrás y con fuerza lo arrojo sobre la acera -¡Ah!- grito.
Voltee a ver a mi ayudante y me encontré con el pelirrojo. ¿Muchas coincidencias no? ¡Vaya! Si no fuera escalofriante que me había estado siguiendo me habría lanzado a besarlo.
-¡Maldito hijo de la…!- comenzó a decir el hombre, y entonces, ante mi mirada sorprendida y su mirada aterrada, el pelirrojo sacó una pistola. El hombre levanto las manos, como si fuera a ser arrestado, mientras el pelirrojo le apuntaba con el ceño ligeramente fruncido.
-¿Qué?- le dijo. La primera impresión de su voz me dejo anonadado, era hermosa, un poco ronca como si no hubiera hablado en mucho tiempo, melodiosa, y suave -¿Eh?-
-No dispares- le suplico el sujeto, yo no dejaba de mirar al pelirrojo.
-Pues vete- le dijo. El sujeto salió corriendo por toda la calle gritando algo. El pelirrojo me miro y sonrió levemente -¿Estás bien?-
Parpadee varias veces antes de asentir, luego me aclare la garganta –Sí, gra… gracias, hum- le conteste, mire el arma que ahora él estaba metiendo entre el resorte de su pantalón -¿De… de verdad llevas eso ahí a todas partes, hum?-
Él levantó una ceja -¿Esto?- pregunto señalando la pistola, asentí –Bah, es solo de juguete. Son muy útiles en ciertos casos ¿no lo crees?- dijo haciendo un gesto hacia donde había corrido el sujeto.
-…- Vaya, eso… eso… no se ve todos los días.
Levanto la mano y la acerco a mi cuello, con los ojos entrecerrados. Sentí que el roce de sus fríos dedos me quemaba y ardía, gemí un poco mientras me ponía colorado. Él quito la mano y miro la gota de sangre que corría sobre su dedo índice.
-¿Estás seguro de que estás bien?- pregunto. Puse una de mis manos en el cuello y me lo sobe.
-Ajá. Es solo un rasguño- lo mire detenidamente mientras asentía.
De cerca sus cabellos eran más claros, pero seguían siendo como una manzana roja. Y sus ojos eran todavía más luminosos y su piel todavía me parecía como una porcelana.
-Vale…- dijo él -¿Te llevo a casa?-
-¿Eh?-
-Solo para asegurarme de que estarás bien- dijo él burlonamente –Te he visto en cada problema-
Me quede callado un segundo –Así que sí eras tú…-
Él levantó una ceja -¿Vamos?- pregunto ignorando mi pregunta y esperando a que avanzara.
Debería sentirme atemorizado de que me estaba siguiendo (aunque podía ser solo paranoia), debería alejarme y agradecer, no debería sentirme seguro con él a mi lado. Pero me sentía seguro.
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-¿Esta es tu casa?- pregunto él cuando estuvimos frente a mi casa. Parecía sorprendido.
-¿Te sorprende? Ya estuviste aquí, hum- le dije mientras ponía la llave en la cerradura y abría el portón negro.
-¿De verdad?- parecía desconcertado, levante una ceja.
-Sí, claro- le conteste de pronto sintiéndome un poco avergonzado.
-Bueno, no sabía que esta era tu casa- dijo mientras se encogía de hombros. Lo mire varios segundos, preguntándome si sería sensato hacer lo que iba a hacer ahora.
-¿No quieres pasar, hum?- pregunto con un hilo de voz.
Él me miro con aquellos leonados ojos, titubeando. Después sonrió triste.
-En realidad… creo que debería irme- me dijo –Adiós- y se dio media vuelta.
Me quede mudo unos segundos, parpadeando rápidamente, asimilando las palabras.
-¡ESPERA!- le grite y él me miro -¿Nos volveremos a ver?-
Vaya… por si no se sentía a gusto Kami samma o Jashin (que según Hidan le gustaba el dolor ajeno), ahora me sentía como una colegiala enamorada.
Él me miro atentamente, frunció el ceño y ladeo un poco la cabeza, como pensando –No creo que sea buena idea- admitió y sentí que me quebraba por dentro, volvió a darme la espalda.
-Aguarda- le dije mientras le sujetaba el hombro y le hice dar media vuelta, era un poco más bajo que yo –Al menos dime tu nombre ¿no?-
Él me miro y apretó los labios en una fina línea. Sus ojos me escudriñaron de arriba abajo y sus ojos parecieron brillar todavía más, convirtiéndose en dos soles. No pude evitar sonrojarme. Luego abrió la boca, me sentí emocionado por saber su nombre. Debía tener uno muy bonito…
-No lo sé- respondió.
Aquellas palabras, las tres, todas y cada una me dejaron completamente confundido.
TO BE CONTINUED
Vaya, eso estuvo bastante largo jejeje ^^ (al meno para una sentada, hum) Espero que les guste, y espero sus reviews.
Dai Konran*: Significa Pandemonium (según el traductor de google =P)
¿Yondaime mal padre?: ¿no creen que lo es por dejarle a Naruto el Kyubi ¬¬? No, no es cierto. Es la trama del fic ^^ por ocurrencias de Mary :d
Actualizare pronto xq Mary is a good girl, sempais :D
Matta ne~
