Título: El agua clara y tranquila
Prompt: Horror/chocolate (Día 2)
Cantidad de palabras: 730
Disclaimer: Free! y sus personajes son de KyoAni, Utsumi y Kouji Oji.
El agua estaba clara y tranquila.
Su cuerpo flotaba tranquilo y la luz de la luna se reflejaba en su cuerpo y en la superficie del agua. De vez en cuando escuchaba el delicado ulular del viento, como una caricia sobre su cuerpo húmedo, y entonces, Makoto podía cerrar los ojos y dejarse llevar, flotar hasta donde ya no pudiese hacerlo más.
El agua estaba clara y tranquila.
Makoto cambió de posición, sólo para nadar de vuelta a la orilla, donde lo esperaban. Pero, sin previo aviso, sintió algo enrollándose en su tobillo. Era como una cuerda, firmemente atada a su extremidad inferior y aunque Makoto se quería soltar, no podía. Cuando sintió que algo lo halaba hacia el mar, luchó, mas sus intentos fueron infructuosos.
El agua estaba clara y tranquila.
Pero Makoto no estaba tranquilo, lo que fuera que lo estuviese halando era implacable y aunque el muchacho tuviese más fuerza de la que admitía, no podía evitarlo. La cuerda, tentáculo, mano… Lo que fuera alrededor de su tobillo no lo dejaba en paz y Makoto se revolvía desesperado, tratando de encontrar una salida. Sin embargo, aquélla cosa fue más fuerte y con un último esfuerzo, hundió al muchacho bajo el tranquilo mar.
El agua estaba clara y tranquila.
No había ningún rastro del muchacho que hasta hacía poco estaba flotando bajo la luz de la luna, ni lo que fuera que se lo hubiese llevado. Si alguien hubiese preguntado, todos dirían que había sido un sueño, una pesadilla, quizá. Una historia sacada de una película de terror: La inexplicable desaparición de un joven en el tranquilo mar. Nadie se lo iba a creer…
La noche estaba tranquila.
Excepto por el muchacho a su lado que se removía intranquilo, murmuraba algo y movía sus manos; a Rin le daba la impresión que estaba nadando, aunque su rostro no dejaba ver alegría, mucho menos placer; al contrario, parecía dolorido. Rin iba a colocar una mano sobre su hombro, cuando el muchacho despertó, sobresaltado, se sentó en la cama y sus ojos encontraron los de Rin, a pesar de la oscuridad.
Y aunque todo estaba en silencio a su alrededor, Rin podía escuchar la tormenta dentro de Makoto; la confusión, la tristeza, la ansiedad, el miedo, la soledad; ver el cuerpo tembloroso de Makoto lo deja clavado en su sitio, incapaz de mover un músculo o decir una sola palabra, y Rin desearía poder acercarse, abrazarlo; darle a entender sin palabras que todo va a estar bien y que mientras estén juntos nada podrá dañarlos. Tiene toda la intención, pero ve a través de su cuerpo el entramado del suelo y el diseño de la alfombra cerca de la puerta, Makoto hace lo mismo y ve el marco de la ventana, el verde pastel de la pared, los dibujos que habían hecho los gemelos hacia una eternidad… Y ambos lo recuerdan, están juntos, para siempre, como alguna vez lo habían jurado; mas son incapaces de hacer otra cosa que brindarse miradas de calma, porque si al menos intentasen tocarse, sus manos se traspasarían mutuamente, como si intentasen atrapar el aire.
No pueden hacer otra cosa más que mirarse, esperar e intercambiar un par de palabras; esta vez, sin embargo, ninguno habla y Makoto vuelve su mirada a la de Rin, quien trata de transmitir el mensaje con sólo una mirada: "Todo va a estar bien" y Makoto parece creérselo, porque se acerca a él, y aunque no puede tocarlo, Rin cree sentir algo tibio, como cuando mucho tiempo atrás, caminaban por la playa, tomados de la mano, intercambiando trivialidades sobre sus respectivos días.
Y Rin vuelve a prometer, como lo hizo una vez, como lo haría un millón de veces con tal de estar con Makoto, cuidarlo y asegurarse que "todo va a estar bien"; lo promete porque sabe que Makoto también lo ha hecho y Rin le debe eso, y mucho más, pero debe empezar por alguna parte, lo promete porque no puede hacer más y al mismo tiempo, es todo lo que puede hacer: "Para siempre" y escucha a Makoto removerse a su lado, repitiendo las palabras.
El agua está clara y tranquila.
Después de la tormenta, viene la calma y un pescador lo ve: dos cuerpos han salido a flote, el hombre se acerca, siente pesar por aquellos jóvenes y espera que, estén donde estén, encuentren paz.
Notas: - Ehhhh... He cambiado el título, porque eso de "Conciencia y constancia" no terminó de convencerme. Perdón por las confusiones.
- Me duele la garganta, pero todo está bien, ya casi me pongo al día...
