CAPÍTULO 2

Narra Anna.

Nuestras miradas estuvieron conectadas por un momento. La luz tenue de la luna hacía el momento romántico.

-Y… y también eres mi héroe –repetí, arruinando el momento por completo. Sin embargo, Joe mantuvo su mirada en mí.

"Bien hecho, Anna. Eres una idiota" –me decía y una voz en mi mente. Mi subconsciente, quizás.

-No tienes nada que agradecer, linda. Tómalo como el primer rescate de tu héroe –dijo. Me guiñó un ojo y le sonreí.

-Fue un placer conocerte.

Me acerqué a él para darle un beso en la mejilla, de cortesía. Luego me bajé del auto, caminé hasta la puerta y hasta que no entré a casa, Joe no arrancó.

Solté un gran suspiro una vez dentro.

-¿Qué haces aquí, Anna? –me preguntó mi hermano, Matt. Me tomó por sorpresa.

-Esto… Vivo aquí, Matt. ¿No es muy obvia tu pregunta? –le contesté ignorándolo. Fui a mi habitación y él me siguió. Sabía lo que me preguntaría, también sabía que me había estado espiando cuando llegué.

Matt era mi hermano mayor. Tenía 19 años, y sólo me llevaba un año y medio de diferencia.

-¿Quién te trajo a casa? ¿Dónde está papá? ¿Quién era ese chico? –me cuestionó apenas cruzó la puerta mi habitación.

Me tomé un tiempo para responder sus preguntas mientras me cambiaba, iba al baño, salía nuevamente y por último, me senté en el borde de mi cama junto a él. Estaba muy sonriente.

-Joe; aún está en la fiesta de Wallace y Joe –le respondí respectivamente. Matt me miró como si estuviese loca.

-¿Y quién es Joe? –volvió a preguntarme intrigado.

-Mi héroe –le dije sonriendo por inercia. Mi hermano volvió a mirarme con los ojos entrecerrados, como si de esa manera pudiese leer mis pensamientos.

-Genial… –fue lo único que dijo. Y en realidad, no me importaba si me seguía preguntando acerca de Joe. Si fuese por mí, hubiera hablado de él toda la noche si era posible.

Pero no podría mostrarme así ante mi hermano.

-Bien Matt, gracias por venir a invadir mi privacidad, te quiero y todo, pero necesito dormir –le dije al mismo tiempo en que lo arrastraba fuera de mi habitación –¡Buenas noches! –le tiré un beso en el aire y cerré la puerta tras de si.

Una vez sola, me tumbé boca arriba sobre mi cama. Me sentía maravillada, feliz… ¿Enamorada? No, eso no. Varias preguntas me mantenía intrigada: ¿Me quería? ¿Yo le quería a él? ¿Él también había estado encantado de conocerme? Era muy pronto para pensar en esas cosas y sin darme cuenta, me dormí.

Narra Joe.

Esa chica, era perfecta. Desde el primero momento que la vi cautivó totalmente mi atención. Estaba cansado de las súper estrellas y esta chica no era de ese mundo. Era una chica normal, era mucho mejor que todas las otras presentes.

Anna. Un nombre digno para una chica tan hermosa y delicada como ella. Su sonrisa me hacia perder la razón por momentos. Al principio cuando la vi, pensé que se trataba de una simple atracción pero luego me di cuenta de que no.

Cuando la deje en su casa su mirada fue tan transparente, vi tanta inocencia en ella. Su beso en mi mejilla fue el punto final de mi duda durante esa noche.

-¿Me gusta? –me pregunté a mi mismo en voz alta.

Era imposible enamorarme de una persona que recién acaba de conocer y que tal vez no volvería a ver en mi vida. Pero tenía una ventaja: sabía en donde vivía.

-¿Crees que voy muy rápido, amigo? –le dije a mi perro, Winston. Y no, yo no era un loco que hablaba con los animales.

Su única respuesta fue lamerme la cara, así que lo tome como un sí.

Le haría caso a Winston e iría poco a poco… Empezando mañana.

Narra Anna.

El ruido de la alarma de mi reloj despertador me hizo levantar alarmada.

¡¿Pero que demonios? Era domingo.

No me quedó de otra que levantarme y bajar a desayunar, encontrándome con mi papá en la cocina.

-¡Buen día, hija! –exclamó mi padre al verme. Hacia tiempo que no lo veía de esa forma, tan alegre y… ¿cocinando?

-Hola papá, buenos días –le dije y me acerqué a él para darle un beso en la mejilla –¿Dónde está Matt? –le pregunté. Era extraño que no estuviera en la cocina.

-Fue a la playa con sus amigos, dijo que volvía antes de la hora del almuerzo –me dijo. Asentí mientras me llevaba una cucharada de cereal a la boca.

-Eh… Papá –empecé a decirle. Él me observó fijamente a escucharme –Ese chico… Joe, ¿de donde lo conocías antes? –pregunté con curiosidad.

-En eventos pasados él y sus hermanos han estado, y hemos hablado en muchas ocasiones –me dijo –Son unos buenos chicos. Por eso te dejé venir con Joe anoche, por que hubiese sido otro y no confiará en él –rió. También reí, aunque no le había prestado atención.

-Que bueno, papá. Joe es un agradable chico –le dije. Papá me miró con los ojos entrecerrados y una mueca divertida en su cara. –¿Qué? –me empecé a reír. Vaya a saber por qué.

-Nada –dijo riéndome de igual manera, y negando con la cabeza. Se volteó para seguir cocinando. A veces a mi papá tenía sus toques de chef y le quedaba realmente bien.

Terminé de comer y me puse de pie rápidamente para subir a mi habitación. Había recordado que no había visto mi móvil en lo que iba del día y empecé a buscarlo por toda mi pieza. Bajo mi cama, en mi mesa de noche, en el baño… nada.

-¡Perdí mi móvil! –exclamé en voz baja, histérica.

Me puse a caminar por toda mi habitación, pensando en donde podría estar. Quizá lo había dejado en la fiesta, o en el auto de Joe, o se cayó afuera al bajarme. Me asomé por la ventana para verificar esta última, pero otra cosa llamó mi atención…


Y bien, eso es todo por hoy. Espero les haya gustado o por lo menos algo así. ¿Dejan reviews? Como había dicho antes, sus comentarios realmente me motivan a continuar escribiendo o en mejorar algunas cosas.

¡Graaaaaacias por leer!