"Reto 20 días OTP!Vampire del Foro I'm Sherlocked"
Capítulo 2: Baile.
Ya tienes al menos dos meses de haber llegado a tu nueva casita y también, a esa nueva escuela. Harry, a comparación tuya, ya tenía muchos amigos (en la mayoría hombres), que te lo repetía cada vez que podía para hacerte sentir mal. Tu madre decía que no te apuraras, que los amigos llegarían de la manera más increíble e inesperada que pudieses creer.
En la escuela al menos te va bien. Tienes Inglés y Matemáticas, pero a ti te interesa más las Ciencias. Es hora de Música y salen de tu salón. Tienen que atravesar edificio que corresponde a la sección de primaria, pasar por la de secundaria hasta llegar al edificio de preparatoria, en donde estaban todas las aulas de música de la escuela. Para esto, te habías ganado una beca que hacía que estuvieses en esa escuela tan grande e importante. A los chicos de preparatoria ya no se les hacía rara la presencia de alumnos de menor edad, aunque eso no aplicaba en tu personita, que veía con extrañeza a los grandes. Uno que quiere pasar inadvertido por los pasillos, pero con eso de que las chicas de preparatoria te vean con cara de ternura no ayudaba en nada.
Al entrar a la sala, ves que solo queda un alumno de preparatoria aun ensayando con un violín. Cuando todos tus compañeros se sentaron y tu profesora le pide amablemente desalojara, te das cuenta que es el chico del parque de hace tiempo.
-Hola John.-y antes de salir te guiña el ojo-Te veo en el baile.
Y se va dejándote con la duda. Pronto las niñas cuchichean entre sí emocionadas. Los niños te ven sorprendidos.
-¿Lo conoces?-pregunto atónito Greg, un amigo que habías hecho hace poco
-Más o menos… ¿Por qué?-miras como la profesora empieza a anotar algo en el pizarrón, sacas tu cuaderno.
-¿No lo sabes?-y te mira preocupado-No, claro que no… eres muy nuevo aun.
-¿Qué debo de saber?-preguntas ya más molesto por tanto misterio.
-Él es Sherlock Holmes, el chico del violín.
-Oh, así se llama.- y guardas ese nombre en tu memoria.
-Y es raro.
-¿Por qué raro?-te molesta que le digan así.
-Casi nadie le habla... me han dicho que es muy, pero muy raro…
-Pero, ¿Por qué?
-No sé exactamente.-y se encoge de hombros-Solo he escuchado eso…que no tiene amigos… que a los profesores les agrada porque es muy inteligente… y por lo que sé, es muy rico.
-Ah, eso sí lo sabía.-y recuerdas su encuentro.
-Y te acaba de invitar al baile.-te dice la niña sentada enfrente de ti, que estaba escuchando todo el cotilleo de Greg y tuyo.
-Claro que no.-respondes en el acto, sonrojado.
-No sé qué entiendas por "te veo en el baile" .–y te sonríe, un poco malévola para ser una niña de primaria.
-Ya déjalo, Irene.-pide Greg-Además, el baile es solo para los de preparatoria.-y es cierto, ese baile solo correspondía a esa sección de la escuela para festejar quien sabe qué cosa.
-Claro… pero si te invita uno, puedes ir… como lo hizo contigo.-y te sonríe con aun más malicia.
-¡Qué no iré al baile…! ¡Y menos con un hombre!
-¿Está eso permitido?-pregunta celosa tu hermana, que estaba recargada en el respaldo de la silla de tu comedor.
-No lo sé.-dices, tratando de quitarte de encima a tu madre.
-¿Cómo es que John consigue una cita para el baile y yo no?-reclama Harry con los brazos cruzados-eso es injusto.
-No es cita, Harry.-le dice tu madre que te peina elegantemente-El chico solo invito a tu hermano por cortesía… además, como dice John, él fue quien lo trajo cuando se perdió… lo menos que puedes hacer por él, John.-te mira con esa su mirada más dulce-Es acompañarlo un rato… por lo que dices no tiene muchos amigos.
-Pues eso me contaron.-y manoteas para que ya te dejara en paz. A veces no entendías mucho la lógica que tiene tu madre.
-En un momento llegara… pórtate bien, y dale las gracias por traerte a la casa la otra noche… no te conociera, John Watson, que ni eso le has dicho.
-Pero… pero… ¡Es que es él es raro!-reclamas, viéndote de reojo en el espejo. Tenías el pantalón que solo usabas en fiestas y una camisa azul junto con un suéter negro-¡No supone que los chicos invitan a chicas! ¡Yo soy un chico!
-Vaya Johnny, le gustas.-te molesta tu hermana.
-¡Harry!-exclamas perturbado.
-Déjalo ya, Harry.-la reprende tu madre-Tal vez solo le caíste bien y quiere conocerte.
-Aun así, es raro.-dices, haciendo un puchero sin querer.
En eso, suena el timbre. Tu madre sale emocionada. Harry detrás de ella. Tú sin muchas ganas, detrás de las dos. En la puerta está un muy guapo (si, guapo) chico de preparatoria, con traje negro y camisa morada.
-Buenas noches, señora Watson.-se presenta-Soy Sherlock Holmes.
¿Cómo es que sabe que te llamas Watson? ¿Quién es él?
-Buenas noches…-parece ser que tu madre está un poco nerviosa por el chico-Bien… pues, espero que se diviertan.
Lo bueno es que le pediste a tu madre que no insistiera en querer sacar una foto de los dos. De por si la situación era muy rara como para hacerla aún más rara.
Al final, tu madre orgullosa y tu hermana molestándote, te despidieron.
-¿Eso hacen aquí en Londres?-preguntas mientras caminas por la calle solitaria.
-¿Qué exactamente?-pregunta el chico que camina rápido, tanto que tú tienes que casi correr para tenerle el paso.
-Que los chicos inviten a los bailes a los niños.-y lo miras de reojo-En lugar de invitar a chicas de su curso… o al menos de su edad.
-No exactamente-y si no te equivocas sonríe por tu forma de decir sin decir "¡Yo no debería de estar aquí!".
-¿Entonces?-y te paras en medio de la banqueta.
-Me gustas-y te mira-Tiene años que no bailo… o al menos asisto a algo tan aburrido como un baile… y pensé que te gustaría ir... yo... quiero conocerte.
-Ah…-¿Está bien que un chico te diga que le gustas y que quiere conocerte?-…yo…
-Mi nombre es Sherlock, Sherlock Holmes.-y te tiende la mano.
-Ya lo sabía.-y le das la mano.
-Y tú eres John Watson.-le sujeta bien la mano.
-Eso ya lo sabías.-él ríe un poco-¿Por qué yo? En la escuela dicen que no tienes amigos… que casi a nadie le hablas… entonces, ¿Por qué a mí sí?
-Eso es lo que quisiera saber.-no comprendes muy bien lo que dijo-Anda, se nos hace tarde…
Caminan nuevamente. Y te resignas. Hay muchas cosas que a tu edad, no comprendes. Tus padres siempre dicen "cuando seas adulto, entenderás", pero ¿Tú que ibas a saber que aun teniendo mil años, jamás lograrías entender a ese nuevo "amigo tuyo"?
-Por cierto, ¿sabes bailar?
