Hola nuevamente, aqui estoy con un capitulo nuevo, esperando de que sea de su agrado (para que asi me dejen Reviews hahah) En fin a pesar de que no hay comentarios, hay chicas que ya la pusieron en alerta y me alegra montones, gracias por ello.
Sin dar más la hora, lean el siguienta capitulo que es un poco más esclarecedor.
La historia es tipo M, dado el hecho de que más adelante las cosas van a subir de tono y aparte tenemos dos galenes bastante fogosos, asi que escenas de sexo si van a haber y también palabras de grueso calibre... xD
Ahora me callo, saludo desde mi Chile donde el Presi vale callampa - con cariño Piñerin haha - portense mal y pasenlo bien. Chaop
Disclaimer: Historia mia, personajes de JOTAKA, ya quisiera yo tener tanta planta. Puf xD
II
Y nos vamos enterando...
El recuentro entre las dos amigas, fue casi emotivo y llorado, pero ese "casi", hacia la diferencia ya que ellas no eran muy dadas al sentimentalismo. Matilde le reprocho el hecho de no haberla ido a buscar por todos los compartimientos, pero Rose le especifico las razones.
-¿Sabes? – Le dijo la bonita castaña – Con todo lo que me has dicho de Malfoy, me imagino que esta más guapo.
Rose bufo fuertemente, si había algo que odiaba, era la poca empatía que Adams tenía para con ella. Desde que eran amigas – ósea de los once años - trataba de inculcarle que al príncipe de Slytherin había que odiarlo, no encontrarlo más guapo.
-Por favor, es el mismo tipo arrogante y petulante que piensa que todas están a sus pies – Adams sonrío - ¿De que te ríes?
-No te vaya a salir el tiro por la culata Rose, del odio al amor hay un solo y ligero paso – esta vez fue la pelirroja que sonrío, mostrando su blanca dentadura – sonríes porque sabes que es verdad.
Decía la convencida castaña, mostrando también sus dientes perfectos. Sus ojos verdes brillaron pensando que en ese momento venia una confesión sabrosa por parte de su mejor amiga, pero estaba muy equivocada.
-Tú con James pelean más que yo con Malfoy – Adams enarco sus cejas, escéptica.
-Pasa que a tu primo lo veo siempre, pero si Scorpius fuera con nosotros en Gryffindor, las peleas serian muchas más de las que hay hasta ahora – la duda se estaba formando en la cara de Rose.
-¿De cuando aquí es Scorpius a secas? No me digas que tú y él – y sin querer sintió algo en el pecho, una opresión que hacia picar sus ojos.
-Ey, para hay mismo tus razonamientos descabellados. No me gusta llamar a la gente por su apellido, lo considero de pésimo gusto y mucha formalidad – la opresión ceso completamente hasta dejarla tranquila – él nunca se ha portado mal conmigo, por eso no puedo juzgarlo ni tratarlo mal.
Rose paro de ordenar su ropa y luego de arreglar un poco la cama se sentó sobre ella.
-Estas confraternizando con el enemigo – una frase, que sin saberlo, la había dicho su padre hace ya suficientes años – Matilde, a mí me trata mal, a mí me molesta, a mí me insulta y reta por donde me ve. Como mi mejor amiga deberías estar de mi parte. Si dices quererme, no puedes llevarte bien con el idiota que le hace la vida imposible a tu "hermanita". Defenderme un poco no me vendría para nada mal.
-Tú la hija de la luchadora de igualdades, pidiendo que hagamos bullying a otro.
-Tampoco es hacer bullying – dijo ella parándose para volver a ordenar ropa – simple colaboración. No te digo que te pares sobre su cabeza y zapatees – se quedo un momento callada – no es mala idea ¿verdad? – La castaña movió la cabeza – ok, ok, lo que te pido es que no te hagas amiga de él. Tú ya elegiste bando y es el de Rose Weasley, la más linda de los colorados.
Las dos lanzaron carcajadas sonoras. Luego de un rato de silencio, comenzaron a llegar otras chicas con las cuales compartían habitación.
-Weasley – la voz media gangosa de Emily Donwadell la saco de su ensoñación.
-Dime – la pelirroja se giro levemente para ver a su compañera, una pequeña chica de cabello café y ojos del mismo color.
-¿Puedo hacerte una pregunta? – dijo tímidamente.
-Ya me estas haciendo una – le respondió Rose – dime.
-Tu primo, James ¿tiene novia? – se coloreo completamente al decir eso y cuando Rose iba a responder su querida amiga se adelanto.
-Emily ¿tú crees que el idiota de James tendría novia? Por Morgana, el tipo solo se acuesta con todas y después las abandona a su suerte. Y la chica que fuese su novia, seria una completa estúpida. Viviría con unos lindos cuernos montados en la cabeza – e hizo el gesto técnico con sus manos. Rose quedo sorprendida, pero no dijo nada, solo asintió.
-Gracias por la respuesta Adams, pero aun así me la voy a jugar por él – y se fue.
Rose tenia la sonrisa marcada en la cara, no quería decir nada todavía, pero ya no aguantaba. Siempre había tenido sus dudas, pero se le aclararon justo en ese momento. Tenía todo sexto año para conseguir que Matilde y James estuvieran juntos. Y no dudaba de ese presentimiento donde James también quería a la castaña desordena.
-Si serán idiotas algunas mujeres, aman el sufrimiento y el melodrama. Tu primo es un mal nacido – Rose la miro ceñuda – bueno, es un puto. ¿Mejor? – la pelirroja asintió.
-Sin rencores Adams, perdón Matilde, se me olvidaba que no te gustaban los apellidos – le guiño un ojo – ya sabes formalidades.
Matilde le tiro un cojín y así dieron por concluida la esclarecedora conversación de hace algún momento, sin saber que las dos había sacado sus propias conclusiones.
Scorpius
Camille Bletchley lo miraba sugerentemente sonriéndole de medio lado y chupando su dedo, fingiendo hacerlo distraídamente, pero estaba fríamente calculado. Por Merlín, ¿Por qué no podía controlar sus hormonas? Bueno si podía, pero no le gustaba restringirse. Es que estaba buenísima, esa curva marcada en el pecho lo llamaba para que fuera a tocarla.
Sus brazos sobre el respaldar del sofá lo hacían verse como el rey del lugar. Y de alguna manera lo era, todos se lo hacían saber. Había logrado defender su nombre y el de los Slytherin a punta de puñetazos y le agradecían por eso.
Ser hijo de mortífagos era más complejo que de héroes, lo tenía bastante claro. Una sonrisa malévola paso por su boca.
-Me carga cuando pones esa cara de depravado sexual – miro a su prima por parte de mamá y también mejor amiga, la chica de pelo negro ébano y ojos azules – Bletchley a pasado por todos por acá.
Le recordó la chica, pero él no estaba muy interesado en el prontuario de la chica.
-Y yo también, aparte hace tiempo no me he echado un polvo con ella – la chica puso cara de asco – Morin Nott, sabes que soy así un libertino. Vivo la vida y ya está.
-Scorpius, se te va a contagiar algo - le reprocho la chica – ya te quiero ver cuando estés ahí todo enfermo y llorando, llamando a tu mami, porque el lindo se acostó con una cochina o peor aún, dejas a alguna embarazada.
El rubio con corte de pelo estilo muggle moderno dejo el flirteo un momento y giro su cara para ver la de la chica.
-Ni en broma Morin, me he cuidado siempre y si veo que es inseguro me voy en otro lado.
La chica abrió sus ojos desmesuradamente y fingió unas arcadas. Lo golpeo fuertemente en el hombro y frunció el ceño.
-Oye y si yo me acostara con alguien de tu misma calaña ¿Qué harías?
Scorpius medito un momento con sus ojos fijos en el suelo del lugar.
-Primero te encierro en tu cuarto toda una semana para que reflexiones y mientras tú estas en eso al imbecil le rompo lo que se llama cara y si aún tiene ganas de estar contigo hago de todo para que se vaya de acá. Ningún mujeriego va a estar contigo jamás, ¿me escuchaste?
Odiaba mostrarse como el primo celoso, pero no concebía la idea de que un pervertido se le acercara a ella, a pesar de que tenían la misma edad, él sentía la necesidad imperiosa de cuidarla del resto. Nunca dejo que nadie la pasara a llevar, con Zabinni, su mejor amigo, la cuidaron de todos los que se le acercaban y la verdad que no se sentía culpable de eso.
-Eres un grandísimo imbecil Malfoy – el chico le asintió – yo ya estoy grande para tomar las decisiones que quiera y hacer lo que me venga en gana, ya no soy la pequeña niña que tenias que cuidar de los otros que querían lastimarla por un pasado de mortífagos. Mírame de una vez y sé conciente de eso.
Scorpius a veces se sentía culpable, pero nunca se arrepentía de lo que hacia, no era su forma de ser y pedir disculpas tampoco era lo suyo.
-Te veo y me da miedo que alguien te haga lo que yo hago con todas.
-Entonces deja de hacerlo – volvió la sonrisa estupida al chico.
-No tengo ganas.
Y se paro dejándola con la palabra en la boca. La chica estaba que hervía, pero no tenía con quien descargarse, aunque si lo pensaba bien, podía que si. Sonrío para ella misma y camino hacia la salida de la sala común. Necesitaba ver a alguien con urgencia, llevaban dos meses sin poder estar juntos y estaba desesperada.
No podía partir el primer día en Hogwarts sin estar con él. Se estaba enamorando y cuando su primo supiera ahí ardería Troya, al menos eso pensaba.
-Camille, te vi algo sola aquí. ¿Vamos? – la chica con sus labios rojos por el carmín, le respondió que si.
Caminaron lentamente hacia la habitación de chicos y la tomo en brazos para que la escalera no se convirtiera en un resbalín.
Sin darse cuenta, o al menos sin estar cien por ciento conciente ya se encontraba dentro de ella, protegido por el látex del condón y haciéndola gritar como loca. Se concentro en dar cada embestida con precisión y lo logro.
Luego de unos minutos de locura, la chica grito sobre su hombro y él se salio de ella para ver como llenaba la pequeña bolsa sobre su miembro. Había sido genial, pero con eso bastaba. Mañana a lo mejor tendría una superior.
Como ya se había acostado con casi todas, ahora tenia que repetírselas, pero dejando claro que no era por nada más que por falta de chicas, porque los ligues de Zabinni no entraban en la lista y mucho menos las Weasley y Potter.
James
Jugaba ajedrez mágico con Hugo, fascinado de las fintas que había logrado. Nunca nadie le había ganado a su primo en una partida de ajedrez, pero ese día sentía que era el día de James Potter, o al menos, eso pensaba.
Todo le había salido genial, partiendo que en el tren se había acostado con una Ravenclaw bastante guapa, pero no de las mejores, aunque para descargar un poco de tensión, no estaba mal. Después cuando caminaba de vuelta sin querer se había pillado con la mejor amiga de su prima Rose cambiándose de polera dentro de su compartimiento y pudo ver esos sostenes con puntos rojos que lo tuvieron alucinando todo el camino al castillo.
Y cuando había llegado, venia mirando el suelo y se encontró un galeón de oro tirado en el suelo, ¿Qué mejor? Había sido un día redondo, aparte su padre, Harry, le había regalado una caja de preservativos, porque se estaba enterando que su hijo era un amante de las faldas igual que su abuelo del cual le habían otorgado su nombre y no quería ver pequeños Potter todavía dando vueltas por Grimmauld Place, más valía prevenir que lamentar, pensaba él que logro liberar al mundo mágico de las garras de Voldemort, pero había algo que le tenia más miedo que a ese amago de serpiente con una nariz de portazo y eso era a su mujer enojada.
Si Ginny se enteraba que le había pasado la dichosa caja a James lo asesinaba larga y tortuosamente, pero que más daba. El fin justifica los medios y si tenia que darle condones para prevenir, lo iba a hacer a pesar de arriesgar su hombría por eso.
Siguiendo con James, al parecer su buena racha había terminado, cuando estaba seguro de haber ganado el juego y en la punta de su lengua el jaque mate, su primo se le adelanto. El chico de quinto año hizo el típico movimiento de la torre y sin previo aviso le comió a su rey que estaba desprotegido por ese lado. Este le exploto en la cara causando la risa de todos los que seguían el juego y de algunos que estaban en la sala común.
-Jaque Mate – sonó en los labios del pelirrojo. Se pararon y agachando su cabeza vio los ojos de su primo.
No podía enojarse con él. Había perdido, ya estaba, total era un juego.
-Es un gusto siempre jugar contigo, Hugo – le sobo la cabeza y dirigió su caminata hacia el frente de la chimenea. El sonido de la leña quemándose, tranquilizaba su alma, lo hacia recordar su hogar y las tiernas tarde que pasaba en La Madriguera jugando cualquier cosa.
Suspiro, puso sus manos dentro de los bolsillos y palpo ese galeón, volvió a sonreír con suficiencia. Tenia que prepararse para ir a cenar, cuando escucho unas voces bajando desde las habitaciones de chicas. Eran Rose y su amiga Matilde Adams. El revoloteo en su estomago lo dejo desconcertado, movió la cabeza rápidamente y se acerco a ellas para molestarlas.
-Ah no, viene el ladilla de tu primo – la escucho y su voz volvió a causar algo dentro de él.
-Linda, no vengo a verte a ti – se acerco a Rose, pasándole un brazo por los hombros – primita, ¿vamos a cenar?
Cuando dirigió la mirada a esta, ella le sonreía con claridad y con algo de malicia en sus ojos. Le dio susto y le hizo la pregunta con los mismos.
-No me pasa nada. Apúrate, cámbiate de ropa, te esperamos aquí – escucho un bufido a su lado.
-Ese afán tuyo de dar ordenes pequeña Weasley, pero yo no quiero cenar con Adams, es capaz de lanzarme el plato por la cabeza o meterle veneno mientras yo no la veo.
La bonita castaña estaba sulfurada, sus ojos color miel, lanzaban chispas y sus nudillos estaban blancos de tanto apretarlos.
-Potter, tú no me importas, así que no corres riesgo a mi lado. Es como si no existiera – el chico soltó a su prima para poder ponerse en posición de confrontación.
-Tu menos, niñita. A mi me importan mi familia y las chicas, ya sabes, con un poco de más busto – Rose y todos los demás guardaron silencio sepulcral.
La chica sintió su boca seca y los ojos raros, pero no lloraría, no frente a él.
-Es bueno saberlo, así no tengo que andar escondiéndome de ti – cuando se largaba del lugar, se giro para decir la última cosa – ah y a mi me gustan los hombres con algo más de pene, no como tú que tienes un maní.
Hizo el gesto con la mano y camino dignamente hacia el retrato de la dama gorda que se encontraba igual de callada que todos, se abrió y la dejo pasar sin hacer ningún comentario desagradable. Esa noche nadie se metería con Matilde Adams y por algún tiempo él tampoco.
-Te pasaste – escucho a su prima – y yo que pensaba ayudarte con ella.
Él chico la miro dudoso y después agacho la cabeza.
-No quiero nada con ella. No me gusta, así que no me tienes que ayudar. Aparte no solo yo me pase. Dijo que mi cosito era del porte de un maní.
-Que le digas cosito, no me hace dudar de que puede ser un maní – la chica lanzo una carcajada – voy a verla y no se te ocurra sentarte cerca de nosotras.
Albus
Unas horas antes de la bendita cena, un chico de pelo negro, medio revuelto y ojos verde como el pasto miraba desde la torre más alta de Hogwarts el paisaje que se veía a sus pies. Respiro ese aire de tarde y agradeció a quien fuera o al que le llegaran los agradecimientos, el haberlo convertido mago.
Adoraba tener su varita y poder estar en ese lugar tan maravilloso. Se sentía fuerte, como nunca se hubiese sentido en el mundo común.
Abrió sus brazos formando una cruz, cuando vio unas pequeñas manos cruzando su cintura, las reconoció de inmediato. Ella era la guinda de la torta, si con su varita se sentía fuerte, con ella a su lado se sentía invencible.
-Te eche de menos – susurro contra su espalda, él se giro lentamente, para perderse en esos ojos azules como el mar. Junto su frente con la de ella.
-Yo también – la chica se sonrojo y lo bajo a su altura para darle un beso de infarto.
Partieron lentamente solo pequeños roces, para que Albus sin poder aguantar introdujera su lengua lentamente saboreando su interior.
Ella le llegaba con suerte al principio de su cuello y por eso se encontraba tan encorvado besándola, pero la agarro fuertemente de su cintura y la levanto haciendo que esta cruzara sus piernas por la cintura de él. La sentó sobre una mesa que había en el lugar, pero ella no desanudo su agarre.
Se separaron un momento para respirar y el chico aprovecho esto para meter su nariz entre medio del pelo de la chica.
-Estaba desesperado, Morin. Necesitaba verte, quiero estar contigo. Nunca más nos separamos tanto tiempo. Voy a hablar con Malfoy, así me golpee, peleare por ti. No me importa nada – le dijo con tono desesperado.
Cuando partieron su relación, todo había sido tan complejo, partiendo que ella era demasiado peleadora, pero con el tiempo se había suavizado y las cosas estaban tan bien entre ellos, aunque seguía teniendo ese genio de los mil demonios, sentía que la amaba y no estar con ella era una tortura china.
-Y yo también. Ten por seguro que a Scor no le hará mucha gracia, pero juntos podemos todo. No quiero estar mal contigo y ya vamos a cumplir seis meses juntos. Sin contar estos dos que pasaron que fueron tremendos. Quiero decírselos a todos para que ninguna chica se te acerque con planes y te quiera ligar. El año pasado quise matar a Natalie Jordan por tratar algo contigo, si no es porque Rose le dijo que se calmara te juro que me tiraba sobre ella a pegarle.
-Por eso estuviste tan enojada conmigo y yo sin saber nada. Estaba desesperado pensando porque no venias. Nat no me provoca nada – la chica levanto una ceja enojada.
-¿Nat? ¿Son amigos? – se enserio rápidamente, soltándolo. El chico le tomo la cara y le dio un beso que avergonzaría a cualquiera que lo viera. Metió su lengua con descaro y mordisqueo su labio inferior para luego volver con su lengua a trazar un camino hasta su cuello, para hablar desde ahí.
-La conozco nada más – subió y le dio un beso pequeño – va a Gryffindor, pero yo ya tengo alguien, así que a las demás no las miro.
Le beso la punta de la nariz provocando una sensación de ternura en la chica haciendo que se le pasaran un poco los celos.
-Si, tienes una novia de lo más hermosa, que un poquitín celosa – dijo la chica besándolo lentamente.
-¿Poquitín? Es muy celosa y se enoja conmigo, castigándome sin dejarme que la vea - le dio un pequeño chupetón, sin dejar marca, en el cuello, para luego mirar sus ojos - ¿Sabes?
La chica lo miro y le sonrío.
-No sé – respondió.
-Eres hermosa. Todos los días agradezco haberte conocido. Te amo.
A la chica se le llenaron los ojos de lágrimas. Nunca nadie la había hecho sentir tan querida, aparte de Scorpius y Zabinni que eran como sus hermanos. Albus era lo mejor que tenia y lo iba a cuidar más que nada en el mundo.
-Yo también mi bebe.
Se dieron un largo beso antes de irse, ella sin querer bajar y él sin dejarla partir.
Albus tenía que tomar una decisión rápida, debía hablar con Scorpius y si él le prohibía acercarse a su prima, no le importaba, de alguna manera lo conseguiría. Esa Nott era su vida, así y todo confabulara en su contra el lucharía por ella, todas las mujeres que habían pasado por su vida ya no tenían importancia, solo esa niña-mujer de pelo negro oscuro y ojos azules, esos pozos en los cuales se perdía.
Cena
-¿Vas a seguir enojada con él durante el resto de tu vida? Digo eso es lo que entendí – la castaña miro al hermano menor de su mejor amiga y le hizo una mueca con la cara.
-No, solo lo que resta de año, porque después nunca más lo volveré a ver.
Y sus ojos brillaron, pudiendo dar a entender dos cosas distintas. O lo extrañaría o añoraba con toda su alma no verlo más. Casi todos sacaron sus conclusiones y miraron a su primo que estaba más allá haciéndose el lindo con alguna chica y a su lado Fred con otra.
-Paremos de hablar sobre James – reprocho Albus – es mi hermano y en cierta forma siento que lo estoy traicionando al no defenderlo de sus lenguas viperinas.
-Tu hermano no necesitan que lo defiendan. El muy desgraciado lo sabe hacer muy bien – y se paro - Permiso voy al baño, siento que voy a vomitar.
Y se fue sin siquiera escuchar el lindo discurso de McGonagall, que era bastante probable que fuera de lo más emotivo.
Rose bufo y levanto sus manos al cielo en señal de fortaleza. Quería escapar igual que Adams, pero no podía, se sentía apernada a la banca y que decir, la comida estaba exquisita. Esa era la razón más grande para aguantar sentada ahí.
Su primo de ojos verdes y pelo desordenado, sobaba sus manos bajo la mesa. Estaba nervioso, lo conocía tan bien que no dudaba de eso.
-¿Qué ocurre? – él chico dejo caer su tenedor sobre el plato, haciendo un sonido estrepitoso, pero que solo oyeron ellos dos.
-¿Qué pasa de que? Andas paranoica
-Te conozco maldita sea – le pego un codazo en las costillas – soy tu prima y sobre todo amiga, puedes y debes confiar en mí.
-Eso es manejo de la psique y de verdad no tengo ganas de hablar, Rose. Solo estoy algo cansando y quiero saltarme el tonto discurso de este año.
-Óyeme, McGonagall se ha portado excelente con nosotros, lo mínimo es que escuchemos su discurso.
-Tú nunca has sido seguidora de ella, ¿Qué te pasa? – la chica iba a responder cuando fue consiente del juego de su primo.
-No trates de embobinarme la perdiz, Albus, yo soy el triple de avanzada que ustedes y sé cuando algo pasa. Dime, por Merlín.
-No, es mi secreto. Y no intentes usar Legeremencia conmigo porque soy capaz de asesinarte.
-Ni siquiera tome ese ramo. Aunque ganas no me faltaron. ¿Por qué no confías en mí? ¿Te he fallado alguna vez?, aparte de cuando te deje solo con el jarrón roto de tía Angelina.
-No es por falta de confianza Rose – trato de explicarle como si fuera una niña chica – solo es que… ya no te voy a decir y fin de la discusión.
-No puede ser el fin. En todo este rato no he podido entender nada y odio ser ignorante.
-Menos sufre el que más ignora – le dijo con su boca llena de arroz.
-Eres asqueroso y prefiero sufrir antes de ser tratada como imbecil. Oye ¿Wood tiene novia?
-Wood ¿Qué? – Luego de meditarlo – ¿te gusta Richard Wood? – se toco la frente con su palma izquierda – como no lo pensé antes. Oye como yo estoy en el equipo de Quiddicht y él también puedo ayudarte a, no sé, conquistarlo en una de esas.
-No es gustar, lo encuentro guapo y muy inteligente, aparte es mayor y juega excelente como golpeador. Seria un buen prospecto para poder tener una relación.
-Hablas como si fuera un convenio comercial, no algo amoroso y mucho menos pasional.
-Pero si así es el amor, un trato entre dos personas de respetarse y comprenderse, aunque puede que después tú te enamores, pero lo dudo – su primo la miro ceñudo, para luego nuevamente enfocarse en la comida.
-Estas realmente mal de la cabeza.
-Ya, hablo el más cuerdo de todos. Aunque pensándolo bien si eres el más centrado, después de mi, claro. Hugo, dame de esa salsa – cuando la estaba levantando por arte de magia, la comida desapareció haciéndola rezongar y cruzando sus brazos como niña pequeña.
El discurso fue igual que de todos los años. Al girarse hacia al frente para poder mirar a la directora pudo ver las demás mesas. Los otros comensales también reclamaban por el poco tiempo de la comida, pero nada se podía hacer, después haría un plan para robar algo de la cocina.
Giro su cabeza para mirar a los de séptimo en Gryffindor y vio a Wood, reafirmando las mismas caracteristicas que le nombro a su primo. Suspiro, pero no de amor, sino de aburrimiento por él discurso, a pesar de tenerle un gran cariño a la directora, encontraba que hablaba demasiado.
Siguió el recorrido y vio a algunos Ravenclaw y entre ellos sus primas Lily, Dom, Roxy y Lucy con Lorcan más allá riéndose silenciosamente con una chica, volvió su vista a Lily y al parecer había visto lo mismo o acaso más. Que impotencia no poder hacer nada.
Los Hufflepuff estaban escuchando tranquilos el discurso aparte de su primo Louis que le sonreía a destajo a las chicas de sexto, un año mayores que él. Movió su cabeza, ese chico no cambiaba.
Y cuando su mirada se iba a posar en Slytherin vio a su Némesis de lo más tranquilo mirando hacia el frente con la boca fruncida, denotando su aburrimiento. Adams tenía razón, el tarado era guapísimo, pero perdía todos los puntos al ser tan arrogante. Vio a su prima, Morin Nott, que estaba sonrojada y con la cabeza gacha.
Era bellísima, pero tenia un porte como de alta alcurnia que la hacia verse inaccesible. Cuando volvió hacia al frente sintió que algo la quemaba. Busco lo que era y encontró la vista del Malfoy menor clavada en ella, con una media sonrisa en la boca y sus cejas levantada.
-Maldito arrogante narcisista – escupió despacio.
-¿Qué te pasa? – le pregunto Albus.
-Nada – volvió a mirarlo de nuevo y ahí estaba con su sonrisa de galán.
Cuando pensaba que ya no podía odiarlo más, él muy, "simpático" le lanzo un beso, dejándola desconcertada y toda roja de vergüenza.
Cena de Slytherin
-¿A quien le lanzaste un beso? – miro al moreno de su lado y se levanto de hombros.
-Fue al aire, a la que le llegue le llegue – y volvió con su arrogante mirada hacia donde se encontraba la mesa de los Gryffis, odiaba cuando Rose, su peor enemiga, se sentaba de espalda a él. No le daba chance para poder molestarla.
-No es por nada, Scor, pero al parecer tu beso le llego a la pelirroja de los Weasley.
-Ya lo sé, Zabinni y no me molesta – miro a su prima que se encontraba sonrojada y risueña - ¿Y a ti? ¿Qué te pasa?
-Nada Scorpius, quiero irme a acostar – y giro su vista hacia la directora.
-Morin, no me desconcentres, tú tienes algo entre manos. ¿Te gusta alguien?
-Puede ser.
-¿Y quien? No es por ser celoso ni nada, pero me gustaría saber quien es para poder hablar con él.
-¿Estas demente o te patio la cabeza una theatrals? No quiero que me lo espantes – aunque pensándolo bien, se dijo la chica, era imposible porque Albus no la dejaría por una simple amenaza de Scorpius. Se volvió a sonrojar.
-No te lo espantaría, pero seria conciente de que si te hace llorar lo torturo a punta de Cruciatus y si te hace algo indebido lo asesino de un simple Avada Kedabra.
-Que tierno como hablas. Si yo algún día te veo llorar por alguna mujer, te juro que corro a buscarla, y la lleno de besos y abrazos, porque hay te harías ser humano.
-Por favor, yo nunca lloraría por una mujer.
-Amigo, no escupas al cielo – le dijo Christopher Zabinni, pendiente de la conversación – y yo también iría a conocer a la mujer que te haga sufrir.
-Son una manga de sentimentales. Yo las hago llorar a ella, pero de placer.
-Eres repugnante, siempre todo termina en sexo para ti.
-No siempre, a veces solo son unos besos locos, porque se hacen las mojigatas, pero luego llegan para que termine el trabajo – y chocaron manos con Zabinni.
-Señor Malfoy, ¿algo que contar de sus vacaciones? Porque está de lo más emocionado con el señor Zabinni.
-Disculpe mi interrupción profesora McGonagall, no era mi intención. Continúe.
-Ya termine, retírense a sus cuartos y recuerden, el toque de queda comienza a las nueve. Les queda una hora para poder vagar por el castillo. Buenas noches.
-Siempre tan desatinado primito – le reprocho Morin.
-Da lo mismo. Esperemos que se vayan todos y vamos a la sala – los dos asintieron.
Frente a ellos comenzaron a pasar muchas mujeres y todas le lanzaban miradas sugerentes al par, mientras ellos solo les respondían como medias sonrisas y elegían cual les gustaba, para no repetírselas.
-Son un par de cerdos, permiso – la dejaron irse entre el gentío.
Cuando se pararon, quedaban solo unos pocos sentados en el lugar y entre ellos estaban algunos Weasley con un solo Potter.
Caminaron casi a la misma altura, pero separados por una gran mesa. Al llegar a la puerta se juntaron todos.
-Weasley, que raro que no te haya pasado nada – Roxanne, Lily, Lucy y Rose lo miraron – ustedes no chicas, le digo a ella, la más patosa de todas. ¿Todavía no aterrizas con la cara sobre algo?
-Malfoy, mi cara va a aterrizar sobre tu nariz si no dejas de molestarme – le respondió Rose – apártate.
-El Castillo es de todos, así que no tienes ningún derecho a adueñarte de el.
-Me caes tan mal, que si tuviera algo a mano seria capaz de lanzártelo.
-Aquí la espero señorita – y el rubio salio por la puerta con su amigo al lado sonriéndole a las chicas.
-Te odio – escucho un grito y se largo a reír.
-Es tremenda Scor.
-Y que me lo digas a mí, pero me hastía hasta la locura.
-Van a terminar lastimándose un día de estos.
-Lo dudo, sus primos no lo permitirían y yo no le haría nada que no me pidiera – dijo con su voz siseante y ronca.
-Yo no digo en el sentido corporal.
-¿No me digas? Te estas volviendo tan mujer para tus cosas - le reprocho el rubio.
-No es eso amigo. Solo te digo que esto da para terminar mal.
-Por mientras que eso no pasa, me entretengo sacándola de quicio.
Lily, Lysander y Roxanne
Su mirada vagaba por todo el campo hasta el principio del bosque prohibido. La luz ya había terminado y lo único que iluminaba era la luna. Se sentó sobre un gran árbol talado y aspiro el agradable aroma a flores silvestres.
Quedaban tan solo veinte minutos para que sonara la campana del toque, pero no tenia ganas de entrar, sabia que si se encaminaba por los pasillos desiertos de Hogwarts se podría encontrar a Lorcan y no tenia ganas de verlo.
-Siempre con las estrellas tú – miro al hermano del desgraciado que la tenia tan mal.
Eran muy parecidos, pero el tono de pelo de Lysander era un poco más claro y sus ojos eran azules, no celestes como los de Lorcan.
-Me relaja la noche. ¿Qué haces por aquí?
-Quería hablar con Roxanne.
-Estaba en la torre de Ravenclaw. ¿Cuándo vas a pedirle que sea tu novia? Digo, llevan casi un año juntos, pero sin ponerle ningún nombre a la relación.
-Ella es la que no quiere compromiso, me dice que para que, si es consiente que está conmigo. Por mí que se lo confirmara a todos.
-Ya todos saben que están "juntos". ¿La amas?
-Demasiado, diría yo. Tu prima es algo mala conmigo, pero aún así, sin ella no me siento completo. ¿Me harías un espacio para sentarme a tu lado?
La chica se movió y el rubio ceniza se pudo acomodar tranquilamente, los dos miraban distraídamente el bosque.
-Yo sé que tú quieres a Lorcan – Lily se quedo callada – siempre lo he sabido, lo miras como si fuera tu héroe.
-Soy un poco evidente al parecer.
-Bastante, pero él no lo sabe. Si lo supiera no andaría con nadie, estaría solo contigo.
-Que eres tonto. Tu hermano no sabe que yo existo.
-Lo dudo, Lily, yo creo que tiene demasiado presente que tu existe y por eso no se te acerca porque teme salir lastimado. Deberías decirle.
-¿Qué cosa? – lo miro dudosa.
-Que lo quieres. Si te dice que no, él se lo pierde. Eres maravillosa Lily. Aunque yo no quisiera tener de cuñados a James y Albus, me daría miedo.
-No son tan malos, algo aprehensivos, pero muy querendones.
-Por lo menos Fred es un chistoso y me tiene buena, pero al principio no le gusto mucho la idea, de que su amigo de juerga, estuviera con su hermana, pero ya con tío George y tía Angelina enterados las cosas empezaron a andar mucho mejor.
-Se ven bien y felices. Hablando de tu princesa.
Y ahí venia Roxanne toda tranquila. Su piel medio aceitunada era hermosa para el gemelo menor. Se les acerco, abrazando a su prima.
-¿Qué paso? – pregunto para mirar luego a su pareja entre comillas.
-Nada mi amor ¿Por qué me miras así? – le replico Lysander.
-Porque te conozco y sé que metes la pata hasta el fondo.
-No seas dura con él. En realidad hablábamos de ti y tú poco compromiso para con Lysander – la morena la soltó de su abrazo y se acerco a su supuesto novio.
Lo miro a la cara, acusándolo con la mirada, para luego sonreír y agarrarle las mejillas, dándole un beso corto, pero tierno.
Lo abrazo por la cintura y apoyo su cabeza sobre su pecho. Lily, añoraba tener algo así.
-Lysander sabe que lo amo y yo tengo claro que él también me ama ¿verdad mi amor? – levanto su mirada sin soltarlo y este asintió dándole un beso en la punta de la nariz.
-Oye, Lysander, mis amigas de cuarto te quieren conocer, dicen que aunque seas de Slytherin no les molesta – dijo Lily para picar a su prima.
-Eh, gracias – respondió todo tullido.
-Tú no vas a ninguna parte a conocer a nadie. Dile a tus compañeras… mejor les digo yo y las tiro de las greñas.
-Era broma tonta. Date cuenta, háganse novios de una vez por todas.
-Oye todos saben que tenemos algo y estamos juntos siempre, nombres sobrarían en nuestra relación – dijo Roxanne.
-Entonces, soy libre. Si no tenemos nombre puedo hacer lo que me venga en gana – la chica lo soltó rápidamente y lo fulmino con la mirada.
-Tú te acercas a otra y yo que te armo un escándalo y le digo a Jamsie y Fred que te maten.
-Te amo – dijo serio.
-Me están encerrando entre los dos, así que no me queda otra opción – dijo la guapa morena – Lysander ¿quieres ser mi novio? Con Lily de testigo, para que ninguna se pase películas contigo.
-¿Tengo alternativa? – la chica lo miro horrible. La tomo por la cintura y la beso profundamente, haciendo que la menor de las Potter carraspeara.
-Estoy aquí – se separaron.
-Eres tan poco convencional. Yo te lo pedí unas siete veces y siempre me decías que no.
-Si y terminabas enojado conmigo como por tres días. Si me dices que no, nunca mas te vuelvo a dirigir la palabra - lo amenazo la chica.
-¿Mi beso no te basto como respuesta? Obvio que si mi amor. Acepto ser su novio.
-Así me gusta – y se volvieron a besar.
Lily se dio cuenta que sobraba en ese momento y se encamino rápidamente a su sala común. Estaban por dar las nueve y no quería un castigo de los prefectos.
Lorcan era prefecto, a lo mejor le daba un castigo sexy. Se río de su ocurrencia y siguió su camino hasta pararse frente al retrato.
-¿Dónde aparecen en este orden: rojo, naranja, amarillo, verde azul y violeta? – luego de meditarlo un momento respondió.
-En el arcóiris – y pudo entrar al lugar.
Siempre se pregunto porque ellas habían quedado en Ravenclaw si la más inteligente de todas era Rose y estaba en Gryffindor, ¿no que en Raven estaban los con más C.I? Era su duda existencial.
Cuando estaba llegando al primer escalón, para dirigirse a su cuarto escucho una voz bastante familiar. La voz que le quitaba los sueños.
-Lily es una niña, no me gusta.
-Eres un maldito mentiroso Lorcan. El año pasado cuando estabas conmigo dijiste su nombre y ahora que estábamos a punto lo volviste a pronunciar.
-Pero es que sus nombres se parecen.
-Mi nombre es Mariela Patil. En ninguna parte se parecen. Eres idiota si piensas que con todas las demás la vas a olvidar. La tienes metida en tu pecho desde hace mucho tiempo y si no te has dado cuenta antes es porque eres un completo tarado.
-No necesito que me recuerdes que la tengo que olvidar – Lily escucho la voz acongojada y el estomago se le revolvió. Su corazón no paraba de latir, escondida tras esa pared sentía que no respiraba – Ella es inalcanzable para mi, un maldito mujeriego.
-Lo dudo, pero créeme, si haces sufrir a la Potter eres hombre muerto.
-Soy bastante consiente de eso, pero no hay que preocuparse, nada va a pasar, porque ella nunca se va a enterar de nada – escucho los pasos del chico y la puerta de un cuarto de los hombres cerrarse violentamente.
Rose y una confesión
La pelirroja venia con sus lentes cayendo a través del puente de su nariz, pero si se dedicaba a levantarlos iba a perder tiempo valioso de leer ese entretenido libro. Era literatura muggle, Los Miserables de Víctor Hugo, unos de los mejores que había leído en toda su vida. Era la cuarta vez que repasaba todas esas páginas y no se aburría para nada.
-La biblioteca va a cerrar en pronto, si desean un libro inscríbanlo de inmediato – Rose no tuvo necesidad de hacer eso, ya que Los Miserables había sido un regalo de su madre.
Camino hacia la entrada todavía con la vista pegada en sus letras sin fijarse en nada. Perdió el tiempo. Tuvo que levantar los lentes porque se iban a caer y quebrarse, aunque con un conjuro los arreglaba de inmediato, pero todo eso le quitaba poder avanzar un poco más en su libro.
-Necesito hablar contigo – no tomo en cuenta la voz y siguió caminado. Dos pasos más allá unas delicadas manos le tomaron el hombro. Bajo levemente la mirada y se encontró con la prima de Malfoy.
Su cara primero mostró sorpresa y después una duda tremenda, sin contar que su ceño se frunció levemente por haberla sacado de su fascinante lectura.
-Sé que te es raro que yo te hable, para mi también lo es, pero necesito decirte algo.
-Estoy soñando ¿verdad? Nott, tú nunca me hablarías a mí.
-Bueno en este momento tengo algo que nos incluye a las dos. Una persona que es muy importante tanto para mí como para ti.
-Espérate ahí mismo – puso una mano frente la cara de la chica – A mi Malfoy no me importa ni en lo más mínimo.
-Ya lo sé. Es cosa de mirarlos para ver la tensión – sexual, pensó la pelinegra – que hay entre ustedes.
-Entonces, ¿Qué podría ser que nos una?
-Potter.
-Si hablas de James, no serias la primera y dudo mucho que la última. Le encanta andar de flor en flor. Lamento si te rompió el corazón, pero yo no puedo hacer nada para remediarlo – iba a volver a su lectura cuando la chica abrió nuevamente su boca.
-Es Albus del que te hablo – Rose dejo de respirar un momento.
-¿Qué le paso? Dime – la chica de ojos verdes negó con la cabeza.
-No le sucedió nada. Rose necesito que me ayudes – la pelirroja estaba muy confundida.
-Me llamaste Rose, esto si viene grave ¿Qué pasa?
-Albus y yo estamos juntos hace como seis meses, sin contar las vacaciones y necesitamos el apoyo de nuestros seres queridos. Yo sé que tú eres una de las personas que más quiere en este mundo, por eso me acerque a hablarte y decirte que yo lo amo mucho, Rose y me voy a enfrentar a todos por él.
-¿Seis meses? – había quedado petrificada en el lugar – Y no me dijo nada. ¿De verdad lo amas y no es un capricho para ti?
-No, ¿Por qué me tomas? – Se enojo un poco, pero se le paso de inmediato – necesitamos tu apoyo, para él ustedes son lo más importante. ¿Nos vas a apoyar?
-No me queda de otra. Mañana hablare con él. Scorpius ¿Qué dijo? – la chica dudo un momento y su labio tembló ligeramente.
-Eres la primera en saberlo. Scorpius no sabe nada – ahora si había quedado en estado catatónico.
-Lo va a matar – Nott asintió solemnemente.
-Yo creo, por eso te queremos de nuestro lado. Entre más de ustedes mejor. Yo puedo calmar a Scorpius un momento, pero estoy seguro que de alguna forma u otra llegara hasta donde a Albus para romperle la cara.
-Si lo hace yo se la rompo a él - dijo cien por ciento convencida - Voy a hablar con Al y tomare partido en está relación. Gracias por confiar en mí. Cuídate Nott.
-Gracias Rose, yo siempre he pensado que eres una de las mejores mujeres que pisa este lugar y de las poca que valen la pena. Una lastima que antes no me hubiese acercado a hablar contigo.
-No pasa nada. Me sorprende que mi primo no me haya dicho nada. Ya apurémonos, que si nos pillan afuera nos castigan – se despidieron y Rose se dirigió a su sala.
No volvió la vista hasta el libro, estaba todavía choqueada por la noticia. Sentía que tenía que apoyar a su primo, pero algo decepcionada de que no hubiese confiado en ella. Maldita sea, eso no era lo que importaba ahora. Tenia que esta ahí, para él, como Albus siempre lo hacia con ella. Aparte Morin Nott se notaba una chica bien, si no fuera por los apellidos, todo estaría mejor. ¿Qué va? Todos tenían los mismos derechos, por eso habían luchado sus padres y padrino.
Ahora la cosa era que pasaría con Scorpius. Y sin saber porque sintió cierto gozo, poder cagarle un poquito la vida perfecta al príncipe, le fascinaba.
Sonrío… el Slytherin se iba a querer morir y ella iba a estar en primera fila para verlo.
Le Touche.
Gracias, desde ahora en adelante empieza todo lo divertido entre Rose y el exquisito Scorpius - me encanta - Besos para ustedes y espero Reviews si quieren...
Pilar :)
