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Oído
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- Te digo que si Naruto, eso es una de las cosas que más nos gustan de él.
- Uhm... ¡Pero aún tengo mis dudas Sakura-chan!. ¿Cómo puedes atraerles el que sea tan frío?. ¡¡No lo entiendo!!
- Ay Naruto, tu nunca entiendes nada.
El rubio solo se cruzó de brazos y bufó un poco, aún sin creer todo lo que le había dicho su amiga.
Ya llevaban más de una hora con aquella discusión y al parecer no iban a llegar a ningún lado.
Por azares del destino, Naruto y Sakura se habían encontrado en su día libre, ofreciéndose el primero a acompañar a la chica en sus compras, cosa a la que ella accedió no muy convencida del todo. Habían comenzado a platicar de cualquier cosa hasta que llegaron al tema de Sasuke. Naruto tenía curiosidad de porque el teme atraía tanto la atención de las chicas y Sakura estuvo dispuesta a darle una cátedra de todos los encantos del Uchiha, lo cual nos traía a este momento.
Naruto seguía sin entender como alguien frío, serio, amargado, reservado y odioso podía ser tan popular, mientras que Sakura decía que eso le daba cierto encanto, más el que fuera tan misterioso.
- Pero Sakura-chan... ¡Un hombre así no es de confianza!. ¿Cómo puede ganarse su aprecio si no saben nada de él?. ¡Es ilógico!
- ¡No es ilógico! Además, eso es lo que lo hace atractivo, uno desea averiguar todo de él, saber que le gusta, que no, porque siempre tiene esa mirada ausente, tratar de hacerlo sonreír... aww de seguro que Sasuke-kun tiene una hermosa sonrisa... –decía la chica, con dos corazoncitos en vez de ojos y suspirando soñadoramente, haciendo que Naruto rodara los ojos.
El rubio ya iba a refutar que no entendía a las mujeres cuando una sombra brinco desde un árbol, asustándolos de tal manera que ambos soltaron un grito.
- Vaya... que malos ninjas resultaron –saludó cierto jounin de cabellera plateada.
-¡Kakashi-sensei!. ¡¡Casi nos provoca un infarto!! –le regañó Naruto, mientras que Sakura aún trataba de tranquilizar a su corazón.
El Jounin solo sonrió divertido ante la reacción, mirando a ambos jóvenes con atención.
-¿Tienen una cita?
-¡No! –refutó la pelirosa, haciendo que cascaditas de lágrimas salieran de los ojos del rubio-. Nos encontramos hace rato y nos agarramos platicando de varias cosas.
-Oh… si, debí imaginármelo, por cierto, el verdadero encanto de Sasuke es cuando se muerde los labios para no gritar –dijo muy seguro, guiñándoles su único ojo visible antes de dar media vuelta-. Nos vemos mañana en el entrenamiento.
Y así como llegó desapareció, dejando algo confundidos a sus dos alumnos.
-Vaya... Kakashi-sensei tiene buen oído –expresó sorprendido Naruto, preguntándose cuanto de la conversación escucho.
Pero Sakura no lo estaba escuchando, veía con atención el lugar donde antes había estado el Jounin de cabellera plateada.
-¿Y él como sabe eso? –se preguntaba totalmente extrañada, imaginándose cosas que no quería.
Mejor quedarse con la duda.
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Fin de la historia.
Palabras: 490.
