TOP 10 PAREJAS RARAS
#9 España/Corea
Corea vio con algo de desconfianza al español que le sonreía abiertamente
-entonces ¿Qué te parece si te doy un recorrido por mi casa?- le dijo España alegre a lo que Corea solo se encogió de hombros siguiendo al castaño por las calles de Madrid.
Mientras caminaban el coreano recordaba las palabras de su aniki: "Ahora que estas expandiendo tus mercados también tienes que expandir tus relaciones" y fue así como terminó en casa de España, de un europeo que le explicaba acerca de cada rincón de la ciudad y le sonreía en todo momento.
Ya llevaban cerca de una hora caminando por los lugares más significativos de la ciudad, el hispano no parecía estar cansado ni de caminar ni de hablar, de hecho parecía muy emocionado mientras que Corea solo pensaba que había cosas mejores en su casa, obvio, todo había sido creado en él, así que recordando este pequeño detalle interrumpió al castaño de uno de sus interminables monólogos.
-Oye España- le dijo de pronto, el hispano volteó a verlo risueño, seguro que el coreano tenía algún comentario o alago que hacerle acerca de lo bella que era su casa… en cambio…
-tú fuiste originado en mi- le dijo con toda naturalidad notando como la expresión del ojiverde cambiaba a una de total sorpresa
-¿En serio?- preguntó España parpadeando un par de veces; ahora era el turno de Corea de sonreír
-por supuesto que sí, es más, toda Europa se originó en mí, incluso América- dijo el oriental dándose aires de grandeza con una sonrisa autosuficiente en sus labios
-¡Wow! Eso no lo sabía, eres increíble Corea. Entonces eso significa que tengo sangre oriental también… ah, se lo contaré a Romano cuando lo vea- murmuraba España embobado imaginando la expresión que pondría Romano cuando se enterara de sus orígenes
Mientras tanto Corea se quedó en su mismo lugar, algo sorprendido por la reacción de España ¿Acaso le había dicho que era "increíble"? No es que lo dudara de sus palabras pero… se lo había dicho mientras sonreía, no con sarcasmo ni enfadado o indiferente como solía hacerlo China y el ochenta por ciento de las personas a quienes les decía esa misma frase… España había sido sincero…
-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?- le preguntó España moviendo su mano frente a los ojos de Corea para que este reaccionara pues se había quedado perdido en sus pensamientos
-estoy bien- alcanzó a contestar recibiendo otra mueca feliz del español lo que lo hizo sentir un vuelco en su corazón
-vamos a comer algo, conozco un lugar muy bueno- propuso el hispano tomando la mano del pelinegro que dio un ligero respingo sintiendo la mano de España rodeando la suya.
Vaya que eran diferentes, las manos des español eran grandes y ásperas, también fuertes, en cambio las suyas eran delgadas y con dedos largos además de suaves, pero a pesar de la diferencia le agradaba que estuvieran entrelazadas
Anduvieron por la concurrida calle aun tomados de la mano para que le asiático no se perdiera entre el tumulto de gente, España no lo soltaba para nada y tampoco dejaba de sonreír, como si de verdad disfrutara de la compañía del moreno
-¿Todos los occidentales son tan raros como tú?- le preguntó de pronto el coreano con sus ojos casi negros clavados en España que no pudo evitar sentirse enternecido por la carita curiosa de Corea
-¿Crees que soy raro?- le preguntó reprimiendo las ganas de abrazarse al coreano que llevó su mano libre a su barbilla haciéndolo ver más tierno ya que las mangas de su camisa eran tan largas que ocultaban sus manos
-pues sí, muy raro en realidad, no te has enojado ni dicho que soy molesto, en mi casa y con mi familia siempre me lo dicen- explicó sin darle mucha importancia. España le sonrió por centésima vez en el día, esta vez con dulzura y aun sin soltar su mano acarició la cabeza del asiático
-a mi me pareces adorable, sobre todo por este rulito tan extraño que tienes ja ja ja, casi parece que me está sonriendo- dijo acariciando con su dedo el extraño rizo del coreano –me recuerda un poco al de Romano- continuó diciendo
-¿Romano?- preguntó entonces Corea, creía haber escuchado ese nombre antes
-sí, Italia Romano, el tiene un rizo muy similar al tuyo pero tú y él son muy diferentes… Romano siempre está malhumorado y se la pasa diciéndome "bastardo" o "estúpido" je je je- dijo con una risita triste cuando de pronto sintió como Corea apretaba su mano
-yo no creo que seas un bastardo o estúpido- Le dijo en tono serio, España relajó su semblante y una vez más recorrió con sus dedos el cabello azabache de Corea
-Gracias- le dijo retomando su buen humor haciendo que a Corea se le aceleraran los latidos del corazón –ahora si, vamos a comer- dijo el español soltando la mano del asiático y dando media vuelta comenzando a caminar
Corea vio la espalda del castaño y una risilla juguetona salió de su boca así que corrió tras España abrazándolo por detrás y metiendo sus manos bajo la camisa del castaño hasta tocar su pecho
-¡Ahora tus pechos me pertenecen ja ja ja!- dijo el asiático frotando los pectorales de España esperando inconscientemente algún golpe o reprimenda por parte del hispano, sin embargo solo escuchó las risas del español
-ja ja ja ja ¡me haces cosquillas! Ja ja ja- reía España volteando a ver a Corea que no quitó sus manos de encima e incluso hizo más fuerte el abrazo escondiendo su cara en la espalda del castaño a la hora que sus ojos chocaron con los verdes del otro
-España… ¿puedo visitarte otra vez?- le preguntó nervioso
-claro, las veces que tú quieras- aceptó España.
Corea tan solo siguió acariciándole el pecho al español que reía sin control mientras que el asiático escondía su rostro sonrojado y feliz.
/
Fiuuuu, segundo capítulo y creo que mi mesa terminó con rastros de sangre después de que golpee mi cabeza contra ella varias veces para intentar sacar ideas para este par pero creo que al final lo logré y por alguna extraña razón hasta la pareja me pareció algo tierna jujuju. Cuidado Romano, Corea está al acecho para hacer suyos los pechos del hermanito España, ¡espero les haya gustado _!
