¿Por qué Oscar y no Françoise?


Una fría brisa movió el cabello que sobresalía del casco de protección provocando que un ligero escalofrío recorriera la espalda de Oscar. Sin permitir que eso la perturbara, respiró profundo tratando de colmarse del aroma a hierba húmeda del campo de equitación mientras acariciaba la cabeza de César, su adorado corcel blanco movió el pescuezo contestando su gesto. Jinete y montura se entendían a la perfección.

-Es un magnífico ejemplar.

La voz de Hans la asustó, volteó a mirarlo mientras se quitaba el casco de equitación. -Sí, Cesar es uno de los mejores warmblood...

-Belga- el sueco la interrumpió mientras se quitaba los guantes.

-Sí… un warmblood belga- Oscar sonrió sin poder evitarlo. Se hizo a un lado cuando Fersen se acercó al noble animal para posar la diestra sobre la nariz de Cesar, el caballo relinchó complacido –Le gustas...- susurró mirando atentamente el apuesto rostro del joven sueco.

-Seguramente sintió el olor de Aura...

Oscar se sonrojó al ver la perfecta sonrisa del joven de ojos grises. -¿Aura?... ¿Ella es tu...?- comenzó a preguntar.

-Así se llama mi yegua-sonrió al pensar en su montura –Ya sabes… los géneros contrarios funcionan, tú tienes a César y yo tengo a Aura… Lo interesante sería saber quién domina a quien…- bromeó quitándose el casco, revolvió su cabello castaño claro sin dejar de sonreír.

La pentatleta miró la majestuosa potranca castaña y de crines negros que estaba siendo transportada por un caballerango. –¿Árabe?- preguntó.

-Sí, tienes buen ojo… habitualmente la confunden con un hannoveriano...

-Sus cuartos traseros son diferentes- contestó ella mientras entregaba las riendas de César al cuidador a cargo.

-Sí, pero sólo un experto nota eso a simple vista- Fersen tomó el casco de Oscar para llevarlo junto con el propio en un galante gesto y comenzó a caminar –Vamos, te invito un refresco.

-Pero…

-Quiero que me cuentes por qué debo decirte Oscar y no Françoise- la miró sonriendo mientras se alejaba.

Ella, sin poder evitarlo, lo siguió hasta la cafetería del INSEP.

-o-

-Gracias Rosalie- Oscar sonrió a la rubia jovencita que le entregaba dos vasos de zumo de naranjas - ¿Cómo está tu madre?- preguntó.

-Mejor- la dulce muchacha sonrió –Mañana le darán de alta en el hospital, esta ronda de quimioterapias fue más corta.

-Me alegro mucho por ustedes, Jeanne debe estar contenta- le entregó uno de los vasos a Fersen, el joven permanecía en silencio a su lado.

-Sí… pero sus entrenamientos no le han permitido visitarla- Rosalie contestó con tristeza.

-Si necesitas que te ayude a llevar a Nicole a su casa no dudes en avisarme- se ofreció la pentatleta.

Desde el momento en el que Oscar conoció a Rosalie y su madre, había sentido un sincero cariño por ellas, siempre quería ayudarlas. Ambas mujeres trabajaban desde muy temprano en la mañana hasta las últimas horas de la tarde en la cafetería del Centro de Entrenamiento, todos sus esfuerzos estaban enfocados en apoyar a Jeanne, la hija mayor de la familia Valois-Lamorliere. La hermosa joven de cabello negro era parte del equipo de atletismo francés y compañera de equipo de Marie, y debido a que no contaba con los medios económicos, y sólo había conseguido media beca, su familia trabajaba sin cesar para suplir todos los gastos que significaban entrenar como interna en el centro de alto rendimiento.

-No te preocupes- Rosalie aceptó el dinero que rápidamente Hans le entregó –Bernard ya habló con André, él nos acompañará en su auto- entregó el cambio al sueco.

-¿André?- Oscar la miró preocupada –Tenía entendido que Nicolás acaba de comprarse un automóvil nuevo… pensé que quizás él las llevaría.

-Nicolas y Jeanne tienen entradas al cine para mañana, han esperado meses por el estreno de esa película y no quise molestarlos.

Si bien André era el principal y más exitoso exponente de natación en solitario, también formaba parte del equipo de postas junto a Nicolas De La Motte, Bernard Chatelet y François Armand.

-El cine…- Oscar bufó.

-¿Vamos?- Hans la interrumpió antes de que dijera algo inapropiado –Nos están esperando- mintió –Rosalie fue un gusto conocerte…- sonrió a modo de despedida mientras tomaba con delicadeza un brazo de Oscar y la guiaba hacia fuera de la cafetería.

En cuanto salieron del local la rubia lo miró un tanto molesta –¿Por qué me interrumpiste?

-¿Prefieres hacerla sentir mas mal de lo que ya se siente?- se sentó en una de las bancas del amplio jardín interior del centro deportivo y apoyó los cascos, que aún mantenía colgados de su brazo, junto a él -Conozco a Jeanne… La he visto cuando he ido a buscar a Marie a sus entrenamientos.

Oscar lo miró sin poder ocultar el gesto de asombro que cubrió su rostro al saber que Fersen y Marie se estaban viendo mas seguido de lo que ella pensaba. Se sentó junto a él.

-Jeanne es alguien muy particular- continuó el sueco -He hablado pocas veces con ella y eso me ha bastado para darme cuenta que su ambición es desmedida... a ella sólo le interesa su propio bienestar- finalizó.

-Sí... ella es así... No sabía que eras tan cercano con Marie...

-Hemos salido algunas veces- contestó él bebiendo un trago del refrescante zumo que mantenía en su diestra.

-Ella está comprometida…- Oscar dejó su vaso en el suelo, sintió que su garganta se cerraba imposibilitándole beber –Luis y ella llevan años de novios, de hecho, sus familias están aliando sus empresas confiadas en su matrimonio… se supone que después de estas olimpiadas Marie se retirará del deporte y se casará con "Luigi"- nombró por su apelativo al simpático novio de su mejor amiga.

-Lo sé- el sueco bajó la vista –Estoy al tanto de todo…

Ambos jóvenes permanecieron en un incómodo silencio por largos minutos.

-¿Por qué Oscar y no Françoise?- preguntó Fersen después de un rato.

-Porque siempre he sido una decepción para mi padre- suspiró con tristeza –A mis seis años él gritó furioso que le hubiera gustado tener un hijo en lugar de una mocosa llorona como yo- bajó la vista avergonzada –Estaba frustrado porque no podía sostener correctamente la pistola de tiro… era muy pesada para mí.

-Eras apenas una niña…

-En ese momento le pregunté cómo me habría llamado en caso de haber nacido varón… él contestó Oscar- sonrió con tristeza –Desde ese día me rehusé a que alguien me llamara por el nombre que me había dado mi madre.

-Pero en las competencias te nombran Françoise...

-Ellos no me conocen- la pentatleta levantó la mirada y sonrió –Para todos mis cercanos soy Oscar y eso no cambiará- se puso de pie y tomó su casco de al lado de Fersen. Cerró los ojos al sentir el suave aroma del perfume del joven sueco inundar sus fosas nasales. Abrió los párpados asustada cuando él la tomó de la mano.

-¿Víctor habló contigo?- preguntó Hans.

-No... No lo he visto…- lo miró sin entender.

-En el próximo fin de semana de descanso iremos a l'Arc… ¿Te gustaría acompañarnos? … él te iba a invitar, pero como aún no lo hace... lo hago yo.

-Yo… yo no asisto a ese tipo de lugares- se negó de inmediato al pensar en el exclusivo club nocturno. Sólo modelos, famosos y gente con poder conseguían ingresar ahí.

-En dos semanas más pasaremos por ti a las nueve- Fersen soltó su mano y sonrió con seguridad.

Oscar se alejó temiendo que su corazón saliera de su pecho debido a lo rápido que latía.


Espero les guste esta historia, es un poco mas corta y liviana que las otras. Recuerden... mi paga es un review... y sin sueldo no hay actualizaciones XD jajajajaja

¡Gracias por Leer!