¡Gomen amores! Se que estoy medio perdida o mejor dicho, perdida y media pero no me olvido de ustedes, también sé que debería estar actualizando mis otros fics, pero solo me dio chance de terminar éste que estaba casi listo.

¡Aunque! Tengo mis razones… como algunos sabrán, estoy a punto de graduarme y de entrar a la universidad y por eso estoy en el mes de los exámenes y tareas en la escuela. Nunca tengo tiempo para nada U_U

Pero, aquí les traje la continuación de Llegas Tarde, para que no digan que ando perdida o que me secuestraron o algo parecido.

Aclaraciones: Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto, yo solo los utilizo para divertirme y divertirlos un rato.

Advertencias: Rating M, lo que quiere decir que hay lemmon, así que a los que no les gusta no lean y punto. Algunas palabras malsonantes, referencia a las prácticas sexuales del BDSM (Bondage, dominación, sumisión, masoquismo…)

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Castigada.

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Y aquí se encontraba ella.

Atada –injustamente- a la cruz de San Andrés, esperando por su castigo.

Pero insistía una y otra vez- y lo seguiría haciendo- que no era merecedora de ningún castigo… es decir, si un chico te tiene tan hastiada y sinceramente horrorizada con sus propuestas, lo menos que puedes hacer es zamparle una patada en su parte baja. Solo que Sakura no contaba con que justo en el momento que le daba la patada a Kazuki pasara el profesor de administración y viera todo el espectáculo, a parte de mandarle una advertencia a Tsunade y un hermoso castigo de dos semanas haciendo la limpieza del salón.

Y bien, una cosa llevó a la otra y para su desgracia –o fortuna- Kakashi se enteró del pequeño altercado que hubo. Estaba segurísima de que el viejo chismoso de administración le fue con el chisme.

-Kakashi, vamos, no fui mala… ¡¿Querías que me dejara hablar como a una cualquiera?!- prácticamente rugió desde su lugar.

El peliplateado estaba enfrente de ella dándole la espalda mientras preparaba su elemento de tortura.

-Sakura-chan, pudiste ser más discreta.-

-¡ME DIJO QUE SI SE LA QUERÍA CHUPAR!- estaba cada vez más y más alterada.

Kakashi volteó rápidamente su cara y la miró con indiferencia y frialdad mientras estaba en su papel de amo. Pero Sakura era bastante consiente de que había en sus ojos un brillo travieso.

-Entonces me lo hubieras dicho a mí y yo me encargaba de reprobarle algunas materias. – Sonrió arrogante –Ahora sumisa, le gritaste a tu amo y eso merece otro castigo mayor.-

El hombre se fue acercando poco a poco hacia ella con un vibrador negro sujeto a una vara lo suficientemente larga y estable como para que se quedara parada en el piso por sí sola. Sakura abrió sus ojos verdes desmesuradamente e inhaló antes de responder.

-Lo siento amo- su voz fue casi un susurro.

Kakashi posicionó el vibrador debajo de Sakura y lo introdujo en su interior. Ella emitió un suave gemido y antes de encender el aparato Kakashi se levantó y fue hasta la mesa a buscar una mordaza roja. Tenía una extraña fascinación con ese color.

-Abre.- Sakura obedeció y el hombre ajustó perfectamente el objeto sobre su boca. –Ahora, así grites nadie te escuchará.- volvió a sonreír, pero esta vez con un deje de altanería, egocentrismo y lujuria.

Click.

Un gemido ahogado por la mordaza salió de Sakura, mientras ponía los ojos en blanco.

-¿Serás una chica buena, Sakura-chan?-

Ella asintió.

El aparato se removía inquieto en su interior mientras un pequeño e inofensivo –si, claro.- vibrador jugaba con su clítoris. Una sonrisa sardónica cruzó el rostro del Hatake al verla así atada, completamente a su merced.

Sakura perdió de vista a Kakashi durante unos cuantos segundos en los que mantuvo los sus cerrados para tratar de asimilar un poco el placer que le recorría el cuerpo, pero los abrió de repente al sentir una presión en sus pezones.

El muy estúpido le había puesto unas pinzas en sus adoloridos pezones.

Cada vez lo amaba más.

Un grito sordo retumbó el lugar y Kakashi rió.

-¿Te gusta, Saku-chan?-

La chica solo asintió levemente y en todo lo que la gran mordaza roja le permitió decir, preguntó:

-¿Amo, pue-puedo acab-ar?-

El peligris la miró a los ojos suplicantes.

-Adelante, córrete para mí, Sakura.- susurró con voz ronca y mirándola directamente a sus orbes verdes oscurecidos.

No se lo pensó dos veces.

Con un agonizante gemino Sakura llegó a las puertas del cielo, pero no se detuvo allí.

El vibrador seguía en su interior.

Kakashi miraba como Sakura se retorcía y trataba de cerrar las piernas para aplacar un poco la sensación de placer. Unas finas lágrimas recorrían su rostro desfigurado por las olas- ya casi insoportables- de su orgasmo.

Pero él seguía sin detenerse.

Luego de un minuto que a la chica le pareció eterno, apagó el aparato y Sakura pudo respirar un poco. Dejó caer la cabeza hacia delante y sintió como Kakashi le quitaba la mordaza.

-Ahora, quiero oírte gritar.- susurró en su oreja antes de darle un pequeño mordisco.

La pelirosa sintió como su pene erecto presionaba en su muslo y su respiración agitada en su oreja. Lo miró a los ojos y observó que estaban opacos de deseo. Sakura se removió ansiosa por sentirlo en su interior, un vibrador jamás se compararía con la potencia de Kakashi.

-¿Impaciente?- preguntó el peligris.

Sakura asintió y siguió moviéndose con la esperanza de tentarlo y hacer que perdiera el control.

-Lástima, primero voy a hacer otra cosita…-

Kakashi se separó bruscamente de ella y se bajó los pantalones hasta las rodillas, la pelirosa quedó mirando su miembro con hambre y el peligris sonrió de lado al notar su mirada penetrante. Tomó con su mano derecha su miembro y comenzó un masaje lento de arriba hacia abajo, a Sakura se le secó la boca al ver tal espectáculo y tensó las ataduras de sus muñecas cuando intentó liberarse. Kakashi seguía masturbándose lentamente disfrutando de ver la respiración cada vez más agitada de la pelirosa, sabía que ella no aguantaría mucho y estaba seguro que él tampoco, pero la quería presionar hasta el borde.

Pero su imagen atada era simplemente apetitosa.

Se acercó hasta quedar a milímetros de sus labios y aumentó el ritmo de su mano. Sakura turnaba su mirada entre sus labios, sus ojos y su miembro.

-Por favor…- dijo casi inaudiblemente.

-Por favor, ¿qué?- exigió Kakashi.

Sakura se reprendió mentalmente su ineptitud. Pero, ¡vamos! Están tan cerca que siente el calor que desprende su cuerpo y siente sus movimientos, su respiración cada vez más dispareja y sus músculos tensándose a cada subida y bajada de su mano.

-Por favor, amo.-

-Ya que lo pides tan amablemente.-

Aprisionó sus labios en un salvaje beso y se introdujo de una estocada en su interior. Ambos ahogaron un grito en la boca del otro y Kakashi comenzó de inmediato con movimientos frenéticos.

¡Plas!

Le dio con su mano en el muslo.

-¿De ahora en adelante… me… informarás en caso de que haya algún problema?- dijo el peligris de manera entrecortada.

Sakura sentía que si le pedía en ese momento que fuera hasta Estados Unidos y le pidiera que saltara del Golden Gate lo haría si seguía moviéndose así.

-S-sí amo.-

Estaba taaan cerca, solo unas pocas embestidas más y…

-Ah, ah.- negó Kakashi divertido y agitado. –No te he dado permiso de correrte Sakura.-

La chica gritó con impotencia y dejó caer su cara hacia su pecho descubierto y sudado, desprendía el aroma varonil que lo caracterizaba mezclado con el aroma que siempre acompaña una buena sesión de sexo. Respiraba entrecortadamente y estaba bastante segura que si no podría decir ni siquiera las primeras tres letras del alfabeto, su mente estaba totalmente nublada por el placer y la negación de su orgasmo que seguía formándose mucho más potente que el anterior.

-Kakashi por favor…-

Otro azote fue a parar ahora en el interior de su muslo.

-Amo.- rugió mientras daba una embestida especialmente profunda, quedándose allí varios segundos y luego retirándose lentamente.

Un sollozo ahogado brotó de la garganta de la pelirosa.

Otra embestida igual que la anterior sacudió a Sakura, antes de sentir un dolor punzante que corría desde el pecho hacia el brazo.

-¡Ahh!- gritó al ver que Kakashi retiró las pinzas y utilizaba sus manos para masajear y calmar sus adoloridos pezones.

-Shh, calma.- le acarició con sus labios los montes erectos y luego la besó en los labios más calmadamente.

Volvió a reanudar el ritmo de sus embestidas y luego bajó una de sus manos hasta el torturado clítoris de la chica. Sakura al sentir la presión allá, explotó inmediatamente en un orgasmo en el que asegura y vio a Michael Jackson. Fue al cielo y al infierno en 20 segundos arrastrando a Kakashi con ella poco después. El peligris gimió antes de vaciarse por completo dentro de su novia y luego se apoyó contra ella durante unos instantes para recuperarse de su orgasmo devastador. Luego le retiró las amarras de sus muñecas y frotó la piel enrojecida, para luego soltar la de los tobillos y repetir el proceso.

Sakura prácticamente calló casi desmallada a sus brazos y Kakashi la levantó entre sus brazos y luego la recostó en la enorme cama que estaba en la habitación. Se acostó a su lado y los tapó a ambos con la sábana, luego la abrazó por la espalda y acarició su cabello amorosamente.

-¿Estás bien?- preguntó en un susurro.

-Mmmhmm.- fue la respuesta que obtuvo.

Kakashi rió bajito.

-¿Te gustó tu castigo?-

-Mmmhmm…-

-¿Sakura?-

-¿Mmm?-

-Te amo.-

La chica se volteó y quedó frente a frente, con sus narices rozándose.

-Yo te amo más.-

Le dio un casto beso y cerró los ojos.

Kakashi sonrió al ver la cara de su novia aún algo sonrojada y su respiración tranquila. Luego volteó a asegurarse que una cajita de terciopelo negro siguiera en el mismo lugar donde la había dejado hace un par de horas. Mañana haría una propuesta que Sakura no podría rechazar.

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¡Fin!

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