Capi 2 ¡de esta locura! Que pone a Julián como un promiscuo de espanto (siento que me quiere ahogar, mejor me alejo de las piscinas o de toda fuente de agua) pero siento que en la temática ba genial ¡disfrútenlo!
¡dejen un bello REVIEW!¡se los agradeceré con el alma!
Saint seya es propiedad de Masami Kurumada, yo solo lo uso para mi hiperactiva imaginación.
La entrega de la sacerdotisa de Odín y la segunda joya.
Si, allí estaba de pie en su lecho –querida Hilda de olaris, me has dado mucha guerra en el pasado. Dijo Julián mientras se encaramaba en su cama y tomaba su copa de vino –veamos, te resististe a mi cuando intenté hacerte por las buenas mi sirviente, y a pesar del Nibelungo tu, osaste ayudar a Athena con su cosmos cuando casi era mía, cuando casi moría pero eso ya no importa. Dijo mientras sacaba una aguja azul con una rueca, sonrió –acércate querida. Dijo mientras ella obedecía, le puso la aguja a nivel de sus manos –ten, pínchate, muéstrame al santo que mas amas o en tu caso, dios guerrero. Dijo el, la imagen de Sigfried, su querido Sigfried se vió –así que el es nuestro primer blanco, me gusta, es un chico que valdrá la pena derrotar y humillar. Ella no decía nada, Julián se acostó mas apeteciblemente en su cama –acércate a mi sacerdotisa, ven para que te innunde con mi escencia divina. Dijo, ella se acercó y se metió en la cama de el, le desabrochó la bragueta y bajó su pantalón, su cetro de hombría se alzaba magnífico –vamos gatita, sirve a mi primer propósito. Dijo mientras ella se acercaba a el y con movimientos de primeriza comenzaba a succionar dicho órgano haciendo gemir a Poseidón de deseo, pero el quería mas –vamos Hilda, quítate ese ridículo camisón. Ella obedeció liberando su cuerpo de la tela de seda –oh ¿y todo eso Odín lo va a preservar intacto? Que desperdicio. Ella seguía de pie –acércate querida sacerdotisa. Dijo mientras le hacía un ademán, ella lo hizo, el se apresuró a bajar su tanga para descubrir el bello de su pubis y su hermoso monte de Venus, sonrió extaseado y la hizo acostarse –serás mía Hilda de Polaris y contigo, comenzaré mi venganza. Dijo el mientras le besaba el cuerpo y hacía de ella lo que le daba la gana, fue besada, succionada, lambida y descubierta en toda su femineidad, cuando Julián fue a entrar en ella, fue rudo, al tiempo de hacerle dar un prolongado grito de dolor - ¿Por qué gritas mujer? Esto no es mas que el principio de mi venganza. Dijo con alegría mientras el poder blanco de Hilda escapaba de ella y sacaba una armadura como la de su amado –anda al soporte, ya me aburriste. dijo con petulancia, mientras ella se iba –espera Hilda. Detuvo Poseidón, ella lo miró con esa mirada perdida –ponte tu escueto camisón, no quiero que mas nadie vea mis joyas. Ella obedeció y salió del cuarto, un hermoso mapa estelar se vió –bueno, 1 y faltan unos cuantos. Dijo Julián con alegría.
Sigfried despertó como si de una pesadilla se tratara, se puso su armadura –Hgen, diablos ¡Hagen! Llamó - ¿Qué pasa Sigfried? Preguntó el dios guerrero Hagen –sabes tu ¿sabes tu donde está la señorita Hilda? El negó –son apenas las 7 y cuarto de la mañana, debería estar en sus aposeentos. Sigfried negó –he tenido una pesadilla Hagen. Dijo –si es esa, donde Hilda te deja ante el altar, déjalo hermano, por su profesión nunca se va a casar ni a tener marido, así que es mejor que te consueles solo. Sigfried lo golpeó - ¡que delicado eres florecita!dijo Hagen - ¡culpa mía no es que sea cierto! Exclamó molesto mientras Sigfried se alejaba, llegó al dormitorio de Hilda –señorita Hilda ¿está usted allí? Preguntó tocando la puerta –señorita, señorita Hilda¿señorita? Fleur llegó - ¿Qué pasa Sigfried? Preguntó –señorita Fleur ¿no ha visto usted a la señorita Hilda? Ella negó con dulzura –mas bien, venía a buscarla para ver donde andaba, ya es hora del paseo matinal. El asintió –con su permiso señorita. Dijo abriendo la puerta de quien era su amor, pero no encontró a nadie, mas sin embargo, la cama estaba destendida –no puede ser. Dijo Sigfried - ¿Qué diablos? Preguntó Fleur - ¡mi hermana no está! Sigfried se acercó a la cama y la tocó –tiene horas, la señorita Hilda pasó la noche acá, pero por algún motivo, desapareció. Informó - ¿Qué crees que pueda pasar Sigfried? Preguntó Fleur –no lo se señorita. Dijo el - ¡Sigfried!¡corre! exclamaron a coro Cid y But - ¿Qué pasa? Preguntó Sigfried –mira la estatua de Odín. Dijo Cid, todos corrieron hacia allá, la estatuaes taba desangrándose y resquebrajándose - ¿Qué clase de maldición es esta? Preguntó Penril –no lo se. Dijo Mime –pero algo muy malo está pasando, eso lo se. Dijo Alberich, Fleur miró la estatua del dragón de Sigfried - ¿Qué le pasa a tu dragón Sigfried? Preguntó, el volteó y vió como su caja de pandora se comenzaba a decolorar como si sangrara, como su zafiro de Odín, se salía del sagrado ropaje y quedaba allí como un cristal sin vida, todos se quedaron anonadados por este evento –Cid, But, Penril. Rastreen a la señorita Hilda. Los 3 asintieron y se fueron –Alberich, Hagen, Mime, vayan y den parte en los otros santuarios de su desaparición, se supone que estamos en paz com todo el mundo y si no es así, mejor saberlo para iniciar la guerra nuevamente. Ellos asintieron sircunspectos mientras se alejaban –Toll. El mas grandote asintió –tu te quedas con la señorita Fleur, yo iré a orar a Odín para investigar este raro fenómeno. Ella asintió y se fue junto a Toll mientras Sigfried se iba por otro lado.
Julián estaba en su trono muy feliz contemplando la armadura blanca del dragón que había ostentado Sigfried –Eo. Llamó - ¿señor? Preguntó el general de Ezilla - ¿ya está listo el segundo amuleto? El asintió –si señor, pero la muchacha a la que se lo va a mandar, no posee cosmos. Dijo con confusión –lo se, pero es la pieza del corazón de otro de mis enemigos, al igual que la pieza del dragón. Julián tomó el segundo regalo –pero no te preocupes, todo a su tiempo. Eo asintió –lo enviaré. Dijo –muchas gracias Eo. Dijo Julián mientras el general de Ezilla desaparecía tras hacer una reverencia.
Fleur había llamado a Japón donde un dormido Hioga, despertó abructamente al escuchar el teléfono cayéndose de la cama - ¿hola? Dijo con un bostezo de hipopótamo - ¿Hioga? Preguntó Fleur - ¡Fleur!¡hola!¿como estás flor de hielo? Ya se que dije que iba a ir a Asgard la semana pasada, pero Seya me arrastró a una noche de apuestas en las Vegas-Nevada la buena noticia ¡es que me gané un millón de dólares! La mala ¡es que Seya estuvo 3 días en prisión! Fleur trató de no reírse –Hioga. Dijo con dulzura –lamento que el tonto de Seya te haya hecho hacer ese viaje, lo bueno, es que podrás venir a buscarme para pasear en Grecia, pero no es por eso que te llamo. - ¿entonces querida Fleur? Pensé que estabas molesta. Dijo el con alivio –de hecho, lo estoy. Dijo ella con simpatía - ¿y? preguntó el –le diré al guardián Afrodita que me ayude a darle un buen uso a tu dinero. El tragó –no hace falta. Dijo con terror –oh si, si que lo hace, pero no es por eso que te llamo, es sobre mi hermana. Hioga se quedó estático y de modo chico preocupado pasó a modo caballero - ¿Qué le ha pasado a la señorita Hilda? Preguntó –no lo se. Dijo ella –desapareció anoche, nadie sabe que pasó. Dijo con seria turnbación –Fleur, acá en el santuario, no sabemos nada pero salgo para Asgard ahorita mismo. –te espero. Dijo ella conteniendo el llanto –te amo Fleur, espérame. Ella asintió –lo haré Hioga. Dijo mientras colgaba el teléfono.
No habían noticias de Hilda de Polaris, era como si la tierra se la hubiera tragado sus dioses guerreros dieron partida a los santos dorados, quienes mandaron una comisión conformada por Milo de Escorpión y Camus de Acuario, los cuales al llegar fueron inmediatamente recibidos por Sigfried y apartados en una sala de cónclave junto a los gemelos, Fleur tomabay un baño saliendo de este, encontró un hermoso vestido azul cubierto de joyas - ¿será de Hioga? Se preguntó mientras se lo calzaba, dejó su hermoso cabello suelto y salió –que hermosa señorita. Dijo Hagen –gracias Hagen. Dijo ella complacida –no le recuerdo ese vestido. Dijo el –es una adquisición nueva. Dijo ella –voy a pasear. El asintió mientras ella se alejaba, cuando Fleur estaba en la pradera helada, una carrosa azul apareció –bienvenida señorita Fleur. Dijo la voz de Eo de Ezilla mientras la dama subía a la carroza y desaparecía.
