Enemigo en casa
Todos en la casa Briefs trataban bien a Vegeta. Sin pedir nada a cambio un techo y más comodidades le habían brindado. Nadie se metía con él, solo la molesta humana de cabello azul que lo exasperaba, sin embargo, estaba esa bestia de ojos ámbar que transmitía odio en su mirada cada vez que lo veía.
Si. Vegeta tenía un enemigo en casa, la manifestación pura del desconcierto, ruidos extraños, y el cariño de todos los demás bajo un pelaje negro.
Tama, el extraño animal doméstico que los humanos tenían como mascota. Era la cosa más extraña y desconcertante que él había visto.
El gato que la mayor parte del tiempo junto a su dueño y colgado de su hombro estratégicamente evitando caerse.
¿Cuántas veces lo había visto rondar su habitación?
Sentía la mirada del animal por toda la casa, parecía que lo vigilaba, si, tal vez ese gato era el único que podía ver su oscura alma. Gradualmente esto se calmó con el paso de los meses, pero tentado en sus primeros días en aquella residencia tuvo las intenciones sádicas de deshacerse de la cosa peluda.
Tan sencillo como un simple disparo de energía, o incluso un golpe. Pero Bulma se lo había advertido y considero que era más importante su amado y preciado entrenamiento dotado de múltiples robots de combate o la dicha de ver el cadáver de ese animal.
Si por poco Tama había muerto. Era una cosa molesta, pero parecía en la casa a nadie le importaba.
Tenía una lista inmensa de las veces que el animal había hecho de las suyas. Cómo olvidar ese día cuando sin ser consciente de lo que hacía junto a Bulma en la estancia de la casa disfrutaban de un momento de silencio, silencio que terminó con un maullido, esa cosa encima de las piernas blancas de la humana. Y ese sonido una vez más.
–¿Tienes hambre Tama?
La humana lo había olvidado y ahora acicalaba al animal que parecía se movía como si presumiera el cariño que recibía de ella.
Cuántas veces lo noto observándolo desde lo alto de los muebles, o al doblar el pasillo.
Le costó meses entender que ese animal era el dueño de la casa, el verdadero líder con alma anarquista que con simples sonidos y movimientos lograba la atención de cada uno de los que ahí habitaban, pero. Vegeta no. El no caería en esa trampa, él era un sádico esperando una buena pelea, no tenía tiempo para un estúpido animal doméstico.
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Lo ignoró, no prestaba atención y simplemente lo dejo a un lado, cómo si no existiera. Ignoraba sus maullidos, su manía de dormir en los más extraños lugares. Considerar de su propiedad el principal sillón de la estancia y aniquilar con gracia esos extraños animales de colores que insistentemente su dueño le compraba.
Todos caían en la trampa de extraños ojos. Los meses transcurrieron y los años también.
El odio era mutuo, lo sabía, podía notarlo. El animal que insistente movía su cola y lo miraba atento como si de una presa se tratara. Dos odios que aprendieron a convivir.
La molestia bola de pelos, tomó acciones nuevas para molestarlo; Escabullirse de una manera magistral por las altas horas de la madrugada en el cuarto entrando entre las cobijas y realizando ese extraño sonido pero solo con Bulma y nunca con él.
Esa masa de pelos negros que su hijo tomaba como uno de sus juguetes.
Se paseaba por la casa reafirmando el territorio que sabía le pertenecía. Si Vegeta lo sabía. El enemigo vivía a su lado.
Más lo comprobó esa tarde cuando desde temprano la familia inició su día. Su hijo de tres años cargaba al animal entre sus brazos.
Entusiasmado el pequeño se acercó a su padre. Y por unos segundos el animal y el humano compitieron en una sangrienta batalla de miradas.
La risa de su mujer llamó su atención y al parecer también la de su hijo.
–¿Por qué te ríes mamá?
La peliazul tomó de la tasa que cargaba –Tu padre y Tama se odian– Dijo con simpleza.
El gruño, ahora en boca de alguien más había comprobado lo que desde el momento en que llegó a ese lugar supo. Él tenía un enemigo en casa.
El problema era que se estaba acostumbrando demasiado a él.
Gracias por leer. Espero les gustara, lo escribí hace tiempo mientras escuchaba la canción de Creedence midnight special. (No tiene nada que ver, pero es una buena canción)
