Little Wally.
Por Alisse


I. Suban al avión.


Barry agradecía sinceramente el poder estar en casa después de un día tan extenuante como el que había tenido. Definitivamente deseaba tirarse sobre su cama y dormir durante unas buenas cuantas horas, pero de momento, no tendría tanta suerte. No todo era tan simple para alguien como él, ya que aparte de ser Barry Allen, también tenía que ser The Flash, héroe de ciudad Central.

Aunque desde que había obtenido sus poderes sabía que el tener esa doble identidad no era fácil, todo se había complicado aún más al aceptar el formar parte de la Liga de la Justicia, conformada por siete superhéroes, pero si las cosas continuaban bien, seguramente se extendería bastante.

Anteriormente a la formación había trabajado con algunos de los que eran sus actuales compañeros, aunque sólo si era estrictamente necesario (sobre todo con Batman, que no aceptaba que alguna persona con superpoderes ingresara en Gotham sin previo aviso... o permiso), pero ahora que se relacionaba constantemente con ellos, podía darse cuenta de más detalles de sus personalidades, sus estilos de trabajo y cómo era que funcionaban en equipo.

Todo el tema de la Liga de la Justicia lo tenía bastante entusiasmado. Para ser un proyecto relativamente nuevo (aunque no la idea original, por la existencia de la Sociedad de la Justicia, en la que Jay participó con otros héroes) la gente común lo había tomado muy bien, excelente, mejor dicho.

Así que, para Barry Allen, que durante la mañana había ido a trabajar al laboratorio (de alguna forma tiene que pagarse todo lo que come), durante la tarde había patrullado en la ciudad, después la reunión con los miembros de la Liga de la Justicia (en la cual Batman comunicaba las alternativas de la ubicación de la base de operaciones. La que fue escogida fue una montaña en Happy Harbor), después nuevamente patrullar, ir a Metrópolis para hablar con Superman, luego otra reunión más y luego patrullar... sí, estaba teniendo una vida bastante ocupada.

Lo peor era lo que les comunicó Batman que había captado. Eran extrañas y clandestinas comunicaciones entre terrícolas con los que parecían extraterrestres; obviamente era algo complicado de comprender y de poder captar, pero a partir de ello, Batman estaría al pendiente. Algo le decía a Barry que seguramente eso no sería suficiente (¿cuándo lo era, en realidad?) pero ante cualquier cosa lo mejor era estar informados, aunque fuera mínimamente.

Era Flash, pero eso no evitaba que las actividades diarias lo cansaran, sobre todo después de tener que detener unos cuantos asaltos durante su último patrullaje. Sin quitar que por su acelerado metabolismo, tenía que estar comiendo durante cierto rato... y en esos momentos, hacía unas cuantas horas que había sido lo último decente que había comido.

Así que cuando por fin decidió volver a su casa, sintió que de momento había cumplido (al menos por ese día), por lo que después de dar unas cuantas vueltas más, se dirigió a toda velocidad hacia un barrio residencial de la ciudad. Al estar cerca (y cambiar su identidad de Flash por la de Barry Allen) se dio cuenta que la mayoría de sus vecinos estarían acostados ya o, de otra manera, cada uno en sus casas últimando las tareas pendientes del día. Era pasada la medianoche y lo único que tenía en la cabeza era comer algo y luego acostarse a dormir.

Iba llegando a su casa cuando reparó en un automóvil que se detenía en la casa vecina. Lo miró con cierta curiosidad, sobre todo al darse cuenta que esa casa estaba desocupada hacía unos cuantos meses, después que los dueños (dos ancianos) decidieran irse a descansar a uno de esos lugares de retiro. Después de unos momentos, del automóvil salió una mujer, pero debido a la oscuridad no pudo distinguirla mayormente.

Notó cómo ella iba hacia el asiento del copiloto y abría la puerta y observaba al interior. En esos momentos él llegaba a su propia puerta, pero en vez de abrirla y entrar a la casa, quedaba viendo a la mujer, que se había inclinado en el automóvil.


-Suban al avión, que vamos a despegar. Volando a Brasil a la playa a pasear. Ahora despacito, que vamos a bajar. Y cuando aterricemos nadaremos sin parar, nadaremos sin parar.

Había tenido anteriormente la oportunidad de ir a ciudad Central, pero nunca por mucho tiempo. Normalmente eran dos o tres días y lo hacía más que nada para viajar y salir de Keystone, que era bastante más pequeño. Fue por ello que le costó un poco más de lo esperado encontrar la casa que había logrado arrendar, ya que no conocía mayormente y había sido un amigo el que había hecho los contactos. Tuvo que recorrer un poco los alrededores.

A esas alturas, Wally estaba durmiendo en el asiento del copiloto, pero aún así continuaba escuchando las canciones que sabía que le gustaban a su sobrino (canciones infantiles). La verdad era que no podía culparlo, ya que estaba segura que su sobrino no solía dormir muy bien, sobre todo si Rudolph estaba presente en la casa, seguramente temiendo a que pudiera agredirlo de alguna manera (lo que ella sospechaba que había pasado alguna vez, aunque Wally no había querido decirle si era verdad o no)

A pesar de todo, se sentía bastante más tranquila. No tenía idea en qué andaba metido su hermano, pero no iba a permitir que de alguna manera terminara lastimando a Wally. Por más que lo pensara, no podía imaginar qué podía ser que involucrara al pequeño de alguna manera, puesto que sólo tenía cinco años. Aunque tenía que reconocer que tenía curiosidad por saber, no era tanta como para esperar que hiciera el primer movimiento hacia el niño. De una sola cosa podía estar completamente segura: no le tocaría un pelo a Wally si ella podía evitarlo.

-Suban al avión, volemos a nuestro hogar. Felices y agotados después de tanto pasear. Ahora despacito, que vamos a bajar. Y cuando aterricemos dormiremos sin parar, dormiremos sin parar...

Dio con la casa cuando ya era de madrugada, pero eso no le interesó mayormente. Se dio cuenta que en sí la casa era bonita, no muy grande, pero para ella y Wally estaría bien durante el tiempo que se quedasen (tenía muy claro que seguramente Rudoph no se quedaría tranquilo con la desaparición de su hijo, buscando alguna manera de dar con él, aunque fuera mintiendo y hablando con la policía)

Se estacionó y bajó del automóvil y, después de unos momentos de contemplar el lugar (lo que las luces le permitían, en realidad) se dirigió hacia el asiento del copiloto y lo abrió, encontrándose con Wally durmiendo profundamente. Tuvo que reconocerse que le dio pena el tener que cambiarlo de lugar (se veía tan cómodo ahí) pero tenía que entrar a la casa.

Lo tomó en brazos lo mejor que pudo, caminando hacia la casa y soportando el peso lo mejor que podía (definitivamente Wally no era tan pequeño como alguna vez lo fue). Una vez en la puerta metió la mano en su bolsillo sacando la llave, tratando de la mejor manera el poder abrir la puerta sin tener que despertar al niño. Después de unos minutos de intentarlo, sin mayor éxito, estaba pensando que tendría que despertarlo de todas maneras.

-¿Necesitas ayuda?- la voz masculina cerca de ella la hizo voltear, sobresaltada. Continuaba nerviosa por tener que dejar de esa manera su propio hogar y definitivamente no esperaba a nadie en la calle a esa hora... y mucho menos con intenciones de ayudarla.

Se encontró con un hombre alto y rubio, de cálida sonrisa y muy guapo (se recriminó por pensar así tan rápido) que la miraba esperando su respuesta. Una parte de ella le decía que no debía confiar (no estaba segura quién podría estar con Rudy), pero otra, aquella que le recordaba que Wally pesaba bastante, le pedía a gritos que aceptara.

-Oh, lo siento- dijo él, sonriendo -soy Barry Allen, tu vecino. Al verte tan atareada pensé que podrías necesitar mi ayuda. ¿Abro yo la puerta, para que no tengas que despertar a tu hijo?- le preguntó inocentemente.

-Eh...- en cierta manera, "Barry" había hablado bastante rápido, por lo que Iris sólo lo quedó mirando por unos momentos, hasta que se obligó a reaccionar, sacudiendo su cabeza -claro, gracias. Soy Iris West, por cierto.

-Encantado...- con una de aquellas sonrisas, Barry tomó las llaves y después de unos cuantos intentos, logró abrir la puerta de entrada. Le dio el paso a Iris, que ya estaba algo cansada por el peso de su sobrino -No tenía idea que iban a venir nuevos vecinos...

-El cambio ha sido algo precipitado- respondió Iris, encendiendo la luz. Luego se volvió a observar a Barry, que no dejaba de mirarla; el gesto de ella lo hizo reaccionar.

-Ah, sí, es tarde...- caminó hacia la puerta -eh... un gusto conocerte, Iris, espero que a tu hijo y a ti les guste el vecindario.

-Gracias- sonrió Iris, divertida -y gracias por ayudarme también.

-Cuando quieras...- contestó él y después de unos momentos, salió de la casa.

Al cerrar la puerta detrás de sí, Barry se golpeó la frente con una mano.

-Idiota...- murmuró, hablando a sí mismo -no pudiste ser más obvio... ¿qué tal si está casada, o tiene novio?

Diciéndose cosas así dirigió a su casa. Al margen de todo lo ocurrido, no podía negar que el conocer a su nueva vecina, Iris West, le agradó demasiado.

Dentro de la casa, Iris observó el interior de la casa. Internamente, agradeció a su amigo y la ayuda que le brindó; se recordó a sí misma que debía llamarlo al otro día para agradecerle. Fue revisó la casa aún con Wally en sus brazos. Las dos habitaciones de la casa estaban al fondo de la misma (debido a que era una casa de una sola planta), ambas amuebladas sencillamente.

Acostó a Wally en la pieza pequeña, le quitó los zapatos y lo tapó. No quiso despertarlo para cambiarle a pijamas, aunque no recordaba si es que había metido el suyo en el bolso que había alcanzado a hacerle. Acarició su cabeza, pensando que tendría que comprarle algo de ropa a penas tuviera tiempo.

Aunque de momento sabía que podía estar tranquila. Lo había sacado de Keystone, que era lo que le interesaba en un primer momento. Sabía, eso sí, que Rudolph los buscaría y que no podrían quedarse mucho tiempo ahí... pero de momento, estaba tranquila.

Se dirigió a su propio cuarto y se acostó sobre la cama, cerró los ojos y trató de dormir. El día siguiente sería algo duro... en parte agradecía que fuera fin de semana, no tendría que preocuparse de su nuevo trabajo ni nada de eso.


Sintió, a lo lejos, un llanto persistente. Durante algunos momentos estaba tan dormida que no fue capaz de reaccionar. Eso, hasta que recordó todo lo ocurrido el día anterior.

Iris se levantó rápidamente y aún medio dormida, casi corrió hacia la habitación donde el niño dormía. A penas abrió la puerta, vio que el niño estaba sentado en la cama, abrazando sus piernas y apoyando su frente en sus rodillas.

-Wally...- Iris se acercó a él rápidamente y lo abrazó con fuerza -Wally, todo está bien...- el niño levantó la cara y después de ver a su tía, se abrazó con fuerza a ella.

-Tía- dijo, entre lloriqueos. Iris, esta vez sonriendo un poco, lo abrazó y mientras acariciaba su espalda, esperaba que se calmaba.

-Nos vinimos a vivir juntos, ¿te acuerdas ahora?- le dijo, sin dejar de abrazarlo -anoche no quise despertarte y te acosté- miró sonriente al niño -¿te gustaría conocer la casa?

-¡Sí!- contestó Wally sonriente, parándose de pie sobre la cama -¿este es mi cuarto? ¡Me gusta!

-Y estoy segura que te gustará el resto de la casa- agregó ella -Y luego iremos a desayunar a alguna parte... y luego a hacer algunas compras... tendremos un día muy ocupado.

-¿Podremos jugar en algún momento, cierto?- le preguntó Wally, con la esperanza marcada en su rostro.

-Por supuesto, ya encontraremos el momento- sonrió Iris, poniéndose de pie -vamos, tenemos un día muy ocupado.

-¡Sí!

Iris y Wally recorrieron la casa en unos pocos minutos, luego bañó a su sobrino y los dos se alistaron para ir a desayunar fuera. Aprovecharían eso mismo para pasar a comprar lo necesario para ambos durante algunas semanas.

Cuando salieron de la casa, rato después, Iris observó mejor el vecindario. Podía notar cómo algunos de sus vecinos la quedaban mirando con algo de curiosidad, ella les daba una pequeña sonrisa y continuaba su camino, tratando de no fijarse en las miradas que todos tenían sobre ellos. Detestaba ser el centro de atención.

-¡Buenos días!

Volteó al notar que Barry Allen, su vecino, la saludaba desde la puerta de su casa. Después de unos momentos que se quedó quieta, Iris decidió responder al saludo. Trataba de no pensar de forma negativa sobre él, después de todo, había sido bastante amable con ella la noche anterior.

-Hola, ¿cómo estás?- preguntó ella, sonriendo y notando cómo Wally tomaba su mano con fuerza, su vista fija en Barry.

-Bien, gracias- Barry, aprovechando que tenía una oportunidad para acercarse, comenzó a caminar hacia ellos. Iris notó perfectamente el cambio en el rostro de Wally, que antes estaba feliz y sonriente, ahora miraba seriamente al desconocido que se acercaba a ellos -¿Pasaron buena noche?

-Sí, gracias...- contestó Iris, tratando de aguantar la risa por la seriedad que mostraba Wally. Le daba la impresión que no deseaba que Barry se acercara a ellos; para su suerte, Barry pareció no darse cuenta, ya que se hincó y se puso a la altura de Wally, sonriendo.

-Hola, soy tu vecino, me llamo Barry- el rubio extendió su mano hacia Wally, esperando que el niño contestara a su gesto. Sólo lo hizo cuando Iris le dio un pequeño empujoncito, animándolo para hacer lo mismo.

-Hola- contestó Wally, dándole la mano. Su rostro no cambiaba la expresión de enojo que había mostrado cuando vio que Barry se acercaba a ellos.

-¿Cuál es tu nombre?- le preguntó Barry.

-Wallace- contestó el chico, secamente. Iris, que observaba con atención la escena, a duras penas pudo soportar la risa nuevamente. Barry, que esta vez sí se dio cuenta de la actitud del niño, miró a Iris, que sólo supo disculparse con una pequeña sonrisa.

-Tienes un gran nombre, Wallace- le dijo Barry, también aguantando la risa -¿Te gusta vivir aquí?

-Sí- contestó, nuevamente en tono seco.

-Wally...- esta vez, Iris le llamó la atención. Barry se largó a reír, poniéndose de pie.

-Está bien, déjalo- le dijo él -sólo está protegiendo a su mamá.

Wally, que no dejaba de observar al "intruso" se dio cuenta que había dicho que su tía en realidad era su mamá. Celoso como estaba y aprovechando que Iris no se molestó en negar las palabras de ese tal Barry, decidió continuar con ese juego.

-Mami- le dijo, mirándola. Iris volvió su mirada hacia el niño, la extrañeza pintada en su rostro -Tenemos que irnos.

-... Ah, claro...- reaccionó ella -Tenemos que irnos, Barry. Nos vemos.

-Por supuesto- asintió Barry -que les vaya bien.


Barry, que había salido a la calle a terminar de decidir qué hacer (estaba seguro que si se quedaba en casa terminaría por comerse su tercer desayuno de la mañana), en parte se sintió contento cuando vio salir a Iris con el pequeño. Wally parecía ser un niño muy adorable, independiente si aprecia o no a Barry.

El hombre notó perfectamente la razón del niño de actuar de esa manera. Si bien le pareció hasta cierto punto normal el que fuera así, no dejaba de ser simpático el ver cómo un niño trataba de mantener alejados de su madre a todos los hombres que se cruzaran e intentaran entablar una conversación con ella...

Eso sí, no podía negar algo que se estaba volviendo casi obvio para él en esos momentos: la llegada de aquellos dos pelirrojos no había pasado por alto para él... quizás para bien o para mal, pero como fuerza, se estaba dando cuenta que le interesaba bastante el relacionarse muy bien con ellos, aunque no era capaz del todo de reconocer a todos.

Pero en fin, después de notar la hora que era, se dio cuenta que debía empezar su trabajo de fin de semana. Una ciudad estaba esperando que la protegiera y él, como era, no estaba dispuesto a dejarlos así, a la deriva.


Hola a todos!

Ehm... perdón por la demora, normalmente no suelo tardar tanto en actualizar, pero las vacaciones quedaron en medio y no alcancé a escribir antes de salir de la ciudad. En fin, espero que les haya gustado el cap.

Aclaro que el título es por una canción del canal Disney Junior, interpretado por Topa y Muni, llamado "Suban al avión". Tengo un sobrino pequeño que escucha todas esas canciones, así que no se sorprendan por los títulos de los próximos capítulos.

Gracias por los reviews. Tigress62, sí entiendo el inglés (de hecho, leo más fics en inglés que en español), pero no sé muy bien cómo escribirlo. Nuevamente, pido disculpas por la demora.

Hasta pronto!