Capítulo II

Área Initia, sede central de la agencia Hyliana de inteligencia 13 de septiembre de 2011 10:36h

Los pequeños cubículos de la zona de oficinas de área Initia albergaban las mentes más brillantes del país, expertos que velaban por la seguridad de los habitantes de Hyrule a cualquier precio y que se movían en la sombra, analizando datos, previendo posibles movimientos mucho antes de que estos llegaran siquiera a entreverse y analizando sospechosos de poder comprometer la paz y la seguridad nacional, todo ello siempre al límite de la legalidad, lo cual suscitaba no pocas y ácidas críticas a las que tristemente ya se habian habituado. Formaban un cuerpo numeroso de profesionales de todos los campos y clases: juristas, informáticos, investigadores, asesores de prensa... sin embargo, sólo un reducido grupo de ellos tenía la posibilidad de abandonar área Initia y dedicarse a tareas de reconocimiento, lo que vulgarmente se denominaba como trabajo de campo ya que de ello sólo se encargaban los más preparados, la élite que había demostrado su potencial y su capacidad de anticipación y planeamiento.

En uno de aquellos cubículos se encontraba Link, desatendiendo el ordenador y pegado al teléfono, enfrascado en una conversación aparentemente no muy interesante ya que apenas hablaba, sólo emitía algún monosílabo o sonido gutural de cuando en cuando a modo de asentimiento hacia su interlocutor. Mientras tanto apuntaba datos en una libreta y hacía pequeños garabatos, girando el bolígrafo entre los dedos para alejar así el aburrimiento. Cuando pudo apreciar el familiar repiqueteo de unos tacones acercándose apresuradamente hacia él se despidió a toda prisa y colgó.

-Buenos días, Mid.-hizo girar la silla provista de ruedas en que se hallaba arrellanado y sonrió a la chica que le observaba-¿Me has traído algo de lo que te pedí? Aunque tu hermosa presencia tampoco está nada mal.

Midna era otra de las agentes de mayor rango y una de las mejores compañeras de Link. Dejó un grueso dossier sobre el escritorio del chico y se cruzó de brazos. Link la contempló disimuladamente y se percató de su sencilla pero al mismo tiempo deslumbrante vestimenta. Tacones de aguja, falda negra entallada tres dedos por encima de la rodilla, camisa de lino de manga larga y la ondulada melena de un pelirrojo casi flamígero cayendo desenfadada sobre su espalda. No solía maquillarse con tonos fuertes que pudiesen destacar demasiado sobre la palidez de su piel pero en cualquier caso su sostificación y sus maneras no la hacían parecer en absoluto una chica fácil. La pelirroja tenía carácter, era decidida y eso la había llevado a tener más de un problema con sus superiores y alguno de sus compañeros.

-Te he hecho el resumen de los informes que me pediste.-indicó lacónicamente señalando el dossier con la barbilla.

-Eres fantástica, Mid.-se levantó tomando el dossier mientras lo ojeaba-Muchas gracias. Creo que voy a tener que hacer algo más para agradecértelo ¿qué tal si te invito a cenar?-añadió levantando la vista del informe para lanzarle una elocuente mirada.

-Es todo lo que he podido encontrar del grupo Gerudo, por mucho que me he remontado no hay nada más.-expuso calmadamente e hizo amago de retirarse.

Midna ignoraba el continuo coqueteo que Link se traía con ella aunque irremediablemente había acabado sintiéndose atraída hacia él pero prefería mantenerse distante y fría. Sabía perfectamente que Link se comportaba del mismo modo con casi todas las chicas que conocía aunque ella prefería hacerse valer y mantener el mismo trato hacia él que hacia el resto de compañeros pese a saber que tendría bastantes posibilidades con Link si le correspondía pero con su forma de actuar pretendía dejarle claro que ella no era una mera conquista más en su lista.

-Mmm...-Link quedó unos instantes pensativo mientras cerraba el dossier y lo guardaba en el cajón de su mesita, bajo llave-¿Qué se supone que planean? ¿Son un grupo separatista?

Hyrule tenía una fuerte tradición monárquica y la monarquía parlamentaria se había asentado en el país durante siglos pese a los breves escarceos que este había mantenido con intentos desastrosos y violentos de instaurar una república. No obstante siempre había leves tensiones que a veces terminaban por estallar y aunque la mayoría de la población apoyaba la monarquía dada la fuerza de la tradición y la paz que había logrado imponer en el país lo cierto es que los grupúsculos republicanos emergían cada poco tratando de desestabilizar el orden instaurado y sumir el país en el caos.

-Su líder se hace llamar Ganondorf y pretende instaurar un gobierno militar autoritario.-Midna arrimó la silla giratoria al escritorio y apoyó los hombros sobre el respaldo, reclinándose en ella, mucho más aliviada con el cambio de rumbo de la conversación.

-Y por lo que se ve tiene un historial de delitos violentos bastante importante. Incluso lo expulsaron del ejército.-Link tamborileó con los dedos sobre el escritorio antes de guardarse el pequeño manojo de llaves en el bolsillo del pantalón, madurando una idea que acababa de aflorar en su mente.

Midna apreció su gesto y sus ojos de un tono muy similar al de su pelo relampaguearon en una señal de desconcierto.

-Vamos a vigilarle.-asintió Link con un brillo de entusiasmo en los ojos-Quiero comprobar si es tan peligroso como aparenta y si realmente está planeando un golpe.

Ese vamos no era mayestático, la incluía claramente a ella y además no podía negarse dado que los agentes estaban obligados a ir siempre en pareja para cubrirse mutuamente.

-¿Vigilarle?-Midna enarcó una ceja separándose de la silla y peinando su cabello con los dedos-Pero si la referencia que tenemos de él es que vive a las afueras de pueblo Kakariko...-puntualizó, previsora-eso está a kilómetros de aquí.

-Pues prepara la merienda que nos vamos de excursión.-Link lanzó el bolígrafo que sostenía hasta meterlo en el lapicero que había sobre la mesa junto a la pantalla del ordenador-Además, tengo a Epona, con ella llegaremos rápido.

-Creía que el programa Epona estaba en fase experimental...-apuntó Midna saliendo del cubículo que hacía las veces de despacho, quedándose plantada en el pasillo.

-Y lo está.-rió Link, sonaba como un niño feliz por tener un nuevo juguete entre sus manos-Pero este mes me toca a mí ser el sujeto de pruebas de esa maravilla.

Midna suspiró resignada haciendo un leve gesto con la mano a modo de despedida y se perdió pasillo adelante, Link salió apoyando una mano en el fino muro de plástico grisáceo que separaba los distintos lugares de trabajo.

-Salimos mañana temprano. Iré a buscarte.-se sonrió con cierta picardía por lo equívocas que podían llegar a sonar sus palabras.

Se quedó embelesado contemplando el vaivén de sus caderas y el de su brillante melena hasta que la perdió de vista, acto seguido se sentó al escritorio y se crujió los nudillos posando los dedos sobre el teclado para preparar la escapada del día siguiente antes de que fuese la hora del descanso para almorzar. Era la primera vez que tenía una misión importante desde hacía tiempo y la ilusión ante aquella circunstancia lo espoleaba, por otra parte, el hecho de tener a Midna de acompañante era otro estupendo aliciente.

Si la fortuna favorecía a los audaces esperaba ser lo bastante audaz como para poder obtenerla, además de poder al fin saborear el riesgo y jugar a eludir el peligro.