Este es el segundo capítulo de la historia. Quiero aclarar que aquí NO habrá ningún triangulo amoroso a pesar de la presencia de Alice, pues quería escribir una historia enfocada en GonXKillua (lamento si decepciono a alguien :c) También me disculpo si escribo mal alguna palabra en japonés o si me emociono mucho escribiendo y queda muy largo xD
Recuerdo también que lo que esté entre comillas ("") es el pensamiento de los personajes.
Básicamente eso…los dejo. Disfrútenlo! c:
La Flor del milenio
Inesperado X Pesadilla X Angustia
Eran cerca de las 9 de la mañana y todos se habían levantado temprano aprovechando que la tormenta había parado un rato, pero eran conscientes de que pronto volvería.
Se encontraban un albino y una peli-naranja afuera esperando a nuestro cazador de ojos castaños; ya que Aiko, la abuela de Alice, le pidió un momento para que hablaran a solas.
- ¡Yosh, hoy iremos a buscar a las hermanas de Akane!
- ¿Akane?, ¿De qué hablas?- le preguntó a la castaña.
- Oh!...olvidé decirles, cada piedra tiene su propio color y nombre.
- ¿Y eso por qué?
- Fue así como los maestros lo decidieron. La piedra que viste ayer era la de Emisión, de color naranja llamada Akane; la piedra de la Intensificación es de color dorada y se llama Akari, la de Transformación es morada y se llama Amaya, la de Materialización es azul y se llama Akiko, la piedra Controladora es verde y se llama Ayame, y la de Especialización es roja y se llama Akako.
- Hm... ¿Y por qué los nombres importan tanto?
- Ni idea- admitió sonriente, dejando a Killua con una gotita en la cabeza. Definitivamente debía recordar el secuestrar a esa anciana para que confesara toda la verdad acerca de este misterio.
- ¡Perdón por la tardanza!- anunció Gon tras ellos.- ¿Nos vamos?
Alice asintió alegremente y emprendió el camino, sin embargo Killua quedó mirando a su amigo, no se notaba exteriormente pero sentía que algo había pasado con él.
- Gon…- le llamó.- ¿Qué te dijo esa anciana?
- Ella…conoce a Ging. Él la ayudó a formar la Flor del milenio, es uno de los maestros.– Killua quedó sorprendido tras oír eso, con razón miraba así a su amigo ayer.
- Pero…si la piedra fue creada hace diez años y asumiendo que Ging tenga más de 30 años, significa que...pasado un poco sus veinte años él ya era un maestro del Nen.
Volteó a ver a su amigo; sus ojos cafés brillaban con fuerza, con asombro y desafío a la vez. Tenía que encontrarlo, era su gran meta y una vez que lo lograra se esforzaría por alcanzar su nivel y su fuerza, algún día lo superaría. Era una meta implícita, claro, pero no era necesario decirla en voz alta para que el albino lo entendiera, es más, hasta él mismo sentía las ganas de superar a Ging. Cosa que por supuesto les costaría bastante, Ging cada vez dejaba más en claro que era un rival de temer y respetar.
- ¡Killua, encontremos las piedras Nen, quiero ver la piedra que hizo Ging!
Killua asintió convencido.
- ¡Ikuso, Gon!
Ambos chocan los puños y se dirigen hacia donde Alice se había adelantado, mientras que una anciana los observaba desde la entrada del templo.
La lluvia había aparecido una vez más, era suave y tenue, tan solo una pantalla pues para nadie era un misterio que pronto demostraría su furia.
- Es mejor que nos demos prisa.- sugirió Killua.
- Nee Alice, ¿cómo encontraste la piedra de emisión ayer?
- Use En, pero es difícil para mí mantenerlo por mucho tiempo, me demoré bastante tiempo encontrarla.
- Ya veo, Nee Killua, turnémonos para usar En y así hallarlas más rápido.
- Okey.
Gon fue el primero en liberar su En y tratar de que cubriera el mayor radio posible.
- Sugoi…- exclamaba la pequeña maravillada, su poder daba apenas para un cuarto de ese espacio y tenían casi la misma edad.
Siguieron caminando un buen rato más, cuando Gon se detuvo y se puso más tenso.
- Algo acaba de aparecer.- dijo mirando a su costado.
Fue en ese entonces que varios ataques veloces de lo que parecían ser discos de fuego los impactaron. Gon y Killua no tuvieron problemas en esquivarlos, pero Alice no tuvo mucha suerte; aun le faltaba bastante entrenamiento y dos de los discos la lastimaron en el hombro y en la pierna. Comenzó a sangrar, además de las quemaduras que le causaron.
- ¡Alice!- gritó Gon
"Kuso", pensaba el albino, habían olvidado que ella aun no estaba a su nivel.
Un hombre, también vestido de negro y casi del mismo porte que Killua apareció entonces.
- Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí?, ¿acaso ustedes son la competencia de la que tenía que cuidarme?- habló sarcástico.
No necesitaron preguntar para darse cuenta de que era compañero del otro sujeto que había aparecido antes, tenía la misma capa negra con capucha.
- Killua, llévate a Alice, yo me encargaré de él.- dijo con decisión.
Killua pareció sopesarlo pero luego asintió. Tomó a Alice en sus brazos y rápidamente desaparecieron de ahí. No quería tardar tanto, sabía que era pura apariencia y que Gon podía vencerlo, pero no sabía qué clase de trucos tenían esos sujetos, no debían confiarse.
Gon quedó a solas con el tipo, se sentía bastante más animado desde que supo que Ging había estado aquí y tenía que ver en el asunto. No tendría compasión con quienes querían estropear esto.
A pesar de que habían tardado cerca de una hora caminando, a la velocidad de Killua en diez minutos ya estaba de vuelta con Gon, quien fácilmente había derrotado a ese sujeto. Pero algo extraño sucedió esta vez, no se teletransportó, sino que comenzó a convertirse en humo hasta desaparecer.
- Definitivamente estos ladrones no son gente común.- habló el albino.
- ¿Crees que debamos buscarlos?
- No, puede ser una trampa. Es mejor estar alerta y tratar de averiguar sus verdaderas intenciones con las piedras para estar un paso adelante.
- Pienso que deben quererlas para usarlas en ellos mismos, deben conocer alguna forma de hacer funcionar la Flor a la fuerza aunque no esté en el lugar que corresponde.
- Es muy probable. Pero por ahora sigamos buscando las demás piedras, la lluvia está aumentando.
Killua comenzó la búsqueda usando su propio En seguido por Gon. Pasaron un buen rato buscando, se oscureció y la tormenta ya casi se volvía insoportable. Estaban a punto de regresar cuando Killua logró dar con un Nen extraño. Rápidamente se dirigieron al barranco de donde venía y tras una gran roca cubierta de lodo y agua lograron dar con la piedra rojiza.
Satisfechos, emprendieron rumbo al templo…
- ¡Eso es, al fin encontramos una!
- Uf, pensé que tendríamos que volver mañana por la tormenta, vámonos Gon.
- ¡Hai!- aceptó feliz este y colocó la piedra en su bolsillo.
- Pero…
- ¿Qué sucede, Killua?
- Es que pensé que iba a ser más difícil, no lo sé, esperaba tener que luchar contra algo o alguien para obtenerla. Alice dijo que le había costado bastante obtener la de Emisión, pero no nos dijo a que se enfrentó antes de luchar contra ese bandido.
- Hmm, pero ella aun no es muy fuerte así que probablemente lo que más le costó fue mantener el En por tanto tiempo, seguramente fue eso.
Eso no terminaba de convencer a Killua, tenía un mal presentimiento de esto…
- Nee Killua, ¿de qué será esta piedra? No es de intensificación ni de transformación porque no brilló cuando la tomamos.
- Si no mal recuerdo es de especialización.
- ¿Cómo lo sabes?
- Alice me contó acerca del nombre y el color de las piedras cuando estabas hablando con la anciana.
- ¿Tienen nombre, para qué?
- Ni idea…
Ya eran cerca de las cinco de la madrugada, la noche era fría y la tormenta aun no daba tregua.
Un tranquilo Killua dormía en su cama, mientras que en la contigua no se podía decir lo mismo. Gon se encontraba semi-destapado y respirando pesadamente, mientras que en su cara se reflejaba el sudor en su frente y el miedo en sus facciones.
- ¡No…n-no, ya basta!-susurraba entre sueños.
Eso advirtió el agudo oído de Killua.
- ¿Gon?... ¿Qué sucede?- se levantó de la cama, somnoliento pero preocupado fue a tratar de despertarlo.
- ¡N-no, basta, detente!- seguía gritando el pequeño. Killua se asustó y lo tomó por los hombros para remecerlo un poco y despertarlo.
- ¡Gon, ya despierta, Gon, Gon!
Al fin y después de varios intentos el pequeño pudo abrir los ojos; sudaba frío y solo pudo distinguir el preocupado rostro de su amigo.
- ¿Killua?, ¿qué sucede?
- ¡Yo debería preguntar eso!, ¿Qué cosa estabas soñando?
- …Yo…no lo sé, solo recuerdo el frío y la angustia.- se tocó el pecho algo adolorido aún, pero respiró tranquilo al saber que solo había sido una pesadilla y que su amigo estaba junto a él como si nada hubiese pasado.- Esta bien, Killua. Ya pasó…ahora me siento mucho me…- pero no pudo seguir hablando, la respiración y las palabras se cortaron ese mismo instante. El miedo lo invadió por completo, no podía moverse ni sentir su cuerpo.
- ¿Gon?, ¿qué es lo que pasa?
- Killua…- se escuchó casi al pie de la cama. Esa voz, esa inconfundible voz hizo que Killua pasara de ser albino a convertirse en fantasma. Su cuerpo se apagó en ese momento, ni siquiera era necesario voltear…- Es hora de irnos.- sentenció. El ojiazul sintió como una espina se clavaba en su corazón, no habría "pero" que objetar, la decisión estaba tomada.
En ese momento, Illumi, con ágil movimiento atacó a Killua por el costado, lanzándolo contra la pared, el albino cayó inconsciente por el poder del impacto y su costado comenzó a sangrar.
- ¡Killua!- gritó Gon desesperado. - ¡¿Por qué hiciste eso?!
- No hay tiempo para "peros" ni para absurdas despedidas.- Illumi avanzó hacia su hermano, lo cargó en un hombro y se dispuso a salir por la ventana.
- ¡Espera!, ¡No creas que te dejaré llevarte a Killua!- Gon olvidó el miedo y se puso en posición para enfrentar a Illumi; sabía que aun no estaba a su nivel a pesar de lo fuerte que se había vuelto desde la última vez que vio al mayor de los hijos Zoldyck; pero no podía perder pues eso era perder a Killua, tal vez para siempre.
Ese sentimiento dolió en lo más profundo de su alma, el perder a su mejor amigo para siempre.
- ¡Tendrás que matarme primero!
- Bien, aunque prometí a Hisoka que no te mataría…esto es un problema.
Gon expuso su Nen al máximo, pelearía hasta el final ¡pero no perdería a Killua!
Comenzó a atacar a Illumi con todas sus fuerzas y agilidad, pero este lo esquivaba fácilmente, así pasaron unos minutos y a pesar de la increíble velocidad de Gon; Illumi no hacía ni el mínimo de esfuerzo, se había hecho aun más fuerte desde la última vez que apareció.
De un golpe mandó lejos a Gon azotándolo contra ambas camas y la pared. Gon se levantó de los escombros, dispuesto a no ceder. Pero al pararse sintió un agudo dolor en la cintura, en la parte izquierda. Miró hacia abajo solo para horrorizarse al ver un charco de sangre cayendo al piso y solamente una pierna en su cuerpo.
Miró hacia adelante, ahora ambas manos de Illumi estaba cubiertas de sangre, siguió el rastro y en el otro rincón de la habitación, en la oscuridad, logró divisar su pierna.
El dolor y el impacto pudieron más, cayó al piso.
- Te advertí que tenía prisa. Cumplí mi promesa de no matarte, pero si mueres desangrado, eso demostrará a Hisoka que no eres tan valioso como piensa.
Gon estaba enroscado en el piso tratando de contener el dolor, sus ojos se llenaban de lágrimas y sabía que no era por el dolor de perder su pierna, sino que algo más valioso. Debía moverse o perdería a Killua, pero su cuerpo no respondía.
Illumi estaba saliendo por la ventana.
- Considéralo como una advertencia, si te atreves a ir de nuevo nuestra casa, te desmembraré personalmente hasta que mueras. Ya te lo dije una vez, Killua no necesita amigos, no te necesita, así que olvídate de él para siempre.
- ¡N-no, espera!, ¡Ki-Killua, Killuaaaa!
Ese grito desesperado de su boca fue lo último que escuchó, solo podía ver la imagen de la ventana por donde Illumi se iba con su mejor amigo mientras la luz del sol los cubría, una luz cegadora…
- ¡No!- gritó desesperado y de manera ahogada, dando un salto de la cama hasta casi quedar parado en ella.
- ¡¿Gon?!- gritó asustado el albino y rápidamente llegó hasta su lado.- ¡¿Qué sucede, estás bien?!
Gon respiraba con dificultad, las lágrimas corrían por sus mejillas, sudaba mucho y el miedo se transmitía en sus facciones y en sus ojos. Killua lo miró preocupado.
- Gon, ¿qué…?- pero no pudo seguir hablando, el pequeño se había abalanzado sobre su cuello y se hundía en este; se aferraba a él como si su vida dependiera de ello, sus lágrimas fluían sin control. Nunca había visto a Gon tan asustado y angustiado, lo había visto llorar, pero jamás de esa forma tan desconsolada.
Le correspondió el abrazo, acariciando su cabeza. No se atrevía a decir nada, lo que sea que haya estado soñando, debió haber sido algo bastante fuerte como para que su amigo reaccionara así. Gon no tenía una mente débil, no dejaría que cualquier cosa le afectara a tal nivel.
Así estuvieron quien sabe cuando tiempo, hasta que el moreno logró calmarse hasta los sollozos, para finalmente desaparecer de forma definitiva. Killua sentía húmedo su cuello y no dejó de acariciarle la cabeza hasta que supo que estaba mejor.
Lentamente Gon se fue soltando de él, pero no se separó totalmente, su mano aun atrapaba la del albino sin querer liberarla.
- Gon…
En ese momento recordó el sueño y un escalofrío invadió su espalda, e inmediatamente verificó que detrás de Killua no estuviese Illumi o alguien más que se llevara lejos a su amigo.
Pareció respirar tranquilamente, pero en sus ojos aun estaba el miedo y las lágrimas amenazaban con volver a aparecer.
- Calma…-le susurró el mayor.- Fue solo un sueño.
- …Pero…se sintió tan real…- incluso sentía un dolor en la pierna, aunque ahora podía verlas a ambas, su mente definitivamente le jugó una mala broma de manera total. En ese momento vio algo brillando en su bolsillo, era la piedra de la "especialización". ¡Claro!, llegaron tan agotados que se durmieron con ropa y olvidó entregarle la piedra a Alice.
- ¡Souka!, esa debe ser la explicación de que tu sueño se haya sentido tan real.- Killua tomó la piedra y la dejó en la mesita que estaba al lado de la puerta - Aquí ya no molestará.- le dijo con una sonrisa tranquilizante, pero Gon no se sentía mucho mejor, menos con el hecho de que Killua se levantara de su lado y se acercara a la puerta, aun tenía esa angustia de la pesadilla. – Ya no te preocupes.- le decía su amigo acercándose.- Trata de dormir, mañana debemos seguir buscando las piedras que faltan.
Le dio la última caricia en la cabeza y se dirigió a su cama.
- Killua…- lo frenó.- ¿Puedes…dormir conmigo esta noche?- lo miró casi suplicante y aun con algo de miedo en sus ojos, sus mejillas tenían un dulce color que se acentuó con esa pregunta. Killua se enterneció sin admitirlo, sonrió y poniendo cara de "Como quieras…" fue hasta su lado y se acostó junto a él.
Se miraban directo a los ojos; el albino estaba preocupado por su amigo, nunca lo había visto así y sabía que aun no estaba totalmente calmado. Una vez más le acarició la cabeza con delicadeza y le sonrió de manera tan reconfortante que Gon pudo sentirse inmediatamente mejor, solo Killua lograba ese efecto en él. Le sonrió de vuelta con agradecimiento, sabía que su amigo no se movería de su lado y lentamente fue rindiéndose al cansancio terminando por caer profundamente dormido. Ya no habría más pesadillas, estaba seguro de ello.
Killua no se durmió hasta estar totalmente seguro de que Gon ya estaba dormido. Solo al verificar eso se dispuso a cerrar los ojos.
Los rayos del sol comenzaron a escabullirse por la ventana despertando al ojiazul, de manera lenta y perezosa. Al abrir totalmente los ojos se encontró frente al moreno aun dormido, se veía tranquilo en el sueño, eso lo relajó. Gon lo había dejado muy preocupado ayer, no entendía que podría haber sido tan horrible como para alterarlo de dicha manera.
Se fijó en el rostro del menor y no fue hasta ahí que se dio cuenta de la cercanía entre ambos, Killua se sonrojó. Podía sentir la tranquila respiración de Gon dando sobre sus labios e inevitablemente se fijó en ellos; semi-abiertos, relajados y bastante suaves a la vista.
El niño tenía un rostro de suma inocencia y paz, y sus labios…sentía especial curiosidad por estos. No supo cuanto tiempo estuvo mirándolos, pero para cuando cayó en la cuenta, ya los estaba rozando (y no precisamente con sus dedos, sus propios labios eran los autores de tal acto).
Fue un contacto sumamente delicado, Killua era experto en dichos movimientos, eso es bien sabido; pero con Gon se esforzó mucho más, no quería despertarlo.
Tenía los ojos semi-abiertos, trataba de que su respiración fuera casi imperceptible, aunque no tenía tanta suerte con su pulso, que se encontraba totalmente descontrolado en aquel momento; suavemente acariciaba los labios del moreno con los propios sin ser saber bien el porqué, solo quería…probarlos, de verdad quería probarlos.
¡Un momento!... ¡¿estaba besando a Gon?!... porque esto…era besar ¿o no…?
Esa idea hizo que se separara de su compañero. ¡¿Pero qué demonios le estaba pasando?! ¡¿Qué rayos le hubiese dicho a Gon si lo hubiese descubierto…haciéndole esto?!
Se distanció más aun y respiró aliviado al notar que el moreno aun dormía como si nada, sentía como sus mejillas le quemaban y que su corazón pronto terminaría saliéndose de su pecho. Miró una vez más a su amigo, a veces tenía tantas ganas de gritarle a todo pulmón cuanto lo quería, lo mucho que significaba para él; bajó de nuevo la vista hasta sus labios, y supo que no era solo curiosidad, quería seguir tocándolos…con los suyos.
Al darse cuenta de sus ideas se levantó bruscamente de la cama, debía salir de allí antes de que terminara arrepintiéndose de algo al final. Tomó la piedra que ayer había dejado sobre la mesa y bajó a desayunar tratando de recuperar el aliento, calmar su pulso y hacer como si los últimos minutos nunca hubiesen pasado…
Al bajar se encontró con Alice y su abuela desayunando, el suyo y el de Gon ya estaba servidos.
- ¡Buenos días, Killua-kun!
- Hola.
- ¿Dormiste bien, cariño?- preguntó la amable anciana.
- Yo sí, pero Gon tuvo problemas con esto.- les mostró la piedra roja.
- ¡Es Akako!- exclamó una feliz castaña. – Como ayer se hizo tarde y no volvían, pensé que no habían logrado encontrar su Nen.
- Es que nos demoramos un rato en dar con ella, por eso tardamos.
- ¿Pero por qué dices que Gon tuvo problemas para dormir?- pregunto la niña.
- Gon se quedó dormido con la piedra en el bolsillo sin darse cuenta y tuvo pesadillas bastante crueles y realistas.
- ¿Hontoni?...mm, que extraño.
- De hecho, no me extraña que esto sucediera.- interrumpió Aiko.
- ¿Eh, por qué lo dices, abuela?
- El maestro de especialización que creo esa piedra tenía el peculiar poder de meterse en los sueños de las personas para enseñarles cosas o buscar información, incluso así podía manipular de cierta manera el pensamiento de la gente; sinceramente, era un poder temerario. Posiblemente la piedra logró intensificar uno de los recuerdos o ideas más dolorosas de Gon, por eso sintió que todo era tan real.
- Eso es increíble…pero ¿Gon está bien?
- Eso creo, aun está dormido.- miró a la anciana.- ¿Por qué a usted no le afectan?, ¿ni a Alice?, estoy seguro de que cada piedra es peligrosa al contacto de una persona que no posea el mismo poder que ellas.
- Mi abuela tiene el poder de la especialización.- eso confirmó una de las sospechas de Killua- Además Abuela, ¿tú estás al nivel de las piedras, no?
- Solía estarlo, ahora posiblemente he decaído en mi poder Nen, pero aun poseo bastante poder espiritual que funciona como barrera para el Nen ajeno; por ello a Alice tampoco le afecta mucho el poder de las piedras.
- Entiendo.
- Ven querido, debes comer algo. Si quieres puedo subirle el desayuno a Gon cuando se despierte.
- No se moleste, yo me encargaré.
- Ne Killua, estoy preocupada por Gon. ¿Por qué no descansan hoy y reponen energías?, así tal vez se recupere mejor.
- Hmm…no sé si Gon acepte eso en verdad.
- ¡Demo...tú puedes tratar de convencerlo, eres su mejor amigo!
Esas palabras quedaron dando vueltas en la cabeza del joven, su…mejor amigo sonaba tranquilizador, pero por alguna razón esas palabras ya no lo terminaban de satisfacer como antes. Pero ¿por qué?...nunca quiso algo más de Gon.
En la habitación, el menor de los cazadores lentamente se iba despertando. Su mano recorrió el otro lado de su cama y al sentir el vacío, despertó. Killua no estaba ahí.
- ¡¿Killua?!
La preocupación se apoderó de sus ojos, ¡¿Acaso no había sido solo un sueño?!
Sin esperar un segundo más, salió disparado de la cama para buscar a su amigo. Abrió de golpe la puerta dispuesto a correr pero se topó de frente con el desaparecido, quien lo miraba sorprendido y algo sonrojado y con una bandeja en las manos.
- Ki…llua…
- P-por fin despertaste, como pensé que seguías durmiendo t-te traje esto.- dijo acentuando un poco su sonrojo y desviando la mirada.
Gon sintió unas incontrolables ganas de abrazarlo y de no ser por los increíbles reflejos de Killua, ese desayuno se hubiese convertido en un mal adorno para el piso. Tardó bastante en reaccionar, ni siquiera fue capaz de responder el abrazo, lo había pillado con la guardia baja.
Gon lo liberó y respiró ya más tranquilo.
- Lo siento, Killua; pensé que…bueno, no es nada, olvídalo. – le dijo con una sonrisa.
Obviamente que el albino deseaba saber, pero esperaría un mejor momento para preguntarle esto y del sueño. Suspiró.
- Bueno…Gon, debes comer algo, ikuso.- lo hizo entrar a la habitación.
El menor desayunó y Killua estaba sentado en la otra orilla de la cama, vigilándolo. Hablaban de algunas conjeturas que sacaron con la pelea de ayer contra ese sujeto de negro. Killua aprovechó de contarle lo que la anciana le había dicho acerca del maestro que creó la piedra roja. Gon pareció entender todo de forma más clara; también que Alice les pidió que hoy descansaran, sin embargo, lo que Gon menos quería era seguir en esa habitación.
- ¡No podemos, debemos seguir buscando las piedras, Killua!, ¡no hay que dejar que esos ladrones se salgan con la suya, además quiero ver la piedra que Ging hizo!
Killua lo estudió con la mirada, aunque sabía que ya no podría hacer que cambiara de idea. Para nadie es un misterio lo terco que podía llegar a ser Gon.
- Yo estoy bien, no te preocupes.- afirmó sonriente. No pareció convencer del todo a su amigo albino, pero prefería seguirle la corriente por esta vez, quería observarlo de cerca y ver si su sueño tuvo algo que ver con los enemigos del día anterior, al menos quería una pista.
Ya llevaban un buen rato caminando, la tormenta ya había desatado su furia anoche así que ahora por fin volvía a aparecer el sol y las nubes se retiraban. Habían avanzado mucho ya, rumbo al corazón de las montañas. Sin embargo, después de la excesiva lluvia de anoche el camino había quedado bastante lodoso e incluso peligroso, también se habían formado nuevos acantilados.
Avanzaban lentamente por prevención, pero el oji-azul iba más atento al camino que el moreno, aunque no le quitaba los ojos de encima a este. Gon se notaba distraído, hundido en sus pensamientos y Killua estaba preocupado, inclusive triste por no poder ser parte de ellos, sabía que esa pesadilla aun estaba en su mente.
De pronto se sintió un ruido de rocas moviéndose, para cuando volteó a ver, Gon estaba a punto de caer por un barranco, de no ser por sus entrenados reflejos (que salvaron el día una vez más) quien sabe donde hubiese terminado el oji-castaño. Para cuando Gon cayó en la cuenta, Killua lo tenía sujeto de una mano y más de la mitad de su cuerpo colgaba al vacío.
- Ki-Killua…
- ¡Gon, sujétate!
De un solo movimiento lo volvió a poner en tierra firme sin soltarlo aun de la mano. Ambos quedaron de rodillas en el piso.
- A-arigatou, Killu…
- Gon, creo que ya es suficiente- lo interrumpió.- No sé lo que soñaste, pero debes entender que fue solo eso, un sueño, no puedes seguir así de distraído, si vuelven a aparecer esos tipos tendrán la ventaja.
- …Lo sé.- bajó su mirada. Pero no podía dejar de sentir que en cualquier momento volvería a despertar y ya no sabría que era sueño y que era verdad.
El albino se acercó a su amigo y puso ambas manos en sus hombros, dándole fuerza con su mirada.
- Sabes que puedes decírmelo.
Los ojos del menor titilaron al recordar esas terribles imágenes, pero se sentía enormemente feliz al ver cuanto el ojiazul se preocupaba por él.
Suspiró rendido, tenía que contárselo…
- Estábamos en la habitación…-comenzó despacio.- Illumi venía y te llevaba con él.
La mirada de Killua cambio en ese momento.
- Te hería y te llevaba inconsciente a tu casa, traté de detenerlo, pero…-cerraba los puños con frustración.- Me derrotaba, no pude evitarlo.
- En el sueño… ¿te hizo algo?
- …Me arrancó una pierna. – los ojos azules brillaron con ira, si Illumi llegaba a hacer algo así en verdad, lo mataría, no importaba si le costaba su propia vida.- lo hizo como una advertencia para no acercarme a ti.
El silencio reinó entre ambos, no era un tema fácil, pero Gon estaba olvidando algo y Killua se lo recordó…con un bello golpe en la cabeza.
- ¡Baka, no te estés menospreciando!
- ¡¿Ah?!- reclamaba adolorido.
- Mi hermano es muy fuerte y puede que nosotros aun no lleguemos a su nivel. Pero esta no sería la primera vez que nos enfrentamos a un enemigo más hábil, así es nuestro estilo, ¿lo recuerdas?, nosotros los alcanzamos en plena batalla.
Gon lo había olvidado, todo lo que su amigo decía era verdad, nunca lo dijeron porque no era necesario pero ambos lo sabían.
- Estoy seguro de que la piedra hizo que en el sueño no sacaras todo tu poder. Nos hicimos mucho más fuertes en Greed island y también cuando luchamos contra las Hormigas quimeras, pero el sueño debió haber estado programado para que te vieras débil a ti mismo y esa es la diferencia con la realidad, Gon.- lo miró con determinación.- porque yo nunca permitiré que eso pase.
La angustia que Gon sentía desapareció totalmente al oír esas palabras. Ahora sentía su fuerza y su constancia de siempre. Podía venir Illumi o todo el clan Zoldyck a llevarse a Killua y ambos pelearían hasta el final…para seguir su camino juntos.
Killua levantó su mano y Gon la chocó con la propia, apretándola; pero sin previo aviso el menor volvió a abrazar al albino. Se acercó a su oído y le susurró.
- Gracias Killua, gracias por ser mi mejor amigo.
Killua se sonrojó al instante, quería responderle pero no podía, no le salían las palabras que quería, aunque sin darse cuenta se encontró correspondiendo al abrazo del oji-almendra.
"Te lo prometo, Gon, yo nunca me iré de tu lado".
Se separó un poco del cuerpo del menor antes de que perdiera su autocontrol.
- Vamos.- le jaló de una mano para que lo siguiera con cuidado por sobre el resbaloso camino.
Gon obedeció sonriente. Todo volvía a estar bien, todo estaba tal y como siempre.
Y Así siguieron el resto del camino…de la mano.
...
Ese fue el segundo capítulo, espero que les haya gustado c: El tercero está casi listo, lo subiré entre mañana y pasado mañana, solo faltan unos toques.
De verdad que muchas gracias a todos por pasar por aquí y espero leer sus comentarios, ideas o críticas al respecto c:
Nos veremos pronto y cuídense mucho! c:
