Pasó una semana, una semana muy agitada por cierto, había logrado atrapar a Moran, esta vez si había intentado asesinar a la señora Hudson, Moriarty… ese era cuento aparte, había escapado a quien sabe donde, pero al menos esta vez Mycroft estaba sobre su pista también, no sabía si eso significaba algo bueno o malo, ya lo había vendido una vez a ese loco psicópata, simplemente resopló, abrió su laptop y volvió a ver la foto que le había enviado su hermano de la boda de John otra vez tenía esa sensación de enojo, a la cual aun no le encontraba una explicación racional, estudio la cara de su amigo por quita vez en el día, no estaba feliz, no era un buen actor, ni sabía mentir, su sonrisa era tan falsa como las perlas de su esposa, solo bufó y cerro el ordenador. Se levantó decidido de ir a ver a John, hizo parar un taxi y llego en menos de 5 minutos, podría haber caminado pero no tenía ganas, golpeo a la puerta y entro antes de que le contestaran, era día Jueves Mary debía estar trabajando cuidando a esos pequeños monstruos llamados niños. Pasó de largo al cuarto donde había estado John toda la semana recuperándose pero no lo encontró, había una nota sobre la cama decía: "Cementerio J. H. W."
Sherlock se desesperó un poco, John aun estaba muy débil, el plomo en su sangre era peligroso, mortal incluso, cogió el primer taxi que vio y lo obligo a correr al cementerio, al llegar ahí camino directo hasta su propia lapida, John estaba frente a ella con la cabeza baja.
-Es muy irresponsable de su parte estar aquí doctor Watson, el plomo podría ser mortal- lo miraba con seriedad
-Cállate Sherlock- la voz de John sonaba divertida –ayúdame- se giró y Sherlock vio que tenía dos palas grandes, le entregó una y levantó la que tenía en la mano –¡eres un estúpido!- gritó y golpeó la lápida a la que se le desprendió un trozo –maldito mentiroso, traidor, manipulador y mentiroso- repitió mientras la volvía a romper, Sherlock dio una carcajada a lo que John lo miró asombrado, y sonrió
-Soy un egoísta, malcriado, racional, inteligente y manipulador- golpeó la lápida también
-La idea es que te insultes Sherlock- John sonreía
-Hago lo mejor que puedo, a demás no mentí- Sherlock le devolvió la sonrisa mientras se miraban, no entendía como John lo hacía sonreír con tanta facilidad
Luego de unos minutos e insultos mas la lapida estaba destruida, pero también llegaron los guardias del cementerio y todo volvía a la normalidad, su normalidad al menos, Sherlock cogió su mano y corrió por el cementerio, se ocultaron dentro de un gran mausoleo y cuando estuvieron seguros de que no lo encontrarían se largaron a reír al unísono. Aun estaban tomados de la mano y ninguno la retiró.
-Lo siento John, no quería que sufrieras, debía protegerte- apretó su mano
-¿Lo sientes?, no lo sientes, es lo que debías hacer supongo, soy el mayor tonto de todos los tiempos, siempre confío en ti, nunca creí esas mentiras y sabía que de alguna forma lo resolverías- unos días atrás se había publicado la verdad sobre el caso Sherlock y Moriarty era uno de los criminales más buscados –aunque no creí que tu forma de resolverlo fuera volver de la muerte por supuesto- se encogió de hombros
-Eres el mejor socio que podría tener- volvió a apretar su mano
-Comienza a doler y la gente podría hablar- señalo las lapidas tras suyo en ese oscuro y pequeño lugar, se zafó del agarre y movió la mano, Sherlock volvió a tomarla -¿Qué haces?-
-Siento tu pulso, aun estas convaleciente, este lugar no es apropiado- se levantó y lo levantó de un jalón también, sacándolo de ahí casi a empujones
-No soy como tu Sherlock, no necesito que me obligues- John se había detenido, Sherlock se giró para mirarlo –necesitaba destruirla… dolía saber que seguía ahí- solo bajó la vista
-Lo siento John- volvió a decir, nunca se había disculpado 2 veces en menos de una hora, ¿acaso se había disculpado antes de manera sincera?
-¿Siempre seguiste ahí cierto?, ¿Siempre estabas observándome verdad?, ¿Cada vez que venía aquí?, ¿Cuando me casé? Inclusive cuando enferme- John miraba sus pies
-Sí John, estuve el día de mi funeral, las 21 veces que viniste, las veces que lloraste, para tu matrimonio estaba en Hungría, pero Mycroft me envió una foto- sacó su teléfono y se la mostró –aunque no parecías muy contento- Sherlock era muchas cosas, pero reservado para nada
-Claro- prefirió ignorar eso y salir de ese lugar frio, húmedo y lúgubre, no sabía porque pero se sentía completo, siempre sus conversaciones terminaban en algún lugar como ese, aun dentro de sí había dolor, aun había molestia, pero no podía odiar a Sherlock y no quería que volviera a irse
-John- sus penetrantes y brillantes ojos azules lo miraban con intensidad -¿no volverás a vivir conmigo cierto?- sus puños se cerraron con fuerza
-Para tu deleite Sherlock, Mary me pidió el divorcio- John se paseaba pero al mirar a su amigo notó lo feliz que estaba –lo del deleite era una broma-
-Los matrimonios actuales duran menos de 1 año mi estimado- dijo de manera autosuficiente sin poder ocultar su emoción
-Sí, ella solo seguía ahí para cuidarme, supongo que mi depresión y mal humor la superaron- se encogió de hombros, sentía algo de lastima por la pobre mujer, ella lo quería y el también a ella, pero aunque nunca lo confesara a nadie, prefería a Sherlock por sobre todas las cosas
-¿También es culpa mía verdad?- eso era una pregunta que no necesitaba respuesta, John solo se limito a suspirar –lo sie…- John le tapó la boca y negó con la cabeza
-Si vuelves a disculparte te golpeare, no es propio de ti- John lo miraba de esa manera que solo él podía, nadie más lo miraba como una persona normal, nadie le sonreía al hablarle, nadie lo trataba como a un humano, no tenía esa estúpida y exagerada devoción de Molly, ni la desconfianza y miedo de Sally, sólo le sonreía de manera cálida, podría haber vivido bajo un puente con John y se habría sentido como en casa
Tomó a John por el sweater y lo atrajo hacia sí el cual se removió un poco del agarre, estaba confundido, Sherlock respiraba rápido y sus ojos brillaban intensamente, era como un gato a punto de saltar
-¿Qué pasa Sherlock?- John jamás desconfiaba de él, tal vez eso era una desventaja para sí mismo
Pero Sherlock no respondió, lo atrajo mas hasta que sus cabezas estaban a sólo centímetros, lo alzó un poco y bajó su mirada
-Sherlock… ¿Qué…- la boca de Sherlock lo calló, los ojos se le desorbitaron, luchó por soltarse pero no pudo, al cabo de unos segundos ya no se resistía, esperó a que lo soltara y le dio un puñetazo -¿Qué diablos haces?- John estaba agitado y sorprendido, Sherlock se sujeto la mandíbula, claro que sabía que lo golpearía, pero aún así había dolido
-Vámonos debes descansar- su voz sonaba como siempre, aunque en su pálido rostro parecía haber un casi imperceptible sonrojo
-¡Sherlock!- lo tomo por el brazo exigiendo una explicación
-Odio a esa mujer John- Sherlock no mentía y su amigo estaba cada vez mas confundido –Yo no sé lo que es enamorarse, o amar a alguien sin condición, jamás tuve novia, ni sentí mariposas –hizo una pausa para que todo quedara en la mente de John –esas cosas son irracionales, ilógicas y absurdas, pero hay algo de lo que estoy seguro, no quiero perderte, eres mi socio, mi compañero, mi mejor amigo- lo había tomado por los hombros, la sorpresa en la cara del mas bajo no desaparecía –Me provocas ser irracional e ilógico, me provocas haber decidido morir por 2 años, Moriartiy amenazo con asesinarte… era imperdonable- su voz estaba cargada de odio
-Sherlock, no soy gay- no sabía cuantas veces había tenido que decir eso desde que se conocían –me halagas y naturalmente también daría mi vida por ti pero…- otra vez Sherlock lo estaba besando, esta vez sus brazos lo envolvieron por completo sin dejarle espacio a protestar o moverse, se dejo sabía que no podía luchar, cuando por fin lo soltó simplemente resopló y empezó a caminar
Tomaron un taxi hasta el 221B de Baker Street, John se encontró con todas sus maletas en el departamento, rodo los ojos sin sorpresa y negó con la cabeza
-¿Quieres te?- Sherlock estaba en la cocina
-Sherlock… besas horrible- John lo miraba desde la puerta de la cocina con los brazos cruzados y asintió ante lo del té, no tenía sentido discutir con Sherlock y eso lo había aprendido hacia mucho, este lo miro sorprendido y ofendido, se dio media vuelta y puso la tetera, una suave sonrisa cruzo sus labios mientras su amigo y mas lo miraba desde el otro lado del cuarto
