Cuando escuché que cerró la puerta al salir de donde yo me encontraba, me levanté y dirigí al baño de la habitación. Quería refrescarme un poco y no parecer adormitado. Según yo, debía causar una buena impresión. Bajé las escaleras y fui guiado hasta el comedor por la misma joven que me enseño el cuarto de huéspedes.

Ya dentro del comedor, solo se encontraba Sherlock, quien amablemente me indicó donde sentarme. El lugar era tan espacioso, tenía unas ventanas grandes. En verdad, toda la casa tenía ese estilo de ventana, unas cortinas gruesas y color vino que realzaban el color del papel decorativo en las paredes de aquel ambiente, un reloj de pared con detalles de madera, probablemente caoba, no lo sé, nunca lo supe. Debí haber lucido como un tonto mirando todo a mí alrededor, pero Sherlock no me dijo nada, fueron los instantes más largos de mi vida hasta que la abuela de mi amigo apareció.

Inmediatamente me levanté de donde estaba y la saludé amablemente. Luego, al sentarse ella hizo un ademán con la mano a uno de sus trabajadores para que, en efecto, retirara uno de los cuatro cubiertos servidos en la mesa, argumentando que lamentablemente el abuelo de Sherlock no vendría a cenar debido a una reunión de último minuto en el trabajo. Una complicación que tenía prioridad máxima y no podía omitirla.

Durante la cena, charlamos pacíficamente, la abuela de Sherlock era una mujer muy culta, serena algo ácida en sus bromas pero eso no significaba que no sea graciosa. Me sentí muy cómodo hablando con ella y hasta recordaba como era de pequeño, debido a que en innumerables ocasiones también había visitado la ciudad donde tanto Sherlock como yo habíamos nacido y donde también habíamos compartido nuestra infancia; Ella recordaba el habernos visto correr por la playa y claro está, realizar otros juegos infantiles. Una mujer realmente agradable aunque aquel tema por lo mismo que involucraba la ciudad me hacía sentir un poco triste. De hecho no tan triste, más era una mezcla de nostalgia que no dejé que se apoderara de mí y seguimos con la conversación. De vez en cuando Sherlock interrumpía a su abuela para aclararle las fechas y ayudarla a recordar nombres de personas que yo no conocía en lo absoluto, pero igual hablaba de ellas, yo me limitaba a seguir la corriente porque las anécdotas resultaban realmente jocosas.

Terminado esto, su abuela de una manera cordial se disculpó y se retiró con dirección a su habitación dejándonos a Sherlock y a mí solos en el comedor.

Sabía que había cambiado, había algo que resultaba diferente en él, un aire sombrío, muy misterioso se mostraba alrededor de su aura, no sabía explicarlo del todo. Pero antes que nada era mi amigo y sin importar lo que sucediese seguiría siempre a su lado.

-¡No puedo creer que estés tan alto! Aún recuerdo que me dijiste que siempre serías más bajo que yo, debido a las medicinas que tomabas…-

Seguí hablando como si no le hubiera hablado por años, esos instantes de silencio al inicio de la cena habían quedado olvidados, al igual que los recuerdos de Mary o el no responder por un prolongado tiempo sus cartas;

y él pacientemente se limitaba a escucharme y me miraba con una leve sonrisa en los labios, hasta que cansado de solo escucharme y no recibir respuesta alguna mas que su atención, me callé y Sherlock dijo

-John, te has vuelto cada vez más ruidoso con el paso del tiempo, no, siempre fuiste así, lo bueno es que tus ruidos nunca me han molestado-

Atendí a reírme un poco y con la mirada sostenida en el reloj que se encontraba colgado en la pared al frente mío – Creo que ya es un poco tarde y – Antes de seguir fui interrumpido por Sherlock –Al contrario, en este momento te iba a sugerir que me acompañes a cierto lugar, por estos lares nunca nadie duerme y hay sitios realmente fascinantes-

-Sí, se escucha interesante pero ¿Podemos salir ahora?- le pregunté con un poco de temor ya que no conocía los horarios que libremente el manejaba respecto a la hora de volver a casa ni tampoco conocía el lugar.

- De poder cualquiera con dos extremidades inferiores completas puede, pero de que se nos permita, es un asunto totalmente aparte y sería mejor que nadie se entere-

La increíble confianza que Sherlock demostró en esos momentos me convenció rotundamente como para seguirlo hasta el fin del mundo. Bueno, tal vez estaba exagerando, no hasta el fin del mundo. Solo un poco antes del fin del mundo.

Salimos por la puerta de servicio, situada en la parte trasera de la gran casa. Caminamos bastantes cuadras en silencio siendo solo iluminadas por la luz artificial, pasamos por varios callejones hasta que se pudo escuchar un poco de música, solo un ligero tono hasta que fue creciendo más y más de acuerdo nos íbamos acercando. De súbito, me di cuenta hacia dónde nos dirigíamos, cuando divisé la entrada había un reflejo de una luz verde neón. Esa clase de luz que marea tus sentidos y personalmente la encuentro fastidiosa.

Tontamente le dije que no teníamos edad suficiente para entrar, el que iba un paso más adelante se volteó, me miró, sonrió y entró al lugar. Al encontrarme solo en ese horrible callejón hesité un poco hasta decidir si entrar o no.

Nadie parecía estar cuidando la puerta, así que cuando entré la música estaba a todo volumen, era la primera vez que entraba a un lugar así. Me senté en un lugar libre cerca de la barra, tratando de encontrar algún rastro de mi alto amigo. Nada, parecía que había desaparecido. Cuando me di cuenta, había parejas alrededor mío realizando el famoso acto de extraerse las amígdalas oralmente. Realmente consideraba eso excesivo y ridículo. No lo comprendía y me sentía muy incómodo.

Y seguía sin ver a Sherlock por la cantidad de gente que de pronto apareció, conforme pasaban los minutos aumentaban las personas hasta que se llenó aún más, así que me fui a una esquina cerca de la puerta por donde entramos. Realmente no me considero alguien antisocial ni misántropo, es que solo era el lugar incorrecto en el momento incorrecto y estaba asustado.

Ya estaba perdiendo la esperanza de encontrarlo cuando alguien se acerca hacia mí, James Moriarty, un carismático y divertido sujeto que entablo fácilmente conversación conmigo. Me preguntó si había entrado solo y yo le respondí que había llegado con un amigo y de hecho no era del lugar, solo pasaba vacaciones. El insistió que le dijera el nombre del tal amigo, debido a que me dijo que era alguien realmente popular y todos sabían de él y él sabía de todos. Yo le dije Sherlock; el muy incrédulo me miró un rato, contemplándome de pies a cabeza casi diciendo '¿Qué?¿Él?¿Amigo?' y luego sorprendido cambio de tema, intercambiamos unas cuantas palabras más, me sugirió que si lo estaba buscando que lo hiciera en el baño y que ese era el único sitio en el cual el paraba siempre si llegaba a lugares como este.

Tal vez tenía razón, pero lo último que dijo…fui lento para entenderlo. Entonces me retiré de donde me hallaba conversando con el curioso señor y traté de buscar el baño del lugar.

(No sé si debí haber ido o no, pero ese día me enteré de muchas cosas. Me asustó al principio que fuera él. Todo hubiera sido mejor si lo hubiera sabido a tiempo)

Al entrar al baño lo primero que noté fueron personas drogándose. El problema es que uno de ellos era mi amigo.

Era Sherlock.

Esta clase de cosas no me había pasado antes, claro que todo el rollo de las drogas son malas y demás me lo decían en la escuela hasta el cansancio pero nunca nadie en mi grupo de amigos alguna vez las había consumido. Al menos no lo dijeron o no los vi, fue realmente extraño. Es como saber de algo, eso existe sabes que está mal pero no te afecta porque de alguna u otra manera es ajeno a ti. Como saber que existe un juego de video, saber todo sobre 'Atari' pero jugarlo y estar presente, es de verdad otra cosa. No supe que hacer. Él no me vio, estaba ocupado con sus 'asuntos' con otras personas, así que salí del baño y regresé al mismo lugar.

Veía a la gente bailar, parecía que tenían un problema en las piernas, solo saltaban y carecían de gracia. Tal vez era un sujeto con fuertes principios y algo de la antigua escuela pero sabía que de por sí las drogas eran problemas. Y si lo estaba haciendo era porque él tenía problemas.

De nuevo James, que insistía en que lo llamara 'Jim', se acercó de nuevo y me preguntó que pasaba, yo le respondí con una evasiva. Me ofreció un cigarrillo y lo rechacé casi al instante, luego la conversación fluyó de una manera casi forzada no sabía que decir, mi mente estaba en la escena no tan legal que había vivido instantes atrás. Estaba mirando al suelo cuando Jim posó una mano en mi hombro.

Todo fue interrumpido de repente, Sherlock intercambio un par de miradas con Jim. Mi alto y drogado amigo me agarró del antebrazo bruscamente y me jaló hasta la salida. De ahí yo me solté, no quería que me cogiera. Me miró de reojo y comenzó a caminar con un paso firme pero acelerado.

Tenía que hacer algo, no podía callar aquello, era mi amigo y debía ayudarlo. Faltando unas cuantas cuadras antes de llegar a la casa de sus abuelos yo dejé de caminar, me quedé parado y esperé a que él se detuviera también. Pero fallé, siguió caminando hasta que le grité que se detuviera. El paró, volteo a mirarme y se acercó rápidamente a mí quedando a pocos centímetros de mi rostro, sus pupilas estaban muy dilatadas. Tenía una expresión de haber llorado, y ahora que lo pienso nunca lo había visto llorar hasta ese momento.

Era más que obvio y entonces me dijo -John tenemos que llegar rápido sino nos van a descubrir- automáticamente me tomó de la mano y comenzó a correr, y yo atrás de él siendo casi jalado.

Solo me quedé un mes, y lo vi repetir esa acción un par de veces a la semana, ni siquiera sé para qué me pedía que lo acompañara, me incomodaba demasiado pero nunca me atreví a decirle palabra alguna. Era lo suficientemente tonto como para quedarme callado y seguir observando cómo se destruía poco a poco. Es que había algo curioso, cada día era algo nuevo con él, en las mañanas me enseñaba un montón de cosas que a simple vista siempre ignoraba y ya por las tardes caminábamos por los alrededores del centro. Sentía que todo estaba solucionado, un pacto sin palabras ni compromisos que me reforzaban que no lo volvería a hacer jamás. Pero cuando la noche caía el siempre tocaba la puerta de mi cuarto y pedía que lo acompañase, y como un estúpido lo seguía.

Solo una noche, me negué argumentando que me sentía un poco mal por haber comido algo cuyo nombre no recuerdo exactamente ahora, pero relacionado a la cena. Sherlock me miró por un momento en silencio y luego se fue. Por la ventana del cuarto donde me encontraba lo vi alejarse hasta desaparecer de mi vista. Yo me quedé taciturno sumergido en un sinfín de ideas y pensamientos que revoloteaban en mi entendimiento.

No pude conciliar el sueño, estaba muy preocupado sobre que estaría haciendo Sherlock o con quién estaría aunque era realmente sencillo adivinarlo. Hasta casi dos de la mañana dando por hecho que Sherlock ya era lo suficientemente grande como para saber que es bueno o malo en esta mundana vida, me obligo a apagar las luces del cuarto y tratar de dormir cuando a los instantes que realizo todo esto mas sin el éxito de estar en los brazos de Morfeo, escucho que alguien abre la puerta de la habitación.

Seguí fingiendo estar dormido, y tuve la sensación que alguien se echa a mi costado, yo me encontraba en tal posición que le estaba dando la espalda a tal persona. Entonces, fui abrazado, y me quedé dormido minutos después porque sabía que Sherlock había regresado y estaba ahí, conmigo.

A una semana del segundo mes de verano y esperando sentado en la barra a que Sherlock regresase de su rutinaria visita al servicio higiénico de aquel lugar, divisé a lo lejos a Jim quién estaba siendo acompañado por otro joven un poco más alto que él. Jim levantó su mano en señal de saludo, yo también lo hice, pero a medio camino alguien lo evitó.

Sherlock me cogió de la muñeca.

Opuse resistencia pero estaba tan alterado que me venció y bajó totalmente mi brazo de una manera bastante brusca. Entonces Sherlock aprovechó que no sabía cómo responder y me trató de besar. Inmediatamente mi gesto fue de rechazo, lo traté de empujar con mi otro brazo libre con toda la fuerza que pude aplicar sin lastimarlo pero fue tan rápido que se vio como si lo tratara de golpear o algo así. No importó mucho porque cuando creí que iba a decir algo, alguien gritó 'policías' y todos huyeron como a la velocidad de la luz. Me levanté del asiento y apenas sucedió eso fui nuevamente jalado de la muñeca por Sherlock.

Corrimos lo suficientemente rápido como para alejarnos de manera instantánea de aquel lugar. Nadie nos siguió y nos encontramos solos en una calle vacía. Para ese entonces ya iban a ser casi las dos de la mañana. Apenas recuperamos el aire después de la carrera yo le grité a Sherlock, ya no podía aguantarlo más

-¿¡Qué demonios te ocurre!?-

Se demoró en contestar, estaba mirando fijamente al suelo

-Sherlock- le dije haciendo uso de un tono más comprensivo y me fui acercando poco a poco hacia él. Mi cólera y desconcierto se tornaba vertiginosamente en preocupación.

-John, no te acerques tanto- lo dijo enseñándome la palma de su mano para que me detuviera

-¿Qué? ¡¿Qué te sucede?! ¡Sherlock!-

Luego de eso vi que sus dos manos se dirigieron a su pecho, su rosto cambió a una expresión de dolor, comenzó a presionar la parte donde se suponía estaba localizado su corazón.

-¡¿Sherlock?!¿¡Qué tienes?!-

-John…- lo último recuerdo que lo dijo con tal dolor que no pudo estar más de pie. Cayó al suelo, yo traté inútilmente de evitarlo, lo único que me quedó es gritar por ayuda hasta que alguien de una de las casas de esa cuadra llamó a una ambulancia.

Sherlock había sufrido un ataque cardiaco por sobredosis que milagrosamente superó y al menos sus abuelos se enteraron, no por mi culpa. Lo último fue muy estúpido, debí haberles dicho con anterioridad, todo aquello se hubiera evitado.


Luego que salió de peligro, los abuelos de Sherlock le cortaron cualquier comunicación y ya no pudo salir sin ningún permiso, estaba vigilado todo el día y toda la noche para que no se volviera a repetir. Sé eso porque Mycroft, el hermano mayor de Sherlock, me envió un correo avisándome del estado situacional de este. Yo me tuve que ir terminando el mes y ya no supe nada. No le quise contar a mi padre porque sabía cómo hubiera podido reaccionar. Además que por ese tiempo había una pequeña bebé llamada Harriet, es por ello que ya de por sí el hombre estaba todo atolondrado de problemas y no le quería sumar más.

De todas maneras tenía que saber cómo Sherlock se encontraba, le envié correos sin importar que no me respondiese.

En fin, recibí otro correo de Mycroft más tarde ese año, me decía que Sherlock había entrado a un centro de rehabilitación y su estado era algo reservado para evitar los escándalos pero que si deseaba verlo lo podía hacer con la previa compañía de él. Así que el verano siguiente viajé a la casa de los abuelos de Sherlock, lo bueno que mi universidad quedaba lo suficientemente cerca como para no hacer escalas innecesarias. Lo malo que para llegar rápido necesitaba tomar avión. Esa vez me hospedé en un hostal para backpackers. Ya que era lo más cómodo en lo que pude alojarme por un promedio de dos semanas y unos días.

El camino de la casa de los abuelos de Sherlock y Mycroft hasta el susodicho lugar duró aproximadamente 30 minutos sin tráfico.

Cuando llegamos Mycroft se quedó en la recepción apelando que tenía que hablar con alguien relevante de aquel lugar, supongamos que era un médico, no recuerdo ahora. Pero lo que si se quedó grabado en mi memoria fue que una amable señorita de blanco me guio a través de dos corredores y un patio donde si bien era grande y lleno de vegetación carecía de toda alegría y vida.

Y ahí lo vi.

Cubriéndose con una manta.

Ridículamente grande.

Notó mi presencia y frunció el ceño. No me quería ahí con él.

Notas no tan importantes que NO DEBERÍAN LEER:

Criaturitas, disculpen la demora he pasado por una crisis existencial con todo el rollo de la Universidad y bláh-bláh-bláh-yakity-yak-wibbly-wobbly-serious-sh it-about-life. Y también con cosas que le suceden a personas complicadas como yo y a 4.09298 personas. En fin, ya lo he terminado todo desde antes que lo posteara acá. El caso es que no sé si cambiar el final o no. Lo digo porque en este momento dudo.

Ya fue creo. COMENTEN POR FAVOR VAMOS ESPECULEN DE LO QUE VA A SUCEDER A CONTINUACIÓN. ~ Se despide y les agradece de antemano. Ann Vrosoli.