Disclaimer: la mayoría de los personajes de esta historia no me pertenecen, todos salieron de la cabecita de J.k. Rowling, excepto tres o cuatro que ha sido necesario ''inventar'' para esta historia. Yo sólo me limito a adaptar la obra ''Bestial'' de Alex Flinn al maravilloso mundo de Harry Potter.
Capítulo 2
¡Ese gilipollas de Malfoy! Cómo lo odiaba. Parecía que no tuviera suficiente con todo el entretenimiento que todos sus ligues le ofrecían, sino que, además, necesitaba burlarse e insultarla a ella para pasar el rato. Hermione caminaba junto a Harry y Ginny por los pasillos, dirigiéndose a la Sala Común, mientras intentaba seguir el hilo de la conversación que mantenían sus amigos y hacia balance al mismo tiempo de cuánto odiaba a Malfoy. Quizá fuera un 500%. O quizá más.
Fue entonces cuando tropezó con un ladrillo roto del pasillo por el que caminaban. De hecho, acabó besando el suelo y se hizo bastante daño, además. Pero de lo que no se había dado cuenta es de que acababa de traspasar a un fantasma, cosa que éstos odiaban muchísimo. Al menos, no era una persona viva, pensó Hermione. Hubiera sido mucho peor aplastar a alguien debido a la caída.
-Yo... Lo siento muchísimo, de verdad. Tropecé y... -empezó a excusarse Hermione. Fue entonces cuando se dio cuenta de que al fantasma... O más bien a la fantasma a la que hubiera roto la crisma de no haber estado muerta, no la había visto nunca antes por el castillo. Los conocía prácticamente a todos los que por allí rondaban, pero, estaba segura de que jamás había visto a esta chica. No debía ser mucho mayor que ella y sus amigos, quizá como mucho tendría veinte años. Su piel, ahora trasparente, presentaba algunas cicatrices en la frente y las mejillas. Sus ojos, un poco aturdidos por el ''tropiezo'' parecían estar fuertemente maquillados de color negro en el momento de su muerte. Su pelo, ahora escondido bajo un puntiagudo sombrero de bruja con dibujitos de estrellas, le llegaba hasta los hombros, pero era desigual. Como si hubieran cogido unas tijeras y lo hubieran cortado de cualquier manera, de la forma más descuidada posible. No era fea, pero sin duda, era muy extraña. Llevaba una túnica verde azulado brillante, que hubiera resultado hasta bonita combinada con otros accesorios, y no hubiera estado tan raída.
-Oh. ¡En serio, no sabes lo que nos molesta a los fantasmas ser atravesados de esta manera! -dijo ella, frunciendo el ceño. Parecía enfadada.
-Tropecé con una baldosa del suelo, iba muy distraída... -intentó explicar Hermione. Detrás de ella, estaban Harry y Ginny, intentando también recordar algún otro momento en que hubieran visto a esta chica. Pero nada, estaban convencidos de que nunca antes había estado por Hogwarts.
-Parece que no lo hiciste aposta. -dijo ella, de repente, relajando la expresión. Su túnica rota ondeaba en el aire. - Muchos alumnos se han reído de mí, y creía que tú también querías hacerlo. -dijo, bajando la mirada. - Soy nueva por aquí, y todavía me pierdo por los pasillos. -explicó, para tranquilizar un poco a los tres amigos que ahora la miraban atentamente.
-No sabía que hubiera fantasmas nuevos por Hogwarts... -interrumpió Harry, que cogía de la mano a Ginny. La chica fantasma lo miró, y se acercó un poco a él.
-Por lo que sé, no es muy normal. Pero a veces pasa. -dijo ella, bastante seria. Su cara ofrecía cierto aire de misterio, pero éste sin duda desaparecía cuando veías el resto de su atuendo. Más bien parecía que estaba lista para asistir a una recogida de caramelos por Hogsmeade gritando ''¡Truco o trato!''. Sin lugar a dudas, se llevaría muy bien con Luna Lovegood, pensó Ginny.
-¿Cómo te llamas? -preguntó Hermione, intentando no parecer demasiado cotilla.
-Savina... Savina Roberts, creo que era. Ni siquiera recuerdo exactamente cómo era mi apellido. -dijo ella, esforzándose mucho por recordar.
-Bueno, Savina Roberts, encantados de conocerte. -dijo Harry. - Ellas son Hermione, Ginny, y yo soy Harry -señaló a cada uno de ellos con la mano.- Y ahora, si nos disculpas, tenemos que ir a la Torre Gryffyndor. -Savina estaba quieta, en silencio, observándolos. No parecían malas personas.- Se nos ha hecho un poco tarde, y no queremos problemas.
Entonces, empezaron a alejarse. Realmente, parecía una chica simpática, sería agradable tenerla por el castillo. Los tres amigos se despidieron con una sonrisa, y se marcharon. Hermione se giró rápidamente, se disculpó de nuevo, y la despidió agitando la mano, a lo que Savina respondió con un giño de ojos a los tres amigos, que caminaban rápidamente hacia su Sala Común, intentando que no los pillara ningún profesor de guardia.
Lo que no sabían, era que la escena había sido observada. Vista por alguien que también se había demorado más de lo necesario en los pasillos después de la cena. Y con una sonrisa malvada, y un plan que seguro haría las delicias de sus compañeros, se dirigió a la Sala Común de Slytherin, sabiendo que la noche del Baile de Honor de Halloween sería sin duda alguna muy, muy divertida.
Draco Malfoy se hallaba sentado en uno de los sillones de piel verde junto a la chimenea, intentando alejar de su pensamiento al Señor Oscuro, y los ''magníficos'' planes que su padre había trazado para convertirlo en mortífago en breve. Esa noche ni siquiera le había apetecido meterse en la cama de Pansy, si bien, una hora antes, ésta estaba a su alrededor haciéndole carantoñas y colgada a su cuello. Le dolía mucho la cabeza, y en lo único que podía pensar era en irse a la cama... Para dormir. Ser el príncipe de Slytherin era genial, todos te miraban, todos te prestaban atención, pero a veces, también necesitaba un poco de paz que por cierto, le resultaba bastante difícil conseguir.
-¿A que no sabes con quién vas a ir al Baile? -preguntó Blaise, entrando ruidosamente por la puerta de la Sala Común, y sacando a Draco de sus pensamientos.
-Idiota, ya te lo he dicho antes. -contestó Draco. ¿Es que era sordo? ¿O amnésico directamente? Ya habían estado hablando de eso durante la cena. - Pansy se viene conmigo.
-De eso nada. -Draco estaba comenzando a cabrearse. ¿De qué iba toda esto? - Vas a ir con Paulina, o Catrina, o Vitrina... O no sé cómo coño se llama.
Draco Malfoy ya se había levantado de su silla, dispuesto a partirle la cara a Blaise. Si eso era una jodida broma, no le estaba gustando. En absoluto. Estaba cerca, ya muy cerca del otro chico, cuando de repente, éste habló.
-Resulta que nos he encontrado... Más bien, te he encontrado un aperitivo para el Baile. Algo que encontrarás muy, muy tentador... -dijo Zabini, al que aparentemente, la cercanía de un muy cabreado Draco Malfoy no le asustaba en absoluto.
-Habla -contestó el chico rubio, al que sin duda alguna, le encantaban los... ''Aperitivos''.
-Una fantasma. -¿para qué mierda quería él, Draco Malfoy, a una transparente, y muerta fantasma? Blaise Zabini se adelantó, sabiendo perfectamente la pregunta que en esos mismos instantes estaba cruzando la cabeza de Malfoy.- Una nueva. No está buena, pero debía tener unos veinte años cuando murió.
-Y con esto quieres decirme... -comenzó a decir Draco, que seguía sin intender la idea que el moreno llevaba en la cabeza.
-Con esto quiero decirte, que le gastemos una... Bromita. -dejó finalmente claro.- Ya sabes, algo especial para darle la bienvenida a Hogwarts como se merece.
Y entonces, la idea le gustó. Era malvada y cruel, no lo suficientemente para un Malfoy, pero lo suficiente como para que la gente lo recordara... Todavía más. En realidad, era una típica jugarreta de colegio, pero supusieron que sería bastante como para reír un buen rato. Aunque por supuesto, el gran premio, Pansy Parkinson, se lo llevaría Draco justo después del baile, eso estaba más que claro.
