JON: Hijo bastardo de Ned Stark. Miembro de la Guardia de la Noche. Dieciséis años.
-Tío Benjen¡tío! –Jon gritaba sacudiendo el cuerpo inerte de su tío.
-Nieve, déjalo, está muerto –Mormont se había colocado detrás de él e intentaba alejarlo del cuerpo.
-Tiene pulso. –dijo casi en un susurro, agachándose para comprobarlo de nuevo. –No lo pienso dejar aquí, Fantasma lo ha encontrado y está vivo, si lo dejamos aquí, entonces acabará muerto, y no quiero recordarte lo que ocurrió aquella noche en el torreón. No pienso quemar vivo a mi tío.
-Si lo llegamos a quemar, será porque no esté vivo. Vamos hijo, mira a tu alrededor. ¿Crees que podemos cargar con el cuerpo de Benjen? Estamos exhaustos, ni siquiera podemos encender una hoguera para calentarlo. Está casi congelado Jon. Y nosotros vamos a una guerra, sin estar en nuestro territorio, escalando estas infernales montañas... Déjalo.
-Vine aquí a buscarlo –Fantasma se acercó sigiloso y empezó a gruñirle a Mormont. – Tranquilo Fantasma, ven aquí. –el lobo se acercó al muchacho y comenzó a lamer la cara de Benjen Stark. -Sólo necesita algo de calor. Divisé una cueva antes de llegar a este claro. Lo llevaré allí y encenderé fuego. Cuando esté recuperado os alcanzaremos.
-Has venido aquí a luchar con nosotros, has venido a servirme. Una vez te pregunté si elegías la Orden o a tu familia. Me lo juraste Jon, no podemos perderte ni a ti, ni a tu lobo.
-Y tú sabías que si encontrábamos a mi tío, yo haría lo que fuera por recuperarlo si no era demasiado tarde. Benjen Stark era.. es el jefe de los exploradores y un gran guerrero. Me dejarás marchar aunque sea a la fuerza.
Una carcajada hizo que volvieran la cabeza. Serpiente los había estado escuchando.
-A estas alturas todos sabemos que habéis encontrado el cuerpo de Benjen, unos dicen que muerto, otros que vivo. Yo les he dicho que eso daba igual. Aquí no hay diferencia entre vivos y muertos. –se acercó hasta donde estaba Jon y miró al suelo. –El bastardo tiene razón, si puede recuperarse, nos haría falta la espada de Stark. Yo mismo cargaré junto a él, el cuerpo de su tío. Volveremos en menos de un día.
-No os llevaréis provisiones de más. –Mormont no iba a ponerles las cosas fáciles.
-Le daré mi comida. –replicó Jon. –Sólo cogeré algunas mantas. Y ahora, si estás dispuesto a ayudarme –dijo mirando a Serpiente, - Vamos.
Cargar con el cuerpo no les resultó nada fácil, llevaban varios días escalando la montaña siguiendo la chispa de luz que habían visto en el camino, sin saber si Mance Rayder les estaba tendiendo una trampa o no. De todas formas daba lo mismo, con encontrar a un salvaje, sabrían dónde se encontraba su jefe.
-Si veo a tu tío levantarse antes de llegar a la cueva, te dejaré que arregles los asuntos familiares a ti solo.
Jon sabía a qué se estaba refiriendo el mercenario. Si su tío se despertaba en el camino, sería porque había muerto. Y volvería a encontrarse con unos ojos azules y un cuerpo frío como el hielo, un cuerpo muerto, una fuerza superior a la suya.. Ni hablar.
-Si mi tío se levanta, primero acabaré contigo antes de que des un paso y luego me las arreglaré como pueda.
-¿Así eres de agradecido, Lord Nieve? Esos Hermanos Juramentados que tanto estimas, habrían dejado a uno de sus superiores congelarse vivo, aún sabiendo que volvería para patearles el culo unas pocas horas después. Y un ladrón como yo, me ofrezco a ayudarte y me pagas con un tajo en el vientre. ¿Qué diablos te enseñó Ned? Decían que era el único hombre honrado de los Siete Reinos. Ya empiezo a dudarlo.
Jon no dijo nada. Lo estaba enfureciendo a cosa hecha y no iba a seguirle el juego. Desde luego que no iba a matarlo, si algo llegaba a suceder, dejaría que se marchara, de todas formas no iba a permitir que alguien cómo él le pusiera las manos encima a su tío, aunque ya no fuera humano.
Pero mientras le tuviera algo de miedo, no le traicionaría y mejor eso a cargar sólo con el cuerpo.
Llegaron a la cueva casi al anochecer. Serpiente había cogido el instrumental necesario para encender una fogata y a los pocos minutos comenzaron a saltar chispas.
-Nieve¿qué haces ahí parado? Sigue a tu huargo y trae más ramas. –Jon salió corriendo a pesar de que no quería separarse del cuerpo de su tío. Un rato después la hoguera se alzaba en mitad de la cueva, dificultando el aire, pero llenando la estancia de calor.
Le cambiaron la ropa, y le taparon con mantas secas. Jon, masajeaba los brazos mientras que Serpiente hacía lo mismo con las piernas. La sangre tenía que empezar a fluir con más fuerza. Fantasma se acurrucó al lado del pecho, y Jon sintió una inmensa ternura hacia su lobo Huargo. "A veces parece humano", se dijo, recordando todas las veces que le había salvado la vida sin siquiera llamarlo.
Sentía los miembros entumecidos cuando oyó un leve gemido. No sabía cuanto había pasado desde que encendieron el fuego.
-¡Tío Benjen! –Jon le incorporó un poco más y le dio un sorbo de agua. Fantasma se levantó y Serpiente le dejó libre las piernas.
-Jon.. –un golpe de tos interrumpió las palabras de Benjen Stark. Empezó a tiritar y no dijo nada más, volvió a sumirse en un ligero sueño, interrumpido por gemidos de dolor.
-Tiene que estar sintiendo mil cuchillos clavados en la carne. Yo he pasado por esto. –Serpiente estaba hablando más consigo mismo que con Jon. Se quitó la piel que llevaba echada al hombro y se la puso encima al Jefe de los exploradores.
Un rato más tarde, casi al amanecer, Benjen volvió a despertarse, esta vez tenía más color en las mejillas.
-Serpiente trae algo de comida, rápido. Tío¿puedes oirme? –Jon ayudó a sentarse a su tío y le colocó las mantas por los hombros. Ya no estaba ardiendo como hacía un rato, pero seguía caliente y tiritaba a ratos. Le dieron de beber un poco más de agua y pareció recuperarse algo.
-¿Dónde estamos? –preguntó con un hilo de voz.
-Estamos en las montañas. Más allá del Muro, tío. Hemos venido a buscarte, encontramos a Othor y a dos exploradores más. Mormont quiere acabar con Mance Rayder. –se lo explicó de manera muy lenta, como a un niño pequeño.
Pero Benjen, abrió los ojos en una mueca de terror y agarró a su sobrino de las muñecas.
-¿Por qué¿por qué habéis hecho eso? No mueren Jon, están malditos. No mueren. Aquí sólo hay hielo, y lo único que acaba con ellos es el fuego. Maté.. he matado.. ¡Dioses, he matado a mis amigos!
-Ya no lo eran tío. Yo también me enfrenté a uno de ellos en el Muro, no están vivos, es algún tipo de hechizo. Tenemos que volver con el resto del grupo.
-Estaba solo, te he visto a ti, a mi hermano Ned, a Lyanna, te pareces tanto a ella.. Y acabarán con todo lo que hay tras el muro, no sólo quieren este territorio. Nos matarán. A todos. Huyamos Jon, déjame irme.. déjame...
Su tío volvió a desplomarse. Le tendieron con cuidado y Fantasma se sentó a su lado. Velándolo.
-Este hombre no es tu tío. No podemos ni imaginarnos qué es lo que habrá pasado. Debimos hacerle caso al Viejo Oso, va a ser una carga.
Jon lo agarró del cuello y lo empujó contra la pared. Estaba descargando su furia con él.
-¡Yo sé por lo que ha pasado! Mira esta mano¿la ves? –Jon le enseñó su mano derecha. -¿Ves esas cicatrices? Me quemé la mano matando a uno de ellos, le arranqué la cabeza y aún así seguía luchando, su mano fue llevada ante el Rey para que mandara a más hombres a combatir. No les interesan los asuntos más allá de su estúpido Reino. –soltó poco a poco al ladrón. –Mi tío recuperará las fuerzas y nos ayudará. No es ninguna carga, vete si quieres, te agradezco lo que has hecho por nosotros, si alguna vez volvemos a Invernalia, mi hermano te recompensará.
-No necesito que tu hermano me recompense, si Benjen Stark se recupera, como has dicho, él será el encargado de pagarme. Y ahora vamos recogiendo todo esto, no tenemos mucho tiempo más para perder.
Jon no sabía por qué tenía tanto interés Serpiente en su tío. No iba a perderlo de vista ni un segundo. Empezaron a recoger el campamento improvisado mientras Fantasma vigilaba a cada movimiento de Benjen Stark.
