Contesto luego U_U. Inter lenta y prisa. Discúlpenme hasta lo corto del cap. Regreso a casa el 6 (jueves) y me cuesta escribir, mientras tanto.
Nymphadora no dijo nada, pero sabía lo que decía esa carta. ¿Por qué ella? Inspiró, respiró y trató de ser la parte sensata del problema. Con una sonrisa ligera, tratando de calmarla, caminó hasta Hermione y colocó su mano sobre uno de sus hombros.
— Snape quiere tener hijos contigo. Pero solo se trata de su trabajo. De aquello que tiene que hacer para restaurar el orden. No se trata de que esté enamorado de ti. No lo creo. O al menos, no es lo que dice la carta. Es solo algo contractual.
Pero, ¿por qué ella? Y por sobretodas las cosas; ¿por qué alguien como él? Aunque bien, era mejor una persona como él; que Lucius Malfoy o el mismo Draco Malfoy.
Tener hijos sin embargo; no era un juego. Era mucho más que una misión. Se trataba de algo que tendría vida, nueve meses de gestación y un destino final.
Fuera cual fuera.
¿Y si se trataba de morir?
Ladeó la cabeza, buscando una pluma y un viejo trozo de pergamino, entre toda esa larga y enorme habitación. A pedido suyo, necesitaba una pronta respuesta. No era que ambos se llevaran muy mal, pero tampoco estaban en un momento idóneo en "relación", como para aceptar tener un hijo. No así como así. Pero supuso que sacrificarse; era parte del trabajo.
Severus por su parte, sentado sobre su cama, meditaba en silencio. Pasaba su camisa de diario, sobre sus hombros y se dejaba caer allí. Enroscando sus dedos en el poco vello que tenía sobre su ombligo y que se perdía bajo su pantalón.
¿Cómo lo había tomado? Seguramente no de la forma que una parte de su cabeza, se estaba imaginando. No supo por qué; pero justo luego de enviar la carta, había sentido una especie de escalofrío. Seguramente estaba hecha un mar de lágrimas, negando su suerte.
Tal vez solo estaba llorando y recostada en una polvorienta cama. Inspiró, cuando uno de sus dedos había halado uno de sus vellos, de forma dolorosa. Bajó la vista y no pudo evitar mirarse. Pensar en eso.
¿Era un hombre atractivo? ¿Podía resultarle atractivo? Se hacía preguntas muy prosaicas y eso comenzaba a suceder, cuando comenzaba a dudar de sí mismo.
Hermione Granger... ¿Encontrarlo atractivo a él? ¿Cómo podía constatar algo como eso? Ladeó la cabeza hacia la ventana. Su lechuza había partido desde allí y no había regresado ninguna contesta inmediata. Por supeusto.
¿Qué mujer decía que sí de inmediato?
Ella no podía ser una de esas.
Hermione permanecía sentada, llorando en silencio. Tenía miedo. Sentía el miedo entre sus manos, mientras sudaban. Intentaba pensar, pero era muy complicado.
— ¿Dirás que sí, Mione?— preguntó Tonks y ella trató de respirar entre su llanto.
— No lo sé, Nym. No lo sé. ¿Debería?
No tenía otra opción. Eso supuso ella y por un momento muy corto; Nymphadora agradeció no estar en sus zapatos.
¿Por qué quería estar con alguien como ella? ¿Tenía que asustarse? ¿Tenía que sentir amor? Nisiquiera podía dejar de temblar, para escribir. Se sentía débil. Temerosa.
— Di lo que sientes, Mione. Dudo que Albus te obligue a eso.
Hermione asintió y comenzó a escribir una contestación. Nymphadora se imaginaba lo que estaba en aquel papel, pero no quería violentar su privacidad.
Severus trataba de no dormirse. De esperar un mensaje.
Pero estaba increíblemente exhausto. Sobretodo de divagar si podía resultar atractivo para alguien como Hermione Granger.
Y entonces una respuesta entró por su ventana en una lechuza café.
Leyó lo escrito y volvió a dejarse caer en la cama. Sonrió ligeramente. Estaba hecho. No tenía más opciones. Sí tenía, pero no quería otra.
No otra que esa que acababa de responder ella.
