ESPLENDIDA PASION

Hola aquí les traigo otra de mis historias favoritas adaptada a los personajes de Sakura Card Captors es de la autora Julia Quinn

Argumento:

Poco antes de la fiesta en que será presentada en sociedad, Sakura sale a dar un paseo ataviada de sirvienta para que nadie la reconozca. La atrevida castaña ya ha decidido que no quiere casarse y que rechazará a cualquiera que se le acerque. Pero un accidente la hace conocer al duque Shaoran Li, un hombre guapísimo y tan rebelde como ella, que le llega a lo más profundo de su corazón. Sin embargo, Sakura sigue haciéndose pasar como una criada hasta que Shaoran descubre que en realidad es la misteriosa prima de la familia Daidouji. A pesar de sus intentos para no caer en las redes de este incorregible mujeriego, Sakura no podrá ocultar por mucho tiempo la pasión que le despierta Shaoran. Mientras, el duque encuentra en Sakura a una mujer valiente, inteligente y divertida, y le resulta cada vez más difícil resistirse a ella. ¿Podrá el verdadero amor atravesar la coraza que cubre su encallecido corazón?


Capítulo 1

Travesuras

Londres, Inglaterra.

Abril de 1816.

"Te das cuenta, por supuesto, de que se desatará un maldito infierno si mi madre nos pilla. " Tomoyo Daidouji repasó su vestimenta con mirada escéptica. Ella y Sakura habían tomado prestados unos vestidos de sus criadas para consternación de estas, y en ese momento se escabullían por la escalera de servicio de la residencia londinense de Tomoyo.

"Se desatará un infierno aún mayor si te pilla maldiciendo," contestó Sakura irónicamente.

"Realmente no me preocupa. Si tengo que supervisar un solo arreglo floral más para fiesta, me pondré a gritar. "

"No creo que un grito sea lo más adecuado, cuando intentamos escabullirnos escaleras abajo. "

"Oh, calla," refunfuñó Tomoyo descortésmente, bajando otro escalón de puntillas.

Sakura miró alrededor mientras seguía a su prima. La escalera de servicio era ciertamente un cambio con respecto a las escaleras que ella y Tomoyo usaban por lo general, que se curvaban elegantemente y estaban amortiguadas con lujosas alfombras de Persia. En contraste, los pulidos escalones de madera de la escalera de servicio eran estrechos, y las paredes estaban solo encaladas y sin adornos. La simplicidad del hueco de la escalera recordó a Sakura su casa en Boston, que no estaba decorada con el opulento estilo de Londres.

La gran mansión Daidouji, situada en la elegante Grosvenor Square, había pertenecido a su familia durante más de un siglo, y estaba repleta tanto de valiosísimos objetos y muebles, herencia de familia, como de retratos sumamente malos de los antepasados Daidoujis. Sakura echó un vistazo a las sencillas paredes y suspiró como una tonta mientras reprimía una punzada de añoranza por su padre.

"No puedo creer que me esté desplazando por mi casa como un ladrón para evitar a mi madre," se quejó Tomoyo cuando llegó al final de primer tramo de escaleras y doblo la esquina para comenzar el segundo. "Francamente, prefiero acurrucarme en mi cuarto con un buen libro, pero seguramente ella me encontraría allí y me haría revisar el menú de nuevo. "

"Un destino peor que la muerte," murmuró Sakura.

Tomoyo la miró hoscamente. "Pongo en tu conocimiento que he revisado ese maldito menú con ella innumerables veces. Si me persigue una sola vez mas con preguntas sobre la mousse de salmón o el pato asado a la naranja, no me hago responsable de mis actos."

"¿Contemplando el matricidio? "

Tomoyo le lanzó una mirada irónica, pero no contestó mientras seguía bajando suavemente la escalera. "Ten cuidado con ese escalón, Sakura," susurró, apoyándose en la pared. "Cruje en el centro. "

Sakura siguió rápidamente el consejo de su prima. "¿Bajas por esta escalera a menudo?"

"A veces. Es bastante práctico para salir de este lugar sin que nadie se entere. Solo que generalmente no ando vestida como una criada. "

"Bien, no vamos a vestirnos de seda si vamos a ayudar a Cook1 a preparar la comida para esta noche."

Tomoyo la miró escéptica. "Francamente, no creo que aprecie nuestra ayuda. Es bastante conservadora y piensa que no es apropiado que la familia esté en el ala de los criados." Y con esto, dio un empujón a la puerta de la cocina y la abrió. "¡Hola, a todo el mundo! Hemos venido a ayudar."

Todo el mundo pareció absolutamente horrorizado.

Sakura trató rápidamente de remediar la situación. "Dos pares extras de manos podrían ser útiles, ¿no? " Se giró hacia Cook y la deslumbró con una amplia sonrisa.

La cocinera elevó sus manos al cielo y gimió, enviando nubes de harina a través del aire. "¿Qué, en nombre de Dios, hacen ustedes dos aquí abajo?"

Una de las criadas de la cocina dejó de amasar un momento y aventuró una pregunta. "Perdónenme señoritas, pero ¿por qué van vestidas así?"

"No creo que ustedes dos deban estar en mi cocina," prosiguió Cook plantando sus manos sobre sus formidables caderas. "Vuelvan por donde han venido."

Cuando ninguna de las dos señoritas hizo ademan de marcharse, Cook chasqueó la lengua y comenzó a agitar una cuchara de madera ante ellas. "Por si no lo han notado, tenemos mucho trabajo extra por hacer aquí abajo. Ahora márchense antes de que llame a la condesa. "

Tomoyo tembló ante la mención de su madre. "Por favor déjenos quedarnos, Cook. " Estaba bastante segura de que Cook tenía un nombre, pero hacía tanto tiempo que todo el mundo la llamaba así que ya nadie recordaba cuál era. "Prometemos no cruzarnos en su camino. Seremos una gran ayuda para usted, estoy segura. Y seremos obedientes. "

"No me parece correcto que estén aquí abajo. ¿No tienen nada mejor que hacer que jugar a ser criadas de cocina? "

"Realmente, no" contestó Tomoyo sinceramente.

Sakura sonrió para sí misma, totalmente de acuerdo con su prima. Ella y Tomoyo se habían metido en una travesura tras otra desde que habían llegado tres semanas antes desde Boston. No era que ella hubiera pensado meterse en problemas. Era solamente que parecía que había muy poco que hacer en Londres. En casa se mantenía ocupada con su trabajo en la Naviera Kinomoto. Pero en Londres, la contabilidad no era considerada un pasatiempo apropiado para las damas, y parecía que las señoritas inglesas bien criadas no tenían ningún otro deber además del de probarse vestidos y aprender a bailar.

Sakura se aburría increíblemente.

No es que fuera infeliz. A pesar de lo mucho que echaba de menos a su padre, realmente le gustaba formar parte de una gran familia. Era solamente que no se sentía útil. Ella y Tomoyo habían comenzado a tomarse muchas molestias para entretenerse. Sakura sonrió con aire de culpabilidad ante sus hazañas. Ciertamente nunca se les habría ocurrido que el gato callejero que habían rescatado solo dos semanas antes, pudiera estar plagado de pulgas. Era imposible que hubieran adivinado que toda la primera planta de la mansión Daidouji, tendría que ser fumigada de un extremo a otro. Y, por supuesto, no había sido la intención de Sakura darles a todos los habitantes de la mansión la oportunidad de echar un vistazo a su ropa interior cuando trepó al árbol para rescatar al dichoso gato.

En realidad, sus parientes deberían estarle agradecidos. Durante la semana que duró la desinfección de las pulgas, toda la familia dejó Londres y pasó unas maravillosas vacaciones en el campo, montando a caballo, pescando y jugando a las cartas todas las noches. Sakura enseñó a su familia a jugar al póker, juego que ella aprendió sobornando a un vecino cuando vivía en Boston.

Sonomi había sacudido la cabeza y había dicho, suspirando, que Sakura era una mala influencia. Antes de la llegada de Sakura, Tomoyo era solamente demasiado aficionada a la lectura. Ahora era una intelectual y un marimacho.

"Por el amor de Dios," había replicado Sakura. "Eso es mejor que ser sólo un marimacho, ¿no? " Pero sabía que Sonomi bromeaba.

El amor de su tía por ella era evidente tanto en sus caricias como cuando la regañaba. Por lo general actuaban mucho más como madre e hija que como tía y sobrina. Por eso Sonomi estaba tan excitada por el debut de Sakura en sociedad.

Incluso aunque sabía que Sakura debía volver junto a su padre en Boston, secretamente esperaba que se enamorara de un inglés y se instalara en Londres. Quizás entonces el padre de Sakura, que se había marchado de Inglaterra y vivía en Boston desde que se había casado con una americana, volvería también a Londres para estar cerca de su hermana y su hija.

Así que Sonomi había decidido dar un gran baile para presentar a Sakura a la alta sociedad. Se iba a celebrar esa noche, y Sakura y Tomoyo habían huido escaleras abajo, no deseando quedas atrapadas en los preparativos de última hora. Cook sin embargo no quería tenerlas a ninguna de ellas allí, y les dijo una y otra vez que simplemente estorbarían.

"¿Por favor, no podemos ayudar aquí abajo? Lo de arriba es una locura," suspiró Sakura. "Nadie habla de otra cosa que no sea el baile de esta noche. "

"Bien, como comprenderá eso es también de lo único que hablamos aquí abajo, jovencita," contestó Cook agitando un dedo. "Su tía tiene cuatrocientos invitados esta noche, y tenemos que cocinar para todos ellos. "

"Que es exactamente por lo que usted necesita nuestra ayuda. ¿Por dónde quiere que empecemos?"

"¡Quiero que empiecen por salir de mi cocina, antes de que su madre las encuentre aquí abajo! " exclamó Cook. Ambas habían bajado a la cocina antes, pero esta era la primera vez que habían sido tan audaces como para, de hecho, disfrazarse de criadas y ofrecerse a ayudar. "No puedo esperar a que comience la temporada, y así ustedes dos, pilluelas tendrán algo en lo que ocupar su tiempo. "

"Bien, comienza esta noche," declaró Tomoyo, "con el baile de mamá para presentar a Sakura en sociedad. Así, tal vez seas afortunada, y tengamos a tantos pretendientes que no nos quede tiempo para molestarla. "

"Dios la oiga," refunfuñó Cook.

"Venga, Cook," suplicó Sakura, "tenga compasión de nosotras. Si no nos deja echar una mano aquí abajo, la Tía Sonomi nos pondrá a arreglar flores otra vez. "

"Por favor," la engatusó Tomoyo. "Sabe cuánto le gusta darnos órdenes. "

"Oh, muy bien," gruñó Cook. Era cierto. Tomoyo y Sakura animaban la cocina con sus locas payasadas. Incluso animaban el espíritu de Cook; solo que no quería que ellas lo supieran. "Supongo que ustedes dos diablillos, me volverán loca toda la mañana si no las dejo. Hago esto en contra de mi buen juicio. Ustedes deberían estar arriba preparándose, en vez de revolotear alrededor de mi cocina. "

"! Pero usted adora nuestra encantadora compañía, Cook! " Sonrió Tomoyo.

"Encantadora compañía, unas narices," refunfuñó Cook mientras arrastraba un saco de azúcar fuera de la despensa. "¿Ven ustedes aquellos cuencos de mezclar que hay sobre el mostrador? Quiero seis tazas de harina en cada uno. Y dos tazas de azúcar. Ahora ocúpense de eso, y no incordien el trabajo de los demás. "

"¿Dónde está la harina? " pregunto Sakura, mirando alrededor.

Cook suspiró y se dirigió de nuevo a la despensa. "Espere un minuto. Si tan impaciente está por trabajar, levante aquellos sacos grandes. "

Sakura se río entre dientes, mientras con facilidad transportó el saco de harina, a donde Tomoyo medía el azúcar.

Tomoyo río, también. "Gracias a Dios escapamos de mamá. Probablemente querría que comenzáramos a vestirnos ya, y faltan más de ocho horas para el baile todavía. "

Sakura asintió. En realidad, estaba bastante excitada con su primer baile en Londres. Estaba impaciente por poner en práctica todas aquellas lecciones de buenos modales y baile. Pero lady Sonomi era una perfeccionista, e impartía órdenes como un general del ejército. Después de semanas de pruebas de trajes, flores, y selección de música, ni Sakura ni Tomoyo querían ser encontradas cerca del salón de baile, mientras lady Sonomi comprobaba que todo estuviera listo. La cocina era el último lugar donde su tía las buscaría.

Una vez que comenzaron a medir, Tomoyo se giró hacia Sakura, con sus amatistas ojos muy serios. "¿Estás nerviosa? "

"¿Por esta noche? "

Tomoyo asintió.

"Un poco. Vosotros los ingleses podéis ser un poco intimidantes, ya sabes, con todas vuestras reglas y normas de etiqueta. "

Tomoyo sonrió compasivamente, apartándose un mechón de su ondulado cabello negro de los ojos. "Lo harás bien. Tienes seguridad en tú misma. Según mi experiencia, si actúas como si supieras lo qué estás haciendo, la gente cree que es correcto. "

"Qué sabia," dijo Sakura afectuosamente. "Lees demasiado. "

"Lo sé. Eso será mi perdición. Yo nunca" – Tomoyo puso los ojos en blanco con fingido horror— "encontraré marido, mientras tenga mi nariz enterrada en un libro. "

"¿Eso es lo que dice tu madre? "

"Sí, pero es por mi bien, ¿sabes? Ella nunca me obligaría a casarme solamente por casarme. Ella me dejó rechazar una oferta del Conde de Stockton el año pasado, y él estaba considerado como el mejor partido de la temporada pasada. "

"¿Qué tenía de malo? "

"Estaba un poco preocupado por el hecho de que me gustara leer. "

Sakura sonrió mientras añadía un poco más de harina en los cuencos.

"Me dijo que la lectura no era apropiada para el cerebro femenino," continuó Tomoyo. "Dijo que esto daba ideas a las mujeres. "

"No permita Dios que tengamos ideas. "

"Lo sé, lo sé. Él me dijo que no me preocupara, sin embargo, que estaba seguro de poder quitarme el hábito una vez que estuviéramos casados. "

Sakura la miró de reojo. "Deberías haberle preguntado si pensaba, que tú serías capaz de quitarle a él su pomposa actitud. "

"Quise, pero no lo hice. "

"Yo lo habría hecho. "

"Lo sé. " Tomoyo sonrió y miró a su prima. "Tienes realmente talento para decir lo que piensas."

"¿Es eso un cumplido? "

Tomoyo consideró la pregunta durante unos momentos antes de contestar. "Creo que sí. Las castañas ojos esmeraldas no están de moda ahora, pero presiento que tú — y tu boca deslengüada —tendrás tal éxito, que antes de un mes me informarán —Aquellos Que Informan — que el pelo rojo es ciertamente la última moda, y que es una suerte para mi pobre prima, quien tiene la desgracia de ser americana. "

"Lo dudo mucho, pero es muy amable de tu parte decir eso. " Sakura sabía que ella no era tan encantadora como Tomoyo, pero estaba satisfecha con su aspecto, habiendo decidido hacía mucho que si no podía ser una belleza, al menos sería original. Touya la había llamado una vez camaleón, indicando que su pelo parecía cambiar de color con cada movimiento de su cabeza. Un rayo de luz hacía estallar su pelo en llamas.

Y sus ojos, normalmente de un Verdes claro, ardían y se tornaban oscuros y peligrosos, cuando sacaba a relucir su genio.

Sakura puso otro poco de harina en el último tazón y se limpió las manos en el delantal. "¡Cook! " llamó. ¿"Qué hacemos ahora?

Hemos medido toda la harina y el azúcar. "

"Huevos. Quiero tres en cada tazón. Y nada de cáscaras, ¿me oyen? Si encuentro cualquier trocito en mis pasteles, los guardaré en la cocina y haré que sirvan sus cabezas en su lugar. "

"Bla, bla, bla, Cook está feroz esta mañana," rió Tomoyo entre dientes.

"¡Lo he oído, muchacha! No crea que no lo haría. ¡Por lo tanto, si van a estar en mi cocina, a trabajar! "

"¿Dónde están los huevos, Cook? " Sakura revolvió en la caja donde los alimentos perecederos estaban almacenados. "No los veo por ninguna parte. "

"No estará buscando bien, entonces. Sabía que ustedes dos no tendrían ni idea de cocinar. "Cook entró a grandes pasos en la despensa. Su búsqueda, sin embargo, fue tan infructuosa como la de Sakura. "Bien. No hay huevos," Frunció el ceño amenazadoramente y bramó, "Quién es el tonto que olvidó traer huevos del mercado?"

Como era de esperar, nadie levantó la mano.

Cook recorrió el cuarto con una penetrante mirada, que finalmente se posó sobre una joven criada encorvada sobre un montón de bayas. "Mary", la llamó. "¿Has terminado de lavar eso ya? " Mary se secó las manos en el delantal. "No señora, tengo todavía un montón de trabajo, nunca he visto tantas bayas juntas. "

"¿Susie? "

Susie tenía los brazos sumergidos hasta los codos en agua jabonosa, mientras apresuradamente lavaba platos.

Sakura miró alrededor. Había al menos una docena de personas en la cocina, y todos ellos parecían terriblemente ocupados.

"Bien, esto es lo que faltaba," gruñó Cook. "Cuatrocientas personas para los que cocinar, y no tengo huevos. Y nadie desocupado para ir a comprarlos. "

"Yo iré," se ofreció Sakura.

Tanto Tomoyo como Cook la miraron con expresiones que estaban a medio camino entre la sorpresa y el horror.

"¿Está loca? " Exigió Cook.

"Sakura, no puedes hacer eso," dijo Tomoyo al mismo tiempo.

Sakura puso los ojos en blanco. "No, no estoy loca, y ¿por qué no puedo ir al mercado? Soy perfectamente capaz de traer algunos huevos. Además, podré tomar un poco de aire fresco. He estado encerrada dentro toda la mañana. "

"Pero alguien podría verte," protestó Tomoyo. "¡Estás cubierta de harina, por el amor de Dios!"

"Tomoyo, no conozco a nadie aún. ¿Cómo podría ser reconocida? "

"Pero no puedes salir vestida de criada. "

"Este vestido es exactamente por lo que puedo salir," explicó Sakura con paciencia. "Si llevara puesto uno de mis vestidos de mañana, todo el mundo se preguntaría por qué una dama paseaba sin escolta, por no mencionar por que va camino del mercado para comprar huevos. Nadie me mirará dos veces si voy vestida como una criada. Aunque tú no puedes acompañarme. Te reconocerían en un segundo. "

Tomoyo suspiró. "Mamá me mataría. "

"Entonces ya ves... si Cook necesita a todo el mundo en la cocina, soy la única solución. " Sakura sonrió, olfateando la victoria.

Tomoyo no estaba convencida. "No sé, Sakura. Esto es muy irregular, lo de dejarte salir sola. "

Sakura soltó un suspiro exasperado. "Me recogeré el pelo como lo hacen nuestras criadas. " Sakura a toda prisa se recogió el pelo en un moño. "Y derramaré un poco más de harina sobre mi vestido. Y tal vez un poco sobre mi mejilla. "

"Eso será suficiente," interpuso Cook. "No tenemos por qué gastar más harina. "

"¿Bueno, Tomoyo? " preguntó Sakura. "¿Qué piensas?"

"No sé. A mamá no le gustaría esto. "

Sakura acercó mucho su cara a la de Tomoyo. "Pero ella no va a oír ni una sola palabra sobre ello, ¿verdad?"

"Oh, bueno. " Tomoyo se giró hacia todas las criadas de la cocina y meneando un dedo admonitoriamente dijo. "Ni una palabra de esto a mi madre. ¿Lo ha entendido todo el mundo? "

"Esto no me gusta nada," dijo Cook. "En absoluto. "

"Bien, no tenemos otra opción, " expuso Sakura. "No, si quiere servir pasteles en la fiesta. Ahora, ¿por qué no pone a Tomoyo a exprimir aquellos limones, y prometo que estaré de vuelta antes de que se dé cuenta de que me he ido? "Y con esto, Sakura cogió algunas monedas de las manos de Cook y se escapó por la puerta.

Sakura aspiró el crepitante aire primaveral cuando salió a la calle. ¡Libertad! Era agradable escapar de los confines de la casa de sus primos de tanto en tanto. Vestida como una criada, podía pasear sin llamar la atención. Después de esta noche, nunca sería capaz de abandonar la mansión Daidouji, otra vez, sin acompañante.

Giró la última esquina del camino al mercado. Se tomó su tiempo mientras paseaba por la acera, parándose a mirar los escaparates de todas las tiendas. Tal y como ella había esperado, ninguna de las señoras y caballeros que paseaban, dedicó más que un vistazo a la pequeña criada castaña cubierta de harina.

Sakura tarareaba alegremente, cuando entró en el ajetreado mercado y compró varias docenas de huevos. Eran un poco difíciles de llevar, pero procuró no hacer muecas. Una criada de cocina estaría acostumbrada al transporte de tales cargas, y Sakura no quería estropear su disfraz. Además, era bastante fuerte, y eran sólo cinco manzanas hasta la mansión.

"Muchas gracias, señor. " Sonrió al vendedor, saludándolo con la cabeza.

Él le devolvió la sonrisa. "¿Es usted nueva aquí? Suena como si fuera de las Colonias. "

Los ojos de Sakura se abrieron sorprendidos. No esperaba entablar conversación con el vendedor. "Pues sí, crecí allí, pero vivo en Londres desde hace varios años," mintió.

"Sí, yo siempre he querido ver América," reflexionó él.

Sakura gimió interiormente. El vendedor parecía dispuesto a una larga conversación, y ella necesitaba regresar a casa antes de que Tomoyo comenzara a preocuparse por ella. Comenzó a retroceder hacia atrás, sonriendo todo el rato.

"¡Eh! vuelva algún día, pequeña dama. ¿Para quién dijo que trabajaba? "

Pero Sakura se había apresurado ya a alejarse, fingiendo no haber oído su pregunta. Cuando estaba a mitad de camino a casa, se sentía animada, silbando alegremente, bastante segura de que había llevado a cabo su farsa sin ningún contratiempo. Caminaba despacio, intentando prolongar su pequeña aventura. Además, disfrutaba mirando a todos los londinenses realizar sus actividades cotidianas.

Vestida de criada, nadie le prestaba atención, y podía mirar fijamente y con descaro a quien quisiera, sin que nadie se fijara en ella.

Sakura estiró el cuello para mirar a un adorable muchachito de aproximadamente cinco o seis años que se apeaba de un elegante carruaje, tirado por una pareja de bayos. Llevaba un pequeño cachorro de cocker en los brazos, y lo rascaba entre las orejas. El cachorro blanco y negro le devolvía su afecto lamiéndole al muchacho la cara, y él chiquillo chillaba de risa, llamando a su madre para que asomara la cabeza y lo mirara. Ella era una hermosa mujer de pelo oscuro y ojos verdes que brillaban con manifiesto amor por su hijo. "No te muevas de ahí, Charlie," dijo al muchacho. "Estaré contigo en un momento. "

La mujer volvió a meter la cabeza, presumiblemente para hablar con alguien. El pequeño de cabellos oscuros, puso los ojos en blanco y cambió su peso de un pie al otro mientras esperaba a su madre. "Mamá", imploró, "date prisa. " Sakura sonrió ante su impaciencia. Por lo que su padre le había contado, ella era exactamente igual cuando era pequeña.

"Solamente un minuto, tesoro. Enseguida salgo. "

Pero justo entonces, un gato cruzó como un rayo la calle. El cachorro, de repente, soltó un fuerte ladrido y saltó de los brazos de Charlie, persiguiendo al felino por la calle.

"¡Wellington! " chilló Charlie. El pequeño salió corriendo en persecución del perro.

Sakura jadeó horrorizada. Un coche de alquiler venía calle abajo, y el conductor estaba completamente absorto conversando con el hombre que se sentaba a su lado, sin prestar la menor atención al camino. Charlie podía ser pisoteado por los cascos de los caballos.

Sakura gritó. No se paró a pensar cuando dejó caer los huevos y corrió por la calle. Cuando estaba a poca distancia del muchacho, se lanzó de cabeza por el aire. Ojalá tuviera suficiente fuerza, rezó ella, para apartarlos a ambos del camino, antes de ser atropellados.

Charlie gritó, sin entender por qué una mujer extraña había aparecido de golpe a su lado y lo empujaba.

Justo antes de que Sakura golpeara la tierra, oyó más gritos.

Y después sólo hubo oscuridad.


NOTAS: Espero y les guste el capitulo y muchisimas gracias alas lindas personitas que me dejaron sus reviews y tambien a las que pusieron la historia como favorita... espero y si no tengo contratiempos subir el capitulo antes del 21 besos a todos