Clyde vivía con su novio Token, el cual siempre complacía todos sus caprichos y le compraba todo lo que quería ya que él era rico.
- - ¡Mira que conejito tan bonito! – Dijo Clyde mientras sonreía al ver al conejito de Butters, el cual enseñaba en el refugio.
- - ¿Quieres uno? – Preguntó el afroamericano.
- - No, no me gustan casi. Prefiero los perros. Te hacen compañía mientras tu novio se va de negocios con su padre.
- - Está bien, está bien. No me tienes que lanzar indirectas. – Token volteó los ojos.
- - ¡No son indirectas!
- - Si no mencionas mi nombre, es una indirecta.
El moreno se llevó a su novio, el cual susurraba que no era una indirecta. Token sencillamente ignoró a su regordeta pareja y siguió su camino hacia la tienda de mascotas. Habían muchos animales, perros muy bonitos y aves revoloteando el lugar.
- - Hey, Clyde – Golpeó ligeramente el brazo de su novio con la mano, llamando su atención. – Mira que gato tan enorme…
- - ¡Madre mía! – Exclamó Clyde con asombro al ver un enorme gato.
El gato no tenía un tamaño normal, era grande y gordo, se parecía a Garfield por tal tamaño, ambos sólo rieron por la comparación. El atleta siguió buscando a su nueva mascota, se sentía maravillado al ver a los perritos, quería llevárselos a todos, pero sabía que no podía ser posible, o que no podría lidiar con tantos perros… Así que fijó su mirada en un pequeño San Bernardo. El pequeño perseguía su cola y se cayó, esto le hizo mucha ilusión a Clyde y tan sólo soltó un ''Awwwwwwww'' Con sus ojos brillosos.
- - ¡Token, quiero ese! – Decía sin dejar de mirar a la bola de pelos.
- - ¿Seguro?
- - ¡Sí, es muy lindo! – Este ya estaba muy tonto por ver tanta ternura.
- - Bien, nos llevaremos este.
El dependiente les dio un papeleo para que pudieses adoptar al perro, papeleo que tuvo que llenar Token mientras Clyde abrazaba a su nuevo cachorro con mucho amor. Realmente estaba emocionado.
- - ¿Cómo lo llamarás? – Preguntó Token.
- - Uhmmmmmmm…. –Pensó el castaño por un momento- ¡Ya sé! Se llamará Tyde – Tan sólo sonrió ante su decisión.
Token no pudo evitar sonreír y terminar de llenar sus papeles. Al terminar, empezaron a caminar a la mansión Black mientras charlaban.
- - Necesitará un collar. – Comentó Token.
- - Y muchas otras más. – Miró Clyde mientras acariciaba a su perrito.
Así que por el camino empezaron a comprar las cosas necesarias para su perrito. Por fin llegaron a la mansión Black y Clyde dejó a su cachorro en el suelo, el cual salió corriendo a explorar la casa rápidamente. El castaño se rió ante el entusiasmo de su perrito y salió corriendo tras él. Token suspiró, su novio era realmente infantil, pero realmente le gustaba.
Llegó la noche y Clyde estaba en la cama, sin separarse del cachorro.
- - Token ¿Puede dormir con nosotros, por faaaaaaaaaaaaaa?
- - ¿Dormir con nosotros? Clyde, es un perro, no puede dormir con nosotros. Además, ya le compré una cama esta tarde ¿No?
- - Pero Tokeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen, por faaaaaaaaaaaaaaaaaaaa – Suplicaba - ¿No ves lo lindo que es? Tan sólo por esta noche, porfis.
- - He dicho que no, Clyde. Además, podríamos aplastarlo.
- - ¡No, yo estaré pendiente! – Dijo mientras abrazaba más a su perrito. - ¡En serio!
- - No, Clyde, no dormirá con nosotros. Y es lo último que diré.
- - ¡Bien! Entonces, yo dormiré con él en el suelo.
- - ¿En el suelo? Clyde, deja de ser tan infantil.
- - ¡Nada de eso! ¡Dormiré con él, aunque no quieras! ¡Y es mi decisión! ¡He dicho!
Token suspiró, en verdad Clyde podía ser demasiado infantil. No sabía qué hacer, no quería al perro en su cama, pero tampoco que Clyde durmiera en el suelo. Así que sólo se sentó en su cama y se arropó.
- - ¿Sabes qué? No me importa. Buenas noches – Contestó el ricachón mientras apagaba las luces.
Clyde no lo podía creer. ¡Token de verdad lo iba a dejar que durmiera en el suelo! Esto no podía estar pasando. Normalmente Token complace todos los caprichos de su novio, pero al parecer, esta vez no.
- - ¡B-bien! ¡Buenas noches! – Contestó molesto mientras se acostaba en el suelo y abrazaba a su bola de pelos- No me importa… -Susurró con ligeras lágrimas asomándose por las esquinas de sus ojos.
Tyde bostezó. A Clyde lo animó un poco la ternura con lo que lo hacía y sonrió ligeramente, pero seguía triste. Él realmente quería dormir con Tyde, pero también quería dormir en la cama… Espera un momento ¿La cama? ¡No, con Token! Sí, eso, con Token. O al menos eso es lo que él creía. Al pasar los minutos, empezó a temblar del frio y a sentirse más incómodo. El piso era duro, y sucio. Poco a poco se empezó a dar cuenta lo egoísta que realmente era con Token. Él siempre le daba todo lo que él quería, sin chistar. Complacía absolutamente todos sus caprichos, sin importar lo estúpidos o infantiles que eran, él lo hacía porque amaba a Clyde. Así que ¿Por qué Clyde no podía hacer al menos una cosa que pidiera Token? Porque él era egoísta. Se dio cuenta y comenzó a llorar con un tono bajo.
Token aún no se había dormido, le preocupaba Clyde a pesar de que dijo que no le importaba si dormía en el suelo. Tal vez fue un poco duro con el castaño y debió dejarlo dormir con el perro en la cama. Poco a poco pudo escuchar un ruido que venía de su lado, o más bien del suelo. Se asomó a la orilla de su cama y se asomó a ver a Clyde, el cual estaba llorando y temblando por el frio mientras aún abrazaba a Tyde.
- - Oye, Clyde… No llores – Dijo Token mientras se bajaba de la cama. –Ven, puedes dormir con el perro en la cama, pero no llores.
- - P- perdón… snifgh – Decía Clyde mientras se sentaba y secaba sus lágrimas – Soy muy egoísta… Ngh…. N-nunca hago nada de lo que dices… Nunca te complas-plasco en nada… Soy un asco…. – Continuaba diciendo mientras bajaba su cabeza y secaba sus lágrimas. – Tú siempre haces todo lo que yo digo… Te debes de sentir obligado a estar conmigo….
- - No Clyde, no eres un asco. –Contestó Token mientras besaba su frente y levantaba su cabeza – No me siento obligado a estar contigo, porque tú me gustas. ¿Bien? No tienes que hacer nada a cambio para mí. Pero sí sería lindo si a veces me hicieras caso…
Eso último sólo hizo que a Clyde se le salieran más lágrimas.
- - No llores – Token abrazó a Clyde y lo arrulló. – Puedes subir a la cama con Tyde, no importa.
- - P-pero te molesta….
- - No me molesta. No te preocupes.
Tyde dormía profundamente mientras sus dueños se abrazaban y besaban profundamente sobre él. Ambos se separaron y Token tan sólo le dio otro beso en la frente a Clyde mientras se levantaba.
- - Bien, ahora sube a la cama, puedes subir a Tyde si quieres.
Clyde no esperó a que Token lo repitiera para llevarlo a cabo. Tomó a su perrito y subió a la cama rápidamente, volviendo a besar a su novio y acariciando a su mascota. La vida con Token de verdad era muy buena.
Al día siguiente, Clyde tomó muchas fotos de Tyde. De verdad amaba a ese perro, a pesar de haberlo obtenido el día anterior. Su celular se llenó de fotos del perro e incluso puso una como fondo de pantalla.
- Clyde, apresúrate – Llamó Token desde la puerta. – Ya me voy.
- - ¡Voy! – Exclamó. – Volveré pronto, Tyde. Ya vuelvo.
Después de acariciarlo, fue con su novio al refugio. Allí intercambió fotos con Butters. El rubio le pasaba fotos de Bolita y él de Tyde. Se le notaba a ambos la felicidad de sus mascotas. Bueno, lo de Butters no era una mascota, era su hijo, a pesar de ser de mentiritas, era su hijo.
Clyde no era nada sin Tyde, eso era obvio para Token. No sabía qué haría si le pasase algo al perro, sería realmente desastroso. Ya habían durado una semana con el animal y el amor de Clyde no disminuía por el canino. Lo quería tanto como a Token, al cual siempre complacía sexualmente por tan maravilloso regalo.
- - Buenas noches, Token – Decía Clyde mientras abrazaba a su novio.
- - Buenas noches, Clyde… - Contestó Token ya cansado.
Habían acabado de tener una ronda de sexo, era una de esas noches en las que Clyde estaba caliente y quería complacer a su novio como fuera. La vida era realmente buena para Token… Tal vez debía darle un perro más seguido a Clyde. Tyde los miraba fijamente desde debajo de la cama, el no podía subir, era demasiado pequeño para alcanzar la orilla o saltar a pesar de ser un San Bernardo. Sólo se acostó en su cama y se durmió al mismo tiempo que sus dueños.
- - Clyyyyyyyyyyyyde – Decía una voz infantil.
- - ¿Uhmmm…? – Clyde estaba adormilado y cansado. – Cinco minutos más…
- - Pero Clyyyyyyyyyyyyyyyde, tengo hambre – Insistió el dueño de la voz mientras se montaba en Clyde.
- - Estás pesado… -Se quejó el atleta.
Esperen un momento ¿Pesado? Token no era así de pesado y técnicamente nadie le pedía comida realmente. Se terminó de despertar y se sorprendió al ver lo que tenía en frente. Un pequeño niño de piel que no era muy oscura ni muy blanca con el cabello alborotado lo veía. También notó que estaba un poco gordo, era bastante ancho para su edad. Sus ojos estaban plantados sobre Clyde, quien lo veía sorprendido.
- - ¡Despertaste! - Exclamó contento mientras abrazaba al castaño y lo besaba en la cara.
- - ¿Quién eres, niño? ¿Qué haces aquí?
- - ¡No me llames niño! – Dijo molesto mientras inflaba sus cachetes. – Sabes quién soy, ¡Soy la razón de tu vida!
- - Eeeer…. No…. Mi razón de vida son Token y Tyde… ¡Tyde!
El niño sonrió.
- En donde está Tyde?! ¡TYDE!
Ahora el niño sólo llevó su mano hacia su frente, no podía creer que su dueño fuera tan estúpido…
- - ¡Yo soy Tyde! – Se quejó. - ¡Tengo hambre!
- -¿Eres Tyde? Niño, deja de estar bromeando. ¡Devuélveme a mi perro!
- -¡Es que yo soy Tyde, en serio! Mira –Y mostró su collar. – Tú me lo distes, junto a Token. Después de estarse besuqueando en todo momento.
- - … Token, despierta – Llamó Clyde, asustado y moviendo al moreno. - ¡DESPIERTA!
- - Ngh… - Gruñó el negro. - ¿Qué quieres?
- - Mira esto.
Token despertó y miró al gordito que estaba en su cama…. Al gordito más oscuro, ya que Clyde también estaba un poco panzón. El niño tenía sus brazos cruzados, estaba molesto, quería su comida ya.
- - ¿Quién es? - Preguntó aún soñoliento.
- - Parece que es Tyde…
- - ¿Tyde? Clyde, deja de decir tonterías… ¿Quién es este niño?
- - ¡Soy Tyde! – Dijo en voz alta el nene. - ¡Tengo hambre! Clyde, quiero comer. ¡Después, vamos a jugar! ¡Juguemos en el parque como siempre lo hacemos!
Token no podía creer lo que escuchaba. ¿Era una broma de Clyde? Porque parecía demasiado irreal. Es cierto que el niño en cierta forma se parecía al perro, pero no podía ser él, era imposible.
- - E-espera… ¿Cómo podemos estar seguros de que eres el perro…?
- - A ver… Uhmmmmmmmm… - Pensó por un momento- ¡Oh, ya sé! Ayer por la noche los vi. Tú, Token, le metiste no sé que cosa a Clyde por la cola. Al parecer le dolía mucho, porque gritaba y lloraba, pero pedía más.
Ambos sólo se sonrojaron al rojo vivo, ¡Era él! Porque era el único en la habitación cuando hacían su acto de amor apasionado. Ninguno se lo podía creer, ¡Tenían que cuidar de un niño ahora! Clyde no tenía palabras, estaba asustado, pero no podía deshacerse de él, porque era Tyde, y él adoraba a Tyde. Token estaba sorprendido, pero no asustado ni nada por el estilo, sólo sorprendido.
- - Bien, ¿Me das de comer, Clyde? – Preguntaba el regordete mientras rodeaba con sus brazos a su dueño y se acostaba sobre él. – Realmente tengo hambre…
- - Está bien… - Contestó, abrazándolo de forma instintiva. Oh, se sentía tan bien el saber que a quien abrazaba era a Tyde.
Los tres salieron de la cama, Clyde y Token se bañaron y vistieron para bajar a desayunar, Tyde tan sólo se sentó en una silla, emocionado porque al fin iba a comer. Pero algo estaba mal, era demasiado pequeño para alcanzar al mesa, la cual el llegaba hasta la nariz. Clyde se rió y puso unas almohadas en su silla para que pudiese alcanzar. Tyde sólo lo besó en la cara en forma de agradecimiento como lo hacía comúnmente cuando era un perrito.
- - ¡Esto está muy rico! – Decía con una sonrisa mientras comía su comida. – Clyde, me gusta mucho.
- - Qué bueno, Tyde – Sonrió.
- -Se oye muy raro que nos llames por nuestros nombres… - Se quejó ligeramente Token. - ¿Qué tal mamá y papá? – Bromeó.
- -Está bien. – Contestó mientras masticaba. Clyde sólo se sonrojo. – Mami – Dijo mirando a Clyde. - ¿Vamos a ir a jugar después?
- - C-claro, Tyde… - Contestó, pero luego sonrió a su niño.
Por ahora, la vida no estaba nada mal. Tyde no era un mal niño, sólo era un poco activo a pesar de lo gordito que estaba, pero era normal en un niño de su edad. Token y Clyde no tuvieron ningún problema adoptándolo como su hijo, era igual que cuando era un perro, sólo que ahora necesitaba ropa y más comida. Era muy cariñoso con ambos, sobretodo con Clyde ya que con él estaba mucho más apegado.
fasdgsdhfjkgsadf, que fácil es copiar y pegar -w- *Abriendo sus juegos* Pues aquí el 2do cap~ ¿Verdad que Tyde es lindo? :3 el nombre no se lo puse yo, se lo puso Salomé xD en realidad, le puso el nombre a ambos, ya que fueron los ukes quienes nombraron a sus mascotas, y Salo es quien hace de uke~ kasjdhsad, que más da. Se nos debió ocurrir que Stripes también fuese un niño, pero eso no importa xD A ver cuando me digno a hacer el puto dibujo de Tyde y Bolita... .w. Los que tengo son una mamarrachada xD Pero ya qué, ¡Gracias por leer! :3
luis carlos: Ya ves como es el nene de Token y Clyde xD y sí, el bebé de Kenny y Butters es tierno~ :3 Se parece mucho a Butters~
mfer. 06: Sé lo que se siente... Es acoso... ¡ACOSO HE DICHO! Ok no xD yo era igual a ti, en realidad, mi cuenta me la hice hace un tiempito, no llevo muchos meses xD y la historia continuará, no te preocupes :3
¿Reviews? 8D ¡Son gratis! Y me ayudan y motivan a escribir :3
