Sacó una esfera negra del bolsillo, la colocó en el suelo y la tocó con la varita.

De está, comenzó a salir un espeso humo blanco, que fue revelando la figura de...

El Gran Comedor no sabía si se trataba de un hombre o de una mujer, ya que llevaba una capa negra con capucha, de manera que no le permitía ver el rostro.

-Buenos días, simples mortales -dijo la figura, con una voz varonil, ligeramente seductora, y todos le miraron con cara de: "¿De qué va este tipo?"

-De acuerdo, preparaos para ver -entonces la figura se giró hacía le mesa de los profesores y se dio cuenta del vendaje de Dumbledore-. ¿Qué te ha pasado?

-La caja que mandasteis le dio en la cabeza mientras "trabajaba" -respondió McGonagall con el ceño fruncido.

-Lo siento, pero mi novia tiene una puntería pésima... -un rayo de luz salió de la esfera negra y paso como a treinta metros del lugar donde estaba el encapuchado, estrellándose contra la cara de Gregory Goyle, a quien le empezó a salir una especie de sarpullidos morados. McGonagall suspiró y le quitó el sarpullido.

-¿Por donde iba? ¡Ah, si! Bueno, mortales, preparaos para ver a la perfección personificada, al ser más bello que vuestros impuros ojos jamás volveran a ver -Snape rodó los ojos. Ya sabía de quien era hijo-. Mirad a vuestro alrededor una última vez, ya que después de verme, jamás podréis ver de nuevo...

-Quieres callarte y presentarte de una vez -gritó una voz masculina que parecía provenir de la esfera.

-Joder Ted, tranquilo que ya voy. Bueno, soy el único e incomparable... ¡Regulus James Black! -acabó quitándose la capucha.

¡PAF!

Sirius se había desmayado en el suelo, pero solo Remus y Hestia se habían dado cuenta. El resto de la sala observaba a Regulus, la mayoría de las chicas con placer y la mayoría de los chicos con el ceño fruncido. Tenía el pelo negro azabache, cayéndole elegantemente hasta los hombros, sus ojos eran de un gris azulado y tenía la piel ligeramente pálida. Llevaba una camiseta de manga corta de color blanco con unos pantalones negros y unas zapatillas de deporte del mismo color. En su antebrazo derecho, se le podía ver una reciente cicatriz.

-Vale, chicas. ¿Cuantas de vosotras me quiere tener en su cama? -preguntó Regulus de forma arrogante. Todas las chicas de sexto y séptimo levantaron las manos, ante la mirada indignadas de sus novios.

-Pues lo siento, zorras. ¡Pero es solo mío! -gritó una voz femenina.

-Lo siento chicas, pero ya tengo dueña -dijo Regulus con una mirada soñadora-. Cambiando de tema, que alguien despierte a mi padre, por favor -Remus se apresuró a despertar a Sirius-. Para lo que iba. Soy Regulus James Black. Mis padres son, por supuesto, Sirius Black y Hestia Jones.

¡PAF!

-No sabía que Sirius era tan propenso a los desmayos -susurró Ron a Harry, al ver a Sirius en el suelo de nuevo.

-¿Soy tu madre? -preguntó Hestia, incrédula, al mismo tiempo que Sirius volvía en si. Hacía un par de días que se levantaba vomitando, pero no quería hacerse ilusiones, al fin y al cabo tenía casi cuarenta años.

-A menos que engañaras a papá, creo que si -respondió Regulus con una sonrisa, que Hestia le devolvió-. Es más, creo que por estás fechas ya estás embarazada de este dios -Hestia recibió cálidas felicitaciones de sus más cercanos-. Bueno, mi nombre viene en honor a mi tío Regulus, el hermano pequeño de papá, con el que siempre quisiste hacer las paces -Sirius sonrió, aquello era cierto-. Y a James Potter, el hermano del alma de mi padre.

Harry sonrió a Sirius, feliz de que el hijo de su padrino tuviera el nombre de su padre.

-Tengo veintisiete años y fui Gryffindor -la casa de los leones aplaudió, aunque Hestia estaba algo triste, ya que ella fue una águila-. Aunque el sombrero estuvo a punto de ponerme en Ravenclaw -aclaró Regulus, sonriendo a su madre.

-Fui capitán del equipo de quidditch en séptimo año, jugando como golpeador -los amantes del quidditch aplaudieron, y Sirius sonrió con orgullo, inflando su pecho, mientras Hestia negaba con la cabeza-. No fui ninguna de esas tonterías de prefecto y Premio Anual -dijo Regulus, retrocediendo como si los prefectos y Premios Anuales de la sala fueran a levantarse.

-Mis clases favoritas fueron Transformaciones y Defensa Contra las Artes Oscuras -McGonagall sonrió a Regulus-. Y la que menos me gustaba era Herbología, no es por nada -añadió el chico, sonriendo a Sprout-.Curiosamente el profesor de Herbología es mi favorito.

-¡Neville es el profesor favorito de todos! -gritó una voz. Neville, que en ese momento estaba bebiendo agua, se atraganto y la escupió sobre Dean Thomas, que estaba enfrente suyo.

-¡JAMES! -gritó una voz femenina, y ahora fue Harry quien escupió sobre Ron.

-¡Queréis callaros! -gritó otra voz femenina, con un ligero acento francés.

-Continuó; ahora trabajo de auror, junto al tío Harry y al tío Ron...

-¿Somos aurores? -preguntaron los dos a la vez.

-Los mejores -afirmó Regulus con orgullo, y Molly gimió, preocupada por sus hijos; ya que para ella, Harry era como otro hijo más.

-Como ya he dicho, tengo novia y juntos tenemos un hijo de dos años -continuó Regulus.

-¿Por qué no estáis casados? -preguntó Molly, curiosa.

-Fácil. Ninguno de los dos encontramos motivos para casarnos. Ya tenemos suficiente con saber que ambos nos amamos -respondió Regulus-. Para acabar, mis padrinos fu... son Remus Lupin y Emelinne Vance -Remus sonrió a los dos aludidos, dándoles las gracias-. ¿Preguntas? Y no, chicas, no estoy disponible -se oyeron lamentaciones por toda la sala y algunos suspiros de alivio.

-¿Cómo te hiciste esa cicatriz? -preguntó Hermione.

-¿Cual? ¿Está? -preguntó Regulus, señalando la cicatriz que había en su antebrazo derecho. Hermione asintió-. Está me la hice en una redada que hicimos el viernes pasado al Callejón Knockturn. Al parecer, al dueño de Borgin y Burkes no le gustó que la hiciéramos.

-¡Te prohíbo que hagas redadas al Callejón Knockturn! -chilló Hestia.

-Mamá, ya me lo prohibiste y no funcionó -dijo el chico, pacientemente. Hestia se sonrojo, pero igualmente le preguntó a su hijo-: ¿Soy buena madre?

-Siento decírtelo así, mamá, pero... ¡Eres la mejor madre del mundo! -exclamó Regulus como un niño pequeño, algunos rieron.

-¿Y yo? ¿Cómo soy yo de padre? -preguntó Sirius, infantilmente. Por primera vez, la sonrisa de Regulus se borró, y su expresión se puso seria-. ¿Qué... qué pasa?

-La verdad es que nunca llegue a conocerte -respondió Regulus, tristemente.

-¿Por qué? -preguntó Remus, mirando a Sirius preocupado. Sólo se le ocurría un motivo por el que Regulus no hubiese conocido a Sirius, y no quería pensar en ello. Hestia también pensaba en lo mismo, ya que se había aferrado a Sirius y alternaba la mirada entre él y su hijo.

-Esto sucedió tres meses antes de que yo naciera -comenzó a explicar Regulus-. Durante el TIMO de Historia de la Magia, Voldemort le mandó una visión al tío Harry, en la que salía torturando a papá en el Departamento de Misterios. Por supuesto era mentira -sé apresuró a añadir, al ver que su madre había palidecido-. Pero el tío Harry no lo sabía; así que fue al "rescate" de papá, junto al tío Ron, la tía Hermione, el tío Neville, la tía Ginny y la tía Luna. Pero era una trampa, allí les esperaba unos cuantos mortífagos. Durante la pelea, unos miembros de la Orden del Fénix, entre los que estaba papá, se presentaron en la batalla. Papá se enfrentó a Bellatriz Lestranger -Neville apretó la mandíbula-. Y bueno ya os imagináis como acabó.

La sala se quedó en silenció.

-Bueno -dijo Sirius, rompiendo el silencio-. La verdad es que no me puedo creer que mi prima me haya matado...

No pudo continuar, ya que Hestia le dio una bofetada.

-Deja de hacer bromas, Sirius Black -le espetó con lágrimas en los ojos. Sirius la abrazó.

-No llores Hestia -le pidió el animago-. No dejare que Bellatrix me mate. Me tendrás que soportar durante años.

Hestia sonrió.

-Eso espero -murmuró.

Harry se hallaba en shock, pero salió de él, al sentir como Sirius le ponía las manos en los hombros.

-Harry...

-Es mi culpa -dijo Harry-. Estás muerto por mi culpa.

-No, Harry, no ha sido tú culpa... -intentó decirle Sirius, pero Harry no le escuchó.

-Sí, Sirius, sí que lo es.

-No. Escúchame Harry, no ha sido culpa tuya; yo decidí pelear en esa batalla, así que sólo yo soy culpable de mi muerte.

-Escucha a papá, tío Harry. Nadie en el futuro te culpa de su muerte, no fue tú culpa -Regulus se había acercado a ellos, y abrazaba a su madre-. Eso es todo lo que tengo que decir. Ted, ya puedes pasar.

-De acuerdo -dijo una voz; y de la esfera negra empezó a surgir otra vez el humo blanco.


Hola gente,

segundo capítulo, y presentando al primer visitante del futuro, Regulus Black. Para los amantes de nuestro metamorfomago favorito,

Próxima aparición: Ted Lupin

Espero que os haya gustado.

¡FELIZ 2014!

¡FELICES FIESTAS!

Se despide,

Grytherin18