Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level-5, Akihiro Hino. Algunos de los personajes en la historia, que no son de la serie original, me pertenecen y los mencionaré a su debido tiempo.
La joven de piel morena y pelinegra bajó con cuidado del avión junto a su padre, luego de eso retiraron el equipaje para así poder ir a su nueva casa.
Ella estaba emocionada por ver su nueva casa, aunque su padre le había comentado que en realidad era un edificio con algunos apartamentos y que era seguro que compartiría con los hijos de otros médicos asignados a la investigación.
El auto se detuvo frente a un enorme edificio el cual era de un color blanco y muchas ventanas se extendía sobre él. Ella estaba emocionada por conocer el edificio, había decidido darle una oportunidad a su nueva vida, y que mejor forma que sentir emoción por su nuevo hogar.
Una vez que llegaron al lugar asignado, su padre abrió la puerta y una enorme sala se dejó ver. Había muchos muebles, por un lado estaba la cocina y por el otro un pasillo en el cual se encontraban tres habitaciones. Había cuadros colgados en la pared y un hermoso ventanal se extendían en una de ellas.
-Esto es muy bonito- dijo ella mientras caminaba por su nuevo hogar.
-Es una comunidad dedicada solamente para médicos que participan en la investigación- dijo su padre mientras se dirigía a las habitaciones.
La chica pelinegra lo imitó y se dirigió a una de las habitaciones, eligió la primera que se dejaba ver por el pasillo mientras que su padre elegía la que estaba al frente. Una vez que entró notó como una enorme cama ocupaba un lugar de la habitación y como en el otro se extendía una enorme biblioteca con muchos libros en ella, además en las paredes colgaban hermosos cuadros y había un espejo al lado de la cama así como también repisas en las paredes las cuales eran de un color azul cielo.
-Es hermoso- susurró ella.
Dejó sobre la cama uno de sus bolsos y los otros los dejó en el armario, luego salió de su habitación y se dirigió a la cocina donde se encontraba su padre.
-¿No estás cansada?- preguntó.
-La verdad, no.
-¿Por qué no das una vuelta?. De seguro hay muchos jóvenes abajo, haz amigos.
Ella volvió a su habitación, se dio una ducha y luego se vistió y peinó su cabello. Su cabello era de color negro y le llegaba mas arriba de la cintura, estaba cortado en capas las cuales no se notaban debido a las ondas que poseía.
Una vez lista comenzó a caminar por el pasillo del edificio, bajó las escaleras para llegar a la parte baja y allí comenzó a extenderse un hermoso jardín lleno de flores, además de hermosos y espesos árboles los cuales proporcionaban sombra, y a parte de eso había una cancha de fútbol en el centro del jardín.
En la cancha de fútbol habían dos chicos jugando, ambos trataban de quitarse el balón. La pelinegra decidió acercarse para observarlos mejor y una vez que se acercó el balón cayó a su lado, al parecer la chica que estaba jugando le dio una patada.
-Disculpa no fue mi intención- dijo ella mientras se acercaba hasta la pelinegra. Ella era de tez pálida y su cabello era color castaño oscuro, además de que su peinado era muy particular, era largo al frente y en la parte de atrás parecía ser corto.
La pelinegra la observó con cuidado porque tenía el ligero presentimiento de que ella ya la había visto en algún lugar, observó con cuidado sus ojos castaño y una sonrisa se extendió por su rostro.
-¿Verónica?- preguntó la pelinegra. La joven castaña se sorprendió al escuchar que ella conocía su nombre pero luego la observó detalladamente y la reconoció.
-Eres tu- dijo Verónica mientras la abrazaba, ellas desde muy pequeñas habían sido mejores amigas hasta que el padre de Verónica fue asignado a trabajar en otro país y allí rompieron el contacto, aunque no se imaginó que ese país fuera Japón.
-¿Desde cuándo vives aquí?- preguntó la pelinegra.
-En realidad, llegué hace unos días. Mi padre fue nuevamente asignado.
-No pensé verte de nuevo.
-Yo pensé que te habías olvidado de mi.
-Jamás me olvidaría de ti.
-Estas muy alta.
-Y tu has crecido mucho.
-Han pasado muchos años, no pensé que fueras capaz de reconocerme. Me sorprendes- dijo la castaña, luego se acordó de que uno de sus amigos estaba observando -Ethan- lo llamó, él jóven de tez pálida la miró y luego corrió al reconocer a la pelinegra.
-Tu también estas aquí- dijo la pelinegra sin poder creer que se había juntado con sus amigos de la infancia.
-Es una hermosa coincidencia- dijo Ethan mientras la abrazaba, el poseía una tez pálida mientras sus ojos eran de un color azul, su cabello era rubio y largo, el cual sostenía en una coleta baja.
-Me alegra verte de nuevo- dijo Ethan.
-A mi igual.
-Ethan lleva muchos años aquí- dijo Verónica.
-Si, y como yo conozco toda la cuidad mañana las llevaré a conocerla.
-Además, debemos aprovechar antes del inicio de las clases- dijo Verónica.
-Si, mi padre me ha dicho que inician dentro de una semana- dijo la pelinegra.
-¿Y qué tal si seguimos jugando?- preguntó Ethan. Verónica aceptó de inmediato, mientras que la joven pelinegra sólo decidió observarlos bajo la sombra de un árbol.
-De seguro cuando comiencen las clases harás muchos amigos- dijo Ethan.
-Ya, si lo harás, no eres para nada tímida. Tienes un nuevo comienzo, aprovechalo- dijo Verónica.
Ese día ella estaba feliz porque después de todo había encontrado a sus viejos amigos, con los cuales hubiese deseado crecer. Pero aún así, aquellos cuatro amigos que había dejado en Estados Unidos siempre estarían en su mente y también en su corazón.
Una semana después...
Un balón de fútbol envuelto en un aura blanca con ligeros toques negros derribó a dos jugadores y se dirigió a las manos del portero, el cual no pudo detener el tiro y entró de lleno en la portería.
-Gol- gritó el narrador- Acaban de demostrar su asombroso poder. Esta es una victoria definitiva para el Instituto Imperial.
Luego de eso el marcador dejó ver el resultado del partido, donde el Instituto Imperial había obtenido un número de 13 goles a 0, además de que se pudo visualizar a los jugadores desde las sombras. Todos los jugadores del equipo contrario estaban heridos y no se podían levantar.
-Ustedes perdieron el partido- dijo un hombre el cual estaba escondido entre las sombras, apenas se distinguía su largo cabello- Espero que nunca olviden las estrategias de nuestro equipo.
-No señor- dijo un hombre el cual estaba inclinado ante él. El hombre misterioso sostenía un pedazo de papel que luego dejó caer ante aquel hombre.
-De nada sirve tener a unos perdedores- comentó aquel hombre.
-Levantenla- dijo uno de los jugadores del equipo ganador y luego se alzó una bandera de color rojo. De repente, algo apareció derribando una compuerta del estadio en el cual habían llevado a cabo el partido y todo se cubrió de humo, solamente se escuchaba la risa de aquel hombre.
Un enorme edificio el cual tenía un símbolo en forma de rayo se extendía sobre el horizonte. En él, millones de alumnos murmuraban. Todos se saludaban y hablaban sobre diferentes temas. De repente un chico de cabello castaño con una cinta anaranjada en la cabeza bajaba las escaleras, él cargaba el uniforme del Instituto. Estaba tan distraído que no notó cuando chocó con alguien. Casualmente era la joven pelinegra.
-Oye, ¿Estas bien?- preguntó él.
-Si, no fue nada. A veces soy un poco torpe- dijo ella, Endo le sonrió.
-No, fue mi culpa. Es que estaba muy distraído.
-Creo que debo irme- dijo la pelinegra.
El chico se dirigió corriendo hacia una pequeña caseta alejada del edificio principal, en la cual un pequeño cartel de madera colgado en la pared tenía grabada las palabras Club de Fútbol.
El joven de la cinta anaranjada entró a la caseta y se colocó los guantes, luego tomó un balón de los muchos que tenía y una enorme sonrisa se extendió por su rostro.
-Muy bien, a practicar- dijo él mientras los demás lo miraban. Dos de ellos tenían las manos apoyadas en la nuca mientras los demás sobre las rodillas- ¿Qué esperan?.
Los demás chicos no le prestaron atención.
-¿Qué sucede muchachos?- preguntó aún con el balón de fútbol entre sus manos- Hace mucho que no practicamos.
Un chico de piel morena con cabello rosa muy corto y ojos negros lo miró, él tenía apoyada las manos en su nuca.
-¿Y te dieron permiso de jugar en el campo?- preguntó él.
-A partir de ahora hablaré con el equipo de rugby- dijo el de la cinta anaranjada.
-Lo único que conseguirás es que se burlen de tí- dijo un chico de pelo castaño claro el cual tenía los ojos negros y una bandita en su nariz, además de un aspecto similar a una ardilla y su diente incisivo era muy grande. A su lado un joven con el cabello color naranja peinado a lo afro, el cual le tapaba los ojos, lo observaba mientras jugaba con su DS.
-Tal vez en la cancha de tenis podremos jugar lo siete. ¿No lo crees?- dijo el de cabello esponjado.
El joven de la cinta anaranjada comenzó a molestarse.
-¿Por qué no esperamos a que el campo este disponible?- dijo otro jugador. El enojo del chico de cabello castaño crecía cada vez más.
-Así es- dijo otro jugador.
-Ese campo nunca esta disponible- dijo el jugador de estatura baja. Era el más bajo de todos en el equipo, además de clavo con una cola de caballo.
-Nosotros somos el club de fútbol- gritó el joven de cabello castaño mientras señalaba un cartel que estaba pegado en la pared- El Campeonato de Fútbol Frontera, tengo la esperanza de jugar en ese torneo. Vamos Someoka, Handa, Kabeyama, kurimatsu, Shishido.
-Necesitamos más jugadores para participar en el Torneo- dijo Kurimatsu, el cual tenía aspecto de ardilla- Hay perdí- dijo él mientras miraba la pantalla de su DS.
-Que lento, debiste dispararle- dijo Shishido, el de peinado afro.
-Silencio, yo sé lo que hago- dijo Kurimatsu.
-¿Qué les pasa?. Entraron a este club porque iban a jugar fútbol- dijo él de la banda anaranjada aún con el balón en la mano- Y si no juegan de nada sirve que vengan al club todas las tardes-dijo él mientras se marchaba. Una vez que cerró la puerta, el cartel del club cayó pero él lo sostuvo antes de que tocara el suelo.
-Hay no- dijo él mientras lo acomodaba.
Los demás lo escuchaban desde adentro del club.
-No entiendo porque se enfada de esa forma- dijo un chico el cual tenía el cabello corto de un color marrón sucio, además tenía entre sus manos una revista.
-De nada sirve esforzarse, además dicen que van a desintegrar el equipo- dijo el de cabello rosa, Someoka.
-¿Qué?- preguntaron todos a la vez .
De repente Kurimatsu dijo juego terminado leyendo el Game Over que aparecía en su DS.
El joven de cabello castaño comenzó a correr con el balón por el campo hasta que una chica que cargaba un buzo de color naranja con rayas blancas en cada manga se acercó a él.
Hola Kino- dijo él mientras la observaba. La chica tenía el cabello corto de color negro, llevaba un clip rosa en el lado izquierdo de la cabeza, además sus ojos eran marrones.
-Perdona, no pude conseguir el permiso para jugar- dijo ella.
-Si, sé que es difícil.
-¿Y los chicos?- preguntó ella.
-De perezosos, como siempre.
-Les iré a decir que practiquen- dijo Aki.
-No dejalos, verás que pronto saldrán y se animaran entrenar- dijo el joven mientras levantaba el balón con su pie, luego lo tomó entre sus manos- Ya que en el fondo a nuestros amigos les encanta jugar fútbol.
-¿Piensas practicar con los chicos de Kazenjiki?. Endo, ¿No importa que tus alumnos sean de primaria?- preguntó Aki.
-No, en realidad son muy buenos jugadores- dijo él- Una vez que los veas, lo entenderás.
A lo lejos, la joven pelinegra y de piel morena observaba como el chico jugaba con el balón, le recordó a uno de sus antiguos compañeros así que decidió seguirlo al campo donde le enseñaba a los niños.
El joven de cabello castaño, el cual llevaba el uniforme de portero del equipo, en la tarde se dirigió a un campo de fútbol el cual era conocido como El Campo de la Ribera. En él, se dejaba ver el atardecer y un puente se extendía a un lado.
-Muy bien, el siguiente- dijo él mientras detenía el tiro de uno de los niños.
Una niña de cabello castaño y ojos marrones comenzó a correr con el balón, esquivó a uno de sus compañeros y tiró a la portería, pero Endo lo detuvo sin problemas.
-Hay otra vez fallé el gol- dijo ella.
La chica con el buzo de color naranja observaba con una tabla entre sus mano el entrenamiento, ella era Aki Kino.
Un chico de cabello rubio en forma puntiaguda, el cual se dejaba ver en la parte de adelante cinco mechones grandes sobresalientes y sus cejas eran delgadas con un estilo de rayo, que cargaba una sudadera color naranja y unos pantalones marrones, caminaba cerca de allí y se fijó en el entrenamiento, así que se detuvo.
-Mako- gritó Endo, la niña estaba tomando agua- Le has robado muy bien el balón a Ryuusuke, te felicito.
-Gracias, pero fue con tu ayuda Endo que mi equipo se ha vuelto mas fuerte.
-Bueno es lo menos que puedo hacer- dijo Endo- Jugar con ustedes me sirve como práctica.
A lo lejos la joven pelinegra observaba detenidamente el entrenamiento, y el entusiasmo de aquel chico le recordaba a unos de sus amigos además tenían gran parecido, ella también notó como el chico de cabello rubio observaba el entrenamiento, además de que dos sujetos se acercaban caminando por el campo.
-Estoy preparado, anotaré un increíble gol. Tengan cuidado porque aquí va mi súper tiro especial- dijo él pateando el balón, sin embargo la trayectoria no fue muy buena porque el balón se desvió y paso frente a los dos sujetos, los cuales se asustaron al ver el balón.
-¿Quién arrojó este balón?- preguntó uno de ellos. Endo se acercó rápidamente a ellos.
-¿Te encuentras bien?- preguntó Endo haciendo una reverencia- Disculpa a Ryuusuke, no fue su intención. ¿Crees que podrías regresarnos el balón?- volvió a preguntar Endo, pero luego cayó al piso sujetándose su estómago, uno de esos sujetos le había dado una patada. Los niños lo miraban preocupados.
-Endo- gritó aki preocupada.
La pelinegra también lo estaba, nadie debía utilizar el fútbol para la violencia.
-El balón. ¿Te refieres a este?- preguntó uno de los chicos, el cual se sentó sobre él y miraba con burla a Endo.
-¿Eres de la Secundaria Raimon?. Son unos insignificantes- dijo el más bajo de ellos notando el emblema en el uniforme de Endo- Casi no tienen jugadores.
-¿Te diviertes jugando con los pequeñines?- dijo el otro.
La pelinegra estaba muy preocupada y apretó con fuerza los puños, ella comenzó a molestarse. Endo estaba temblando de la rabia mientras uno de ellos reía.
-Oye, ¿Qué te parece si le das una pequeña demostración?- dijo uno de los chicos, el otro se levantó y escupió el balón. Endo y el chico de cabello rubio se enojaron, luego aquel sujeto pateó el balón hasta Mako, la cual estaba muy asustada.
La pelinegra gritó cuidado pero al parecer nadie la había oído. Mako estaba muy asustada pero el chico pelicrema corrió hasta ella y pateó el balón con fuerza, luego se estrelló en el rostro del mayor de los sujetos, el cual había pateado el balón hasta Mako.
-¿Cómo te sientes?- preguntó su amigo mientras miraba al pelicrema- Oye, ¿Cómo te atreves?- pero el pelicrema lo miró y él se asustó. Endo estaba sorprendido por la fuerza del tiro.
Ambos salieron corriendo mientras Mako le agradecía al pelicrema, el chico sólo le sonrió y se dispuso a marcharse pero Endo le dijo que esperara.
-La patada que hiciste fue sorprendente. ¿Juegas fútbol?- le preguntó Endo- ¿En qué escuela estudias?. ¿No te gustaría entrenar conmigo?.
El chico lo miró pero continuó su camino. Endo estaba sorprendido.
Una vez que oscureció, Aki se marchó junto a Mako mientras Endo caminaba hasta su casa pero el balón de fútbol se cayó de sus manos y se detuvo frente a la pelinegra. Endo la miró y recordó que era la chica con la cual había tropezado.
-Lo siento mucho- dijo él.
-Descuida- dijo ella- Veo que te gusta el fútbol- se arriesgó a decir.
-Si, me encanta.
-Nos vemos mañana.
-Oye, ¿Tu fuiste la que gritaste?.
-¿Tu lo notaste?.
-Todo paso rápido pero escuché ese grito. Espero verte mañana, adiós- dijo él mientras corría. De seguro iría a su casa, pensó la pelinegra, Si supieras que estoy en tu clase, mañana sabré tu nombre, ella sonrío y continuó su camino.
Una vez que Endo llegó a su casa, corrió a su habitación y miró la foto de su abuelo que estaba sobre un estante, un balón de fútbol y unos guantes estaban a su lado, luego mencionó que había conocido a un chico el cual había dado un tiro asombroso.
-Mamoru, antes de cenar por favor date un baño- gritó su madre desde abajo.
-Es la primera vez que veo algo así. Ojalá ese estudiante entre a nuestra escuela. Por favor abuelo ayudame a verlo de nuevo para pedirle que entré a nuestro equipo- dijo él mientras su madre abría la puerta de su habitación y comenzaba a gritarle.
-Escuchaste, anda a bañarte
-Oye mamá, estaba muy concentrado en mi charla.
-No te dejaré comer hasta que estés limpio, así que anda a bañarte.
-Como tu digas- dijo Endo mientras se dirigía al baño.
-No se a quien te pareces- murmuró su madre.
-Aaaahhh- gritó Endo mientras veía como el profesor presentaba al resto de la clase a un chico, el cual era el mismo pelicrema de ayer. El nombre Shuya Goenji estaba escrito en el pizarrón. Endo lo señaló mientras lo miraba con la boca abierta.
-¿Así que ya lo conocías?- preguntó el profesor.
-Bueno, en realidad aún no lo conozco muy bien- dijo Endo mientras apoyaba las manos en la cabeza de uno de sus compañeros. Luego cerró las manos y le agradeció internamente a su abuelo.
-Ya, toma asiento- le dijo el profesor.
-Les presentaré a su nuevo compañero. El es Shuya Goenji, viene del Instituto Kidokawa Seishuu, ¿No es así?- le preguntó el profesor. Él asintió.
-Estuvo en kidokawa, perfecto- dijo Endo con una sonrisa.
-Además ayer no pude presentar a su nueva compañera ya que vinieron pocos alumnos- dijo el profesor mientras una chica de cabello negro al igual que sus ojos y piel morena aparecía en el salón. Endo se levantó de nuevo e hizo lo mismo que con Goenji, quien la miró sorprendido porque ayer se había cruzado con ella.
-¿Vas a hacer lo mismo con todos los estudiantes que presente, Endo?- preguntó el profesor.
Endo se sentó rápidamente mientras él y Goenji la miraban, Endo siempre estaba dispuesto a hacer nuevos amigos.
-Ella es Isabella Cooper- dijo el profesor- Viene de Estados Unidos y será su nueva compañera.
-Es un gusto- dijo ella mientras se colocaba al lado de Goenji, ella le sonrió al igual que él, pero luego desvío la mirada. Ella cuando era pequeña, mayormente era tímida y nerviosa, sobre todo cuando se trataba de exámenes o cosas importantes, a ella le importaban sus notas escolares, sin embargo sus amigos en Estados Unidos habían logrado que fuera mas segura e independiente. Además, Ethan y Verónica la ayudaban mucho, gracias a ellos había podido avanzar. Ahora ella era mucho mas segura, y eso resaltaba en su amabilidad, además algo en ella le había impulsado a sonreírle a Goenji, aunque eso no quitaba que ella se preocupase por sus amigos, ella era el vivo ejemplo de millones de emociones.
Una vez que terminó la clase, Endo se acercó a Goenji el cual miraba por la ventana. Bella estaba sentada detrás de Goenji. Aki venía con Endo.
-Disculpa, ayer no pude presentarme, soy Mamoru Endo, es un gusto conocerte Goenji y a ti también Isabella.
-Es mutuo Endo, y dime Bella- dijo Bella.
-Mi nombre es Aki- le dijo Aki a Bella.
-Encantada- dijo ella.
-Soy el capitán de fútbol soccer y mi posición es portero. ¿No te gustaría jugar en el equipo?- le preguntó Endo a Goenji- La Secundaria kidokawa es reconocida por sus jugadores, ya entiendo porque tu tiro es sensacional- pero Goenji sólo desvió la mirada.
-¿Qué ocurre?- preguntó Endo.
-Hace poco renuncié al fútbol- dijo Goenji.
-¿Por qué?.
-Por favor dejame en paz- dijo Goenji.
Bella miraba la escena y aunque estaba un poco molesta porque Endo intentaba ser amable pensaba que tal vez Goenji tenía alguna razón o motivo para serlo. Bella era muy observadora y siempre se preocupaba por los demás.
-Endo- gritó Handa- El profesor Fuyukai quiere que te presentes en la dirección.
-¿En la dirección?.
-Parece que se trata sobre la desintegración del club- dijo Handa.
-¿Desintegración?- preguntó Endo y Bella a la vez.
Aki se colocó al lado de Endo mientras Goenji dirigía su atención a la conversación.
-Yo tambien escuché ese rumor Endo.
-No permitiré que suceda eso- dijo él mientras se dirigía a la oficina del director.
Handa y Aki se marcharon dejando solos a Bella y Goenji.
-Él sólo quiere ser amable- murmuró ella, no pensó que Goenji la hubiese escuchado.
Goenji la miró, el notó sus ojos color negro.
-Lo sé- dijo él.
Bella se levantó de su lugar y caminó fuera del salón, se dirigió a la cancha donde practicaban tenis.
En la oficina Endo estaba muy nervioso por le que pudiera decir el director. En la oficina además de Endo había tres personas, el director el cual estaba en su escritorio; su aspecto era muy pintoresco y tenía el pelo canoso y corto con un pequeño tupé además su nariz era algo grande y sus ojos estaban bastante encogidos a diferencia de sus cejas las cuales eran gruesas; a su lado estaba un hombre, Fuyukai, el cual tenía una aspecto clásico, el pelo color beige y que además usaba gafas, y también una chica la cual llevaba el uniforme y tenía un cabello largo, ondulado y castaño, ella miraba por la ventana.
-¿Pasó algo grave?- preguntó.
-Por fin tendremos nuestro primer partido de práctica- dijo el director.
-¿Qué dijo?, ¿Un partido?. Genial- dijo Endo, él estaba muy emocionado- ¿Con quién?.
-El oponente será el Instituto Imperial- dijo el hombre al lado del director.
Sorpresa cruzó por el rostro de Endo.
-¿El Instituto Imperial?- preguntó asustado mientras imágenes de ellos venían a su mente- ¿Se refiere al equipo de fútbol más temible de todas las escuelas?.
-Correcto. ¿No te parece impresionante?.
-Desde hace cuarenta años ellos han sido los ganadores del Torneo Fútbol Frontera. ¿Lo sabías?.
-¿Por que están interesados en jugar con nosotros?. Sólo somos siete miembros en el equipo.
-¿Y por que no consigues más jugadores antes del partido?- preguntó la chica castaña, la cual se giró para mirar a Endo, él pudo notar sus ojos castaños y su tez palida, tenía un flequillo largo- En caso de que pierdan o no consigan los jugadores el equipo se desintegrará, ya esta decidido.
-Eso no es justo- dijo Endo.
-Esta decisión fue tomaba por la mesa directiva y el director, después de todo no hay presupuesto para mantener su club.
-¿Qué dices?.
-Por favor Endo- habló el director- La señorita Natsumi es la encargada de informarnos acerca de todas las decisiones de la mesa directiva, así que debemos hacer todo lo que ella nos dice.
Endo la miró con rabia para después abandonar la oficina.
Una vez que llegó al club algunos lo miraban sorprendidos y molestos por la noticia.
-¿Estás loco?- preguntó Someoka.
-¿Y aceptaste que nuestro equipo jugara ese partido?.
-Claro que si- dijo Endo- No desintegraran el club, encontraré a los once jugadores.
-Pero se trata del Instituto Imperial, es inútil jamás le ganaremos- dijo Shishido.
-Nos darán una paliza.
-Van a desintegrar el club.
-Debemos despedirnos de este lugar.
-Escuchenme bien, nadie va a desintegrar el equipo de fútbol, está prohibido rendirse- gritó Endo. Luego salió de la caseta del club con un cartel en la mano, Se Buscan Jugadores aunque a todos a los que le preguntaba lo rechazaban. Preguntó en el club de baloncesto y hasta en el de tenis mientras los demás lo observaban escondidos.
-Ya veo- dijo un chico de cabello celeste, el cual tenía recogido con una cinta en forma de cola de caballo y le tapaba el ojo izquierdo, por el uniforme que cargaba era del equipo de atletismo, tenía los brazos doblados sobre su pecho.
-Kazemaru- dijo Endo- Yo sé que quieres superarte, si te interesa avisame, nosotros practicamos cerca de la torre de metal. Puedes venir a ver la práctica, te esperamos.
-Si pero me refería a ser el mejor atleta- dijo Kazemaru mientras miraba como Endo se alejaba.
-Tal vez debas escucharlo- dijo la pelinegra acercándose al peliceleste.
-¿Y tu eres?- preguntó él.
-Me llamo Bella. Él se esfuerza mucho y aunque no lo conozco del todo sé que da lo mejor de sí. Deberías probar jugar fútbol. Lo siento mucho- dijo ella mientras seguía a Endo y dejaba a un Kazemaru muy pensativo.
-¿El club de fútbol?- preguntó un chico de gafas azules, su cabello era castaño, su piel era blanca y sus ojos eran negros, mientras otro chico de cabello naranja rojizo un poco largo amarrado en una coleta, de piel blanca y un gorro rosado con rayas azules observa a lo lejos- Ten por seguro que entraré en caso de que no reúnan a todos los jugadores .
-¿Y si falta uno?- preguntó Endo.
-Entonces dirán que el gran Megane salvó al equipo- dijo él mientras se marchaba.
-Sube el ánimo- le dijo Bella a Endo.
-Bella- murmuró él mientras el chico del gorro observaba.
-Que bien- dijo él .
-Hola soy del diario escolar- dijo una chica de cabello azul oscuro, que lo llevaba hasta el final de su cuello, sus ojos eran redondos y de color verde, llevaba en la cabeza unos anteojos rojos. Vestía el uniforme, una camisa crema de mangas cortas y una falda ploma, en el cuello llevaba una cinta naranja. Bella estaba al lado de Endo mientras ella le hacía un par de preguntas- Quiero saber acerca del partido que tendrán en una semana.
-¿Qué es lo que pienso?- repitió Endo- A ya sé. ¿Podrías hacer propaganda en tu diario por favor?- dijo él mientras la peliazul lo miraba con una gota en la cabeza. Bella dejó escapar una risa mientras veía su cara.
-¿Y ustedes no harán nada?- preguntó Aki a los chicos que seguían a Endo. ¿Diganme para ustedes que significa el club?.
-Haces lo mismo que el capitán.
-Si, como si te hubiese poseído.
Esa tarde, Endo corría hacia la Torre de Metal con Bella a su lado, le había prometido enseñarle el lugar donde entrenaba. Ambos subían las escaleras, al llegar se encontraron con un Goenji muy pensativo el cual miraba el atardecer. Tanto Endo como Bella se sorprendieron de verlo allí pero Bella rápidamente cambió su expresión.
-Goenji- llamó Endo, él se disponía a irse cuando Endo lo detuvo.
-No es maravilloso este lugar, es mi favorito- dijo él- Te aviso que pronto tendremos un partido de práctica con el Instituto Imperial.
Sorpresa cruzó por el rostro de Goenji, Bella lo notó y se acercó a ellos.
-Pero somos muy pocos, ¿Puedes considerar mi invitación?- dijo Endo, Goenji dejó de verlo y se volteó- ¿Por qué renunciaste al fútbol?.
Él no contesto.
-Espero que no hayas empezado a odiarlo, porque sino no hubieses hecho esos tiros.
-Oye Endo, hablas demasiado- dijo Goenji.
-Es que yo quiero jugar fútbol contigo.
-No quiero que me vuelvas a hablar- dijo él mientras se lanzaba hasta la parte baja de la Torre para seguir su camino.
-Entonces, ¿Por qué pateaste el balón ayer?.
-No me molestes- dijo él mientras se marchaba.
-Por qué eres así Shuya Goenji- gritó Bella pero él no se detuvo.
-Lo siento, Endo- dijo ella.
-Se que él volverá a jugar fútbol- dijo él.
-Gracias a ti he entendido que nunca debemos rendirnos- dijo Bella.
-Me gusta como piensas.
Endo decidió entrenar así que dejó a un lado el cuaderno de su abuelo y colgó uno de los neumáticos a un árbol, luego comenzó a lanzarlos y detenerlos. Bella miraba la intensidad de su entrenamiento sentada en la banca, de verdad Endo si amaba el fútbol y haría todo lo posible por salir adelante, aunque fuera sólo. Pero él no estaba solo, Bella lo apoyaría, ahora era su amigo.
-Un amigo- susurró Bella para sí.
Sin importar la cantidad de golpes que llevara, Endo no se rendía hasta que en uno de sus intentos un aura color amarillo apareció entre sus manos y los neumáticos.
-Endo- dijo Bella mientras se acercaba hasta él, ya que había caído al suelo.
-Ese entrenamiento me pareció infernal- dijo el chico peliceleste acercándose a él. Lo ayudó a levantarse mientras Bella lo miraba.
-Kazemaru- dijo Endo.
-Tu también estas aquí- dijo Kazemaru mientras le sonreía, a lo que ella respondió con una sonrisa tímida.
-Sólo sigo las indicaciones- dijo mirando el cuaderno de su abuelo.
Kazemaru tomó el cuaderno y le dio una ojeada pero no pudo entenderlo.
-¿Puedes leerlo?- preguntó él.
-Claro- dijo él. Bella vio el cuaderno y respondió en vez de Endo.
-Ahí dice como detener los goles.
Tanto kazemaru como Endo la miraron. Ni ella misma sabía como lo había hecho.
-Entonces, ¿Lo entiendes?- preguntó Endo.
-Si, para mi eso es una letra normal.
Kazemaru y Endo volvieron a concentrarse en el cuaderno.
-Ese cuaderno lo escribió mi abuelo. Él era el capitán del club de fútbol, pero murió antes de que yo naciera. El equipo era mucho más veloz y superior al Instituto Imperial.
-Veo que estas decidido a ganarle al Instituto Imperial- dijo Kazemaru mientras extendía su mano. Endo lo miró.
-¿Qué necesitas?- preguntó él.
-Me gusta tu entusiasmo, cuenta conmigo- dijo Kazemaru.
-Gracias- dijo Endo mientras estrechaba su mano.
-Yo entraré al equipo. ¿Ustedes que decisión tomaran?- dijo Kazemaru mientras miraba hacia los árboles, de allí todo el equipo apareció.
-Amigos- dijo Endo mientras se dirigía a ellos pero lamentablemente se cayó por lo pesado de los neumáticos.
-Con ese entrenamiento te cansaras- dijo Someoka.
-Descuida, estoy bien.
-Parece que tus amigos te estaban observando antes de que yo llegara aquí.
-¿Qué?- dijo Endo. Bella ya había notado la presencia de los chicos sin embargo no quiso decirle nada a Endo.
-Vimos que invitabas mas jugadores.
-Te seguimos.
-Al verte entrenar así llegaste a nuestro corazón.
-Queremos formar parte de tu entrenamiento.
-Yo también.
-Por supuesto que si amigos.
-Sabía que lo conseguirías Endo- pensó Bella.
-¿Quién es ella?- preguntó Shorin.
-Su nombre es Bella Cooper, es nueva en el Instituto. Ella es mi nueva amiga- dijo Endo.
-Ahora que lo mencionas ya la habíamos visto contigo.
-Es muy agradable- dijo Kazemaru. Por alguna razón Bella se sentía cómoda al lado de Kazemaru así como también al lado de Endo.
-Muy bien chicos a entrenar- dijo Endo.
Esas horas todos se esforzaron al límite mientras Bella veía el entrenamiento. Esto le recordaba a su vida en Estados Unidos, pero sobre todo Endo le recordaba a aquel amigo que era como su hermano. Sin embargo, Goenji la tenía preocupada, él se veía sólo, pero ella lograría hacerlo sonreír aunque fuera una vez.
El día del partido todos estaba reunidos en la caseta del club, Endo les presentaba a un nuevo integrante.
-Hola, mi nombre es Matsuno pero pueden llamarme Max, al ver a su capitán me di cuenta de que el fútbol es muy divertido- dijo un chico el cual cargaba un sombrero rosado con rayas azules.
-¿Dice divertido?- dijo Someoka.
-No se preocupen, aunque nunca he jugado prometo ser muy útil.
-Ya escucharon, confiemos en él.
-Lo sé- dijo Handa- Pero sólo somos nueve.
-Diez- dijo un jugador detrás de Handa, él se asustó y se volteo rápidamente para observarlo.
-No me di cuenta de que estabas aquí- dijo Handa.
-Es cierto, Jin sombra también entró al equipo- dijo Endo mientras observaba al chico, el cual tenía el cabello largo con un flequillo que ocultaba sus ojos, era de piel pálida y su nariz era triangular, era mas alto que los demás.
-Parece que el otro equipo ya llegó- dijo el director mientras veía como la escuela se llenaba de una neblina oscura y un enorme vehículo aparecía frente al Instituto, lo cual era el motivo de murmuraciones de muchos alumnos.
Una vez que se detuvo, la puerta se abrió y una alfombra color rojo apareció y luego el equipo descendió hasta dejar ver a un chico de la misma estatura de Endo pero cuyos ojos estaban cubiertos por unos lentes muy peculiares, además su cabello estaba trenzado y sujeto en una cola, también cargaba una capa roja.
La chica peliazul se sorprendió al verlo.
-Oye Kido, ¿Por qué jugamos con ellos?- preguntó un chico de su equipo, por su uniforme era el portero.
-Seguramente será algo interesante- dijo él.
-Algo interesante- repitió Goenji quien observaba desde un árbol.
De repente se dejó ver al entrenador del Instituto Imperial, aquel hombre tenía el cabello largo sujeto en una cola de caballo además tenía una sonrisa malvada. Endo se acercó a Kido para presentarse y él le preguntó si estaba bien que practicasen antes del partido, a lo que Endo accedió.
Una vez que comenzaron a entrenar, todos estaban asombrados y Kido pateó el balón hasta Endo quien lo detuvo con mucha dificultad.
-Esto se pondrá interesante- dijo Endo mientras observaba a los miembros del Instituto Imperial y Kido sonrió al oír eso.
Todos estaba asustados pero Kazemaru se mostraba concentrado, además de él Goenji miraba a lo lejos.
