Halo

Capítulo 2

He ido al restaurante por aproximadamente un mes, de esta manera ella ya me reconoce, ya sabe que existo. Bueno después de la octava vez me noto, antes era como un nuevo cliente siempre pero bueno ya sabe que soy asiduo al lugar y no me mira extrañada cuando la saludo amistosamente. De nuevo y como he hecho en el último mes le he dicho al host que la quiero a ella como mesera, supongo que ya sabe que tengo algún tipo de segunda intención con ella, pero ni me importa, ella es la que importa. Llegué un poco antes, quería hablar con ella antes de la hora de la cena, bueno a ver si logro algo, porque un día vine a recoger a Eriol e intenté hablar con ella, pero ella sólo asentía, era más por cortesía y parecía aburrida, algo extraño porque yo no soy aburrido y le estaba contando una muy buena historia, la gente pagaba por oír mis historias –en especial las chicas-, soy un hombre interesante pero con ella todo fallaba. La vi dirigiéndose a la cocina y me acerqué a ella.

-Hola Sakura – le dije, ella volteó inmediatamente, seguramente por el atrevimiento de llamarla por su primer nombre, pero es que luego de tenerla en mi mente tanto tiempo me acostumbré y no la puedo llamar Kinomoto-san cuando todas las noches me dice buenas noches soy Sakura.

-Li-san –me reconoció, luego de presentarme todas las noches y decirle ya me habías atendido me presenté como era debido, Shaoran Li había dicho, recuerdo que hice un gesto algo seductor y agregué Shaoran para ti, pero ella no se sonrojó ni nada, no me he podido acostumbrar a la idea de que ella es distinta, creo que seguramente tiene un tornillo zafado o algo. En fin ella no hizo caso a mi recomendación y siempre me dice Li-san no importa que yo le pida el favor muy amablemente de que me llame por mi nombre de pila.

-Shaoran –volví a intentar, tal vez algún día lo logre.

-¿Viene a ver a Hiraguizawa?

-Sí, de hecho me está esperando, solo que te vi y te quería saludar. –le dije y me dirigí hacía la oficina de mi amigo.

-¡Esa chica es de palo! –entré diciéndole a Eriol, quien sonrió ante mi declaración.

-¿Nada funciona? –Negué con la cabeza- te lo dije –me recordó y se reclinó en su silla- ya te lo dije no es por ti, ella es así con todo el mundo.

-¿De piedra?

-Algo así –me dijo.

-¿Me estás diciendo que se la pasa así siempre? Parece que no tuviera sentimientos o emociones o algo.

-Sí lo sé, eso lastima mucho a Tomoyo, eran mejores amigas pero como te comenté antes ahora apenas y hablan. Sé que su familia tuvo un accidente y murieron… Tomoyo dice que ella también murió en ese accidente.

-…Bueno ahora entiendo –reflexioné- ¿hace cuánto fue el accidente?

-4 años, sino estoy mal. Sakura estuvo muy mal, Tomoyo dice que fue horrible; ella trató de ayudarla, brindarle apoyo pero ella quedó muy mal, hace poco recuperó su vida, se mudó de su casa y comenzó a trabajar y estudiar.

-Pobre chica… -ha pasado por mucho.

-Eso no es lo peor –lo miré extrañado- su madre murió un par de años antes del accidente de algún tipo de cáncer, creo que ella tenía 16 años. –medito por un momento- Supongo que creó una especie de barrera para ser inmune al dolor y no tener que sufrir por algo así. –Se detuvo un momento- Por eso Tomoyo te dijo que no te acercaras a ella, porque no quieres algo a largo plazo –me miró y sonrió un poco.

-Eso no lo saben –me defendí, él me miró con una ceja levantada- bien, bien ya sé que no tengo un buen expediente últimamente, pero todo me lo enseñaste tu eh –me levantó más la ceja- bien ya sé que no eres más así.

-En fin eso no importa ya, como te dije ella no te va a poner cuidado, para ella la gente no es relevante, se acostumbra a que estén a su alrededor pero no les presta verdadera atención.

-Entiendo –medité- pero no deja de intrigarme y honestamente es la chica más hermosa que he visto.

-Sí la verdad que es linda pero no veo que puedas hacer algo.

-Honestamente yo tampoco –acepté derrotado- ¿Oye y si le dices a Tomoyo que salgamos los cuatro?

-Te digo que solo sale con Tomoyo nunca salimos los tres, bueno solo una vez pero porque me las encontré y ni modo de dejarme aparte.

-Ya veo. Bien entonces creo me quedaré con el plan de verla todas las noches en el restaurante, tal vez se dé cuenta de mi interés y me tome en cuenta –dije algo esperanzado.

-Sí, puede que eso pase… aunque lo dudo mucho amigo –me dijo honestamente.

-Yo también –le respondí.

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El Sábado es 3 de Septiembre, cumpleaños de Tomoyo. Eriol le organizó una gran fiesta en un club a las afueras de la ciudad, he visto como se ha esmerado en cada detalle, quiere que todo salga perfecto y que ella esté feliz.

El problema: no sé que regalarle de cumpleaños… 24 años qué es bueno para una chica de 24 años… creo que alguna joya sería ideal… aunque no conozco muy bien sus gustos, debería preguntarle a Eriol.

-Shaoran –me dijo su voz al otro lado de la línea. –Qué bueno que me llamas quiero saber si vas a ir con pareja o no a la fiesta.

-Mmm no lo había pensado, supongo que con pareja.

-Bien, entonces tengo que agregar un lugar. Es que siempre que hay una fiesta y tu prima está asistes con ella pero como se fue hace tanto para China me olvidé de preguntarte jajaja.

-Sí ella es mi cita jajaja... Eriol llamaba para preguntarte algo… -escuché como hablaba con alguien más a su lado.

-Te digo que no, todo está bajo control –decía.

-En serio no puedo creer que me hayas organizado una fiesta y no tengas ningún problema –respondió una voz femenina, Tomoyo seguramente, aunque no se escuchaba claramente pues no estaba al lado del micrófono pero por su comentario no podría ser nadie más.

-Eriol… -intenté que me volviera a poner atención.

-…da…dame un… segundo que estoy…. –se interrumpió- ¡ah!

-¿Eriol? –bien su novia ocupó toda su atención.

-Shaoran hablamos luego vale –me dijo muy rápido- estoy algo ocupado en este momento –y colgó.

-Adios –dije por costumbre aunque sabía que nadie me escucharía.

Colgué el teléfono y mire la puerta de mi oficina como si me fuera a decir qué comprar. Comencé a pensar a quien conocía que tuviera 24 años… era una lista larga. Pero tendría que ser alguien que conociera los gustos de Tomoyo o tuviera gustos afines; la lista… inexistente. No sabía a quién pedirle concejo, Tomoyo era sofisticada y sencilla a la vez y no le podía dar cualquier cosa ya que era la novia de mi amigo y mi amiga por añadidura, aunque me faltara conocerla un poco mejor.

Quién, quién podría aconsejarme… ¿Meiling? No, mala idea Meiling es completamente opuesta a Tomoyo, entonces quién… un nombre vino a mi mente; Sakura.

Sakura era amiga de Tomoyo, la conocía desde la infancia, fueron mejores amigas; definitivamente Sakura sabría qué regalarle a Tomoyo.

Pero no podía ir y preguntarle, ella estaba trabajando y ya fui hoy al restaurante, fui a almorzar pues tengo que quedarme en la oficina hasta tarde y no podría ir allí a cenar. No he dejado de ir al restaurante ni un día en los últimos dos meses, esperando que Sakura note mi interés y me de algún tipo de señal de que le intereso, aunque soy consciente de que es muy poco probable. Pero ya fui hoy creo que notará mi intensidad si voy dos veces un mismo día… ¿pero qué más puedo hacer? Si no me acompaña a comprar mañana algo no tendré regalo para Tomoyo.

Decidido me levanté de mi silla y salí de mi oficina.

-Kawara vengo en dos horas si surge algo importante me contacta a mi celular –comuniqué a mi secretaria.

-Sí, señor Li.

Baje en el elevador al parqueadero y me dirigí a mi auto llame a Yan para que me llevara al restaurante y con él al volante no demoramos en llegar al lugar.

-Señor Li –saludó el host- que bueno verlo nuevamente, ¿mesa para uno?

-No de hecho vengo por otros motivos –le contesté rápidamente, busqué con la mirada a Sakura y la vi recogiendo unas cartas para alguna mesa, miré al host y noté la curiosidad en su mirada, estaba esperando que le contara mis motivos pero estaba soñando si en verdad creía que eso iba a suceder –disculpe –le dije mientras me apartaba de él. No me podía impedir la entrada siendo amigo del dueño, así que no tuvo más remedio que quedarse callado.

-Sakura –la llamé, ella volteó y me miró.

-Li-san –se extraño al verme, sabía que le parecería raro verme dos veces un mismo día- ¿No lo han atendido? Deme un segundo y estoy con usted.

Equivocado otra vez.

-No, no quiero que me atiendas –le dije y sonreí ante su deducción- vengo a pedirte un favor.

-¿A mí? -me dijo sin expresión o sorpresa alguna.

-Sí a ti. Como sabes el Sábado es el cumpleaños de Tomoyo y honestamente no sé que regalarle.

-Ah –bajó la mirada, como pensando algo luego la volvió a subir y me preguntó- ¿Y para qué me necesita a mí?

-Porque tú eres su amiga y la conoces mejor que yo.

-…Supongo –creo que no relacionó lo que decía con el hecho de que requería su ayuda.

-Necesito que me ayudes a comprarle algo, no sé que podría gustarle y no puedo comprarle cualquier cosa.

-Ya veo –asintió con la cabeza dos veces- bien creo que la conozco, pero no sé que tanto pueda ayudarlo –me extrañé- es decir yo le voy a dar algo un poco viejo, un recuerdo de cuando éramos niñas, no creo que eso le pueda ayudar a usted en algo.

-Pero sabes que eso le gustará.

-Creo que sí.

-Por eso, la conoces mejor que yo. Mira no importa lo que sea, de hecho estaba pensando en comprarle una joya, pero no sé sus gustos si pudieras ver una y decirme si le gustaría…

Volteó un poco la cabeza hacia un lado, luego subió los hombros como si le diera lo mismo o fuera cualquier cosa.

-Bien creo que le puedo ayudar.

-Gracias Sakura –sonreí ampliamente, la verdad me estaba comenzando a preocupar por la opción de que no me acompañara y me tocara comprar algo a mi criterio- ¿Cuándo puedes?

-Pues mañana tengo que trabajar por la tarde aquí así que no lo puedo ayudar, pero puede ser el sábado.

-Bien es que el sábado es la fiesta.

-Oh si la fiesta… pero puede ser temprano, a las 3 estaría bien y podría llegar a tiempo para la fiesta.

-Podríamos ¿no?

-No, la verdad es que no voy a ir, las fiestas no son lo mío. –creo que de alguna forma lo esperaba así que no me sorprendí.

-Entiendo, bien entonces el sábado a las 3 pm la recojo en su edificio.

-No hace falta, si quiere nos vemos en la joyería.

-Pero es que no sé qué voy a comprar, tal vez sea mejor alguna otra cosa.

-Bien entonces nos vemos en Iyoid Tokio a las 3 pm, es un centro comercial bastante grande creo que allí podría encontrar lo que busca.

-Mmm bien, como gustes. Adiós.

-Hasta luego señor Li.

Se dio la vuelta y se dirigió a la mesa que estaba atendiendo.

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Iyod Tokio, eso había dicho creo que esta sería una buena oportunidad para hacer algún tipo de avance con ella, es decir voy a salir con Sakura Kinomoto y aunque no es una cita oficial puede convertirse en una, solo tengo que darle mi mejor sonrisa, contarle mis mejores historias y la tendré comiendo de mi mano al final del día.

Espero que las compras no nos vayan a tomar todo el día, pues tengo que venir a cambiarme y pasar por Nabiki para llevarla a la fiesta, aunque es una pena si hubiera planeado esto antes podría ir con Sakura como pareja, seguramente al final del día se sentirá mal de que la deje abandonada pero pues así son las cosas ella me hizo a un lado ahora era mi turno de hacerla a un lado, aunque tengo que confesar que no me gustaba mucho la idea.

Llegué al lugar pautado pero tuve que salir a la entrada principal, pues estaba en el parqueadero.

Ahí estaba sentada en unas escaleras de ladrillo, su cabello suelto con una diadema delgada de color azul, un saco con capota gris y unos jeans azules desgastados, en sus pies llevaba tenis a juego con el saco. La mirada perdida parecía que estuviera concentrada en algo pero verdaderamente no miraba nada, pues yo estaba en el rumbo frente a ella pero no me había hecho algún tipo de gesto de saludo o algo, ella simplemente no estaba ahí.

-Hola Sakura –le dije y salió del trace en el que estaba.

-Li-san ¿cómo está?

-Shaoran y muy bien –no dijo nada por mi comentario solo se puso de pie y me dijo.

-¿Entonces por dónde comenzamos?

-Bueno creo que eso lo decides tú, tú eres la que conoce a la cumpleañera mejor.

-Sí pero usted dijo que quería regalarle una joya.

-Si eso dije pero era solo una idea si crees que es mejor otra cosa no me opongo.

-Creo que podemos seguir con su idea.

Me molestaba el trato formal que tenía conmigo, es decir ya la conozco hace tres meses, la veo todos los días ¿por qué no me llamaba por mi nombre y dejaba de lado los formalismos? Comenzó a caminar dejándome atrás y no tardé en darle alcance.

-¿No crees que me podrías decir Shaoran? –le pregunté mientras caminábamos.

-La verdad no creo que me pueda acostumbrar, además usted es un cliente del restaurante es inapropiado que lo llame por su nombre.

-Pero te conozco hace algún tiempo.

-Igual no me parece. –Contestó rápidamente.

-¿Al menos podrías tratarme con más familiaridad no?

-¿Disculpe? –me miró seria.

-Te repito que te conozco hace algunos meses.

-No creo que sea posible –me contestó cortante.

-Entiendo –le dije, la verdad es que sí la entendía ella no quería cruzar la barrera de mesera/comensal y pues en realidad yo no era nadie para que me tratara con familiaridad, apenas y cruzaba palabras conmigo; aparte de un sí señor, en seguida, en un momento, no me hablaba de nada más. Entendí que debería dejar de tomarme atribuciones que no me correspondían ella era una mesera y yo el cliente nada más, por mucho que yo quisiera conquistarla eso no iba a pasar y ella solo me estaba haciendo un favor no más, no podía interpretar o aprovecharme de esto, aunque sí lo intentará no creo que lograra nada, era mejor respetar la línea que ella había puesto y no cruzarla pues podría ofenderla.

Caminamos por un corredor del centro comercial y llegamos a una joyería de la cual no vi ni el nombre. Entre y miré los objetos exhibidos pero en realidad no los veía, estaba pensando en Sakura y en de qué manera tratarla, pues lo último que quería era ofenderla o molestarla. Levanté la mirada y la joven detrás del mostrador tenía una gran sonrisa en el rostro, era como si viera a algún ídolo o algo así, giré la cabeza pero no había nadie detrás, luego recordé mi común efecto en las mujeres y le sonreí, creo que con Sakura me acostumbre a la indiferencia de las féminas.

-¿En qué puedo ayudarlo señor Li?

Me extrañó que supiera mi nombre, aunque claro salgo cada rato en las páginas sociales pero no soy lo que se diría "famoso".

-Bien estoy buscando una joya para una amiga –le respondí y le sonreí un poco. El efecto fue inmediato la chica se sonrojó y eso le hizo bien a mi ego, había olvidado lo que era ser irresistible para una mujer.

-¿Qu… -se aclaró la garganta –qué tipo de joya busca?

-La verdad no sé, supongo que un anillo estaría bien.

-Bien –caminó dos pasos- le puedo ofrecer de este tipo –comenzó a sacar algunos de la vitrina.

Me acerqué a verlos pero ninguno me convencía realmente, me gustó uno delgado plateado con una flor verde como figura, pero sabía que no era para Tomoyo era más bien para…

-¿Viste algo bueno? –me giré para ver a Sakura que estaba viendo unos brazaletes.

-Pues la verdad no –la chica de la tienda notó que estaba con Sakura e hizo un gesto de disgusto al comentario de ella.

-¿Entonces no es una joya? –pregunté sonriéndole pero al darme cuenta volví a un gesto serio, no quería incomodarla. Yo no iba a cruzar esa línea que ella había dibujado.

-No creo –dijo y comenzó a salir, yo la seguí agradeciendo la atención de la chica y de paso la subida de ego. Caminamos hacia una tienda de flores pero al igual que en la joyería nada la convenció. Al analizarla, su actitud no cambiaba a la que tenía en el restaurante, es decir mientras caminaba podría haber estado llevando platos y no habría diferencia. Pasamos por una librería y de repente paró y se quedó observando la vitrina. Me acerqué a ver lo que ella analizaba y pude ver algunas películas infantiles exhibidas, no era nada del otro mundo sólo dvds, ella me miró y me dijo.

-Creo que lo encontramos –miró de nuevo la vitrina y señaló- el regalo perfecto para Tomoyo.

-¿En serio? –Me sorprendí- ¿y qué es? –le pregunté.

-La película Ningyo Hime (1)–me respondió y se adentró en la tienda.

-¿Estas… está segura? Es una película –le hable un poco más formal, creo que es lo correcto y lo que ella quiere.

-Sí, vera a ella le encantaba esa película, tenía una versión en Beta (2) a la cual se le dañó la cinta y nunca más la consiguió, pero a ella le encanta ésta película, es la historia original de Hans Christian Anderson (3) y nunca la volvió a encontrar estoy segura que le gustará el regalo.

-Bueno si usted lo dice entonces le creo –le expresé. Me acerqué al hombre que atendía, le pedí la película y le dije que la envolviera para regalo, cuando tuve el objeto en mis manos me acerqué a Sakura y le dije.

-Muchas gracias, creo que llevo un gran presente para Tomoyo, algo que en verdad le agradará y no cualquier cosa.

-Por nada –me contestó mirándome a los ojos.

Creo que es mejor que el de Eriol jajaja –bromeé pero al no ver reacción en ella volví a mi cara seria.- Gracias –repetí.

-Por nada.

-Bien entonces vamos, la llevo a su edificio. Creo que ella iba a refutar la idea pero al final no dijo nada solo asintió. En el camino al parqueadero, en la plazoleta, había un show de comedia, dos personas vestidas como bufones estaban haciendo su rutina. Sin darme verdadera cuenta de mis actos me acerqué al lugar a ver el show. Cuando pude ver la presentación uno de los hombres ponía algo en el suelo y el otro leyendo un papel caminaba y se caía, era un chiste muy clásico y algo tonto pero el hombre lo hizo muy cómico y no pude contener la risa, al igual que el resto del público. Mire a mi lado y Sakura estaba viendo el show pero su cara no mostraba algún tipo de alegría estaba igual de seria que siempre. Aunque me pareció raro decidí alejarme y seguir con el camino al parqueadero.

Llegamos al carro le abrí la puerta y luego me monté, prendí el motor y comencé a conducir hacía la salida. Ella no dijo nada y yo no sabía que decir, el silencio era incómodo así que traté hacer conversación.

-Eriol me dijo que va a la universidad –volteó el rostro para mirarme.

-Sí- dijo y luego volvió su mirada a la ventana.

-¿Y qué estudia? –indagué.

-Marketing.

Bien ella no colaboraba con la conversación, seguramente no quería hablar así que al no haber más nada que decir encendí la radio y dejé que la música llenara el incómodo silencio del camino.

El recorrido se me hizo largo, me sentía como fuera de lugar pero al fin habíamos llegado a su edificio.

-Bien llegamos –dije ella comenzó a quitarse el cinturón.

-Sí.

-Bueno… hasta luego y gracias de nuevo Kinomoto-san –creo, creo que frunció el ceño por un segundo y luego volvió a su seriedad regular.

-Por nada, hasta luego… Li-san –me contestó y salió del automóvil para adentrarse en su edificio sin mirar atrás.

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Como dijo Sakura el tiempo me alcanzó perfectamente a las 6 pm estuve listo y me dirigí a recoger a Nabiki, era un chica hermosa con el cabello rubio, ojos azules y curvas envidiables. Pero a la hora de la verdad aburrida, muy, muy aburrida, estuve hablando con ella en la fiesta pero no me interesó nada de lo que me dijo, la verdad creo que me estaba hablando de perros o peluqueros o no sé pero tan interesante era lo que decía que me puse a pensar en mi lista de mercado mientras asentía. Cuando la tuve lista y guardada en mi mente me levanté de la mesa y me dirigí hacía Tomoyo para darle mi regalo.

-¡Qué entretenido te ves! –me dijo Eriol cuando me acerqué a su novia.

-Ja ja –le respondí de mala gana. Miré a Tomoyo y le dije- Feliz cumpleaños –mientras le entregaba el presente.

Ella sonrió, me dio las gracias y comenzó a abrir el regalo.

-¿Es… es… La Sirenita? –Me preguntó emocionada.

-Sí, la original –le contesté.

-¿Cómo….? ¡Gracias! –me dijo y me dio un abrazo- ¡Me encanta Shaoran muchas, muchas gracias! No sabes cuánto he buscado esta película. ¿Dónde la conseguiste? –me preguntó emocionada, me alegró que la cara de Eriol estaba completamente sorprendida, obviamente no espera esa reacción ante mi regalo jajajaja.

-Por ahí –le contesté haciéndome el misterioso.

-¿Pero cómo supiste?

-Saku… Kinomoto-san me ayudó a elegir tu regalo.

Su expresión cambió un poco, ya sabía que ella no me quería cerca de Sakura para causarle algún daño, pero estaba más que equivocada pues Sakura ni siquiera me daba la hora.

-¿Sakura? –preguntó Eriol.

-Sí, le pedí el favor que me ayudara con tu regalo –miré a Tomoyo- y así lo hizo. -

Ah, bien… muchas gracias Shaoran, me encanta.

-No te preocupes no estaba tratando de conquistarla o algo así –intenté tranquilizarla.

-Y aunque trataras no daría resultado jajaja –dijo Eriol burlándose de mí aunque al mismo tiempo aligeraba el ambiente.

-Tienes razón –no pude negar- ¿y tú que le regalaste? –quise saber, por la reacción de Tomoyo tal vez no fuera broma que mi regalo era mejor que el de él.

-Un relicario –me contó.

-¿Un relicario? –repetí tal vez él necesitaba ayuda con los regalos.

-Pero no cualquier relicario –agregó Tomoyo- es un relicario de 1921 –le sonrió a su novio y lo abrazó de la cintura- además tiene una foto donde estoy con mi padre cuando era pequeña, es hermoso –terminó ella emocionada. Bien no Eriol no necesitaba ayuda con los regalos.

Hablamos un poco más pero al ver a mi pareja sola y aburrida regresé con ella, comenzó de nuevo su historia del perro y decidí que era hora de bailar. Bailamos toda la noche, para eso sí servía la chica jaja. Al final la fiesta fue un éxito y todos la pasamos bien. Encendí el auto y comencé a conducir hacia la casa de Nabiki pero al pensarlo detenidamente no podía desperdiciar la oportunidad, es decir desde que me empeñe en conquistar a Sakura me he limitado un poco con las chicas, sólo he estado con cinco chicas (dos de ellas secretarias que me tocó cambiar de departamentos para que no hubiera problema alguno) y sería pecado no pasar la noche con una chica como Nabiki. Sé que es superficial pero soy hombre, son necesidades básicas y aunque algunas han sido una completa decepción, pues no siempre es así y Nabiki se veía una chica recorrida, que sabía lo que hacía y lo que quería, así que tome la oportunidad y me dirigí a mi apartamento.

-¿Dónde estamos? –preguntó haciéndose la ingenua, ya conocía el teatro de la chica ingenua, siempre era divertido.

-En mi apartamento –le contesté mirándola profundamente. Me acerqué y tomé su barbilla con mi mano izquierda y la besé. No opuso resistencia alguna, de hecho se pasó de su silla a la mía pero el timón le molestó así que le dije- ¿Entramos?

-Aja –respondió y me volvió a besar. No sé como salimos del auto y llegamos a mi apartamento, pues no nos despegamos en ningún momento.

Solté las llaves en la mesa y cerré la puerta, comencé a desvestirla mientras caminábamos y ella hizo lo mismo conmigo, no perdimos el tiempo, de hecho no alcanzamos a llegar a mi cuarto nos dirigimos al sofá más largo. Me recosté sobre ella y me sonrió, no sé por qué pero en ese momento pensé en Sakura, era extraño pensar en ella en esta situación. Pero creo que al poner distancia yo también le estaba diciendo de alguna manera adiós y no quería decirlo, no sé si porque me hería el ego saber que en realidad no había podido con ella o por alguna otra cosa pero no pude evitar el sentimiento de querer a Sakura en el lugar de Nabiki. Dejé el pensamiento a un lado y me centré en lo que hacía.

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El día siguiente fue tranquilo, al despertar me bañé, me vestí, preparé el desayuno, desperté a Nabiki del sofá; ella me sonrió se vistió y se fue aunque sin saber por qué la invité a cenar al día siguiente, ella estaba extasiada para mí no fue la gran cosa, es decir Nabiki era atractiva pero no interesante, era perder el tiempo una diversión a mi decepción de los últimos meses. La verdad es que estaba perdiendo mi tiempo con Sakura ella no me iba a poner atención, lo mejor sería olvidarla y no obsesionarme con eso de que no me pusiera cuidado.

Hice las compras de la lista que hice mentalmente en la fiesta del día anterior, vi un partido de futbol revisé algunas cosas de la oficina y luego estuve libre. No tenía nada que hacer, estaba solo en el apartamento. No me gustó mucho el vacío así que decidí llamar a una amiga que resultó ser (presioné un número al azar en mi agenda de contactos) Merida una chica linda y tonta, como la mayoría de chicas con las que salgo. Quise marcar pero al final no lo hice, yo ya conocía a la chica sabía que no era interesante, en realidad terminaríamos en mi apartamento y ante el pensamiento me sentí algo vacío, además que estaba saliendo con Nabiki, bueno algo así y mañana teníamos una cita… no podía acostarme hoy con otra y sonreírle mañana como si nada hubiera pasado, yo no era así.

Decidí que lo mejor sería ver una película puse una que se veía interesante pero no vi gran cosa me pare del televisor y baje a hacerme palomitas, cuando regresé me di cuenta que no la había pausado pero no me había perdido de nada. La película fue un fiasco, tanto que me quedé dormido, me levanté a las 2am para acostarme en la cama, estaba sobre un sofá del cuarto, y apagar el televisor.

El lunes llegó y todo pasó sin complicaciones, reuniones con socios y clientes exitosas y satisfactorias, hice algunos balances, revisé otros y al final estaba listo para recoger a Nabiki e ir a cenar. Me dirigí al restaurante de Eriol, supongo que por costumbre, llegamos y como costumbre pedía a Sakura como mesera.

Al final me di cuenta por qué lo hice, por qué fui a ese restaurante y por qué pedí que Sakura me atendiera, era para darle celos a ella. Quería que me viera con alguien más, era un truco más de mi parte aunque lo había hecho sin pensarlo o planearlo, solo lo hice, un truco más para llamar la atención de ella, un truco que nunca había tenido que usar pero que sabía.

Y para mi decepción Sakura no dijo nada o se sorprendió de verme con alguien más, generalmente yo cenaba solo o con Eriol pero nunca con mujeres, bueno solo si Tomoyo se nos unía, pero de resto nada, nunca y a ella eso no le importaba. Yo no le importaba y ya tenía que dejar de pensar en ella seguir mi vida y dejarla en el pasado, hacerla a un lado como ella hacía conmigo al ignorarme.

Me puse de mal genio y sé que no fui una buena compañía para Nabiki pero es que el ser despreciado por alguien no me gustaba. A la mañana siguiente cuando desperté a Nabiki me di cuenta que ella esperaba que la invitara de nuevo a algún lugar pero honestamente no quería seguir con ella, no quería a nadie, la rabia no se me había pasado, seguía herido por la indiferencia de Sakura y ni siquiera pude fingir bien con Nabiki, no fui cortes ni caballeroso, le dije que tenía que salir y le dejé dinero para un taxi, ni siquiera le prometí llamarla.

En el trabajo no fue mejor, creo que el mal humor me hacía equivocar en lo que hacía, no fui elocuente en la reunión que tuve sobre una proyección para dos años de una nueva campaña publicitaria, estaba hecho un desastre a la hora del almuerzo me dirigí al mismo restaurante que hace tres meses.

A la entrada como siempre el host atendía a los comensales.

-Mesa para uno y quiero que Kinomoto sea mi mesera. –le espeté al hombre que acomodaba a las personas en las mesas.

-Pero… -Él se veía algo intimidado, supongo que por mi tono pero no me importó, comenzó a caminar dentro del lugar, lo seguí y me senté en la mesa que me indicó.

-Buenas tardes soy Sakura y s…

-mi mesera hoy, sí ya sé ¿cómo está Kinomoto? –le dije sin mirarla e interrumpiendo su saludo.

-Li-san… es usted –¿quién más quería que fuera?

-¿Disculpe? –ahora resulta que le incomodo, además de todo.

-No nada, es solo que ya me iba –la miré extrañado- me tomé el día libre.

-Oh lo siento, no se preocupe no tiene que atenderme puede irse –le dije al saber que había interrumpido sus planes.

-No se preocupe, usted es un cliente fijo y sería una descortesía no atenderlo.

-Gracias –le iba a insistir en que se fuera pero verla me agradaba.

-¿Y qué desea ordenar? –me preguntó aunque no me había dado la carta.

-Bien creo que un bife de –mi teléfono sonó- un segundo –le dije- ¿Qué pasa Kawara? –le pregunté a mi secretaria pues el número era de la oficina- no, ellos tienen que venir la próxima semana- esperé la respuesta de mi secretaria- aggg –no pude evitar el gruñido- ¡bien dígales que yo iré a su oficina la próxima semana y serán sus términos! –le contesté a mi secretaria y le colgué sin esperar respuesta alguna- ¡Este día apesta! –dije, aunque más para mí que para Sakura.

-¿Problemas? –preguntó.

-Muchos –la miré, su rostro estaba serio, de nuevo era una conversación por educación que por interés- nada de su incumbencia –le dije pero me arrepentí, no debía ser grosero con ella, ella no tenía la culpa de lo que me pasara –quiero un bife 3/4 de lomo.

-En seguida –respondió.

Trajo el puesto de mesa y cuando iba a poner el plato se me cayó el puesto, me sentí estúpido, ella lo acomodó sin decir nada. Me trajo mi comida y le pedí un whisky seco, cuando me lo trajo no sé como solté mi celular sobre el bendito vaso, hoy era el peor día para hacer cualquier cosa, de nuevo me sentí como idiota y la miré para ver si se burlaba de mí o algo pero no, estaba con su cara de siempre mirándome, esperando que le pidiera el postre.

-No deseo nada más –le dije sacado el aparato del vaso.

-Muy bien, ya le traigo la cuenta –dijo y se dirigió a la caja, volvió pronto con el foldercillo y la cuenta dentro, saqué mi billetera y busqué mi tarjeta de crédito.

-Lo que faltaba- me dije- no traje las tarjetas, hoy soy un completo inepto –me sonrojé luego de decirlo pues estaba seguro de que ella me había escuchado pero de nuevo su rostro estaba serio y sin señal de burla- Tome -le di el dinero en efectivo- gracias.

-Por nada señor Li –dijo, tomó el foldercito y se dirigió a la caja. Me quedé mirándola por un momento y cuando me di cuenta que ya no estaba allí me puse de pie de inmediato, me sentía como un idiota y aunque ella no se había burlado de mí eso me parecía peor, ni siquiera podía ser su bufón. Salí del lugar y busqué mi auto, estaba en la esquina y de camino allí Sakura estaba caminando hacía mi, supongo que había salido por la puerta trasera. Levaba una chaqueta de cuero negra de corte corto, una blusa en V blanca y un pantalón negro, se veía muy hermosa, más si era posible.

-Hasta luego señor Li –me dijo cuando pasó a mi lado.

-¿Usted nunca se ríe? –le pregunté, ella se dio la vuelta y me preguntó.

-¿Disculpe?

-Le preguntaba si usted nunca se ríe.

Se veía algo sorprendida por mi pregunta, como si no supiera como contestarla.

-Lo digo porque hoy me comporte como un idiota sin cerebro o habilidades motrices, cualquiera se hubiera burlado de mí pero usted se quedó seria todo el tiempo.

-¿Preferiría que me hubiera burlado de usted? No creo que a un cliente le guste que su mesera se mofe de él.

-Bien… pero el día que me acompañó por el regalo de Tomoyo, creo que fue la única entre el público que no se burló de esos payasos.

-No me causó gracia –me contestó tranquila.

-Pero nunca la he visto reír.

-No tengo por qué reírme.

-¿Nunca?

-No.

-Imposible que nada le cause gracia.

-Pues muy posible porque no tengo de qué reírme.

-¿Ve, eso es raro? Cualquier otra persona se hubiera reído o sonreído al escuchar mi pregunta es una reacción normal, automática diría yo, pero usted no se ríe, ni por acto reflejo, es más dice que no se ríe nunca.

-Pues así soy yo –frunció el ceño.

-Lo siento no quería ofenderla per…

-No me ofendió –me dijo- la sinceridad nunca me ofende. Hasta mañana señor Li –me dijo y se dio la vuelta para seguir su camino.

-¿La puedo llevar? –le pregunté.

-No se preocupe, no me ofendió Shaoran. Hasta mañana.

Shaoran.

Había dicho Shaoran ¡me había dicho Shaoran!

¿Por qué?

No lo sabía pero eso no me quitó felicidad, me había llamado por mi nombre por alguna extraña razón, quise decirle algo pero supongo que estaba tan ensimismado que no me di cuenta de cuando ella se fue. Pero no importaba lo único que importaba por ahora es que Sakura Kinomoto me había llamado Shaoran.

Ese simple hecho me arreglo el día completamente y el resto del día tuve una sonrisa en el rostro, no la pude quitar, no la quería quitar, me salía involuntariamente pero no la iba a desplazar por ningún otro gesto. El resto del día fue feliz, nada opacó mi alegría del almuerzo.

--- N/A: Bueno aquí traigo el capi dos del fic ¿cómo les pareció? La verdad escribir como un hombre es un poquito difícil, siempre pongo más lo que yo pienso o lo que quiero en mi hombre ideal jajaja pero tengo dos hermanos mayores y eso me ayuda a ubicarme un poquito en la mente masculina jejeje. Bueno ya saben que es lo que le pasó a Sakura y por qué es como de piedra, aunque Shaoran siguió intentando sin soltar la toalla y al menos logró que ella lo llamara Shaoran jajaja.

Espero les haya gustado el capi y me dejen sus comentarios o me los envíen a mi correo.

(1) Ningyo Hime: Es el nombre japonés de La sirenita, historia de Hans Christian Anderson, cuenta la historia tal como la escribió el autor y no con el final alterado que muestra la versión de Disney. La verdad es una película muy bonita y muy triste.

(2)Beta: Es un formato de video anterior al VHS.

(3)Hans Christian Anderson: (Odense, 2 de abril de 1805 - Copenhague, 4 de agosto de 1875) fue un escritor y poeta danés, famoso por sus cuentos para niños, entre ellos "El patito feo" o "La sirenita".