Cap 1 : Los premios.
Debo admitir que ese Wonka siempre consigue sorprenderme. A él no se le ocurriría raptar a simples niños huérfanos o de donde sea, no; para atraer a los niños a su fábrica usó una treta bastante ingeniosa que años más tarde volvería a poner en práctica pero con distinto objetivo.
Una fría mañana de invierno aparecieron dispersos por todo el mundo unos panfletos que rezaban así:
''Queridos ciudadanos del mundo,
yo Willy Wonka, he decidido permitir
a 5 niños visitar mi fábrica este año.
Además uno de estos niños recibirá un premio
Especial que superará con creces lo que podáis
Imaginar.''
Esta fue la primera vez que Willy Wonka usó los billetes dorados como entrada a su fábrica y ¿por qué no decirlo? Como cebo. 5 billetes en 5 chocolatinas repartidos por los 5 continentes. Los afortunados deberían viajar hasta Londres, sede de la fábrica, con un adulto acompañándolos. Supongo que ahora pensarás ¿poco inteligente no? Error, nadie dejaría viajar solo a un menor además los padres también servirían a su propósito.
La noticia corrió como un hombre cuando le persigo y la verdad no sé por qué no soy como me pintan siempre; no soy un esqueleto con guadaña. Disculpa me he desviado del tema; como decía la noticia cundió con tanta rapidez que en todas partes del mundo cientos de personas empezaron a comprar de manera compulsiva el chocolate de Wonka. A más de uno me lo tuve que llevar por sufrir una ingestión achocolatada.
Pasado cerca de un mes los 2 primeros billetes aparecieron en distintas partes, el primero fue a parar a manos de un niño sueco. Sinceramente no vi un problema mayor de envergadura en aquellos tiempos*. Aquel enano era hijo de un hacendado sueco cuya principal producción era la mantequilla y las salchichas que luego exportaba. Su acompañante, su robusta madre que aunque parezca raro alababa la envergadura de su hijo y su afición a la sobredosis de chocolate.
El siguiente fue a manos de una niña americana de clase noble. De sonrisa angelical y bonita cara que llevaba a su papaíto a pasear con una correa de diamantes. En cuanto a la cría se le antojó el billete al pobre padre no le quedó mas remedio que buscar hasta que lo encontró.
Poco tiempo después de que la noticia de que se habian encontrado los 2 primeros billetes aparecieron el resto de ellos.
El tercero lo encontró la antecedente de Jackie Chan y Bruce Lee y si cabe de Rambo.
Niña japonesa entrenada en las artes marciales y en la petardería. Por supuesto su maestra su madre. Vaya par, desde luego los japoneses nuca han sido muy plastas pero aquellos dos se llevaban la palma.
El cuarto billete fue a parar a España, curioso destino en aquella época, a no ser que lo encontrase un joven burgués. Aquel niño prodigio amante de los juegos de lógica y de estrategia elaboró un plan para encontrar el billete y vaya si lo hizo. Aunque quizá no fue a caer en las mejores manos.
-Odio el chocolate. Solo compré la chocolatina por diversión de encontrarlo.
En fin. Los cuatro primeros tickets no fueron a las mejores manos del mundo, sin embrago el último billete llamó bastante mi atención ya que lo fue a encontrar una niña alemana que había emigrado a Inglaterra hacia poco tiempo. Se puede decir que casi fue un milagro, esa niña era de condición humilde, pues su padre tenía algunos problemas como inmigrante que era; Cuando caminaba por la calle encontró 2 libras esterlinas que era lo que costaba en aquel entonces un chocolate. Ilusionada fue a la tienda y ¡tachán! El último ticket fue a caer en sus manos.
Absalon, Jennifer, Ayumi, Miguel y Liesel.
Estos fueron los 5 niños afortunados respectivamente.
Pobrecillos, no tenían ni idea de lo que les esperaba.
