Disclaimer: ningún personaje me pertenece, todos son de Stephenie Meyer, y la trama es mía.

Notas de la autora: Si bien me he demorado una eternidad en actualizar, acá está el segundo capítulo. Espero que les guste y trataré de ponerme al día con este fic.


Cuerda floja

Desesperación


Labios rojos atacando los tuyos, orbes chocolates llorando…y desesperación embargándote.


Las gotas de lluvia resonaban por toda la estancia, confundiéndose con la sonata que me encontraba tocando. Esperaba a mi ángel, la persona más importante en mi vida, de vez en cuando me dirigía a la mirada hacia los grandes ventanales esperando divisar tu menuda pero contorneada figura acercarse, así como sus brillantes cabellos castaños y sus cálidas orbes chocolates. Tenía un presentimiento extraño, no podría dejar en pensar en mi Bella, quería que llegué, ¡ya!, y poder irnos a cenar o pasear bajo las finas gotas de lluvia; no podía evitar mirar el reloj y ver que los minutos pasaban lentos y mi ansiedad aumenta, ¿y si le había sucedido algo?, desterré ese pensamiento de mi mente, el simple hecho de pensar que le sucedería algo malo a mi Bella hacía que me entrará una impaciencia insoportable, una impaciencia que compungía mi corazón.

Hola, Edward – la voz de Tanya me trajo a la realidad, caminó hacia mí contoneando sus caderas, mientras sonreía.

¿Deseas algo, Tanya? – pregunté educadamente. Tanya, era una compañera de la escuela de música, sabía que yo le atraía; me lo había dicho en el baile de primavera, no iba a negar que Tanya era una mujer guapa… pero mi corazón desde que tenía catorce años, pertenecía a una sola persona, mi Isabella.

Sí – contestó – podrías enseñarme la "sexta sinfonía de Beethoven" – indicó mientras se sentaba a mi lado y recogía su cabello rubio rojizo en una coleta alta.

Dirigí mis manos a las teclas e inicié la melodía, Tanya seguía con sus ojos pardos el movimiento de mis dedos, cerré mis ojos al sentirme embriagar por la melodía y dejé que mis manos siguieran las notas. Mas me sorprendí y dejé de tocar cuando sentí unos labios posarse sobre los míos, me quedé estático y abrí los ojos de golpe… la mirada chocolate se confundió con la mía; sorpresa, dolor y furia se unieron, aparté a Tanya de mi lado, muy tarde la cabellera castaña estaba comenzando a desaparecer.

Lo siento – escuché decir, mientras seguía a la dueña de mis pensamientos.

La desesperación se acumulaba en mi pecho mientras la seguía, ¡Bella!, gritaba todo mi ser; ella lo había visto todo, tenía que alcanzarla, decirle la verdad, implorarle perdón…la figura se alejaba cada vez más, en ese momento le pedí al cielo, que Bella sufriera una caída, mas eso no sucedió y la lluvia me dio de lleno cuando salí de la academia, mis cabellos y mi ropa fueron empapados en un segundo, maldije a la lluvia porque opacaba mi visibilidad, sólo podía vislumbrar una mata caoba y escuchar el sonido de los pasos al correr.

Un taxi estacionó, ¡no!, pensé, no podía dejarla huir así; sentía que perdía a mi ángel, corrí más rápido pero cuando la alcancé, mi Bella ya estaba dentro del auto y le indicaba un lugar al conductor. Y de pronto el chocolate se encontró con el esmeralda, y no pude evitar perderme en sus orbes, mas mi corazón se rompió al ver que había rastros de lágrimas por sus pálidas mejillas, los ojos estaban algo rojos, el cabello completamente despeinado y las ropas algo ajadas y mojadas, me quedé embobado pero también sentí el pinchazo en lo más profundo de mi ser… la estaba haciendo sufrir. Lo único que pude hacer es rogar perdón con mi mirada, esperando que me creyera y bajara del auto, pero no sucedió y sólo pude formar un tímido "lo siento"… y el auto se alejó.

Corrí, aunque sabía que no la alcanzaría, corrí siguiendo al auto, que se llevaba a mi ángel, mi princesa, mi musa; mas me di por vencido cuando el auto volteó y aumentó su velocidad, respiraba agitadamente, tratando de calmarme, pensar con claridad pero no podía, tomé aire varias veces; los ojos me picaban y en mi corazón había un gran vació. Busqué mi móvil en los bolsillos de mis jeans, marqué su número se encontraba desconectado, quería gritar; no podía creer que la estaba perdiendo, sólo atiné a dejarle un mensaje de voz: "Bella, preciosa, amor; lo siento, déjame verte, déjame explicarte… no fue mi intención, te necesito", murmuré en un hilo de voz; esperé esperanzado a que prendiera el celular, a los quince minutos me di por vencido.

Regresé a la Academia de Música, y busqué mi volvo, ¡tenía que recuperarla!, la buscaría por mar y tierra, la amarraría si era necesario, pero Bella tenía que escucharme, mi ángel tenía que volver a mí…la necesitaba. Subí a mi auto, y encendí el motor, salí precipitadamente del estacionamiento, conduje por el vecindario, por los lugares que habíamos ido juntos, no la encontraba; cada vez me desesperaba más, necesitaba encontrar a Bella, necesitaba explicarle, necesitaba saber que volvería conmigo, pero lo que más necesitaba era protegerla…sentía que la había dañado, que había clavado un puñal en su corazón, que Bella estaba cayendo por pedazos, que la había destruido, y yo tenía la culpa. Volví a buscar mi celular y marqué apresuradamente el número de Jasper, necesitaba de mis amigos.

Jasper – solté desesperado, cuando la llamada fue contestada.

Edward, ¿sucede algo? – preguntó mi amigo, como siempre era demasiado intuitivo.

Bella – susurré, sintiendo que mi corazón se encogía y un nudo se formaba en mi garganta.

¿Qué le pasa a Bella? – escuché preguntar preocupado, a mi hermano mayor Emmett.

Bella, Tanya, yo – solté, la frustración, la desesperación y los sentimientos encontrados…todo se acumulaba en mí ser; mas mi corazón y pensamientos pedían a gritos algo: recuperar a mi Bella mientras que a mis oídos llegaba el sonido del claxon de un auto.


¿Qué tal me quedo?

Dejen reviews ya sea críticas o halagos.

¿Ahora que sucederá?, ¿pasará algo con el otro auto? ¿qué pasará con Emmett y Jasper?

Bye.

Besos.